martes, 29 de junio de 2010

Confieso que he arriesgado (Marcelo Bielsa)

Las ideas no se mueren. En materia fútbol podrán tener mejores, mediocres o peores resultados pero las convicciones que uno carga consigo mismo, la forma en la cual uno vive y por sobre todo piensa este deporte son lo único que queda. Lo demás es puro cassette, discursos que distraen la atención de lo que verdaderamente importa. Marcelo Bielsa sabe de lo que estoy hablando.

La eliminación, justa vale aclarar, de Chile ante Brasil por los octavos de final del Mundial Sudáfrica 2010 resulta apenas un mal trago, contextualizándonos en un proceso fructífero, una verdadera revolución, una tarea casi de predicación que desde 2007 llevo el entrenador argentino al vecino país, de formas similares a su trabajo en las divisiones inferiores en México, que hasta el día de la fecha siguen brindando resultados. Eso no se compara con ningún resultado negativo.

Un cambio radical en la fisonomía conceptual del clásico futbolista chileno, un salto cualitativo en el modo de pensamiento, aristas de una importancia indispensable para el futuro de Chile. Se lo ha menospreciado a Bielsa, hombres de saco y verba fluida sin contenido lo crucificaron tras el fracaso de 2002, surcaron ríos de tinta ajusticiando sólo a una persona, digno de una cacería mediática sin precedentes. Quizás, como expresó alguna bandera, el tiempo le dio la razón.

Su propuesta de siempre, su afán en pensar en ir por más, en no amilanarse ante las circunstancias adversas deben perdurar más allá de su presencia en los bancos de suplentes. Parafraseando a César Luis Menotti, su visión de juego y por sobre todo de vida admitan eso de que "se vive como se juega". Podremos disentir en aspectos, modificaciones, elementos que en cualquier charla futbolera aparecen y que a partir de un debate serio, profundo, permitan aumentar los conocimientos. Porque nadie, pero nadie tiene la verdad absoluta. Pero Bielsa, como tipo con ideales, se merece respeto.

domingo, 27 de junio de 2010

Argentina: qué lindo que es soñar

"La fe es algo indispensable en el hombre. Desgraciado aquel que no cree en nada".
Víctor Hugo

El desahogo final manifiesta una tarea cumplida. Siempre sortear un obstáculo dificultoso alimenta las fuerzas, nos permite redoblar el esfuerzo, provoca felicidad. Argentina atraviesa su participación en Sudáfrica 2010 con la frente en alto, elevando la reputación ganada en otros tiempos. Claro, hay equivocaciones, momentos de desconcentración, en que aparecen vicios de épocas anteriores, donde se cede la pelota sin sentido y el rival avanza casi por inercia. Y no todos los contrarios serán como este timorato México, vale aclarar.

Igual, los motivos para ilusionarse dicen presente, están latentes. Intérpretes magníficos, cargados de una potencialidad técnica asombrosa, que cuentan con la cualidad de dañar ante el mínimo error. Pregúntenle sino a Osorio...

Con Nigeria y Grecia la luz que guió el camino fue Lionel Messi; ante Corea la sapiencia en el área de Gonzalo Higuaín, triplete incluido. El partido frente a México reforzó la consideración de que Carlos Tevez es el jugador del pueblo. Un tipo carismático, que llega al corazón, de sencilla identificación para los hinchas. Como si fuese uno más de nosotros. Su estilo locuaz, símple, con la sonrisa a flor de piel lo convierten en un ser especial, de feeling instantáneo con el sentir popular.

A esos calificativos habría que agregarle su figura como futbolista clase A, estrella del fútbol internacional que tenemos el gusto de disfrutarlo con la camiseta argentina. Su segundo gol indica la calidad que sólo poseen los elegidos, un remate seco que ya forma parte en la galería de imágenes que guardan en su retina todos los argentinos.

¿Cómo será enfrentar a Alemania? Difícil, esta semana la totalidad del país pensará en cómo frenar a los Klose, Muller, Podolski, Ozil y tantos otros. En las oficinas, escuelas, bares no habrá otro tema que tocar. Alemania será un adversario complejo de desentrañar. Se deberá mantener la concentración durante todo el partido, sabiendo que pisar en falso traerá graves consecuencias. Hay que confiar, tener fe en la capacidad de nuestros futbolistas para llevarlos a un terreno afín a los intereses propios. Donde pesen las individualidades de cada uno, espacio en que Argentina tiene con qué.

sábado, 26 de junio de 2010

Uruguay, el grito celeste

..."hay algo que sigue vivo, nos renueva la ilusión y en el último suspiro…ay, celeste regaláme un sol"...(No Te Va Gustar, "Cielo de un solo color").

Uruguay palpa a la historia, siente por dentro que páginas gloriosas del pasado pueden volver a brotar, a surgir por decantación, a estar al alcance de la mano. Uruguay, tras vencer a Corea del Sur por 2 a 1, vuelve a ubicarse entre los ocho mejores del planeta fútbol, ubicación que no conseguía desde México 1970. Sí, 40 años. Un tiempo extenso, prolongado, arduo, para un país con una cantera inagotable de futbolistas que se encuentran en todas las latitudes posibles, siempre con repercusión positiva.

La falta de organización, estructural en la génesis del fútbol uruguayo, concadenó una serie de procesos desafortunados que quitaban de real poder al vecino país. Desde la llegada de Jorge Fossatti y el seguimiento de Oscar Tabarez, las perspectivas mejoraron. Más amistosos, mejores rivales, aceptables campos de entrenamiento, en síntesis elementos que parecían utópicos 15 años antes y que llevados a cabo en la realidad demostraron su valía. Que no sólo bastaba con juntar talentosos jugadores.

Difícil el encuentro ante Corea. Un rival carente de técnica pero suplida a través de una mimetización táctica sorprendente, de obediencia al libreto sea cual fuese la circunstancia del encuentro. El temprano primer gol de Luis Suárez, un delantero tremendo, de un futuro sin límites, resultó traicionero para la Celeste. Se achanchó, prefirió ceder la pelota, aferrarse a las manijas del resultado puesto y no largarlas. Sufrió, a pesar de que la resistencia coreana argumentaba buenas ideas pero remotas posibilidades concreta de dañar el arco de Fernando Muslera. Sin embargo, llegó. Una jugada más que, con alguna desatención igualó las cosas. Volver a empezar. La diferencia esencial entre Corea y Uruguay es la calidad de los intérpretes. Suárez miró, apuntó y la clavó al palo. El grito lleno de gol resume la historia. La alegría de un país también.

Uruguay está en cuartos de final. Vendrá Ghana, otra batalla física, un rival peligroso pero con puntos accesibles, en especial en la defensa. Tarea para Forlán, Cavani y ese crack llamado Luis Suárez, de próximo equipo grande en Europa. El sueño de Uruguay no termina. El grito celeste tampoco.

jueves, 24 de junio de 2010

Italia, la caída del gigante

"La experiencia es el nombre que damos a todos nuestros errores". Oscar Wilde.

El fracaso se considera al deselance de un objetivo que, por determinado contexto, acción o errores no se llega a cumplir. En criollo, algo que se truncó. Puede ser emocional, laboral, deportivo, cuenta con distintas vertientes. Italia fuera de la Copa del Mundo es un fracaso. Es un golpe certero al corazón del Calcio, a una historia en esta clase de competiciones que hacen inadmisibles quedar eliminado en un grupo donde están Paraguay, Eslovaquia y Nueva Zelandia, selecciones con diferentes elementos válidos pero sin la consistencia, la esencia, de pararse a la misma altura que Italia.

Pero pasó. Esto es fútbol, finalmente. La derrota ante Eslovaquia por 3 a 2 simplifica en una sola imagen lo que llevó a cabo el seleccionado italiano en Sudáfrica. Cuando Italia lo quiso ganar, metió dos goles en 45 minutos y hasta le anularon mal un tanto. La pregunta decanta sola: ¿Por qué no antes? ¿Por qué siempre con el cuchillo en la garganta? Dudar de la capacidad de Marcello Lippi sería una falta severa de consideración. Dudar del talento de algunos futbolistas del plantel (Pirlo, Cannavaro, Gilardino, De Rossi, Di Natale, por citar ejemplos) también.

Pero: ¿Qué falló? Podremos marcar un recambio generacional que, luego de la gloria de Alemania 2006, no se fijó como prioridad número uno. Hubo nombres nuevos (Montolivo, Maggio, Pepe, Criscito y Marchetti) que oxigenaron en edad a un plantel de por sí muy maduro, aunque estos apellidos sin una relevancia preponderante, sin el peso suficiente en términos de rendimiento en la cancha. Este objetivo deberá ser encarado, esta vez en serio, por Cesare Prandelli, el nuevo técnico de la Azzurra. No le queda otra, a costa quizás de resultados negativos. El castillo debe construirse de vuelta con pilotes más modernos. Además, la presión de los medios italianos ante esta situación, tildada de verguenza, dejará varias cabezas rodando, seguro las más experimentadas. Son las reglas del fútbol, más en un país como Italia.

Italia no propuso nada en Sudáfrica. Apenas quedaron retazos de los últimos 45 minutos ante Eslovaquia, con la necesidad como cara de hereje, con la sangre a punto de llegar al río. Nos quedamos con ganas de más: había un capital válido en talento, no tanto como en otras oportunidades, pero el suficiente para demostrarle al mundo otra imagen, otra semblanza del fútbol italiano. Afuera señores, se cayó un gigante.

martes, 22 de junio de 2010

Martín Palermo, un elegido

"Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad". Octavio Paz

¿Acaso alguien no esperaba el gol de Palermo? Dale, no me mientas, cuando lo viste entrar pensaste "mirá si la mete, si, puede ser capaz". Faltaban 10 minutos, el equipo estaba relajando turbinas luego de un encuentro disputado, con desgaste físico, en que cada vez más la estructura defensiva griega se abroquelaba sin sentido, ya con los pasajes de vuelta asegurados. Atrás tocaban intrascendentemente, Messi se ubicaba al costado, congeniendo algunas delicias con Verón y Pastore pero lejos, muy lejos del arco rival, a simple de vista un panorama en que la Argentina no ponía en juego su victoria y donde Grecia quería esperar hasta el último minuto. Como lo hizo desde el primer minuto, casualmente.

Pero allí está Palermo, protagonista de una carrera que, más allá de la reiteración periodística (archirepetida, vale aclarar) de que la misma cuenta con elementos cinematográficos, mantiene rasgos poco comunes, extraños, ligado, estrechados a una suerte especial, como un designio que lo convierte en diferente al resto. ¿Por qué todo a él? ¿Por qué esa pelota es atraida a su figura? Preguntas que aparecen, revolotean y no reciben contestación. Lesiones -graves- en sus rodillas, penales errados, fracasos en Europa, goles, goles de cabeza de 50 metros, goles, goles colgado a un travesaño, goles, records, títulos, amores, odios, todo ubicado en un sólo ser. ¿Cuál es la próxima novedad que vendrá? No lo sabemos...

Argentina ganó, clasificó sin apuros en su grupo y el domingo se viene México. Partido arduo, de pensamiento durante los 90 minutos, donde no se debe ni puede brindar ninguna ventaja. Eso lo hablaremos después, ahora a disfrutar una nueva de Palermo. Como siempre.

domingo, 20 de junio de 2010

José Saramago (1922-2010)

"La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva".

viernes, 18 de junio de 2010

Los Lakers campeón de la NBA

Porque el hombre no vive solamente de fútbol, en D5 queremos abrir la ventana, respirar un poco de aire fresco ante tanta voragine futbolística y destacar la consagración (una más) de Los Angeles Lakers en la NBA. Segundo título consecutivo y decimosexto a lo largo de su historia, el equipo liderado por Kobe Bryant (MVP de la final) superó a Boston Celtics por 83-79 en el séptimo y último partido de la serie final, un duelo imprevisible entre dos formaciones laureadas en materia técnicas y que llevaron a cabo una de las mejores definiciones que se recuerden en la historia de esta liga.

Choques parejos, sin diferencias que se resolvieron por ejes fortuitos y otros no tantos, que volcaron finalmente la balanza a los Lakers, con Kobe -quinto anillo en su carrera- en su máximo esplendor, un digno heredero de lo que representó Michael Jordan en la década del noventa, acompañado por el español Pau Gasol, actor fundamental en la serie ante los Celtics y el revulsivo Ron Artest, tipo con cara y acciones de malo pero dotado de una capacidad física y por sobre todo técnica, que le permite sacar diferencia. Un trío fenomenal, sustentado en actuaciones formidables que se repitieron a lo largo de los Playoff.

Solidez defensiva, aunados en un compromiso profundo ya clásico en los equipos de Phil Jackson -13 veces campeón de NBA- con el ingrediente de una agresividad ofensiva, de búsqueda continua de dañar al rival sin pensar el contexto del juego. Si a esto le agremamos el poder que de por sí tienen los Bryant, Gasol, Artest, el experimentadísimo Derek Fischer y Lamar Odom, un comodín en la estructura de Los Angeles, brindarán una radiografía precisa de las causas por las cuales los Lakers nuevamente son los reyes.

Enfrente tuvieron a un rival peligrosísimo, de variantes innumerables en su formación (Allen, Garnett, Pierce, Rondo, Finley, Wallace y la lista sigue) que representó un escollo de suma importancia, que pecó de ser amarrete, de no haberse arriesgado a ganar en varios momentos de la serie, donde la posibilidad latente le guiñó el ojo. No pudo ser. Los Ángeles Lakers campeón de la NBA. Historia repetida, la de una franquicia acostumbrada al sabor de la gloria.

jueves, 17 de junio de 2010

Argentina: el sueño en marcha

"Todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El futbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni demasiado tarde". Johan Cruyff

Argentina desanda su camino en Sudáfrica. Una generación fantástica de futbolistas, de comprobada calidad en las mejores ligas del mundo, sostienen la esperanza de un país, ilusionado hasta la médula con el sueño de repetir conquistas del pasado. El trecho que se deberá recorrer, a partir de ahora, tendrá que llevarse a cabo con inteligencia, paciencia y, como es común en el fútbol, una pizca de fortuna. Lo que significó el proceso de Eliminatorias, tortuoso, peligroso, tambaleando desde el vamos en la cornisa, trasladó una unión grupal digna de marcar, en el que la presencia magnánima de Diego Maradona, una leyenda no sólo de este deporte sino de la historia moderna de Argentina, colaboró de sobremanera para que todos tiren del mismo lado, sin egos ni aires de divismo.

La victoria ante Nigeria y esta goleada ante Corea del Sur significan, más allá de los 6 puntos, la afirmación de que la selección se asemeja a un equipo de fútbol y no una mera acumulación de gente que juega bien. Una construcción en el campo de juego, todavía sin pilares abundantes ni fuertes, que se ha ido forjando en este tiempo mundialista, el tiempo que importa, el único. Una gama de futbolistas que comprende el rol que ejecuta, dispuesta a colaborar con el compañero, entendiendo lo que representa la camiseta que están vistiendo. Diego de eso conoce y mucho.

Sabemos perfectamente lo traicionero que son de por sí los mundiales, donde una mala tarde significa volverse a casa. Por eso habrá que caminar despacio pero firme, vigoroso pero con la cabeza fría. Cosas para corregir hay. Un mediocampo a veces desbalanceado, la defensa no demostrando la confiabilidad requerida, en síntesis, una serie de pasajes donde el equipo no se encuentra a sí mismo y repite algunos vicios del pasado. En un espacio breve, el cuerpo técnico deberá pulir estas deficiencias que pueden costar muy caras. No obstante, reitero el concepto equipo porque verdaderamente se vislumbra una disposición táctica inteligente, una organización futbolística que no se había visto antes.

Messi, Higuaín, Tevez, el ingreso fantástico del Kun Aguero, pasajes de Di María, en definitiva varios elementos que cuando coexisten en tiempo y en forma nos generan satisfacciones, sonrisas, alegría, de sentir el orgullo de pertenecer a una tierra que no se olvidó de jugar al fútbol. Enormes individualidades, clase A, que visten todos una misma camiseta. Argentina mira hacia el futuro. Esperemos, como siempre decimos en D5, que sea con suerte.

Pastilla: El taco de Maradona.


lunes, 14 de junio de 2010

Japón, la primera sorpresa

Japón dio la nota en esta jornada de Sudáfrica 2010 tras vencer a Camerún por 1 a 0 en un encuentro sin demasiadas luces que se disputó en Bloemfontein. Así, el equipo nipón consiguió su primera victoria en mundiales fuera de casa (lo hizo en 2002) y se colocó en una situación expectante en el Grupo E con el objetivo de clasificar a los octavos de final.

Keisuke Honda (CSKA Moscú), con una sutil definición, a los 38 minutos del primer tiempo abrió el marcador para el equipo dirigido por Takeshi Okada, criticado en su país por su estilo poco vistoso, el cual demostró un funcionamiento aceitado, carente de futbolistas que rieguen de talento el campo de juego pero compensado con una obediencia táctica interminable, de solidaridad grupal, de correr sin parar durante los 90 minutos. Filosofía japonesa al esplendor.

El mediocampo es su arma clave. Plagado por 5 futbolistas (Hasebe, Abe y Endo; Matsui y Okubo), cortó los circuitos de juego de Camerún, mantuvo el dominio de la pelota con inteligencia, a veces pecando de retroceder sin sentido, y golpeó en la circunstancia adecuada.

Es cierto que enfrentó a un rival que mostró demasiado poco, solamente basando su poderío en ataque con centros que fueron despejados sin problemas por la defensa japonesa, sólida, en especial bajo la figura de Nakazawa, un grata revelación, un futbolista ágil, tiempista y con cabezazo que se dio el gusto de borrar de la cancha a Samuel Eto'o. Las pocas veces que los Leones llegaron con claridad al arco defendido por Kawashima, el arquero respondió con creces para sellar el cero en su valla.

Japón ganó y ahora enfrentará a Holanda con la ilusión de que lo acaecido hoy no haya sido una mera sorpresa y prolongar su sueño por Sudáfrica.

sábado, 12 de junio de 2010

Argentina: Messi está

Atrás quedaron las angustias, los nervios del debut, las palabras vertidas, finalmente llegó la hora de jugar. Argentina demostró que puede. Sin enhebrar una exhibición de fútbol, otorgó a la vista diferentes lineamientos que permiten consolidar una ilusión, encendida desde el corazón de cada uno de nosotros, pero que tranquilamente se puede sostener desde el campo de juego. El 1 a 0 frente a Nigeria resulta mentiroso. Pudo ser goleada, pero también un empate. Habrá que cuidarse de eso: en un Mundial no existen segundas posibilidades.

Hablando de jugar, en ese terreno Lionel Messi demostró una capacidad de comprensión, de liderazgo con la pelota en los pies, una madurez que siempre se había vestido de blaugrana pero que hoy tomó otros colores. Estamos en presencia de un fuera de serie, quién lo puede dudar. Messi se saca futbolistas de encima con una facilidad pavorosa, provoca una destrucción latente de estructuras defensivas, avanza peligroso desde cualquier punto de la cancha. Discutir al rosarino es pelearse contra el buen fútbol.

Sin luces Gonzalo Higuaín ni Carlos Tevez, ambos soldados de la causa pero sin el rendimiento que ejecutan en sus clubes, más la intermitencia de Ángel Di María en la banda izquierda, el poderío de Lionel no obtuvo la consonancia de otros intérpretes. Habrá que seguir apostando, conciliar la premisa de que acompañando a Messi, dándole opciones de pases, llevando a cabo una actitud ofensiva que obtenga exprimir lo mejor de él, Argentina saldrá ganando. ¿Qué duda cabe?

Javier Mascherano se calzó el traje de caudillo, del Masche de otras épocas y cortó, cortó y cortó. Jonás se corrió la vida, sufrió la espalda (atento Diego) pero demuestra un amor propio digno de manifestar. Juan Sebastián Verón acompaña con sus batallas encima, otorga claridad con una calidad indiscutida en los pies. Gabriel Heinze despeja comentarios desatinados y redondeó un buen partido. Al Gringo lo hemos criticado por sus rendimientos, lo que no quita admitir un sentimiento genuino hacia la camiseta, de transpirar hasta la última pelota. Quizás en Sudáfrica encuentre su revancha.

Ganó Argentina y la ilusión, la tuya, la mía, la de todos, desanda su camino pensando en llegar a la última estación, la más gloriosa. Pasamos la primer prueba y se viene Corea del Sur. Inteligencia, trabajo y en especial garra serán los fundamentos para soñar. En grande.

miércoles, 9 de junio de 2010

El periodismo y Diego Armando Maradona


Por Nicolás Panigutti

Relación conflictiva si las hay la que se desarrolla entre un instituto tan poderoso como lo es el periodismo (en cualquiera de sus facetas, incluso el deportivo) y el actual entrenador de la Selección Nacional y para muchos el mejor futbolista que ha dado el fútbol.

Así como en el año 1986 el equipo que comandaba Carlos Salvador Bilardo fue bastardeado por la prensa (a veces exageradamente, aunque es cierto que el nivel del equipo no provocaba loas espontáneas) y la estrategia que se plantearon entre el cuerpo técnico y los jugadores fue cerrarse para unirse frente a ese mal supremo denominado “periodismo”, hoy la historia es similar. Sin embargo, déjenme decirles que nada parece casualidad…

Desde que Diego Armando asumió la conducción del equipo argentino no fueron pocas las críticas que se suscitaron y que tenían como razón de ser, principalmente, la inexperiencia del nacido en Villa Fiorito como entrenador. Empezaron siendo comentarios al pasar, llenos de dudas más que de enojos, y fueron formando una bola de nieve que terminó por desarrollar conceptos tales como “Maradona no entiende de fútbol” (una paparruchada). En su momento se vivió la asunción de Maradona como técnico de la celeste y blanca con entusiasmo y hasta se podría decir con esperanza; una esperanza que se fue diluyendo con el correr de los partidos en las Eliminatorias con actuaciones pálidas del equipo albiceleste. Luego del (lamentablemente) épico partido ante Perú, con aquel gol milagroso de San Palermo, el técnico recibió un aluvión de críticas, muchas de ellas malintencionadas, vaticinando un futuro catastrófico en la clasificación al Mundial. No faltaron periodistas que anticiparan un fácil triunfo de Uruguay ante un equipo argentino que no tenía identidad. El resultado, claro está, fue diferente; basado en un fútbol pragmático (así se le dice hoy por hoy a pensar en cuidar el arco propio más que en atacar al rival) Argentina le ganó a los uruguayos en el Centenario y aseguró pasaje hacia Sudáfrica. Recordadas son las palabras de Diego Armando que quedaran en la memoria de todos por un largo tiempo.

De ahí en más el periodismo argentino (no sólo el deportivo) se dedicó a un deporte denominado “péguele a Maradona”, basándose en la irrespetuosidad y la vergüenza ajena que provocaron semejantes calificativos para, entre otros, el personaje que dice llamarse “periodista” que constituye “Toti” Passman (para quien les habla, Maradona se quedó corto en el calificativo hacia esta persona). Durante días y días escuchamos a mucha gente escandalizarse por la forma de dirigirse del ex Napoli, incrédulos ante tamaña irresponsabilidad (raro que no se hayan escandalizado cuando Grondona hacía sus negocios con la Selección o cuando el país era saqueado por medio de las privatizaciones, entre otros ejemplos). Todo esto constituyó un punto de inflexión que le dió pie tanto a Diego como al periodismo de entablar una especie de “disputa tácita”. Unos utilizando armas tan poderosas como lo son las opiniones, y el otro ejerciendo control supremo sobre el contacto con los periodistas de la Selección.

¿Tuvo tantas razones el periodismo para declarar una disputa mediática tal como la que vive hoy con Maradona? Algunos podrán argumentar que agredir verbalmente a un periodista como lo hizo el DT en Uruguay es un hecho que no debería ser minimizado. Además, las críticas (dirán) siempre se fundaron pura y exclusivamente en el magro juego que presentó la Selección (indudable e irrefutable verdad). Ahora bien: ¿solo esto provocó la mala relación entre ellos? Permítame dudar. La “estatización” del fútbol argentino afectó en demasía a un sector muy poderoso de los medios, que hoy por hoy ven amenazada la posición que tenían dentro del monopolio mediático. Grondona pasó de prostituir al fútbol argentino y a los clubes a ser íntimo amigo de los actuales gobernantes del Estado. Una vez más, nos sorprendía a todos y se acomodaba donde más le convenía. Él fue, también, la persona que determinó que Maradona signara los destinos de nuestro país en la Selección. Todo esto: ¿no habrá influido un poco en las críticas hacia la Selección?

La realidad marca que hoy por hoy la relación sigue tan tirante como el año pasado, en parte porque nada se produjo como para revertir esta situación, y en parte porque Maradona considera (dicen los que lo conocen) que elegir un enemigo común (en este caso el periodismo) y apuntar todos para vencerlo es una forma de lograr la cohesión total y la unión en el plantel mundialista. Incluso cuando muchos periodistas que en el pasado año se mostraban tan pesimistas, empiezan a destacar las virtudes individuales de los jugadores que tiene el conjunto nacional, mantienen sus críticas en otros aspectos para con el entrenador (por caso, el no tener lesionados, una costumbre recurrente en otras Selecciones en los últimos días, es visto desde el lado de la falta de ritmo competitivo). ¿Se podrá recomponer este vínculo con una hazaña de la Selección en la Copa? ¿Festejará Diego junto a los periodistas y no contra los periodistas?

lunes, 7 de junio de 2010

10 frases en el día del periodista

  • "El periodismo es libre o es una farsa". (Rodolfo Walsh).
  • "Para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser buenos seres humanos. Las malas personas no pueden ser buenos periodistas. Si se es una buena persona se puede intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades, sus tragedias" . (Ryszard Kapuscinski).
  • "Estoy muy interesado en el progreso y avance del periodismo, después de haber dejado parte de mi vida en esa profesión, la recuerdo como una noble profesión de inigualable importancia por su influencia". (Joseph Pulitzer).
  • "El periodismo es el mejor oficio del mundo". (Gabriel García Márquez).
  • "El periodismo al que me dedico, que es el escrito, de plumilla, de articulista y reportera, es un género literario como cualquier otro, equiparable a la poesía, a la ficción, al drama, al ensayo. Y puede alcanzar cotas de excelencia literaria tan altas como un libro de poemas o una novela". (Rosa Montero).
  • "Los periodistas se han encontrado repentinamente ante un escenario en el que han dejado de ser protagonistas exclusivos y ahora no saben cuál es la obra que les toca representar". (Jose Luis Orihuela).
  • "La prensa se ha vuelto entre nosotros, tirano más temible que Rosas, que la mazorca, y que el fanatismo. ¿Quién se atreve a contradecirla, sin exponerse a dejar en sus manos el pellejo?. Se ha vuelto legión, en lugar de demonio y para frenar sus excesos la ley ha enmudecido y es preciso hacerse prensa y aullar con los lobos, según enseña la experiencia". (Domingo Faustino Sarmiento).
  • "Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala". (Albert Camus).
  • "Hay mucho que decir en favor del periodismo moderno. Al darnos las opiniones de los ignorantes, nos mantiene en contacto con la ignorancia de la comunidad". (Oscar Wilde).
  • "Yo podría ser un periodista. Creo que las entrevistas son la nueva forma del arte. Creo que la autoentrevista es la esencia de la creatividad. Hacerte preguntas a ti mismo y tratar de encontrar respuestas. Lo que hace un escritor es contestar una serie de preguntas que no han sido pronunciadas". (Jim Morrison).

viernes, 4 de junio de 2010

Mecánicos por Osvaldo Soriano

Mi padre era muy malo al volante. No le gustaba que se lo dijera y no sé si ahora, en la serenidad del sepulcro, sabrá aceptarlo. En la ruta ponía las ruedas tan cerca de los bordes del pavimento que un día. indefectiblemente, tenía que volcar. Sucedió una tarde de 1963 cuando iba de Buenos Aires a Tandil en un Renault Gordini que fue el único coche que pudo tener en su vida. Lo había comprado a crédito y lo cuidaba tanto que estaba siempre reluciente y del motor salían arrullos de palomas. Me lo prestaba para que fuera al bosque con mi novia y creo que nunca se lo agradecí. A esa edad creemos que el mundo solo tiene obligaciones con nosotros.

Y yo presumía de manejar bien, de entender de motores, cajas, distribuidores y diferenciales porque había pasado por el Industrial de Neuquén. Antes de que me fuera al servicio militar me preguntó que haría al regresar. Ni él ni yo servíamos para tener un buen empleo y le preocupaba que la plata que yo traía viniera del fútbol, que consideraba vulgar. A mi padre le gustaba la ópera aunque creo que nunca conoció el Teatro Colón. Venía de una lejana juventud antifascista que en 1930 le había tirado piedras a los esbirros del dictador Uriburu, y conservaba un costado romántico. Cuando le dije que quería seguir jugando al fútbol, lo tomó como un mal chiste. Me aconsejó que en la conscripción hiciera valer mi diploma de experto en motores para pasarla mejor. Siempre se equivocaba: fue como centro-delantero que evité las humillaciones en el regimiento.

Cualquiera arregla un motor pero poca gente sabe acercarse al arco. La ambición de mi padre era que yo conociera bien los motores viejos para después inventar otros nuevos. Igual que Roberto Arlt, siempre andaba dibujando planos y haciendo cálculos. Una tarde en que me prestó el Gordini para ir al bosque me anunció que al día siguiente, aprovechando sus vacaciones, lo íbamos a desarmar por completo para poder armarlo de nuevo.Yo no le hice caso pero el se tomó el asunto en serio. En el fondo de la casa tenía un taller lleno de extrañas herramientas que iba comprando a medida que lo visitaban los viajantes de Buenos Aires. Como no podía pagarlas, los tipos entraban de prepo al taller, se llevaban las que tenía a medio pagar y de paso le dejaban otras nuevas para tenerlo siempre endeudado.

Había algunas muy estrambóticas, llenas de engranajes, sinfines, manómetros y relojes, que nadie sabía para que servían.A la madrugada dejé el coche en el garaje y me tire en la cama dispuesto a dormir todo el día. Pero a las seis mi viejo ya estaba de pie y vino a golpear a la puerta de mi pieza. Mi madre no me permitía fumar y el entrenador tampoco, así que cuando me ofrecía el paquete yo sonreía y lo seguía por el pasillo poniéndome los pantalones. Caminaba delante de mí, medio maltrecho, y lo sorprendía que yo pudiera saltar un metro para peinar la pelota que bajaba del techo y meterla por la claraboya del taller.

--Sos un cabeza hueca--me decía.

Se reía con Buster Keaton y leía La Prensa, que le prestaba un vecino. Tal vez había envejecido antes de tiempo o quizá se enamoró de una mujer intocable en uno de esos pueblos perdidos por donde nos había arrastrado. Nunca lo sabré. Mi madre ha perdido la memoria y apenas si recuerda el día en que lo conoció, ya de grande, en las barrancas de Mar del Plata. Me miró y dijo: "Vamos a desarmar el coche. Después, cuando lo volvamos a armar, no nos tiene que sobrar ni una arandela, así aprendés".

Era un día feriado, sin fútbol ni cine. Hacía un calor terrible y a mediodía el cura del barrio se presentó a comer gratis y a ver televisión. Pero antes de que llegara el cura mi padre me pidió que eligiera por donde empezar. Parecía un cirujano en calzoncillos. Sudaba a mares por la piel de un blanco lechoso que yo detestaba. Al agacharse para aflojar las ruedas del Gordini se le abría el calzoncillo y las bolsas rugosas bajaban hasta el suelo grasiento. Puso tacos de madera bajo los ejes y empezo a sacar tornillos y tuercas, bujes y rulemanes, grampas y resortes. A mí me daba bronca porque creía que nunca más iba a poder llevar a mi novia al otro lado del río y entre los árboles. Igual ataqué el motor con una caja de llaves inglesas, francesas y suecas. A mediodía, cuando el cura asomó la cabeza en el taller, ya teníamos medio coche desarmado. Los dos estábamos negros de aceite y habíamos perdido por completo el control de la operación.

Mi padre había desmontado todo el tren delantero, la tapa del baúl, el parabrisas, y asomaba la cabeza por abajo del tablero de instrumentos. Atrás, yo había sacado válvulas y culatas y trataba de arrancar el maldito cigueñal. De vez en cuando mi viejo gritaba "¡Carajo, qué mal trabajan los franceses!" y arrojaba el velocímetro sobre la mesa mientras arrancaba con furia el cable del cebador. El cura nos miraba perplejo con un vaso de vino en una mano y la botella en la otra y de pronto le preguntó a mi padre cuántas cuotas llevaba pagadas. Ahí se hizo un silencio y el otro casi se pierde los tallarines gratis:

--Doce-- le contestó de mal humor mi viejo, que era devoto de cristos y apóstoles . Y con la ayuda de Dios todavía tengo que pagar otras veinticuatro. Tardamos tres días para convertir al Gordini en miles y miles de piezas diminutas y tontas desparramadas sobre la mesada y el piso. La carcasa era tan liviana que la sacamos al patio para lavarla con la manguera. La segunda tarde mi madre nos desconoció de tan sucios que estábamos y nos prohibió entrar a la casa.

Dormíamos en el garaje, sobre unas bolsas, y allí nos traía de comer. Vivíamos en trance, convencidos de que un técnico diplomado en el Otto Krause y un futuro conscripto de la Patria no podían dejarse derrotar por las astucias de un ingeniero francés. Fue entonces cuando mi padre decidió comprimir el motor y aligerar la dirección para que el coche cumpliera una performance digna de su genio. Hizo un diseño en la pared y me preguntó, desafiante, si todavía pensaba que el fútbol era mas atrayente que la mecánica. Yo no me acordaba cual pieza concordaba con otra ni qué gancho entraba en qué agujero y una noche mi padre salió a buscar al cura para que con un responso lo ayudara a rehacer el embrague. Al fin, una mañana de fines de febrero el coche quedó de nuevo en pie, erguido y lustroso, más limpio que el día en que salió de la fábrica. Lo único que faltaba era la radio que el cura nos había robado en el momento del recogimiento y la oración.

Le pusimos aceite nuevo, agua fresca, grasa de aviación y un bidón de nafta de noventa octanos. Hacía tiempo que mi padre había perdido los calzoncillos y se cubría las verguenzas con los restos de un mantel. Mi novia me había abandonado por los rumores que corrían en la cuadra y mi madre tuvo que lavarnos a los dos con una estopa embebida en querosene. En el suelo brillaba, redonda y solitaria, una inquietante arandela de bronce, pero igual el coche arrancó al primer impulso de llave. Mi padre estaba convencido de haberme dado una lección para toda la vida. Adujo que la arandela se había caído de una caja de herramientas y la pateo con desdén mientras se paseaba alrededor del Gordini, orgulloso como una gallo de riña. Después me guiñó un ojo, subió al coche y arrancó hacia la ruta. A la noche lo encontré en el hospital de Cañuelas, con un hombro enyesado y moretones por todas partes.

--Andá--me dijo--. Presentate al regimiento como mecánico, que te salvas de los bailes y las guardias. Ese año hice mas de veinte goles sin tirar un solo penal. Por las noches leía a Italo Calvino mientras escribía los primeros cuentos. Mi viejo sabía aceptar sus errores y cuando publiqué mi primera novela, y me fue bien, se convenció de que en realidad su futuro estaba en la literatura. Enseguida escribió un cuento de suspenso titulado La luz mala, que inventó de cabo a rabo. Como Kafka, murió inédito y desconocido de los críticos. Por fortuna para él su único enemigo, grande y verdadero, había sido Perón.

Publicado originalmente en el diario Página/12. © 1993 Editorial Sudamericana

miércoles, 2 de junio de 2010

Así juega Josepmir Ballón, el nuevo refuerzo de River

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