lunes, 19 de septiembre de 2011

Argentina a la final: el reencuentro dio sus frutos

Nos volveremos a ver. De vuelta, cara a cara, por una Ensaladera en juego. Argentina y España, algunas heridas abiertas tras esa finalísima en Mar del Plata en 2008, que dio tanta tela para cortar, se medirán nuevamente del 2 a 4 de diciembre para definir quién será el campeón de la Copa Davis. ¿Cómo se llegó a la definición? La victoria ante Serbia durante el fin de semana se sigue celebrando. Primero por el rival, duro, como visitante, con la yapa de enfrentarse nada menos a Novak Djokovic, el invencible de 2011, número 1 del ranking ATP. Todo fue perfecto. Un viernes demoledor, sin Nole con algunas molestias físicas que se acrecentarían hasta el desgarro que sufrió ante Juan Martín Del Potro en la primera serie del domingo.

David liquidó sin atenuantes ante al siempre difícil Troicki, dando la pauta por innumerable vez que si la Copa Davis fuera anual, estaría en el podio de los mejores, junto a Nadal, Djokovic y hasta ahí Federer. Se transforma, se alejan los problemas físicos con los que carga cotidianamente y expresa su mejor versión: sólido, inteligente, vivo para entender ciertos movimientos, con golpes dañinos, un manual de cómo desempeñarse en esta clase de partidos. Delpo también hizo lo suyo, sacó de la cancha al también complejo Tipsarevic con lo mejor de su repertorio, un primer saque descomunal que desquebrajó cualquier tipo de resistencia por parte del serbio, quien tampoco pudo mantener en plenitud su saque debido a la suficiencia notoria del tandilense en hacerlo correr de un lado para el otro, forzando sistemáticamente su tiro y así reducir su eficacia. Dejando de lado los rankings, tanto David como Juan Martín superaron a sus rivales desde el principio, concentrados hasta la médula y comprendiendo de modo fehaciente la importancia que requería el partido.

El sábado, el dobles poco pudo hacer. Argentina sufre la ausencia de una estirpe de doblistas que pueda salvarlo en distintas situaciones. No hay material y a partir de ahí se empieza a ordenar un rompecabezas que nunca termina de salir bien. Serbia aprovechó su experiencia con Zimonjic y Troicki para vencer sin miramientos a la dupla compuesta por Mónaco y Juan Ignacio Chela. Esperable por dónde se lo mire. El domingo era la gran cita, y vaya si lo fue. Para jugar ante un número 1, lesionado y todo, tenés que jugar perfecto. Y Juan Martín Del Potro vaya si lo hizo. Saque descomunal, preciso, potente y la utilización de diferentes golpes para empezar a cansar la carrocería de Djokovic, visiblemente ofuscado por no mantener una estabilidad en su estado físico tras la gloria en el US Open. Palo y palo mientras el serbio seguía sin responder en plenitud a los embates del argentino, bien parado y manejando la partida a piacere, sintiéndose tan cómodo como pocas veces lo vimos en esta temporada. Primer set adentro y el segundo ya se veía venir la resolución final, Nole en el piso, tirado, mostrando señas de un dolor que lo imposibilitaría continuar. Así fue. El festejo, celeste y blanco.

A España, por favor evitemos las rispideces en el grupo, pensemos en el único objetivo, es cierto vamos de punto pero por qué no soñar, que tenemos una nueva oportunidad histórica por delante.

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martes, 13 de septiembre de 2011

Una más y no jodemos más

¿Cómo escribir algo sobre la Generación Dorada que resulte novedoso? Una tarea casi imposible. Tanto concepto derrochado por casi una década dejan a cualquier cronista absorto de emprender una tarea lingüística innovadora. Han pasado algunos días desde que ya tenemos los pasajes a Londres y nos seguimos indagando por más ingredientes en una receta colectiva que no para de dejar en lo más alto al básquet argentino en la escena mundial. Una camada de jugadores sencillamente espectaculares, tanto del plano profesional en sí como en lo emotivo, en guardar dentro suyo ese espíritu amateur que los forjó cuando eran chicos, no multimillonarios como lo son ahora luego de años de trabajo tanto en Europa como en la NBA.

Además, lo más enaltecedor y complejo de comprender, en un contexto donde el ego demencial forma parte de cualquier plantel es que son amigos. Emanuel Ginóbili lo explicaba en una entrevista que le brindó a Adrián Paenza por el canal Encuentro. El bahiense remarcaba haber jugador en el mejor equipo de Europa (Kinder Bolonia) y NBA (San Antonio Spurs) pero que jamás encontró una fidelidad de grupo como el actual plantel dirigido por Julio Lamas y antes por Sergio Hernández y Rubén Magnano.

9 partidos en 12 días, un equipo veterano, con mil batallas encima, que se la bancó como nadie ante rivales potencialmente mejores en el futuro, tales como Brasil, Dominicana y Puerto Rico. Hubo que bancarse con dignidad el trajinar de nuevas camadas y sacando chapa, algo que este plantel sabe y mucho. Luego de Londres 2012, fecha tope para algunos integrantes de la Generación Dorada, Argentina deberá lidiar con un proceso de renovación que esperemos sea fructífero, apuntalado por algunos caso Scola, Nocioni y Delfino, quienes podrían permanecer un rato más en el combinado nacional, más allá de la cita olímpica en Inglaterra. Tal vez se podría ejemplificar lo acaecido con el vóley masculino, donde por un par de años hubo resultados adversos, consolidando jóvenes, quienes luego la rompieron en la última Liga Mundial saliendo cuartos. Tiempo al tiempo.

Mar del Plata fue feliz más que nunca. La estela que dejaron estos jugadores, varios en el pedestal de lo más importante que dio el deporte argentino, nos impregnó a todos, la felicidad mancomunada por el objetivo cumplido, sabiendo que esta Generación será irrepetible. Será cuestión de sentarse y disfrutar el acto final: Londres 2012.

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martes, 6 de septiembre de 2011

Sabella, Messi y aire (no es poco)

Las palabras de Lionel Messi dan un puntapié al inicio del ciclo de Alejandro Sabella al frente de la selección nacional: "es bueno ganar después de tantos fracasos". Luego de tantas tormentas, escándalos, renuncias, idas, vueltas, el verbo ganar equivale a respirar profundo por varios segundos. Lo mejor que le podía pasar a Sabella era llevarse los tres puntos en las dos presentaciones. Sí, amistosos sin sentido profundo, rivales intrascendentes, lugares geográficos extravagantes, unas valijas llenas de dólares para que la celeste y blanca pise estos sitios. El imán Messi atrae a los dólares. Clink caja en Viamonte.

Sabella probó. Vio, llamó algunos nombres interesantes, caso Lucho González, de siempre buen presente en Francia sin tener la notoriedad necesaria y Ricardo Álvarez, Ricky, el crack de Vélez, zurdo, elegante, ahora en el Inter. Así ante Venezuela, con pasajes de conexión entre varios partícipes, siempre liderada por Messi, ubicado en una extracto del campo de juego muy similar a lo que ejecuta en Barcelona. A la derecha y siempre a pocos metros del área grande rival. La pregunta vuelve a surgir: ¿Cómo rodearlo? Sabella apunta a jugadores verticales, con una dosis de velocidad mental y buen pie que le dé recepción limpia en las instancias finales al ahora capitán. No tantos pases seguidos sino dinámica y pureza en cada intervención. Sorprender desde la técnica. Argentina, por el nivel de futbolistas que posee, puede realizarlo sin inconvenientes y no aburrirse en un manojo zonzo de posesión que no brinda los resultados esperados.

Sabella siguió probando. Nigeria, esta vez, el fantasma del 1-4 este año, inicio de la debacle del ciclo Batista. Línea de 3, Burdisso, Demichelis y Otamendi, un buen valor a tener en cuenta de cara a una renovación urgente que se necesita en la zaga central. Así se pobló más el mediocampo con Zabaleta y Rojo por los costados, tapando la salida veloz de los nigerianos. Arriba la reiteración de un trinomio por ahora fijo en la cabeza del ex entrenador de Estudiantes: Di María, Messi e Higuaín. 3-4-3, flexible, algún apéndice similar a lo que fue ese campeón de América en 2009. Los dos del Real Madrid se conocen mucho, se buscan poco. El hilo es Lionel, un tipo que encuentro espacios donde no los hay para el ojo común, las dos asistencias en los goles de hoy hablan del rasgo superlativo de un fuera de serie. La presencia del 9 fundamental, va, busca, pelea y siempre la mete. Tiene el arco incorporado y no suele perdonar.

Demasiado pronto para analizar una experiencia que recién está dando sus primeros pasos. Alejandro Sabella debutó con dos sonrisas en un banco que todavía huele a carne quemada. 180 minutos que seguramente servirán para afinarle el ojo de cara a las Eliminatorias para Brasil 2014, amén de algunos trazos en el esquema que parecen dar señales positivas.

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jueves, 1 de septiembre de 2011

Gaudio, cuando el todo es más que la suma de las partes


Y sí, Gato, ni había que decirlo. Señores, se retira Gastón Gaudio, el tenista más talentoso detrás de Vilas. El irreverente, sarcástico, inestable, depresivo, odioso, querible, bohemio, tantas palabras que engloban a una misma persona, un jugador que dejará una estela de talento único que ya forma parte de la historia del tenis argentino. Ese revés a una sola mano tiene destino de pieza arqueológica. Cuando pasen los tiempos, existen este tipo de acciones que se guardarán con paciencia en los estantes de cualquier museo.

Nunca lo sedujo la victoria en sí. Pienso, analizo mientras escribo estas líneas. Observar sus videos significa evaluar desde otra perspectiva que, en algunas circunstancias, lo efectivo no hace a la felicidad, el regocijo de ciertas jugadas made in Gaudio hacen obsoleto el resultado final, que se transforma en una coyuntura simple, sin redundancia.

Mejor me callo, dejo de usar el teclado, me abro una cerveza y pongo play. Señores, de vuelta, Gastón Gaudio se nos retiró. Pero miren lo que dejó.

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