
Siempre será gratificante que los buenos futbolistas puedan permanecer en conjuntos acordes a su calidad. La incorporación de Ariel Ibagaza al Villarreal sin dudas le brinda al conjunto dirigido por Manuel Pellegrini un abanico de innumerables cualidades que posee el ex jugador de Lanús, Mallorca y Atlético Madrid. Un caso particular el del argentino, que tal vez no cuenta con el adecuado reconocimiento en nuestro medio, pero que en cada lugar donde fue aportó su granito de arena en pos del equipo.
Ahora con 31 años cargados en la mochila llega en su plenitud física y madura al Villarreal, conjunto que tendrá la prioridad absoluta de ganar la Liga y llegar lo más lejos en la Champions League. Seguramente, Ibagaza encontrará en el técnico Pellegrini un interlocutor medido e inteligente que sabrá captar lo mejor suyo y desarrollarlo en el campo de juego. De idéntica forma que lo hizo en esos tiempos del 2001 al mando de San Lorenzo, cuando supo comprender futbolísticamente y emocionalmente un talento de igual proporciones al Cañito como lo era el de Leandro Romagnoli, quien se erigió por aquél entonces en una arma clave de ese fantástico equipo, tras temporadas irregulares en sus espaldas.
Ojo, no la tendrá nada fácil conseguir la titularidad, teniendo en cuenta que el equipo español de mitad de cancha para adelante tiene innumerables opciones, las cuales vienen de tener una temporada de ensueño. Desde Robert Pires, pasando por Nihat y Rossi hasta llegar a Guille Franco. Otro competidor de lujo será el chileno Matías Fernández, de irregular andar este año pero que siempre se lo debe tener en cuenta, basándonos en su inquebrantable talento siempre a punto de explotar, sumada a la reciente adquisición Damián Escudero, ex Vélez, otro enlace de gran futuro.
Lo dicho tiene inexorablemente un correlato negativo a partir de que no le será tan fácil conseguir la titularidad, aunque también existe su cuota positiva, ya que se encontrará con un plantel que sabe a lo que juega y cuenta con una base sustentable en todas sus líneas. Ibagaza no irá como salvador, sino al contrario a ser uno más para colaborar desde su talento. Un rol que sabe a la perfección. Sabe que puede mirar a su alrededor y tendrá compañeros que saben leer el mismo lenguaje que lo acompañó desde sus inicios: el buen fútbol.





