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domingo, 24 de julio de 2011

Copa América: celeste, nomás.

Los hechos suceden y hay que comprenderlos como la acumulación de acciones que decantan en un espacio y contexto determinado. Uruguay es campeón de la Copa América por mérito propio, donde sucedió la conjunción de un cuerpo técnico eficiente, con espaldas anchas, y un grupo de personas, no ya futbolistas, que comprendió en plenitud lo que representa vestir la camiseta de tu país. Sí, hay momentos personales fantásticos. Luis Suárez es el estereotipo del delantero moderno. Va por afuera, por dentro, olfatea el gol como nadie, se genera sus propios espacios y en los tiempos libres da asistencias. En Liverpool se frotan las manos. Lo del Ajax, liga menor, hay que decirlo, no podía ser un espejismo. Diego Forlán, luego del Zairagate, es el emblema de todo lo bueno que le pasó a Uruguay desde Sudáfrica 2010. Sin un presente alentador en Atlético Madrid, cuando se pone la Celeste se transforma, es otro, es el conducto. Si Forlán anda, Uruguay se levanta y camina como cual Lázaro en pasaje bíblico. A Edinson Cavani, el goleador del Nápoli, lo traicionó una molestia física y se perdió parte importante, una lástima, le hubiese dado mayor relieve técnico a este equipo. Suárez, Cavani y Forlán. Tres como ellos no hay.

Lo dijimos, hay un contexto determinado con tres futbolistas sobresalientes. Hay un equipo de hombres también. Admito mi falta de apego a un jugador como Diego Pérez. Es el motor. Pero pega y mucho. A veces con mala intención. Una lástima. Lo de Egidio Arévalo Ríos, nombre uruguayo por donde lo mires, es otra cosa. Vital en la final, se lo deglutió en un ratito a Ortigoza y robó espacios, pelota, todo, lo que pasara por delante de la línea defensiva. Sin marketing pero con un alma gigante, más que el Monumental. Los dos Álvaros, Pereira y González entienden a la perfección lo que indica Tabarez: orden, orden y más orden. Soldados de la causa. Al igual que la defensa. Maxi Pereira, de enorme campeonato y no tan valorado, la dupla Lugano y Coates (padre e hijo hablando futbolísticamente, la garra charrúa personificada en dos personas) y Martín Cáceres, similar a Forlán, la rompe en la selección y en los clubes donde estuvo jamás pudo asentarse. El arquero, Muslera sigue esta línea. De dudosa capacidad, basándonos en sus temporadas en Lazio, en Uruguay es amo y señor del arco.

Los dirigentes uruguayos, alguna vez, deberá dar el salto de grandeza y reposicionar a su propio fútbol en la vanguardia en América como una vez tuvo. No pensemos que la final de Peñarol marca una nueva época. El fútbol en Uruguay se desangra por las partidas de jóvenes valores a otros sitios. Si se desea que este proceso en la Mayor continúe de forma fructífera, habrá que arremangarse la camisa y potenciar al fútbol de cada fin de semana, otorgar infraestructura adecuada a las selecciones menores. Los resultados están. Miremos al Sub 17 y 20. Hay excelentes indicios pero se exige una planificación adecuada pensando en las próximas generaciones.

Uruguay campeón. Un pueblo celeste que estará festejando aquí, en Núñez, en Montevideo, en todo el país, orgullosa de un equipo que los representa, que los hace felices. El cuarto puesto en Sudáfrica no fue sorpresa. Hoy, un Monumental teñido de un solo color, como el cielo, dio sobradas muestras que en esos once, hay algo, ese algo que este post intentó explicar.

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lunes, 18 de julio de 2011

Copa América: todos en la misma

Los preconceptos caen, la anuencia de que con figuras sólo alcanza ya no corre más en estos tiempos, tan modernos, tan equitativos. ¿Quién podría soñar semifinales de Copa América sin Argentina y Brasil? Pasó, pasó. Los miedos aflojaron, el peso de la camiseta ya no es el de antes y hoy todos se animan. Se emparejó el nivel, muchachos, no sabemos si la vara se elevó o la mediocridad imperante de los dos gigantes, no en calidad de intérpretes sino en funcionalidad como conjunto posibilitaron esta realidad.
Fijemos la mirada en Venezuela, en la estructura planeada por Farías. Fiereza al modo de defender, un arquero con un gran certamen y dudosas condiciones, hay que decirlo, y todos absolutamente todos metiendo y metiendo. Desde la faz ofensiva, escalonada. Un modo de repensar al deporte en este país, que se empezó desde la llegada del Pato Pastoriza, Richard Páez y así en continuación. Hoy se corre, se corre y se corre. Los espectáculos son paupérrimos y el término fortuna empieza a tejer fuerte. Paraguay y Venezuela han tenido suerte. Pero sería una falla totalizar a esta causa como un todo.

Brasil ha sufrido el karma Argentina. Estrellas, muy buenos futbolistas con una renovación marcada, iniciada por Dunga y ahora en las manos de Menezes. Noto diferencias a comparación nuestra. La Confederación brasileña confía en el trabajo de Mano, hubo desinteligencias, errores, pero se vislumbra un camino provechoso con una camada Sub 20 de valores a tener en cuenta. Las exigencias para el Scratch son altísimas, pero se nota un consenso del cómo acceder en forma plena al próximo certamen mundialista. Una política seria.

Chile se quedó a mitad de camino. El gen Bielsa está, Borghi no modificó la ecuación y la intención se mantiene perenne. Alexis como figura indiscutible, a otro ritmo, una verticalidad admirable que si, todo se da, la volcará en un equipo llamado Barcelona, llamado a ser "su" lugar. Hay inconvenientes en el medio y la ausencia de un caudillo defensivo estilo Lugano. Que ordenes y dé paz en los momentos turbulentos. No mereció perder ante Venezuela. Falló Bravo y listo. A veces, el fútbol es así.

Las Eliminatorias a Brasil 2014 pintan interesantes por dónde se las mire. Ya no hay lugar para sorpresas. El nivel, incluido Argentina, sin los de Menezes, claro está, será equitativo, nadie tiene los boletos garantizados de antemano. Nadie. Estamos todos en el mismo nivel del mar (perdón Bolivia), lo que convierte al futuro, desde una mirada argentina, como una posibilidad concreta de fortalecer políticas constructivas sabiendo que la facilidad del antes ya no corre. Ser precavido a lo que se viene, ni más ni menos.

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domingo, 17 de julio de 2011

Copa América: basta para uno

Escribo desde el dolor, el mejor lugar para escribir. En la desilusión, la mirada baja, la angustia, la respiración entrecortada. En ver repetida la misma historia, pasan los años, la misma historia. El preguntar ¿Por qué siempre a nosotros? ¿En qué fallamos? La ilusión resquebrajada, una bronca que no se puede explicar, el cómo desperdiciamos al mejor futbolista del mundo. Cuartos de final y afuera, justo en casa, con nuestra gente que ama al himno, que lo grita, que lo siente, que se aferra a la bandera en un deporte que lo es todo para ellos. Que ama, simplemente, a Argentina.

No miremos más para un costado: el responsable de este fracaso grande, tan grande como un hotel cinco estrellas tiene nombre y apellido: Julio Humberto Grondona, quien desde el sillón calentito y cómodo de la calle Viamonte ha tomado decisiones pésimas, ya ni hablo en el día a día del fútbol argentino, mediocre, mediocre y más mediocre sino también en los seleccionados nacionales. Hablo de la Mayor y hablo del desastre que los medios ignoran en los combinados juveniles con Garré, Perazzo y cía. Carlos Bilardo, en un puesto payasezco, no tiene influencia, no corre, no sirve.


La designación de Sergio Batista sigue esta línea de desprestigio. Un técnico que NO GANÓ absolutamente nada. Mal en Argentinos, mal en Godoy Cruz, mal en Chicago, mal como ayudante de Ruggeri en San Lorenzo. Una medalla de oro en Beijing, en un torneo semi-profesional, vale aclararlo, lo llevó a la selección. Este cargo pesa mucho, requiere mucha respeto, trabajo, inteligencia y por sobre todo menos verso. Batista no ha demostrado ninguno de estos elementos. Que imitemos al Barcelona, ésa cantinela barata que tuvo que modificar al tercer partido. Claro, pensamos de una manera, llamamos a cinco números cinco, cinco que juegan igual, vale aclararlo y luego ante los dos empates iniciales cambiamos la estructura. Bien...¿y ahora qué hacemos con los números 5? No me lo digan, gracias. Tevez, de jugador proscripto a pieza esencial, a banco de suplentes, a patear penales definitivos. Todo en menos de dos meses. Demasiado. Repito igual, Batista es un eslabón en una cadena severa de fallos propinados por Grondona.


Lo más triste es ver cómo dilapidamos a Messi. Cómo al mejor de todos no se lo puede acompañar al menos dignamente. Seguimos pensando que con él no sirve el trabajo, la obstinación e incapacidad de unos no nos posibilitan poder disfrutar al número 1 con un equipo decente que lo acompañe. Hay que arremangarse y ponerse a enhebrar acciones que potencien aún más a Lionel. Basta del chamuyo, de los tres días para trabajar, basta de que son seleccionadores y no entrenados. A laburar, hermano, laburen que para eso les pagan. Son privilegiados. ¿No se dan cuenta? Un equipo conformado por futbolistas que jueguen en sus clubes, que tengan ritmo de partidos, que estén aptos. Que no jueguen por el nombre, por lo que hicieron en otras épocas. Al fútbol no se lo juega con vivencias anteriores en el tiempo. Ustedes saben a quiénes me refiero.


Quizás se haya terminado la parodia de que los mejores están afuera. Hace más de 18 años que la selección argentina no gana nada. Pensamos, me incluyo, que en Europa estaba la solución. Hoy ya no lo sé. ¿Qué diferencia puede haber entre un Burdisso y Sebastián Domínguez, entre un Mascherano y Agustín Pelletieri? Pienso, puedo equivocarme. Nos deberemos reinventar, refundar, como quiera llamársele. Abrir la cabeza, pensar en otros nombres, otras opciones, mirar fútbol, carajo, mirar fútbol y ver quiénes son los mejores. Estoy con impotencia, sé que esto será difícil si desde lo más alto seguirá el mismo que transó con los milicos desde el 79 hasta estos tiempos democráticos. Pedir cambios en la AFA es más utópico que la plataforma de campaña de cualquier partido de izquierda. Lo sé, lo sé.


Un frío sábado, una noche muy triste. Argentina hace ya décadas que no nos brinda ninguna satisfacción. Renovamos la ilusión, el amor por estos colores, la fe, la confianza en los futbolistas. Pero siempre terminamos igual, mordiendo el polvo, puteando, con un nudo en la garganta, preguntándonos las causas, los por qué. Lo digo ahora, cambian todos, pero hay alguien que sigue como siempre, impune. Nunca nos olvidemos.


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miércoles, 13 de julio de 2011

Copa América: ¿Cómo se le juega a Uruguay?

Todo está en marcha. La fecha, el lugar, la pregunta es cómo jugarle a Uruguay, una selección con más bagaje profesional y técnica que el último partido ante la Costa Rica de Ricardo Lavolpe. La celeste tiene el ADN de siempre: garra defensiva, un doble cinco demoledor, raspador y que perseguirá a Messi hasta debajo de la cama si hace falta. Pérez y Egidio Arevalo Ríos serán una barrera sin dudas. Los dos Pereira (Álvaro y Maxi) incursionan con inteligencia tanto por izquierda y derecha, respectivamente, pero le gusta el arco contrario. Allí, en esos huecos deberá fortalecerse Argentina. Tirar al Kun, tirarlo a Messi, descentralizar la zona del centro, y forzar al desplazamiento de los mediocampistas centrales. Álvaro González y Cristian Rodríguez ejecutan los relevos correspondientes pero habrá que aprovechar las inteligencias existentes que se reflejaron en estos tres partidos. Generar aperturas para que Gago inicie el primer pase para que sea incisivo y avanzar metros de primero. La función del ex Boca será prioritaria. Contra Costa Rica se complementó de maravillas con Lionel, siempre le dio pases acertados, al pie, ésos que Messi le brindan la posibilidad de arrancar el movimiento con velocidad y pelota dominada. Gago deberá buscarse como opción y evitar que Mascherano sea el interlocutor de juego, en sí, lo que desea Tabarez. El del Barcelona verticaliza el juego con pelotazos a dividir que facilitan la tarea a los laterales. Higuaín no la tendrá fácil. Lugano y Coates, similares físicamente, también son idénticos en términos de defensa. El Pipita deberá librar una batalla ante dos centrales corpulentos, que van bien de arriba. Deberá retroceder, sacarlos de la zona de Muslera para exigirles un mayor gasto físico y aprovechar la propia velocidad para descoordinar la estructura defensiva. Si se consigue, sólo habrá ganancia.

Luis Suárez y Diego Forlán, flor de problemas para una defensa argentina que a lo largo de esta Copa América no ha generado seguridad. Milito, lento en movimientos e impreciso con la pelota, está pagando, sin dudas, la falta de continuidad en el Barcelona. Burdisso, con más rodaje, se lo nota más firme pero a destiempo en algunas acciones, quizás es producto de la presión defensiva que se cae en el foul sin sentido, cuando está el rival de espalda al arco propio. Uruguay tiene excelentes ejecutores y portentoso juego aéreo, debemos resguardarnos de cometer faltas estúpidas que nos puedan llegar a costar caro. Suárez hará la punta y Forlán se ubicará como centrodelantero e irán rotando. La salida limpia que tuvieron Zabaleta y Zanetti ante Costa Rica, difícilmente se vuelva a repetir en este partido. Ante una apertura de juego que propondrá el seleccionado uruguayo debe controlarse la línea defensiva, juntita, y evitar por todos les medios el uno contra uno. Suárez es fatal en esa situación, se desprende y ya tiene el arco entre ceja y ceja. Forlán, pegada exquisita y olfato de goleador, ni un mílimetro de ventaja hay que darle a los dos. A tomar nota.

Es un clásico, lo sabemos. En el 11 contra 11, Argentina es mucho más por cualidades técnica y por un tal Messi. Si es por constancia de trabajo y proyecto a largo plazo, Uruguay es un conjunto que se conoce de memoria y saca ventaja. Tiene fallas, por supuesto. Ésas habrá que exprimirlas al máximo, generar circuitos de juego simples pero que dañen al rival con poco traslado. Si hay mucho de esto, mucho de pelota llevada, Uruguay está bien constituido y no encontraremos lugares para atacarlo.


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jueves, 7 de julio de 2011

Argentina, una lógica repetida en el pasado

Vamos a hablar con mesura. Lo digo, como para al menos contextualizarnos de forma oportuna a estos dos empates de la selección argentina en la Copa América que, calculadora más, calculadora menos, clasificará a la próxima ronda. Hola, ¿está el funcionamiento? No. Sí, ¿Messi ya es la figura de la Copa? No. ¿Somos el Barcelona? Tampoco. Argentina reiteró el error, severa falla que Maradona había repetido en los octavos y cuartos de final de Sudáfrica 2010. ¿Se acuerdan? Victoria ante México, con varios interrogantes, donde el técnico decidió repetir los mismos once ante Alemania y ya sabemos, historia conocida.


El empate ante Bolivia, en la inauguración del torneo, una agria igualdad ante un rival limitado, corredor pero sin punto de comparación en técnica con los argentinos, tendría que haber dado una enseñanza sencilla: la superpoblación de números cinco, que conlleva masivo traslado de la pelota tapona cualquier proceso de abastecimiento a la zona ofensiva. Así, tan simple se parte un equipo. Batista no lo vio, prefirió renovar la confianza pero el resultado fue ineficaz. Bolivia y Colombia, con un mediocampo veloz, jugando a un toque, devoraron al esquema argentino. Sin descollar, a decir verdad, sino comprendiendo que manteniendo ocupado a los mediocampistas, Messi tiene que bajar e iniciar la jugada a 40 metros del arco. Así tiene que toparse con piernas propias y ajenas para dañar. Ayer se lo notaba contrariado, odioso consigo mismo. Cuesta y mucho jugar así, no está acostumbrado tener la pelota y que sus propios compañeros huyan despavoridos. Necesita descargar y pases precisos en poca cantidad de metros. Tevez, ubicado como wing por la izquierda es una máquina de chocar rivales. Ya no es el de Boca, la experiencia inglesa lo convirtió en un nueve que debe actuar entre los centrales buscando un resquicio para definir. La temporada pasada en el City sirve de corolario. Lavezzi desde el otro lado cuenta con una velocidad fuera de la media pero cuando se detiene no cuenta con pase posible y tiene que fajarse con tres rivales que lo siguen. Están los tres pero no está ninguno.


Todavía seguimos pensando por qué Pastore no tuvo ni un minuto en la Copa América. El Flaco aportaría fineza en la puntada fina, lo dijimos, entiende el modo de darle pelota limpia a Messi, tareas que no han cumplido Banega y Cambiasso. El primero no logra desprenderse la pelota de primero, la lleva mucho y el equipo se vuelve pesado, más aún con laterales que no llegan a tierra contraria. Cuchu sufre la posición, no sabe si juntarse con Mascherano y tampoco está apto para hacer la punta. Zuñiga y Armero no tuvieron resistencia por las bandas. Los centrales tuvieron una noche para el olvido, para no recordarla por mucho tiempo. Milito expuso al equipo a un gol colombiano tras un pase a Romero que quedó corto, con la salvedad que a Dayro Moreno le movieron el arco. Burdisso, en el complemento, también la dejó servida a Teófilo Gutiérrez pero el de Racing la tiró a las manos de Romero, lejos, pero lejos, el mejor jugador de Argentina. Por él, únicamente por él no se perdió. Bien ubicado y sacando pelotas claves tanto a Moreno, Falcao, Armero y la que mencionamos de Teo.


Hablamos de buscar una idea, una forma de plantear cada uno de los partidos donde Argentina por localía e historia propia debe ser protagonista. Los silbidos y cánticos de los propios hinchas a minutos de terminar el partido hablan de la insatisfacción del rendimiento colectivo que, sabemos a ciencia cierta por calidad de cada uno de los intérpretes debe ser de otro calibre. Costa Rica, con un combinado juvenil, es una inmejorable chance para iniciar un camino de reconciliación con el público que por ahora en estas dos fechas no observa en el campo de juego lo que desea de la selección argentina. Habrá que dar nuevas cartas, oxigenar la estructura, repensar en corto tiempo, lamentablemente, la búsqueda de opciones que satisfagan necesidades urgentes.


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martes, 5 de julio de 2011

Copa América: Chile, el único presente

Poquito fútbol en esta Copa América. Mucho roce, escasas ideas y pelea táctica desde el inicio. Ya finalizada la primera jornada, destacamos el papel cumplido por Chile, el seleccionado dirigido por Claudio Borghi, que venció por 2 a 1 a México y es líder en el Grupo C. Tras un inicio complejo, donde el seleccionado mexicano –Sub 22-, envuelto en un escándalo tras una visita de “señoritas” a la concentración, impuso sus condiciones ante su rival, favorito en la previa, cuya reacción en el complemento fue correspondiente a la expectativa que genera este equipo, menos vertiginoso del que supo constituir Marcelo Bielsa pero con un ADN similar. Borghi, en sus primeros pasos como seleccionador, ajustó pequeños detalles y dejó fluir una filosofía que esta camada de futbolistas chilenos entiende a la perfección. No tocar es su política.

Chile se confió al principio. Subestimó a un adversario, limitado y con algunas falencias graves en la defensa, con tinte inocente. Lo desarrolló con tranquilidad sin volcar peligro de hecho en el arco defendido por Michel. El gol de México, a través de Araujo, con cierta complicidad del arquero Bravo sirvió de despertador al país trasandino, que salió en el segundo tiempo con mayor decisión. El circuito ofensivo entre Matías Fernández, Alexis Sánchez, Humberto Suazo y algunas apariciones de Jean Beausejour se aceitó de mejor forma y Chile tuvo otra cara. Pienso en Matías Fernández, un futbolista con la técnica de un profesional de elite que sufre en demasía las intermitencias de su juego, su abstracción en ciertos momentos. Por su parte, Alexis, el niño mimado del mercado europeo lideró los avances chilenos a paso de gambeta u velocidad, ésta última una aptitud excelente, donde te saca cuerpos de distancia en pocos metros.

De México, un combinado juvenil chato técnicamente, la libretita de aguantar a cómo dé lugar. Lo de Giovanni Dos Santos, con poco, fue la mejor carta de presentación. El 0-1 reavivó el carácter de un equipo que desplegó una mayor presión iniciada desde el arco contrario. Mucho de esto tuvo que ver el ingreso de Paredes, que oxigenó y supo colocarse siempre como hombre libre. Marcó con la punta de su botín el empate transitorio y luego Arturo Vidal, de cabeza, dio vuelta el resultado.

Es un buen primer paso. Reacomodarse tras empezar en desventaja, encontrar respuestas en el banco de suplentes y el certificado de que hay un muy buen material, una idea convincente que excede al técnico de turno. En San Juan, local Chile con casi 10.000 hinchas, se estrenó de forma óptima y puso en la mesa algunos lineamientos de fútbol que los otros candidatos no brindaron en esta primera jornada de la Copa América.


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sábado, 2 de julio de 2011

Copa América: Argentina, el espejo del pasado

Te juro que lo vi. La misma imagen, así latente, reiterada que otra vez volvía a mi mente. Pasó un año, 365 días, y la vemos ahí, repitiéndose. Cualquier semejanza entre el Lionel Messi contra Alemania y éste, del frío que desajusta las entrañas en La Plata ante los bolivianos NO ES PURA COINCIDENCIA. La búsqueda en el centro del mediocampo y dársela para que solucione todo. ¿Cuántas veces hablamos de esto? Miles, miles. Messi es desequilibrante, claro está, pero no puede llevarse puesto a seis tipos en todas las jugadas. Sergio Batista pregonó el acompañamiento de Lionel como apéndice indisolubre en su nuevo proceso. Los amistosos previos dieron cierta pauta de la búsqueda de conectores que puedan darle la pelota limpia al del Barcelona en los últimos metros donde lo vemos, hace desastre. Cuando Messi tenía la pelota salían todos disparados. Es al revés, muchachos. Ser vertical no significa tener jugadores distanciados. Si uno posee el dominio en espacios cortos fomenta que el rival se acerque y así generar más campo libre. Argentina no lo entendió en toda la noche.


El marco perfecto, la ilusión en marcha y un resultado que debe ser tomado con responsabilidad y generar en el trabajo de campo un mayor volumen de juego para dismunuir las férreas estrategias que plantearán los rivales. Sí, aplausos para Gustavo Quinteros, técnico de Bolivia, quien fortaleció el mediocampo y tomó por sorpresa al conjunto argentino, apretándolo desde la iniciación de movimientos en la defensa. Así durante los noventa minutos. Del lado de Argentina, el trinomio Messi, Lavezzi y Tevez no ejecutó lo que se esperaba de ellos. Lavezzi, ensimismado en romperla, se lo notó nervioso, en especial en la puntada final. De ejemplo, los dos centros que tiró por las nubes. Igual, se valora la búsqueda de espacio continua, ponerse paradito a la raya y desarticular la línea de 4 que puso Bolivia. El del Nápoli puso actitud, ganas pero pocas luces. El ingreso revulsivo del Kun Aguero lo ubica con chances de banco ante Colombia. Lo de Tevez fue distinto. Jamás se sintió a gusto, dando la pauta de no adaptarse a este esquema que pregona Batista. Pregunta: ¿Cómo un futbolista pasa de no ser tenido en cuenta en la selección hace un par de meses y hoy es titularísimo? El técnico quedó fuera de juego con este asunto. Tevez es un futbolista brillante, más brillante aún en los últimos metros, por la banda pierde explosión, soltura. Similar a Messi. ¿La cuestión pasarán entre elegir a Tevez o Messi? Da esa pauta. Por su parte, Lionel dio algunas puntadas de calidad pero al ver que no le llegaba la pelota limpia debió retroceder y volvió la postal como en el partido ante los alemanes. Sólo en el mediocampo buscando socios que parecían verlo y huían despavoridos. El ingreso de Di María en el complemento otorgó frescura pero no claridad y mucho menos conexión con el rosarino.


1 a 1 con Bolivia y no digamos "renuncie, montonero Batista". Arrancó la Copa América y se dio la primera sorpresa. Se vienen Colombia y Costa Rica. Argentina quedó en deuda con su gente, el entrenador lo sabe, los jugadores también. Elevar el rendimiento, repensar los errores cometidos y por favor, basta de Messi en el mediocampo como si fuese Mascherano. Otra vez no.


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domingo, 26 de junio de 2011

Los 23 de Batista: ¿Qué decir?

La lista de Sergio Batista está. 3 nombres fueron desafectados, tres del medio local, como son Diego Valeri (Lanús), Luciano Monzón (Boca) y Enzo Pérez (Estudiantes), éstos dos últimos con pasajes casi confirmados a Europa, al Niza y Benfica, respectivamente. La lista confirma a Gago, un apellido discutido no por calidad sino por falta de ritmo futbolístico, producto de su ausencia de titularidad en el Real Madrid. Biglia, Banega, Cambiasso, Mascherano, una superpoblación de números cinco que dejan una serie de dudas sobre cómo poder focalizar el ataque por los costados si el partido lo rquiere. Extender el ancho de la cancha para generar mayor daño al rival, un abecé del fútbol moderno. Con mirar al Barcelona, se entiende cómo se puede desorganizar al contrario proponiendo ataque por los costados, así las fallas aparecen solas. Sorprende lo de Enzo Pérez, un volante mixto que sabe y mucho por las bandas y que cuenta con presencia ofensiva latente. Valeri, con menos vértigo y más pausa, con claridad limpia en la ubicación de la pelota, también resultaba una opción pertinente. Se sumó demasiados soldados con la misma cualidad y se evitó una mayor pluralidad en puestos, que serviría ante resultados opuestos. Una decisión estrictamente de Batista. En los 23 hay un solo irremplazable (Messi) y varios apellidos de peso (Aguero, Tevez, Di María, Zanetti, Milito, Mascherano, Cambiasso) y la promesa de dos nueves de área que, con momentos no tan positivos como en Sudáfrica 2010, son garantía de gol como Higuaín y Milito. Hoy, sin embargo, el punta, punta parece ser Lavezzi, el de Nápoli es explosión en velocidad pero sin una eficacia concreta con el arquero enfrente. Deseamos fervientemente una mayor preponderancia de Javier Pastore, un socio ideal para Messi, dos tipos que entienden el mismo idioma y que esperemos que el técnico exprima esa sociedad que demostraron en el poco tiempo que estuvieron juntos en cancha. Faltan pocos días para el debut ante Bolivia y la lista cerró. Algunas apreciaciones de Doble 5.


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martes, 21 de junio de 2011

Messi pagó la entrada

Apuntes, pocos. El rival previsible, flaco en recursos, sin forzar ninguna responsabilidad de peso para la defensa. Quizás lo más provechoso fue engranar el funcionamiento de mitad de cancha en adelante. Este amistoso ante Albania (4 - 0), una selección clase C, ni debe ser catalogado como un examen previo a la Copa América. Hubiese sido enriquecedor un choque con mayor jerarquía. Pensemos en Brasil y Uruguay que medieron fuerzas ante Holanda, con todas sus figuras. Negocios, pactos, plata y la aparición de estos seleccionados que poco seducen al público, el cual no acompañó en la medida que se esperaba en la fría tarde del Monumental.

Lionel Messi prendió la lámpara y regó de talento a Argentina. Ayer fue un día de asistidor, de poner pelotas claves. Primero a Lavezzi y luego un pase digno de Ricardo Bochini, para que el Kun Aguero definiera con clase. Ah, también tuvo tiempo de meter un gol. Sinfonía del 10, clase magistral, lo de siempre, la magia hecha futbolista. El hincha que va a ver a la Selección, distinto del que puebla cada fin de semana las canchas argentinas, lentamente lo va cobijando en el afecto, en lograr que se genere una mística entre "el" referente futbolístico y su gente.


La entrada de Zabaleta y Gago por Rojo y Biglia le otorgó mayor movilidad en el centro del campo. Al del Real Madrid se lo notó errático en algunos pases pero comprende a la perfección lo que pregona Batista: circulación rápida y pelota al piso. Tevez molestó, inquietó rivales, sin embargo, parece que el trinomio Messi, Di María y Lavezzi va fija ante Bolivia. El del City deberá ganarse la titularidad con rendimientos superlativos en los minutos que entre. Ni una prueba ante Albania. Ratos de juego lúcido para que la gente que dijo presente disfrute a Messi. De concreto para la Copa América, poco y nada. Batista deberá seguir pergeñando en Ezeiza la fórmula para potencializar las virtudes y reducir defectos de cara al debut ante los bolivianos.


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sábado, 26 de marzo de 2011

Argentina, el medio vaso vacío

Un sabor agridulce, insípido, una sensación de que en esta clase de partidos, amistosos, sin ninguna lanza de tres puntos que te vaya corriendo, hay que otorgar otra plusvalía en materia de juego. El empate de Argentina hace minutos ante Estados Unidos por 1 a 1 me retumba en la cabeza, bajo la idea de que hay que avanzar más profundo con el objetivo de que las clavijas estén ajustadas de cara a la próxima Copa América.

Respeto la idea de tener posesión de la pelota y que el rival ejecute el desgaste físico mientras la pelota corre por los nuestros. Lo que sí es un llamado de atención es que, con balón propio, no se pueda dañar al rival del modo esperado. Sí, bárbaro mantener un porcentaje altísimo en tenencia de pelota, aunque lo fundamental reside en fomentar vías pertinentes en llegar con peligro al arco contrario. Ahí Argentina quedó en deuda. Y mucho de esto, tiene que ver, a humilde entender, con la ausencia de una referencia de área. Bajo este esquema, el rol de Ezequiel Lavezzi parece diluirse. Se conecta poco con Di María y Messi, y no va de extremo ni de 9. Es un futbolista con un potencial técnico enorme y se lo está desaprovechando. Se respeta el esquema más allá del futbolista. Error.

En el manojo de nombres, también preocupa el arco. Sergio Romero venía titubeando en los últimos encuentros, tantos nombres no hay y lo de Andújar no fue satisfactorio. Una sola llegada, débil respuesta y adentro. Ser arquero en una selección tan grande a veces es injusto. Pero cuando te llegan, hay que responder. No queda otra. Los laterales no lastiman. Si sigue jugando Zanetti, no estamos pensando en el futuro. No por el Pupi, un dignísimo profesional y enorme futbolista, pero la mira debe calibrarse para Brasil 2014, previa Copa América y Eliminatorias. Marcos Rojo es una apuesta. Debe soltarse más, y no darle la espalda siempre al arco contrario. Buscar una pared, intentar llegar, animarse. El crédito lo mantiene abierto.

El papel de Banega (Banegas, dixit Marcelo Araujo) tampoco queda claro. Tapado por la magnitud de Mascherano, quien está levantando el nivel, vale aclararlo, y con un Cambiasso muchísimo más participativo, yendo de cara con Messi y Di María, hacen que el ex Boca no encuentre su hábitat en el mediocampo. Como que sobrara. ¿Por qué no pensar en un volante derecho con llegada, quizás Zabaleta, Belluschi o Enzo Pérez, hábil desde los dos sectores? Los centrales no sufrieron en demasía, pero tampoco hubo una exigencia extrema. El final del partido también dejó dudas en esa zona, para qué mentirnos.

¿Todo es negativo? No. Hay argumentos positivos. Está Messi y su genialidad incomparable, sus conexiones con Di María, el ida y vuelta positivo de Cambiasso, el resurgir de Mascherano, otra vez el patrón del medio y ante todo una idea de juego, válida, para no subestimarla. Habrá que pulirla, encontrar los intérpretes necesarios para que la puesta en el campo de juego sea efectiva y traiga dividendos. Copa América, Eliminatorias, objetivos para los cuales hay que estar preparados para elevar el prestigio de la camiseta a lo más alto. Desde la crítica, constructiva, valga el juego de palabras, se construye.

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lunes, 16 de julio de 2007

Una peor que las de Narciso Ibañez Menta

Y la perdimos. Esa bendita Copa que hace 14 años que no ganamos. Viendo y considerando la magnitud del resultado, trataré de entender el partido de la manera más objetiva y no caer en el facilismo del diario del lunes. Un 3 a 0 contra Brasil en una final genera resquemores de todo tipo, dudas, alejamientos y dar vuelta la página. Tiene que ser así. No podemos quedarnos de brazos cruzados. Basile decidió confiar en jugadores que le retribuyeron la confianza, pero que en el instante final (el que vale más) cargan con un estigma que llevarán hasta el final de sus días. Ayala, Zanetti y Verón saben que perdieron su última chance de ganar algo en el seleccionado. Me pongo en el lugar del jugador y me imagino el dolor que deben tener, incluso Verón, quien nunca se caracterizó por tener un amor inconmensurable hacia nuestra camiseta. Acá se borran los chistes sobre la cábala, que tal es mufa, que el otro no sirve. Acá la pregunta es otra: ¿Seremos tan buenos como decimos que somos? Desde anoche me revolotea en la cabeza esa pregunta y hasta este momento mientras escribo estas líneas no consigo la respuesta. Nos ganó una selección clase C de Brasil. Y nosotros con Messi, superestrella del Barcelona, con Tévez, pretendido por los colosos de Europa, con Riquelme, estrella del último campeón de América, con Milito, reciente fichaje del Barcelona y hasta con el arquero que le menos le convirtieron en la Liga de España. Nuestro equipo titular pierde con una selección de medio pelo. No agrandemos a Brasil. Este mismo casi queda eliminada por un rejunte de jugadores uruguayos.

Viéndolo desde otro aspecto, como diría Dante Panzeri, el fútbol es la dinámica de lo impensado. ¿Será tan así? Hacer entrenar a una veintena de jugadores en Ezeiza durante mucho tiempo, y llevar sólo 5 jugadores de ese grupo, da la sensación de que no se sabe bien cuál es el rumbo y que se hace sólo para acallar voces. Citar a un jugador (Pínola), quien dejó obligaciones personales por la selección, para luego desecharlo por otro, que alegó razones poco serias en su momento para no vestir más la camiseta nacional. Decisiones de una persona que será jocoso, divertido y que habla hasta el hartazgo de esos códigos de fútbol. ¿Qué códigos? En este caso, del dicho al hecho hay un gran camino. Y que Basile no quiere caminar.
Como verán, mientras pasa el tiempo me siembro de preguntas continuamente. Preguntas que no tienen respuesta. O mejor sí. Hace 14 años que no ganamos nada. Con eso basta y sobra.

jueves, 12 de julio de 2007

Un pasito más...

Habíamos marcado ya consumada la goleada ante Perú, que si Riquelme se transformaba en Román, México poco podía hacer. Dicho y hecho. El 10 frotó la lámpara y habilitó a Heinze -excelente rendimiento el de ayer- para que abriera el marcador tras una floja salida de Oswaldo Sánchez. A partir de eso, y como ha pasado reiteradamente en esta Copa América, el arco rival se abre para el conjunto de Alfio Basile. Ahí, el genial Lionel Messi, dio una muestra más de su grandeza y a través de sus pies coronó una jugada que quedará en la historia. Simplemente no quiero extenderme más acerca de este gol, debido a que hubo una invasión mediática sobre el tanto convertido por el jugador del Barcelona. Desde Doble-5 queremos que se valore la perfomance de Lionel, pero que entiendan que es un chico. Y que tendrá errores. Porque así, con comparaciones continuas con ex jugadores, lo único que hacen es perjudicarlo. Volviendo al partido, Riquelme liquidó el pleito con una emboquillada, luego de un dudoso penal de Márquez a Tévez. El equipo de Hugo Sánchez poco pudo hacer ante tal embestida. Ni Nery Castillo pudo generar grietas en el fondo argentino, a pesar de que pasó momentos de zozobra con dos tiros en los palos. Se viene Brasil. Desde el argentino que entiende menos de fútbol hasta las personas dedicadas al deporte, saben lo que significa para Argentina jugar contra los brasileños. Se ponen en juego muchas rivalidades, mucho folklore alrededor de las dos naves insignias de América y surge en el ambiente una sensación de que hay que ganar como sea. Vaya si es verdad. Deseamos de corazón que los jugadores argentinos logren ubicar a nuestro país como el mejor de América. Lo vienen demostrando partido a partido la superioridad que tienen con respecto a los otros equipos. Nos falta uno. Un tal Brasil. Como diré hasta el final de este torneo, ojalá que sea con suerte.
NoTe: Hoy se cumplen 4 meses desde la creación del Blog. Les agradezco infinitamente a los que visitan Doble-5 día a día, y que hacen que el sitio se convierta en un ámbito muy ameno. A todos ustedes, muchas gracias!

lunes, 9 de julio de 2007

Señor Caridad

Un 4 a 0 determina que la explicación de un partido pase a un segundo plano. En la cancha se marcó las diferencias de un equipo sudamericano como Perú y un conjunto de nivel internacional como lo es el nuestro. Si no fue más histórico fue porque los argentinos no quisieron. Riquelme, Messi, Tévez, Verón, Aimar y hasta Mascherano. Demasiados cracks unidos por una camiseta. Perú pudo aguantar sólo un tiempo, y la causa fundamental de que el arco se mantuviera en cero fue la falta de ideas de Argentina. Sólo eso. En el segundo tiempo, Riquelme se transformó en Román, ese que enamora absolutamente a todos y partido liquidado. Dos goles, un pase magistral (pase bochinesco si los hay) a Messi, y otorgando una claridad conceptual, leyendo el mensaje del partido. La experiencia le calza justo al 10. También es para destacar la mano de Basile en el segundo tiempo, sacándo al insulso Milito por Carlos Tévez, el futuro delantero del Manchester United. Nunca vi a un jugador sentirse tan cómodo con la albiceleste como Carlitos. Como si estuviera en su salsa, como si no notara la diferencia de aquél jovencito que deslumbró en el Sub 17. Como si el tiempo no hubiera pasado. El resultado es categórico.

Un párrafo aparte merece Javier Mascherano, quien ha vuelto a un nivel superlativo como lo tuvo alguna vez vistiendo la camiseta de River. Un león que juega y además hace que el resto se divierta sin pensar en acciones defensivas. Releva a más de 4 jugadores, da la sensación que su organismo posee varios pulmones. Y por si fuera poco eso, además ahora mete goles. ¿Qué más se le puede pedir?
Quedó atrás Perú, y se viene el Tri con Hugo Sánchez, equipo que utiliza el contraataque como moneda corriente. A tener cuidado con Nery Castillo, el actual jugador del Olympiakos se transformó en la revelación de esta Copa América. A pesar de las bajas de Pardo y Salcido, el equipo mexicano seguramente planteará una dura resistencia. Si se refuerza la zona defensiva y Riquelme se convierte en Román, México poco podrá hacer. Ellos lo saben.

domingo, 8 de julio de 2007

Al no haber podido postear ayer por razones de tiempo, me veo en la obligación de marcar algunos ítems importantes que han ocurrido en el deporte este fin de semana.
Primero para destacar la actuación de Sergio Aguero ante Corea del Norte, en un sub 20 que de a poco se va aclimatando al buen juego, al toque de pelota continuo y sin repetir esos bochazos frontales que fueron moneda corriente los dos partidos anteriores, y que dieron resultados a medias sólo en el partido ante el humilde Panamá. Lo que más me aterra de este equipo es el técnico. Tocalli -de una forma incomprensible- sacó al chiquitín del Atlético cuando faltaba más de 25 minutos para terminar el juego. El equipo al entrar Di María se retrasó, le dejó el control del balón a los norcoreanos y se sufrió sin necesidad un triunfo que parecía asegurado desde el primer tiempo. El técnico marcó acertadamente que a los asiáticos había que pasarlos 5 veces para ganarles, pero no leyó el partido y casi se lo empatan. Jugadores hay. Falta mentalidad ofensiva desde el banco. Esperemos que se sigan manteniendo los mismos resultados positivos pero con una dosis de mejor juego.


Vuelvo a la bendita Copa América. Había insistido con que a pesar de que Brasil no llevaba lo mejor, había buenos jugadores, en su mayoría jóvenes, con hambre de gloria y ganas de mostrarse. Después de un traspié inesperado ante México, se recuperó con una goleada ante Chile -soberbia actuación de Robinho- y con un triunfo discreto ante el Ecuador de Marcelo Elizaga, quien brindó una sólida perfomance, para deleite de sus fervorosos fans, en los cuales me incluyo. Llegaron los choques de cuartos de final, y se enfrentó con un Chile cargado de problemas externos, (alcohol, fiesta y mujeres) al cual lo despedazó. 6 a 1. Un resultado histórico para esta clase de choques. Los goles brasileños fueron obra de Juan, Julio Baptista, Josué, Vagner Love y Robinho (en dos ocasiones). Humberto Suazo anotó el tanto del honor para los chilenos. La prensa trasandina expresó su malestar consumada la situación "divertida" de sus compatriotas, pero con la goleada a cuestas, las crítica son letales. Brasil, el gigante, de a poco va subiendo escalones. El próximo es Uruguay. País que admiro culturalmente, pero que en la faz organizativa paga las incoherencias de sus pésimos dirigentes. A pesar de todo eso, el jugador uruguayo saca ese estigma de garra, entereza o simplemente llamarlo huevos. Ante una Venezuela local, con una multitud en el estadio, con un ámbito desfavorable, la Celeste obtuvo una victoria categórica por 4 a 1. No juega para nada bien este equipo de Tábarez. Hasta es de los peores conjuntos que juega al fútbol. Pero ellos lo suplen con garra, con un cebolla Rodríguez inspirado hasta la médula y un Pablo García que hace rememorar a esos antiguos caciques charrúas. Entre Brasil y Uruguay encontraremos al finalista de este bolivariana Copa América.

Por último, y para no hacer demasiado extensivo el post, hoy juega la selección contra un difícil Perú (sin Farfán, una baja demasiado sensible para Uribe). Esperemos que se repitan algunas actuaciones individuales (Mascherano, Messi, Zanetti) y que se mejoren errores defensivos. Si se gana, se esperará al ganador de México y Paraguay, conjuntos difíciles pero que ante el poderío futbolístico de nuestro país deben quedar rendidos. Como siempre digo, ojalá sea con suerte.

sábado, 30 de junio de 2007

Principio de reciprocidad...

Con una semana muy agitada para quien les escribe, cuestión que no viene al caso, tardé en analizar el debut de la selección argentina en la Copa América que se está jugando en Venezuela. Hace más de 15 años que no se consigue ningún título a nivel mayores y eso para una selección como la nuestra con las individualidades que posee, es un llamado de atención. A mi gusto, se vuelve a la teoría del rejunte, ya que se llama a Riquelme a jugar con Verón, jugadores que solamente (incluyendo el match ante EEUU) sólo compartieron cancha dos veces. Son dos futbolistas fundamentales de este esquema, que a la vez mucho no se conocen. Esto es una alerta, aunque viendo la capacidad futbolística de ambos, que es considerables, no tendría que surgir ningún inconveniente. Lo que faltan son partidos.

Lo Mejor:

  • El olfato de Hernán Crespo. 34 goles en 63 partidos lo avalan. La referencia en el área y cada vez más comprometido con el quehacer del equipo.

  • El recambio. En el banco yacen jugadores de la talla de Tévez, Aimar, Palacio, Luis González y Gago. Ninguna otra selección se da ese gusto. Ni Brasil.

  • El motorcito del equipo. No falló Mascherano. Está muy solo en el mediocampo, pero se las arregla para meter, jugar y hasta dar ordenes. Hace recordar a ese Masche de River.

  • Lionel Messi. Punto criticable para algunos, punto de admiración para otros. Es distinto. Y es nuestro. A bancarlo entonces...

  • Los cambios de Basile. Entendió el partido enseguida. Afuera el intermitente Cambiasso, adentro Pablo Aimar, quien brilló en escasos minutos. Recemos que Pablito se transforme definitivamente en Pablo Aimar. Tiene con qué.

Lo Peor:

  • La defensa. Sufre demasiado por el lado de Heinze, quien no viene teniendo actuaciones convincentes. Me sorprende que a este jugador se lo peleen los grandes de Europa. Anda raro el fútbol. Además, Milito sufrió demasiado con el ágil Eddie Johnson. A corregirlo urgentemente porque otros equipos no perdonan. Miremos a Paraguay.

  • El arquero. A pesar de que el jueves no tuvo responsabilidades, tengo grabada la imagen de los tres goles de Argelia. No me genera esa confianza, que sí pudo contagiar en el Mundial.

  • Poco vértigo. No estaba de acuerdo con esa velocidad supersónica que tenía el equipo de Marcelo Bielsa, antes del Mundial 2002, pero tampoco el toque intrascendente que se mostró durante muchos pasajes del partido. Lograr el equilibrio, y sorprender al rival serán desafíos fundamental para lograr el objetivo de consagrarse en esta Copa América.

  • Pelotazos frontales. Se abusó en otras partes del juego del pelotazo frontal sin destino alguno. Con pases profundos y seguros hacia los receptores se podría haber generado más estragos aún en la débil defensa yanqui.

Lo importante es que se ganó y hay que pensar en Colombia, que viene de capa caída tras la goleada histórica que sufrió ante Paraguay. Pero a no relajarse, el objetivo está lejos y hay que corregir muchas cosas. Ojala, y como siempre digo, que sea con suerte.

domingo, 24 de junio de 2007

"Argentina es el favorito"

Dunga, el entrenador del seleccionado brasileño que jugará la Copa América de Venezuela, afirmó que Argentina es 'el favorito' para ganar el certamen continental.
"Argentina parte como favorito, porque ha trabajado para merecerlo", estimó Dunga, quien se hizo cargo del seleccionado luego del fracaso de Brasil en la Copa del Mundo de Alemania.
"Es un país de gran tradición y tiene futbolistas de gran calidad", concluyó Dunga.
Brasil concurrirá a la Copa América con un equipo con notables ausencias como las de Ronaldinho, Kaká, Adriano y Ronaldo, entre otros jugadores.
No obstante, Dunga quiere que se repita la historia de la pasada Copa América de 2004, realizada en Perú, cuando el equipo brasileño, sin sus grandes figuras, la ganó al final a Argentina, que había llevado su máximo potencial.


Estamos en los albores de la próxima Copa América y como es de obvio conocimiento, tanto Argentina como Brasil tienen todos los boletos para llevarse el máximo certamen continental, ya que traen en el caso del equipo de Alfio Basile lo mejor que poseen en nivel de jugadores, mientras que el Scratch está con algunas ausencias importantes, aunque considero que el plantel que llevó Dunga a Venezuela tiene dos características que no han tenido las últimas selecciones brasileñas: juventud y hambre de gloria. En su mayoría son talentosísimos jugadores, que debido al repertorio de estrellas que posee Brasil, no pudieron formar parte de ningún proceso de selección. Un caso emblemático es el delantero Afonzo, quien en la temporada pasada en el Hereenven de Holanda marcó 31 goles en 34 partidos. Nada mal. Valoro el trabajo que está realizando Dunga, el cual prefiere darle oportunidades a otro tipo de jugadores, haciendo variantes, para llegar de la mejor manera a las Eliminatorias Sudamericanas, que justamente clasificarán al Mundial de Sudáfrica 2010. Mientras nosotros vamos al país de Hugo Chávez con futbolistas al borde del retiro, jugadores de dudoso compromiso con la selección albiceleste y un oscuro manejo en cuestiones de vestuario (caso Pínola) algo que Basile machacó continuamente, expresándo de que él como nadie entendía los códigos del fútbol, mientras pasa eso, dejándo en claro que Basile no hace lo que dice, Brasil y su troupe, llegan tranquilos a la Copa América. Hasta Dunga se saca la responsabilidad de ser candidato. Ojo con éstos, porque a pesar de no llevar a las estrellas, es el Scratch. A no olvidarse.

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