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domingo, 26 de junio de 2011

River a la B: un dolor que se sana desde hoy

De mis viejos siempre aprendí algo insustituible, algo que no encontrás en un manual, libro ni nada por el estilo. Comprendí la importancia de ponerse en el lugar del otro, cómo tus propias acciones pueden repercutir en el prójimo. En esa situación de traslado, uno entiende el dolor del hincha, el genuino, el tipo que trabaja, estudia y ve en River un motor fundamental en su propia vida, un amor que no se corrompe ante ningún interés de por medio. El descenso, mojón en la historia de este club que es demasiado grande, demasiado, algo que jamás entendieron sus dirigentes, los cuales fueron votados por los socios, vale aclarar, marca el quiebre, la refundación en todas sus esferas. Se pisó fondo, se llegó hasta este límite desconocido.

La imagen del final habla por sí misma, futbolistas, jóvenes, llorando, mirándose extrañados, sin responsabilidad del desguace comandado por José María Aguilar, Mario Israel y su Comisión Directiva, un barco a la deriva que Passarella no supo enderezar, con decisiones también equivocadas, como futbolistas que no rindieron (Rojas, Canales, JM Díaz, Bordagaray, Caruso, Arano) y técnicos no acorde a la situación como Ángel Cappa y Juan José López. JJ desbarrancó, desde aquella derrota ante All Boys perdió el rumbo. Y la obstinación no trae éxitos, está comprobado. Passarella prefirió confiar que ese fantasma llamado descenso no golpearía la puerta. Que una solución mágica, reordenaría todo. No hubo caso. Esto no debe significar la salida de Passarella, el mandato de los socios deberá cumplirse, una culminación en otro gobierno generaría mayor caos, no me caben dudas.

Desde hoy, a las cinco de la tarde, River deberá revalidar su grandeza. Desde el plano dirigencial comprender que la B Nacional es un torneo con características particulares, el cual merece profesionales que sepan desmenuzar cada paso en este certamen. No repetir el ejemplo de Central, que pena en una categoría que le es disímil a su historia y pensó que la A era lo mismo que la B. Error. Sí, el dolor está demasiado presente para hablar del futuro. Sin embargo, el dirigente debe enfriar el corazón y repensar qué se hizo mal y entender que esta institución, bisagra en la sociedad argentina merece otro lugar y actuar en consecuencia. Basta de caprichos e ineptitud.

Le hago caso a los viejos. Me pongo en el lugar del hincha, que llora en silencio, que no encuentra respuestas, que observa todo oscuro. A ellos, el acompañamiento. De ellos, también dependerá el futuro. En River hay jóvenes con mucho futuro que ligaron un presente desafortunado, producto de otros que siguen en la impunidad, en otros países, como si fuese un premio. Cirigliano, Lamela, Pereyra, Affranchino, Lanzini, Funes Mori, González Pirez, el futuro está, el que quiere a River deberá apoyar y confiar en ellos, que son los únicos que permanecerán y quieren una revancha en su vida profesional. Una revancha que será para todos.

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miércoles, 18 de mayo de 2011

Passarella vs Grondona

La temperatura en alza, las repercusiones del Superclásico todavía latiendo en la opinión pública y una reunión de Comité Ejecutivo que prometía discusiones acaloradas. “Vos tenés que dar un paso al costado, tenés que renunciar”. Toc, toc, tocó la puerta el escándalo. Daniel Passarella, presidente de River, increpó duramente al titular de AFA, Julio Grondona, requiriéndole la renuncia. Sí, decirle en la cara que se vaya al mismísimo Todo pasa, amo y señor del fútbol argentino desde 1979. Las esquirlas todavía se sienten desde la calle de Viamonte. La labor de Patricio Loustau en el encuentro del domingo, con tres penales no cobrados al equipo de Núñez fue la frutilla del postre.

Passarella, visiblemente ofuscado y contrariado por el cómo se perdió ante Boca y el desempeño del árbitro cargó sobre Grondona, dejando al club que preside al borde de la ruptura con AFA. El tema de la Promoción acecha y el Kaiser cargó con furia a la cúpula dirigencial del fútbol argentino, de pensamiento similar a los conceptos vertidos por el actual vicepresidente de FIFA. El clásico, “sí, Don Julio”. Tan nefasto, tan repetitivo en todas las dirigencias del fútbol argentino.


La excepción llamaba a la sospecha. Passarella, quien no presenciaba reuniones del Comité Ejecutivo desde diciembre, dijo presente y no se calló nada. No sólo Grondona. Hubo otros que también ligaron. Juan Carlos Crespi, vicepresidente de Boca, al requerirle mayor presencia en las reuniones de Comité, fue cortado en seco. “Vos no existís. Yo jugué 30 años al fútbol y ustedes ni siquiera se pusieron un pantalón corto, así que no me vengan a hablar”. Lapidario. No obstante, a modo de crítica no habrá que naturalizar el concepto de que para hablar o decidir sobre fútbol hay que haber pisado inexorablemente una cancha de manera profesional. Esa mirada coercitiva para aquél que no cumpla los parámetros propuestos tampoco otorga la pluralidad que un dirigente de máximo nivel en un club con tantas funciones sociales como River debe desarrollar. Al totalitarismo no se lo ataca con la misma medicina.


Del otro lado tampoco se quedaron quietos. La representación de Quilmes, le recordó su silencio cuando Ortega en 2007, tras una severa falla arbitral, metió un gol con la mano en el estadio del Cervecero, que luego descendería. Otros, como Germán Lerche de Colón también le exigió al campeón mundial en 1978 que participara más de las reuniones dirigenciales y que conozca en mayor profundidad los temas administrativos de la AFA. Palo y palo. Como un partido de tenis.


Passarella, en declaraciones a Clarín, manifestó su deseo de “defender al hincha porque se sintió robado. Lo del domingo fue vergonzoso”. Se abrió un frente de tormenta en la AFA y de pesos pesados. Está River en el medio, su voz principal le dijo que se fuera a Grondona. Una reunión protocolar de Comité Ejecutivo terminó en un duelo verbal que seguirá generando temblores. ¿Será el principio del fin?


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martes, 9 de noviembre de 2010

Cappa y el fin de las ideologías

Ángel Cappa nunca habrá soñado este final. La imagen abatida del domingo caluroso en Floresta será la última retratada al mando de River. Siete partidos sin victorias son demasiado lastre para este presente millonario. La calculadora asfixia, quita ideas y genera nerviosismo en un plantel que, ante el primer golpe, se derrumba anímicamente. El miedo genera eso. Este equipo, por historia y vocación ganadora, no comprende en plenitud las peripecias que contiene el término Promoción. No está acostumbrado, como pareciendo no entender la situación reinante.

Cappa, cultor de una filosofía respetable, cuyo propósito primordial recae en la consistencia del buen juego como único motor que posibilita los buenos resultados jamás pudo imprimirle a su River la forma que obtuvo en ese Huracán de 2009 de Pastore, Defederico y cía. Quizás, dirán los defensores de este modo de sentir el fútbol, no le alcanzó el tiempo. ¿Pero quién los tiene en este inestable fútbol argentino? Un gran circo que de la boca para afuera habla de proyectos y en los actos, en lo que importa, no soporta la primera tormenta. Lo de siempre.

Cappa intentó, movió el banco, puso en el banco a Ortega, lo volvió a poner, cambió los delanteros, el marco de generación de juego y los resultados no llegaron. La pelotita no entró. Digo esta última afirmación pensando en partidos como contra Gimnasia y Quilmes, donde el factor suerte, con dosis de inexactitud en el área contraria, inclinaron la balanza hacia los rivales. Encontramos positivo la incorporación de dos nombres como Lamela y Lanzini, quienes en este período corto contaron con minutos en cancha y demostraron ser grandes proyectos de futbolistas. Habrá que ver su proceso de crecimiento en un club acuciado de sacar puntos a cómo dé lugar.

River despide a otro técnico. El paladar de Cappa, en similitud con la historia representativa del conjunto de Núñez, aguantó apenas trece fechas. Una fotografía exacta de que las ideologías, al menos en el fútbol, están enterradas.
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jueves, 7 de octubre de 2010

Passarella, River y el fideicomiso como ¿última? salida

Estos días serán claves en el futuro institucional de River. No se vincula con el tema futbolístico ni su pelea denodada para salvarse del descenso, con calculadora en mano. Abarca la faz económica, donde hoy, tras la reunión de comisión directiva, se aprobará la constitución de un fondo común de inversión que tenga como objetivo prioritario el arribo de dinero fresco para paliar la situación financiera angustiante que sufre el club de Nuñez.

Según fuentes cercanas a los dirigentes millonarios, la idea del fideicomiso será atraer una suma cercana a los 20 millones de dólares. Pagar deudas y refinanciar el pasivo proyectado, que roza los 194 millones de pesos serán las premisas generales. Reforzar el plantel y realizar obras en el club también serán propósitos a cumplir por Passarella y cía. El marco general es crudo. Un déficit que oscila el millón doscientos mil dólares mensuales brindan una imagen esclarecedora del contexto reinante que tiene River.

Esquirlas de la gestión de José María Aguilar. Esperamos con ansias, y sin presión de la AFA mediante, los resultados de la auditoría que está llevando la conducción actual. Si hay responsables, que la Justicia actúe. Los socios de River merecen la verdad.

En este mecanismo, según cita La Nación “cada inversor pueda aportar el dinero que quiera, siempre y cuando sea superior a los u$s1.000 (hasta 200 mil, lo vende el Bapro; superior a esa cifra, los agentes de Bolsa)”. Denominado Futuro Millonario I, este sistema que fue utilizado en Boca por Mauricio Macri, el cual desembocó en polémicos resultados, tendrá como órgano fiduciario a Bapro Mandatos, de Grupo Banco Provincia, en tanto que Napoli Sociedad de Bolsa SA y Provincia Bursátil SA serán los colocadores mayorista y minorista, respectivamente.

“Será un préstamo a 30 meses, con una amortización del 20% los primeros dos años y del 60% en el semestre siguiente”, expresó Juan Nápoli, encargado de las operaciones mayoristas al Cronista. Este mismo diario consigna que el interés será del 6% semestral y como garantías estarán los porcentajes de derechos de TV, los ingresos por recitales y, se prevé, porcentajes de algunos jugadores del plantel profesional.

Passarella analizó alternativas, posibilidades y decidió volcarse a la posibilidad de este préstamo, una salida coyuntural para desahogar las cuentas del club. La iniciativa toma color. Los resultados dirán si funcionó o no.

miércoles, 2 de junio de 2010

Así juega Josepmir Ballón, el nuevo refuerzo de River

viernes, 16 de abril de 2010

¿Por qué no era el momento de Ramón?

Una vez más. Digerir que el mayor de sus objetivos no podrá conseguirse, no debe resultar fácil para un tipo como Ramón Díaz, justo él, el técnico más ganador de la historia del club, quien no podrá ponerse el traje que mejor le queda. River y Ramón, otrora compañeros inseparables del camino, hoy se miran al espejo sin reconocerse.

No será subestimar lo actuado por Ángel Cappa, ni mucho menos su idea futbolística, haciendo cuerpo presente en aquél mágico Huracán de 2009. Lo concreto, y que debería ser analizado, si el gestor del tiki-tiki tendrá las espaldas suficientes para soportar una realidad, y sobre todo la actualidad de un equipo embarrado hasta el cuello para la próxima temporada, acosado por la Promoción y el descenso directo. Faltan refuerzos, marcó Cappa en su primera incursión frente a los medios con la nueva pilcha de entrenador de River. El tiempo determinará si lo expresado por el presidente Daniel Passarella, de un acercamiento de grupos inversores que nutrirá de calidad al plantel, se hará forma y llegarán los benditos resultados.

River necesita una revolución. Futbolística y mediática. Tal cual la hizo Ramón en San Lorenzo. Tomó un equipo desbarrancado, amén de la nefasta gestión de Oscar Ruggeri, y lo enderezó con una vista microscópica en la selección de refuerzos (Cristian Ledesma y Gastón Fernández), sin la billetera que llegaría tiempo después con la incorporación de Marcelo Tinelli y su grupo inversor. Así, el Clausura 2007 quedó en las vitrinas de Boedo. Del infierno al cielo en un paso. Y lo hizo el riojano. A pura prestancia al trabajo y por sobre todo carisma, elemento sustancial que no se consigue en el almacén, factor clave en la concreción de grandes objetivos.

También deberá achacarle la incorporación de sus hijos, sin nivel para la Primera, la conflictiva relación que mantiene por naturaleza con los referentes del plantel que dirige, una forma de ser que concibe elementos marcados de soberbia, quizás por la ambición latenta, tal cual como cuando era futbolista, de ser el mejor de todos. No piensa en otra idea. Eso le transmite sentirse vivo.

Ramón no retorna a Nuñez. Un gran error. Algunos afirman que la posibilidad de volver a San Lorenzo permanece latente. Internamente no deben ser días fáciles, la ilusión de sentarse en el banco que tanto anhelaba llegar no tendrá final feliz. Una vez más.

viernes, 2 de abril de 2010

Ortega y su última chance

El retorno de Ariel Ortega a participar en las prácticas con el primer equipo de River surge en la actualidad de un conjunto que naufraga futbolísticamente, con variantes en la ofensiva que no consiguen la acumulación de actuaciones convincentes para satisfacer lo requerido por el cuestionado entrenador Leonardo Astrada.

La vuelta de Ortega (por ahora entre los suplentes) en el próximo encuentro ante Lanús aparenta como un manotazo de ahogado, buscando a como dé lugar, y dejando de lado el sentir y raciocinio del cuerpo técnico, que el aura del jujeño y su apego inquebrantable con la tribuna harán aunar a un equipo que no encuentra identidad y con la inmediata preocupación de que la promoción golpeará las puertas la próxima temporada.

¿Con qué Ortega nos encontraremos? Basándonos en sus últimas actuaciones el panorama no conllevaría un grado de superación en el funcionamiento global de River. Eso se cerciorá en el campo de juego, si el jujeño se conectará de modo eficiente con Mauro Rosales, otro que vuelve tras un largo tiempo, primero por lesión, luego por consideración táctica de Astrada, con el propósito de abastecer al juvenil Funes Mori, de mira cruzada con el arco tras el superclásico. No obstante, todavía no se confirmó el equipo. Hay tantos, tantos interrogantes que, por la complejidad de la situación, no devendría a que se respondan de forma satisfactoria. Pero esto es fútbol, ya lo sabemos...

Vuelve a ponerse la camiseta que mejor le queda. Con una adicción que lo tiene a maltraer, al filo de la cornisa, oprimido ante una exposición mediática que no le hace nada bien, Ortega tendrá la función de convertirse en superhéroe para detener la caída libre de un conjunto abatido, al borde del knock out. Una tarea para nada sencilla. ¿Podrá?

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Qué hacer con Ariel Ortega?

Una simple pregunta que por peso propio deja un tendal de interrogantes sin respuestas, en momentos de otra recaída del jujeño, donde la repetición sistemática de este tipo de acontecimientos que claramente afectan a un plantel profesional, plagado de obligaciones en este semestre, con la idea de sumar unidades para alejar cualquier fantasma que ronde la Promoción, además tienen la consecuencia directa de dañar la imagen pública de la institución, cuestión que el flamante mandatario Daniel Passarella considera clave en su gestión.

¿Qué hacer con Ortega, el hombre? Hacia allí hay que apuntar, entendiendo como factor clave una participación activa del núcleo familiar, el cual debe comprender la delicadeza de la situación, de que ya no se puede seguir jugando con fuego, de que el "acá no pasó nada" ya no rige en estas circunstancias. Finalmente que todos los involucrados, desde River a la familia, actúen con la grandeza para el bien de un tipo querido. Ortega en sus últimas declaraciones marcó distancia sobre el rol de su familia, y salió a aclarar que a "él nadie lo va a retirar", inmerso en la materia futbolística, detalle que hoy no cuenta con la relevancia suficiente, basándonos en el bajísimo rendimiento que viene teniendo el jujeño en los últimos tiempos, quizás esto no tan visible en un River empapado de mediocridad como lo fue en el 2009.

Cualquiera en su sano juicio deberá asimilar los términos de Ortega como una expresión de deseos, acumulación de bronca y poco más. Cualquiera sabe que necesita un tratamiento ejecutado por profesionales en la materia que lo recuperen de esta cruel enfermedad, enfocando la vista cuando por cuestiones naturales ya no pueda seguir jugando a lo que tanto ama que es el fútbol. ¿Cuánto habrá que esperar para que suceda otro acto de las mismas características? ¿Cuánto tiempo más se seguirá jugando con la vida de Ortega?

sábado, 2 de enero de 2010

River y un inicio con demasiadas incertidumbres

Arranca la pretemporada y River retornará a las prácticas con varias bajas y ninguna cara nueva. Con Buonanotte ausente durante el primer semestre de 2010 a Astrada se le cae uno de los mejores futbolistas de un plantel sin sobradas muestras de talento y que deberá llevar a cabo una campaña correcta para desligar a la institución de la Promoción. Las finanzas del club vaciadas durante la gestión de José María Aguilar, concepto reforzado tras las declaraciones del actual mandatario, Daniel Passarella, deberán articularse junto al aporte de un grupo inversor, quizás ligado al ex candidato Antonio Caselli, con el fin de incorporar futbolistas que le otorguen un salto de calidad al equipo.

Hernán Pellerano, Leandro Fernández, Daniel Díaz, Edison Méndez, Darío Cvitanich, Pablo Guiñazú y la lista continúa. Apellidos que sonaron con fuerza en los pasillos del Monumental pero que a partir de trabas económicas insalvables resultó imposible sus arribos. Tras las declaraciones del nuevo entrenador del Zaragoza, se abre la posibilidad del retorno de Roberto Ayala, tema que tuvo su inicio a mediados de diciembre y que, por ahora, no se mantiene cerrado ni es negado por las partes involucradas. Lo de Juan Manuel Díaz, conocido de Astrada en su época en Estudiantes, puede concretarse bajo la ayuda financiera de terceros que consigan comprarle el pase del uruguayo. También apareció Jose Schaffer en escena, aunque Benfica se desprendería del lateral sólo si aparece una buena oferta en la mesa.

En la parte ofensiva, la del papel de goleador, ése que nadie cumplió en 2009 surgen varios nombres aunque se encuentran lejos de lo que puede llegar a pagar River. Jackson Martínez, pretendido también por Racing deshoja la margarita sobre si se irá a jugar a Corea, donde tiene una oferta millonaria o se inclina por jugar en Argentina. Claudio Bieler, Mariano Pavone y el paraguayo Pablo Velázquez son otras alternativas.

El 2010 traerá a River un manto de austeridad que ya se puede vislumbrar en el pensamiento de la nueva dirigencia, quien tendrá la ardua función de seleccionar futbolistas que rindan en su plenitud y que su llegada se produja sin descalabro en sus finanzas. Objetivo dificultoso, ya que las exigencias en River, y más en este momento, ameritan trabajo y por sobre todo capacidad.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Daniel Passarella nuevo presidente de River

"La gente quiere un cambio y se manifestó en las urnas. D´Onofrio era más de lo mismo, con Aguilar atrás. El socio ha sido maravilloso, ha concurrido en masa a votar y era la única manera en la que podíamos ganar. Trataron de hacer todo para perjudicarnos. Fue un sufrimiento, pero tuvieron el voto castigo".

El acto eleccionario en River determinó que Daniel Passarella sea el nuevo presidente de la institución y reemplazará a José María Aguilar en los próximos cuatro años. Las cifras finales notificaron que el ex capitán de la selección argentina sumó 5.298 frente a los 5.292 de Rodolfo D`Onofrio, cuya bandera de campaña era la llegada de Enzo Francescoli como manager de fútbol. La elección, la más multitudinaria de la historia del club con más de 14.000 socios yendo a las urnas, deberá sortear la impugnación de los comicios que realizará la lista de Rodolfo D`Onofrio ante la Inspección General de Justicia.

D`Onofrio consideró que "nadie podía prever una diferencia de dos votos para ganar una elección. Y al ser tan poco el margen nosotros pedimos que se recuenten los votos y no nos dejaron. Algo único. Se negaron, en vez de llevar las urnas a un lugar neutral lo llevaron a la oficina de un socio de Passarella. Basta de cosas como estas, si salen las cosas claras, no tendriamos que esconder la realidad. Antes del 14 de diciembre tiene que haber una definición. No puede asumir nadie que no haya ganado las elecciones legitimamente".

Más allá de las peripecias en torno a definir una forma cristalina, sustentada por la Justicia, en pos de que el nuevo mandatario asuma bajo todas las de la Ley, el que ocupe el sillón de Aguilar deberá enfrentarse a una de las peores crisis que haya vivido River en su centenaria historia. Un club con graves problemas económicos (recordar como ilustratativo el caso de las pinturas); zofocado en la parte futbolística, con un plantel profesional escaso en técnica y que en consecuencia se reflejó en los resultados, que hacen hoy pensar al hincha de River que la palabra promoción puede llegar a formar parte de esta historia. River que dejó de ser ejemplo hace tiempo, River que de la mano nefasta de José María Aguilar, Mario Israel y tantos otros sufrió un proceso de desprestigio local e internacional que se prolongó por 8 años, cuestión que Passarella tendrá que ejecutar políticas certeras en materia de fútbol y que resulten eficaces al corto plazo. River no puede esperar. Además se deberán profundizar las políticas en torno a las setenta actividades federales que forman parte de la vida social del club y del Instituto River Plate, otro elemento que deberá ser cuidado por las nuevas autoridades ya que representa un orgullo para todos los riverplatenses de ley.

Las propuestas de Passarella suscitan básicamente en europeizar la gestión, consolidar la idea de que en las diferentes ámbitos del club existan profesionales capacitados y con experiencia para así llevar a River a un período eficaz en materia administrativa. En materia de fútbol las palabras del ex entrenador son claras: "Integraremos el fútbol con la actividad social, con la premisa de no hipotecar el club. Investigaremos a la actual comisión porque 41,5 millones de pesos de pasivo no es normal. Cuando llegue yo, se acaba la joda: los barras acabarán en la cárcel. Mi gestión se dividirá en tres etapas: los primeros Cien días, el Primer Año, los Años de Oro".

El período de Aguilar al mando de River llegó a su fin. Escándalos, deudas y un equipo a la deriva serán las palabras justas cuando se refieran a su gestión. Ardua tarea tendrá Daniel Passarella, el gran Capitán, ése que fue jugador, técnico y hoy le toca decidir los destinos del club que lo forjó de joven con el único propósito de devolver la grandeza a un gigante adormecido por las irreponsabilidades de sus dirigentes. Ojalá esté a la alturas de las circunstancias porque River no puede permitir más pasos en falso.


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