jueves, 30 de diciembre de 2010

Doble Cinco: 100.000 gracias

Dentro de nuestro marco de referencia occidental las cifras exactas, justas, o como quiera llamársele mantienen cierta peculiaridad festiva y a veces no tanta. Como por ejemplo que cumplir 39 no sea lo mismo que 40, un número simple que carga con otra connotación interna, traumática, impertinente, que los 15 son los 15 y con todo lo que eso simboliza o las 100 emisiones de un programa de televisión, ahí hay otro caso. Pienso esto del por qué escribo lo que escribiré a continuación. Ante todo, las 100.000 visitas que acaba de recibir Doble Cinco me brindan una enorme satisfacción, de ésas lindas, las no habituales. Primero por la receptividad que he recibido desde marzo de 2007 cuando se inició esta pequeña construcción discursiva que apunta al deporte como eje prioritario.

Con elogios, críticas, vaivenes, momentos de mayor expresividad, otros menos, en fin, uno también cuando repasa ciertas cosas escritas en otro tiempo permite ver con claridad cómo veía lo que veía en otros momentos. Les recomiendo ese ejercicio, actuar de modo crítico sobre lo dicho nos sirve de genuina experiencia, provechosa. Propio del crecimiento significa avergonzarse de haber publicado cosas que hoy ni por asomo lo haría. Sin embargo, no he borrado esos post. Sería tapar una parte de mi pasado y el presente se construye con lo que fuimos. El abecé de la Historia. No podría tolerar tomar esa determinación. Uno ha crecido con este blog, uno ha intentado cuidar este humilde ámbito de expresión con la mejor predisposición posible, con equivocaciones en el camino, claro está, pero con la convicción firme de un proyecto personal que me hace feliz. Ni más ni menos.

Inmersos en la loca cotidianeidad, siempre significa un enorme placer ver la pantalla en blanco y empezar a desandar mentalmente de qué se hablara. Buscar el tiempo, a veces cuándo no lo hay. Ahí está el verdadero desafío, de no bajar la guardia si uno verdaderamente tiene cosas para decir, quizás sin la profundidad de Sartre o Foucault pero con la invariable idea de que, por lo menos a una persona, absorba mínimamente lo que uno expresa. Sí, una mina en pelotas quizás capta más visitas pero no es el fin de Doble Cinco. Convencer, persuadir: ¿por qué no? Cumplido ese pequeño propósito, el objetivo está resuelto. Sin dudas.

Desde el plano personal e íntimo agradezco a cada una de las personas que estuvieron y las que están en mi vida. Sé quiénes son y ellos también. No soy una persona afectuosa, grandilocuente en gestos, tal vez estas ocasiones sirvan para valorar lo mucho que me hacen bien. Bancarme con mis humores, últimamente tan particulares, respetarme los tiempos. Partecitas simples de mi vida que provocan que cada paso que hago tenga más y mejor sentido. Y para aquellas personas que hoy se encuentran lejos, por diferentes circunstancias, quiero decirles que el recuerdo y el afecto permanecen. Un "me gusta" en el Facebook, respuestas por Twitter, o que en alguna noche de cervezas te dicen, "che te leí sobre lo que pusiste de equis tema, muy bueno". Llegamos a 100.000. Cien mil gracias.

martes, 28 de diciembre de 2010

Cuando en un minuto cambia todo

Un acto de descarga, sacarse lo que tiene dentro. Al año de haber ocurrido una tragedia automovilística que causó la muerte de tres amigos, Diego Buonanotte habló. Valedero testimonio del futbolista de River. Una acción catártica para un hombre que encarna el dolor como propio, que sufre la ausencia de ser quién era. Ante estas terribles circunstancias que te sitúa la vida, piensa uno por dentro, cómo encontrar la fortaleza para continuar. Cada padecimiento es particular, propio, cargado de originalidad. Cada uno lo vive como puede, con las herramientas, lamentablemente pocas, que cuenta. Buonanotte mantiene la esperanza de su próxima paternidad. Ante tanto tejido del alma roto, triturado en instantes, una noticia así, la aparición de una nueva vida otorga otro bálsamo para poder continuar, de encontrar otra razón para levantarse todas las mañanas.

En materia futbolística, el año de Buonanotte, reducido a la mitad por la recuperación física tras el choque, mantuvo la irregularidad y nerviosismo de este River absorto ante el temor de la calculadora. Sobre la parte final del Apertura y a través de las muy buenas apariciones de Erik Lamela y Roberto Pereyra perdió varios puntos en la consideración del técnico Juan José López. Su presencia en el banco de suplente se tornó habitual y aparecieron los rumores sobre una posible salida.

No debe ser fácil digerirlo. De pieza esencial, indiscutible a finales de 2009 hasta esta magra actualidad hay un trecho muy extenso. Internamente él siente que quienes en ese momento se acercaron para decirle que contaban para lo que quisiera, en los hechos no actuaron de tal modo. Y en esto, incluye a River. Una posición muy personal, dicha desde una susceptibilidad notoria, entendible, justificada, teniendo en cuenta lo que vivió desde esa madrugada desgraciada. Desde el plano personal debo admitir que este tipo de declaraciones me generan mucho ruido interior. El comprender que como comunicadores debemos amplificar la mirada ante ciertas complejidades que surgen y delimitar que tras un jugador de fútbol se encuentra una persona de carne y hueso como nosotros, con sus miserias y mochilas a cuestas. Es una facultad humanitaria que hay que desarrollar. La profesión nos los pide.


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domingo, 26 de diciembre de 2010

CALAMBRE. Por Laura Meradi.

Eran las dos de la mañana y acabábamos de salir del cine. Iván se había quedado dormido durante la película, hasta había roncado, y yo me había dado cuenta, mientras lo veía dormir con la boca abierta y la barba entrecana sobre la butaca, que ya no iba a querer dormir en su casa, ni esa noche ni ninguna otra. Hacía más de una semana que no nos veíamos y esa noche yo le había dado una oportunidad, y en la oportunidad se había quedado dormido. Cuando terminó la película me puse los zapatos rápido para no darle tiempo a que me besara mientras quedáramos solos en la sala: a Iván le molestaba nuestra diferencia de edad y jamás me besaba en público. Cuando me saqué los zapatos habían quedado al revés, y en los tres primeros intentos, desesperada, había metido la punta de los pies en la parte del talón. Caminamos unas cuadras. Lunes de otoño, madrugada: estábamos cada vez más cerca de su casa y no había ningún bar abierto. Doblamos en Salguero. Encontramos un bar que me hizo acordar al bar donde los hombres de “La familia Benvenuto” se pasaban todo el domingo antes y después de la hora de almorzar. Había solo dos viejos, uno más viejo que el otro. El menos viejo estaba detrás de la barra, el otro limpiaba las mesas, encorvado. Estábamos sólo nosotros dos, y nos sentamos en una mesa cerca de la puerta, frente a la barra. Iván se pidió un sándwich de milanesa. Yo me pedí sólo un agua porque sentía la boca muy seca: ya me había tomado casi un litro y me estaba haciendo pis, pero era como que el agua no me mojaba la garganta, como si mi garganta fuera impermeable. Fui al baño antes de que me trajeran el agua, y cuando volví Iván estaba concentrado en el sándwich. Agarré el diario de una mesa vecina y me senté frente a él. Me serví un vaso de agua y me lo tomé de un respiro.

-¿Estás con sed?- me preguntó.

-Te tomaste toda mi botella de agua- le dije yo.

La primera vez que habíamos ido juntos al cine, yo me alegraba de que él agarrara mis cosas como si fueran suyas. Pero esa noche, cada vez que me hacía mover la pierna para poder agarrar mi botella de agua del apoyabrazos de la butaca, me perdía algún diálogo de la película. Escuchaba el ruido que le hacía la garganta al tragar, y cuando quería volver a poner la botella en el apoyabrazos yo hacía presión con mi pierna para que le costara, para que no pudiera entrarla, para que se arrepintiera la próxima vez que quisiera tomar de mi botella. Iván empezó a decir algo, pero enseguida volvió a morder el sándwich, un pedazo grande que le ocupaba toda la boca, y no pudo seguir hablando.

-¿Vos no te das cuenta?- le dije-, ¿o lo hacés apropósito?

-¿Qué?- me dijo. Y volvió la mirada al sándwich.

-Que cada vez que vas a hablar te metes un pedazo de milanesa en la boca y entonces no hablás, ¿me lo hacés apropósito? Se rió y siguió comiendo.

-Todo te parece gracioso- le dije.

Se rió de nuevo. Miré a los hombres del bar, a ver si se estaban dando cuenta como yo de lo que ese hombre me estaba haciendo. Pero miraban la televisión, un canal español con unas imágenes azules que parecían del año 50.

-Me duele el brazo- me dijo, y cerró y abrió la mano izquierda varias veces. Tenía mayonesa entre los dedos, y a cada rato volvía a acomodar con las manos el tomate que se caía del sándwich.

-El otro día vi en una película que una rubia trataba de hablarle a un chico con el que estaba saliendo y era imposible- le dije-: él le hablaba de cualquier cosa, de la comida, de lo que fuera.

Los viejos agarraron entre los dos una barra de hierro y fueron hacia la puerta. Muy despacio, empezaron a bajar la cortina de metal.

-¿Te pago?- dijo Iván. Yo lo miré, porque Iván se había olvidado la plata así que iba a pagar yo.

-Está bien- dijo el menos viejo- comé tranquilo.

-Bueno- continué-, y en un momento la rubia entendió que nunca iba a poder hablar con él, que él no quería hablar de nada, entonces le siguió la corriente con la comida y no sé qué más y nunca más lo volvió a ver. Iván se rió, de nuevo. Se metió el último pedazo de sándwich en la boca y como ya se había terminado su coca se sirvió de mi botella de agua. Lo miré, esperé que se terminara el vaso de agua.

-No hablás- le dije-. Es perverso. Iván se limpió las manos con esas servilletas satinadas que nunca sacan la grasa y me miró:

-¿Querés venir a casa a tomar un té verde?- me dijo.

Un té verde había sido la excusa para terminar cogiendo en su casa la noche que lo conocí. Cuarenta y siete años contra veintitrés: ¿no podía decir algo más inteligente?, ¿engañarme de alguna manera más sutil?

-Iván, no me quiero acostar con vos. Se lo dije fuerte y claro, para que me entendiera. Los viejos del bar nos miraron. Iván se volvió a reír. Los viejos empezaron a abrigarse para irse pero dejaron la puerta de vidrio abierta y el frío llegaba directo a nosotros.

-¿Les pago?- volvió a decir Iván.

-Voy a terminar mi botella de agua- le dije.

Me volví a servir. Tomé un trago y él se levantó.

-Vamos- me dijo.

De a sorbos cortos, me terminé el vaso. Me paré, me puse el tapado, la mochila y me acerqué al de la barra, para pagarle.

-Nueve con treinta- me dijo el viejo.

-Cobrale diez- dijo Iván. Saqué un billete de veinte del bolsillo del jean. El viejo me devolvió sólo uno de diez, pero yo igual afirmé, porque era mi plata:

-Está bien, deme diez nada más. Caminamos por Santa Fé hasta Juan B. Justo. Yo buscaba la parada más cercana del 12. Tomate un taxi, me dijo. No, le dije: mi mamá se quedaba dormida todas las mañanas y me mandaba al colegio en taxi. Odio los taxis. Llegamos a la parada del 12. Justo enfrente estaba la puerta de su edificio.

-Estás linda- me dijo.

Tenía puesto un tapado rojo con capucha, una mochila roja que me ceñía el tapado a la cintura y las manos en los bolsillos.

-Cuando estaba caminando para encontrarme con vos me dijeron Caperucita Roja. Iván se rió. En la parada había otro hombre, así que sabía que dijera lo que dijera Iván no me iba a besar. Se puso la capucha de su campera:

-Pareces un esquimal- le dije. El sopló, y de la boca le salió un humo blanco.

-Estamos en Londres- me dijo. Me reí.

-¿No querés venir a dormir a casa?

-No me pongas nerviosa- le dije-. Te dije que no. Seguimos esperando, callados. Llegó un 152 y el hombre que estaba esperando se subió al colectivo.

-El otro día salí de bañarme, me acosté en mi cama y me puse a llorar por mi abuela- le dije-. Se murió hace un año y dos meses pero recién me puse a llorar el otro día. Iván no dijo nada, se quedó apoyado contra el cartel luminoso de la parada, mirándome. Era un tema que me daba vueltas desde el sábado, y que ese mismo sábado que lloraba me imaginaba contándoselo a Iván, pero no como al final me había salido.

-No sé- le dije-, me acabo de acordar de eso.

-De tu abuela- me dijo.

-Sí. Yo no me quería apoyar en el mismo cartel que él porque no me había depilado las cejas y tenía miedo que la luz me delatara. Así que me quedé donde estaba más oscuro, y le hablaba sin mirarlo a los ojos.

-No viene- le dije-. Me parece que me tomo un taxi. Iván me abrazó:

-Desde hace años que no puedo mirar una película entera a las doce de la noche- me dijo. Tenía el olor al sándwich de milanesa y los dientes oscuros de café como mi papá-. Me duermo. Yo me reí, lo aparté y paré un taxi.

-Chau- le dije. Por primera vez en público, quiso besarme en la boca. Pero yo puse la cara bien de costado para que no pudiera. Me besó en la comisura y subí al taxi. El taxi arrancó e Iván cruzó hasta su casa, tomándose con el brazo derecho el brazo izquierdo, abriendo y cerrando la mano varias veces.

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viernes, 24 de diciembre de 2010

Mi deseo a Papá Noel: Ley de Medios Ya!

Argentina se encuentra signada por una batalla mediática jamás vista en su historia. La sanción de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, producto de diversos debates que se desarrollaron a lo largo del país, con masiva concurrencia, posee el propósito ineludible de reemplazar a la anterior norma, dictada en los tiempos de la última Dictadura Militar y remendada de forma escandalosa por los sucesivos gobiernos democráticos, en especial durante la presidencia de Carlos Menem, que favoreció abiertamente a la concentración de capitales. Una política marcada por la desregulación del Estado, con el propósito de reducirlo en forma considerable para que las grandes corporaciones, en este caso mediáticas, manejen el tablero económico a su antojo.

Sí, pensamos en el Grupo Clarín, que a través de poseer los derechos de transmisión del fútbol argentino durante la década del noventa logró captar a través de mecanismos coercitivos a miles de cableoperadores que existían en Argentina. Pero Clarín no es el único caso. El Grupo UNO, propiedad de José Luis Manzano, Daniel Vila y el diputado por la Provincia de Buenos Aires, Francisco De Narváez, es otro caso ejemplificador de preponderancia mediática en varios puntos del país impidiendo cualquier tipo de competencia. Vienen también a la mente INFOBAE, de Daniel Hadad, oscilante en su orientación política, el Grupo Pierri y tantos otros.

Pensar que la Ley de Radiodifusión viene a afectar la libertad de prensa es una falacia. Mejor dicho, la libertad de prensa es una falacia. El sociólogo belga Armand Mattelart expresaba 1973 que "la libertad de prensa es la libertad de la propiedad. Es funcional a los intereses de los propietarios de los medios de producción. El medio de comunicación de masas liberal no puede emitir sino mensajes que apunten a la protección de sus intereses". La mal llamada Ley de Medios K, titulada hasta el hartazgo por TN, Canal 13, Clarín, América, tiene la potestad de poner límites al dominio oligopólico de estas empresas. Así puede entenderse su comportamiento feroz, atacando sistemáticamente a quienes están a favor de la misma. Ampliar el mapa mediático permitiendo una mayor pluralidad de voces, poner un tope a las licencias, favorecer los contenidos nacionales, incrementar la participación de organizaciones sin fines de lucro, incentivar a la industria del cine, en síntesis una serie de medidas que ejecutará esta ley, por la cual bregamos desde hace mucho tiempo. El próximo escollo será superar las burdas medidas cautelares que impiden su normal desenvolvimiento. Habrá que seguir dando el debate, la discusión que haga falta. Pelear por la Ley de Radiodifusión es pelear por más y mejor democracia.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Falcioni: "cumplo un sueño"

Por Nicolás Panigutti

Finalmente, y después de una larga novela en donde parecía que sí, luego que se caía y en último termino que reflotaba, Julio Falcioni firmó esta tarde el contrato que lo vinculará a Boca. Con el fantasma de los dichos de Maradona soplándole la nuca, el ahora ex técnico de Banfield tendrá la difícil misión de devolverle al club de la Ribera el prestigio que había perdido en los últimos años.

La relación Falcioni – Boca desde hace rato que viene coqueteando. Varias veces se lo nombró al ex técnico de Colón y Vélez (entre otros) como una posibilidad certera de tomar el control del equipo. Quizá la vez que más repercusión desencadenó a nivel mediático fue en aquél momento en donde estaba todo listo para su asunción, pero la voz del más grande jugador de todos los tiempos frenó la operación y lo reemplazó por Alfio Basile. Maradona aparecía en escena para frustrar la llegada de Julio al club xeneixe aquella vez, y a raíz de que la historia es circular, hace muy poco se manejó la versión de que podría darse esta situación nuevamente pero con otra particularidad: esta vez, Maradona podría ser el que ocupase el lugar de técnico, dejando a Falcioni de lado. Finalmente, después de muchos dimes y diretes, el Emperador del Sur asumió hoy en Casa Amarilla y es el nuevo técnico de Boca Juniors.

Centrándonos en las características de Julio Falcioni como técnico, y revisando un poco sus antecedentes, sus equipos en general formaron bastante parecido. Un 4-4-2, no tan combativo como muchos piensan, que de tan versátil da lugar a que jugadores con mayor técnica se desprendan del medio y acompañen a los delanteros. Es el caso de Buján en Vélez, Biglia en Independiente o Erviti en Banfield. En fin, la solidez defensiva es una regla en los equipos del ex arquero de Vélez, esto no es una novedad, y creo yo se fundamenta mas que nada en las parejas de backs centrales que ha tenido (ahora mismo se me vienen a la cabeza Civelli y Paletta en su primer etapa en Banfield o Victor Lopez y Méndez en su segunda etapa) que transmiten plena seguridad desde el fondo. En el medio, un volante de contención, uno mixto, y dos jugadores por las bandas que hagan ese doble trabajo de ir y venir. Más arriba, Falcioni en general optó por utilizar un rapidito y un grandote, centrodelantero típico (Frutos y Agüero en Independiente, Palacio y Bilos en Banfield, con otras características pero Cristian Castillo y Carrario en Olimpo).

Históricamente a Julio Falcioni se lo rotuló como un técnico “defensivo”, que apuesta al contragolpe y a mantener el arco en cero como mayor objetivo. Sin estar demasiado lejos de la realidad, la verdad es que esta descripción tal vez peca de incompleta. El Banfield de la primera etapa supo tener sus pasajes de gran fútbol, al igual que el de su segunda etapa y alguna parte del primer torneo con Independiente también. Nunca fue un técnico que no le diese lugar a los jugadores con más estética, si se quiere, pero sí les exigió un esfuerzo equivalente al del resto de sus compañeros. Esto tal vez es lo que forjó la imagen que se tiene hoy por hoy del técnico actual de Boca.

En Boca tendrá el gran desafío de, más allá del juego, saber manejar un plantel plagado de figuras que no están pasando un gran momento y que manejan el vestuario de Boca desde hace rato. Éste viene siendo el gran problema de Boca en los últimos años: hacer convivir a todos los jugadores que otrora ganaron múltiples torneos y hoy no están en esa situación. La rivalidad al menos ideológica entre Riquelme y Palermo existe, y los bandos también. Estará en Julio saber anteponer los intereses del club por sobre los personales de cada integrante del Mundo Boca. Hay plantel como para ser campeón. Habrá que ver si los mismos jugadores de Boca, esta vez, así lo desean.

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martes, 21 de diciembre de 2010

Ho visto Cavani

La ecuación es sencilla: pegada + técnica + habilidad + gol terminan en decantar con la construcción de un gran futbolista. Edinson Cavani, el delantero del Nápoli, revelación del Calcio, segundo con Lazio a tres puntos del líder Milán mantiene estas características que lo convierten en una de las principales referencias ofensivas de Europa. El chico de Salto, Uruguay, ha logrado una regularidad en materia de rendimientos, producto de una aclimatación física y futbolística de Cavani a Italia, anteriormente vistiendo –con buena repercusión- la camiseta del Palermo. La experiencia provechosa de su selección el último Mundial de Sudáfrica puede agregarle otro factor condicionante para vislumbrar su inmejorable actualidad.

En este 2010, consumada su transferencia al Nápoli, ha encontrado un sitio en el que desplegó su mejor actuación en el Viejo Continente. El golazo de antología que marcó ante Lecce el fin de semana brinda la pauta de la confianza adquirida por sí mismo. Tampoco nos podemos olvidar esta genialidad ante el Cesena. Sin tren de comparaciones, odiosas de por sí, para aquellos que no lo han visto jugar en varios partidos o directamente desconocen de su proceder en el campo de juego, podríamos realizar una asimilación a ciertas acciones que realiza Andrés Silvera, el 9 de Independiente. Alto, con aspecto desgarbado, cuenta con movimientos técnicos dotados, otorgando además una excelente ubicación en el área que le permite complementarse de forma satisfactoria con Ezequiel Lavezzi. Parecen entenderse como si jugaran hace mucho tiempo juntos.

Lo válido y más pensando en una referencia de área, que sin embargo puede flotar por las bandas, es la factibilidad que cuenta para el remate de media y larga distancia. No remata por el intento simplemente sino que lo utiliza como herramienta indisoluble a su juego. Pertenece a la nueva generación de delanteros centro. Ante un fútbol que muestra cada vez la utilización de la velocidad como mecanismo indispensable para obtener ventajas del rival, el futbolista con vocación de gol debe realizar distintas funciones que le posibiliten contar con chances frente al arco contrario. La cómoda de otros tiempos, de estacionarse para esperar el centro salvador ya no corre al menos en Europa. Hay que agudizar el ingenio. Si Nápoli funciona así en esta temporada, una gran parte se la debe a este uruguayo que la rompe en la liga más exigente del mundo.



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domingo, 19 de diciembre de 2010

Ginóbili: una gran decisión

Manu tenía razón. Cuando argumentaba la necesidad propia de parar la máquina que decantaría en la no participación con la selección argentina en el Mundial de Turquía. Le habrá dolido semejante rechazo, cómo no, pero el contexto y por sobre todo el tiempo le dio la razón. Inteligencia combinada con raciocinio. Tal como es en la cancha, es fuera de ella. Explicaciones sustentables que, luego de algunas lesiones que lo tuvieron a maltraer en las últimas dos temporadas, lo encuentra en este inicio de temporada en la NBA como en sus mejores épocas.

Descansado física y mentalmente, eran necesarias las vacaciones para el bahiense, con tanto trajín desde 2002 hasta 2009 entre los Spurs y la selección argentina. Sí, llenos de gloria pero con una carga física y emocional difícil de sobrellevar con el paso del tiempo. Así podemos disfrutar ahora de la mejor versión de Ginóbili. Ése que organiza solito una jugada exitosa, que define faltando segundos o que se le planta cara a cara a un All Star como Carmelo Anthony y le roba una falta ofensiva que perdurará por mucho tiempo.

Lo especial con lo que cuenta Manu es que nos referimos a un deportista con una capacidad permeable a aprender que genera admiración. Acá no existen egos, soberbia ni nada de eso. Pensamos en un jugador que ya ganó todo, que en vez de relajarse y hacer la simple, exigirse lo justo y necesario, tiene entre ceja y ceja ir por más. No conformarse con lo que tiene. Un espíritu de competición, bien entendida, que, sin dudas, lo convierte en uno de los mejores deportistas argentinos de la historia.


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viernes, 17 de diciembre de 2010

Es ella*

El amor no correspondido tiene estas cosas. La espera al otro, a la aceptación cómo dé lugar, a la infinidad de métodos, posiciones, formas, que sé yo, todo lo que uno hace para demostrar lo que siente. Porque acá uno elige y cuando la designación interna te señala diciendo “es ella” no hay con qué darle. Es ella. Por eso odio tu respuesta, te odio por lo que me decís. Yo no quiero eso, a ver cómo lo te lo digo. NO QUIE-RO. Me mirás, me intentás convencer de que no es tu momento, que la situación no da, que no, no y no. Y dentro de mí te entiendo. Tal vez te entiendo porque te quiero demasiado. Hasta resurge en mí una inocencia sana, inocua de malos pensamientos que ni tenía en mis épocas de pendejo en Palomar.

El tiempo tiene estas cosas, ubica a las personas en contextos que arbitrariamente nos sitúan en posiciones desunidas, no yuxtapuestas como quisiéramos. En este caso puntual, quisiera. Siempre uno piensa, abordando consejos con amigos que cualquier relación se sustenta en dos patas, que el barco se comanda conjuntamente y todo ese palabrerío abstracto que no condice cuando el personaje en cuestión es uno, cargado en su mochila con sus miserias cotidianas. ¿Qué hace uno? ¿Qué hace con los sentimientos encima? ¿Cómo los sobrelleva? Cómo hago para olvidarme de tu sonrisa, el tiempo detenido cuando te miro, tus ojos mixturados de ternura y una alma atorranta que te transforma en única, la forma en que me hacés reír, tan simple, extrayendo cosas de la realidad y siempre grabándole tu impronta, tu modo de ver las cosas y así decantar mis carcajadas. Una y otra vez. Lo hacés, no me digas cómo. Acaso: ¿importa?

Yo te quiero por eso y por mucho más. No sé si podré esperar a que cambien las cosas, que la bocha esté de mi lado, con viento a favor, no te lo puedo asegurar. No te debe interesar tampoco. Vos sos tan así y yo tan así. Lo triste es que yo te quiero así. Y vos no. Podré cambiar, maquillar mis defectos, ahondar lo poco bueno que me debés ver, pero parece que el resultado no tiene vuelta atrás. ¿Ves? Digo parece. Hay alguna partecita de mí reticente a olvidarte y que se mantiene alerta a que me llames un día, que me digas que te equivocaste, que te perdone, que te hago falta. La parte racional de mí me observa incrédula. Sabe que eso es pura mentira, una falacia tras otra.

*NoTe. Abril 2008.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Qué le pasa a Tevez?

Hay que seguir con detenimiento las actitudes y términos empleados por Carlos Tevez en este tiempo. De variadas declaraciones a la prensa en que vertió su hastío sobre el ambiente que rodea al fútbol y la proximidad de su retiro, profundizado por su notificación vía papel donde desea salir de su actual club, Manchester City, acción que el club rechazó sistemáticamente. En una entrevista por radio con Mariano Closs, el nacido en Fuerte Apache también mostró desapego hacia una realidad económica excedente en la cual vive y añoró los tiempos cuando era chico. Particular y extraño, sabiendo las enormes dificultades sociales, producto también de lugar donde se forjó, con las que tuvo que sobrellevar Tevez.

Se lo nota distinto. Lejos del buen humor que supo demostrar en otras épocas, quizás una de sus últimas imágenes made in Carlitos resultó alguna conferencia de prensa jugosa durante el Mundial de Sudáfrica, no tanto por las declaraciones, sino por la forma de ser de él, siempre con una sonrisa suelta y la gracia que lo caracteriza. Así lo conocimos. Dentro de la cancha, siempre se transforma. Es una fierra, el futbolista emblema de los Citizen a pesar del vínculo crítico que mantiene con Mancini, otrora amigo de Verón y muy permeable desde los inicios en Inter a traer argentinos a los planteles que dirige, detalle que vuelve extraño estas disidencias, aunque lógicamente en el juego de las relaciones humanas todo puede pasar. Una nacionalidad no modifica nada.

Y allí anda Tevez, diferente al que supo ser. Quizás la maduración profesional y también personal le permita observar de modo crítico lo que vive diariamente. Lo que es el fútbol, precisamente no un lecho de rosas, signado por leyes muy lejanas a lo que podemos considerar como ética. Posiblemente se haya cansado. Sabe que su carrera economónica está salvada. No futbolísticamente, donde interiormente debe reconocer que cuenta con tantas pero tantas posibilidades de seguir progresando. Ya anda la Casa Blanca viendo cómo traerlo. Tal vez esté con ganas de jugar un picado en el Fuerte y alejarse de toda responsabilidad. Está en su derecho, cómo no.

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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Sergio Maravilla Martínez, candidato a mejor boxeador de 2010

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martes, 14 de diciembre de 2010

"El Otro Yo" por Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo.

En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

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domingo, 12 de diciembre de 2010

Estudiantes campeón. El por qué de su éxito.

Los logros se consiguen por una multiplicidad de factores. Verdad machacada hasta el hartazgo en este espacio, en el que pensamos que en el deporte, al igual que en la vida, nada llega por generación espontánea. La palmada en la espalda, el abrazo interminable, las lágrimas, las acciones que desarrollamos casi innatamente luego de obtener algo preciado son fruto del esfuerzo. Pensé en esta introducción para referirme al flamante campeón del fútbol argentino, Estudiantes de La Plata. Un trabajo inteligente, sustentable para la realidad del fútbol argentino, con un entrenador como Alejandro Sabella que armó un rompecabezas con menos figuras que el Estudiantes de la Libertadores 09 (Angeleri, Andújar, Sosa y Boselli, por decir algunos apellidos) pero con la misma eficacia.

Compacto, sólido, batallador y sutil para dañar al rival. El fútbol es un deporte de inteligencia. No hay dudas. Estudiantes usó bien el bocho, exprimió sus virtudes lo máximo y trató de reducir los defectos con los que contaba. La columna vertebral bien constituida, con Orión al arco, en el podio con Hilario y JP Carrizo de lo mejor de Argentina en materia arqueros, la zaga cubierta por Desábato, el medio por el multifacético Braña, un futbolista que absorbe rápidamente lo que requiere el partido y arriba Gastón Fernández, sin las cualidades del clásico nueve, como Palermo, pero con un enorme caudal técnico en los pies y una viveza que lo ha transformado, en especial en la parte final del campeonato, como el as de espada con el que contaba el Pincha. Uf, Enzo Pérez, cómo no nombrarlo. De particular carácter, a veces con actos incomprensibles, su estela deja marcas en La Plata. Un talento fuera de lo común, un tipo que juega a otra cosa. Pide selección y Europa. Sí señor.

También se me vienen a la cabeza Federico Fernández, Marcos Rojo, ya con un pie en Rusia, Michael Hoyos, Maxi Núñez, un piberío que en este Apertura sumó muchos minutos bajo el ala de calma que transmite Sabella. Son chicos que pueden crecer bajo un sistema táctico y compañeros acordes para demostrar todo lo que saben. No siempre sucede eso. Infinidad es la cantidad de jóvenes talentosos que al no estar bien rodeados en la Primera División termina sin mostrar el máximo de su potencial. ¿Y Juan Sebastián Verón? No fue "el" campeonato de la Bruja, quizás el efecto Mundial haya retumbado en demasía sobre su rendimiento. Puede pasar. Sin embargo, para comprender todo lo bueno que le está pasando a Estudiantes desde 2006, la palabra Verón es esencial. Un proyecto futbolístico coherente, respetuoso y ávido por seguir progresando que descansa en lo que genera esta figura, ubicada en el pedestal de héroes que tiene la gente pincharrata.

Estudiantes campeón. Muy merecido. Los procesos ejecutados por personas idóneas, inteligentes y con sacrificio siempre terminan del mejor modo. No hay vuelta que darle. Es justo y gratificante para el fútbol nuestro de todos los días que una institución modelo como ésta obtenga lo que se proponga. Debe servir de ejemplo.

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sábado, 11 de diciembre de 2010

San Lorenzo y el día en que juega su destino

En estas horas San Lorenzo decide su futuro institucional por el voto de sus socios. La nefasta gestión de Rafael Savino y su Comisión Directiva, con promesas incumplidas por doquier, desembocó en un escenario desesperante para el futuro institucional del club, que se encuentra concursado, con un pasivo cercano a los 96 millones de pesos y un patrimonio propio en franca decadencia. El riesgo de desaparecer, tal cual lo expresaba el candidato por + San Lorenzo, Ramiro Monner Sans, está latente. No es broma.

Lo peor, y tal cual relatábamos en otro post, es que se han producido varias ventas de futbolistas juveniles a un grupo empresario brasileño, entre ellos a Leandro Chaparro y Adrián Martínez, dos de las pocas joyas que se encuentran en las Divisiones Inferiores, la cual ha mostrado severos signos de dejadez dirigencial y poca atención prestada por los cuerpos técnicos que pasaron por Boedo en los últimos años, incluido el actual. Me viene a la mente la promesa inconclusa de una pensión ejemplar para albergar a los nuevos talentos. Paradójico que la lista que representa al oficialismo se llame Nuevo San Lorenzo y abogue por el futuro de la institución. No tienen cara. Las camadas exitosas conformadas por Romagnoli, Saja, Erviti, Estévez, Franco, Gonzalo Rodríguez y Pablo Zabaleta no dieron lugar a otras con la misma fecundidad.

Lo esencial será comprender que San Lorenzo necesita retornar a sus raíces, tomar la rienda de reconstruir el tejido social y deportivo que supo forjar esta institución en otras décadas, que lo convirtió en modelo ejemplar de Argentina. Pensar al club con el corazón en Boedo, retornar con pasos firmes a la casa que lo vio nacer. Ya no se pueden permitir gestos ampulosos sin contenido concreto. Se necesitan hechos. En San Lorenzo, y en especial en los últimos tiempos con la llegada de varios grupos empresarios que sacaron su rédito propio sin dejarle ninguna ganancia al club, habrá que generar políticas consistentes que se prolonguen en el largo plazo, independientemente de los resultados coyunturales. Pensar en Vélez, Estudiantes, Lanús, por citar tres casos, donde la preeminencia de un proyecto que englobe a la totalidad de la institución supera la cotidianeidad de un partido perdido.

El socio, el hincha, tiene que tener conciencia de la situación imperante de San Lorenzo y que las ilusiones mágicas que ofrecen candidatos como Abdo y Moretti no son remedios fehacientes para la cruda situación financiera que vive el club. Levantar los cimientos de este gigante dormido, iniciar una auditoría urgente para delimitar las responsabilidades del gobierno anterior para que, en caso de encontrarse algún ilícito, hacer la denuncia correspondiente a la Justicia. No se puede tolerar más en el fútbol argentino que dirigentes vacíen un club y que nadie, absolutamente, nadie se haga responsable. Repito, no hay soluciones mágicas ni lámparas que cumplen deseos. En San Lorenzo se juega qué modelo de club se quiere. Quien lee el blog sabe de mi afinidad por estos colores y de mi sentimiento por esta camiseta. Yo quiero lo mejor para San Lorenzo. Volver a ser lo que fuimos. Se puede.

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jueves, 9 de diciembre de 2010

Independiente: el regreso del Rey

Independiente caminó para conseguir la Copa Sudamericana. Si pensamos en caminar, no significa justamente que esta consagración se haya obtenido de modo simple, sencillo, casi sin compromiso. La tuvo que remar, poner todo de sí, transpirar, y mucho, para poder gritar campeón luego de 8 años. Argentinos, Defensor Sporting, Deportes Tolima, Liga y Goiás resultaron, dirán las estadísticas, los escollos a superar. Con cada uno tuvo que sacar lo mejor de sí mismo, fomentar las virtudes, aunar fuerza colectiva, tratar de transformar las vicisitudes en oportunidades.

De este equipo, al borde de la ruptura con los hinchas tras la salida de Daniel Garnero y César Luis Menotti como técnico y manager, respectivamente, valoro en especial el partido de ida ante Liga en la altura de Quito. Con el 0-3 parcial, tajante, con las características notables del rival y el marco geográfico complejo de superar, pudo revertir la situación y marcar dos tantos que le dieron oxígeno para la vuelta a casa. Así se forja el carácter de un conjunto ganador, recibiendo un golpe y pensando en cómo devolverlo. No pidiendo la toalla. También la historia, con todo lo que conlleva en Independiente, asume un rol preponderante. La camiseta, aunque sea imperceptible y más allá de los futbolistas de turno, transpira mística. Es indudable. Esto no surge por generación espontánea, claro está.

De este Independiente campeón quedarán varias fotografías latentes. Al no haber exhibido un nivel técnico destacado, producto también de estas definiciones ida y vuelta que convocan más a los nervios que a otra cosa, habrá que afianzarse en las individualidades. Un arquero excepcional como Hilario Navarro, a gusto personal el mejor arquero de Argentina, delante de Juan Pablo Carrizo, otro fuera de serie. El correntino, suplente el semestre pasado de Gabbarini, exprimió al máximo la posibilidad que le brindó Antonio Mohamed ni bien llegó a la conducción técnica. Hilario tapa pelotas de gol. Ésas que irremediablemente tienen destino de red y sin embargo de un modo u otro las evita. Ése plus lo torna distinto al resto. Los cierres a Rafael Moura permanecerán en la retina de todos los hinchas.

Andrés Silvera fue otro que se destacó. Un delantero con cualidades técnicas superiores al canon que existe hoy en Argentina. Exquisito definidor, frío, con vaivenes emocionales, pero dotado de argumentos futbolísticos sobresalientes. Pienso en Eduardo Tuzzio, ya en los últimos tiempos de su carrera profesional, un defensor de excelencia, que pudo superar todo lo espinoso que fue su paso por River, y hoy se da el gusto de ser capitán y campeón. Un jugador de su talla merece recorrer este trecho así, en plenitud. Valoro la grandeza de los chicos, de los Julián Velázquez, Fernando Godoy, Patricio Rodríguez, Hernán Fredes y Nicolás Martínez, a veces con aciertos, otras no tanto, pero manteniendo el profesionalismo a ultranza, dando muestras de inteligencia que posiblemente se puedan prolongar con el tiempo.

Méritos para Antonio Mohamed. Recuperar a un plantel desgastado desde el plano dirigencial, con una renovación de futbolistas que, claramente dañó al patrimonio total de la institución y el anímico, con varios traspiés en el proceso Garnero, nos muestra fehacientemente la capacidad motivadora del Turco. De otorgarles posibilidades a todos, sin distinción de cartel, para que la composición del grupo se involucrara plenamente en esta causa llamada Sudamericana.

Independiente campeón. De Avellaneda a Argentina, de Argentina a otros puntos del planeta. Habrá gente muy feliz por ahí, aquí y allá, rondando por Madrid, Bruselas, Roma, quien sabe otros lugares, sintiendo más que nunca la roja en el pecho. El sentirse Rey de Copas, nuevamente.

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miércoles, 8 de diciembre de 2010

30 años sin Lennon: ("Live Forever" por Oasis)



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lunes, 6 de diciembre de 2010

El equipo 1259 de la fecha 17

Sebastián Peratta (Newell`s): En el empate en cero frente a San Lorenzo, el arquero rojinegro mantuvo otra actuación destacada en este Apertura. Varias tapadas claves a Rovira, Menseguez y Rivero, siempre bien ubicado, perceptivo hacia donde se dirigía la pelota dan la pauta de que está pasando el mejor momento de su carrera. Seguro de sí mismo, con la sapiencia que dan los años en un puesto tan particular, Peratta pide llamado a la selección.

Pablo Fontanello (Gimnasia LP): El único punto saliente de un equipo que, de no cambiar esta realidad, pasará a la B Nacional la próxima temporada. Destacamos la tarea del defensor, a pesar del 0-2 ante Racing, ya que mantuvo la firmeza dentro de una estructura de juego con muchos vaivenes. Valoramos su esfuerzo, la intención de neutralizar las distintas variantes ofensivas con las que cuenta Racing, en sí, queremos destacar a un futbolista con rendimientos altos en los últimos partidos.

Walter Acevedo (River): La llegada de Juan José López a la dirección técnica hizo levantar el nivel de varios futbolistas. El ex San Lorenzo e Independiente es uno de ellos. Con molestias en los últimos partidos y siendo infiltrado, el mediocampista central otorgó claridad y presencia en el medio. Siempre utilizando la excelente pegada que posee para manejar los tiempos del equipo, combinándose acertadamente con Ballón, Acevedo parece hacer pata ancha en un equipo que sacó de la galera un triunfazo en Santa Fé para olvidarse poco a poco de la Promoción.

Santiago Silva (Vélez): El mejor delantero de Argentina. ¿Queda alguna duda? Su primer gol a Godoy Cruz demuestra una superioridad técnica que en estos tiempos no se encuentra en ninguna cancha. Unir potencia y calidad. Llevar peligro al arco rival con cada una de sus intervenciones. Silva, asistido por Moralez y Martínez, dos cracks, es el goleador de este campeonato que lo tiene a Vélez peleando desde atrás frente a Estudiantes. Dos fechas y todo, pero todo, puede pasar.

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domingo, 5 de diciembre de 2010

Serbia: una revancha deportiva a la historia

La conjunción de varios elementos heterogéneos a veces permiten en el deporte obtener logros que trascienden a la coyuntura. Serbia campeón de la Copa Davis por primera vez en su historia verdaderamente lo es. Un grupo de tenistas, liderados por el carismático Novak Djokovic, un fuera de serie, quien sin dudas sería número 1 si no habitara en los tiempos de Federer y Nadal, mentalizados, unidos como grupo, para chapear la dura derrota del sábado en el dobles y dar vuelta un contexto complejo, en el que se preveía que las credenciales históricas de Francia inclinarían la balanza a favor de los galos.

Pero no. Nole liquidó el pleito de modo categórica ante Monfils y todo quedaba igualado. Méritos aparte para el joven Viktor Troicki, el cual tuvo que encargarse de la serie cuando estaba 2-2 y borró de la cancha a Michael Llodra. Una sinfonía de golpes perfectos que dejaron estático, sin respuestas al francés, mascullando bronca ante la superioridad marcada del serbio, una maquinita eficaz.

En estas circunstancias me imagino que el brazo debe temblar al menos un poco, exigencia límite que superó con creces Troicki, una raqueta a tener muy en cuenta para las próximas temporadas. No digan que no les avisamos. Lo válido es que Troicki logró sortear anímicamente con creces la derrota del sábado, cuando los serbios estaban 2 a 0 en sets y finalmente cayeron ante Llodra y Clement. Esto habla de su carácter, algo indispensable en materia tenis.

Este triunfo lo ubica, junto a Djokovic, en la galería de próceres de Serbia, un país con una historia política y social con rasgos complejos, trágicos y sangre en demasía, en el que se nos viene a la cabeza la palabra Kosovo. Y ahí sí que más no se puede agregar. Sin dudas, esta consagración deportiva servirá de bálsamo para un pueblo acostumbrado a situaciones límites, que por lo menos en estas horas seguirá dando rienda suelta a los festejos en las calles de Belgrado.

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viernes, 3 de diciembre de 2010

All Blacks: el mejor equipo de 2010



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jueves, 2 de diciembre de 2010

Caruso, Villegas: una denuncia que exige respuestas

Creer que referirse en los medios de comunicación a ciertos favores económicos que ocurren en los clubes, de vínculos poco claros entre representantes, futbolistas y entrenadores no da la pauta que se hable con argumentos fehacientes de situaciones ya vividas anteriormente (recordar la denuncia de Adrián Paenza a Ramón Díaz, cuando era técnico de River, que terminó con las disculpas públicas del periodista).

Hoy las novedades aparecen con la declaración de un futbolista colombiano, de apellido Villegas, quien acusó al renunciante entrenador de Tigre, Ricardo Caruso Lombardi, de pedirle dinero, a través de su representante, para que tenga mayores posibilidades de entrar en el primer equipo. Una acusación ya repetida verbalmente por otro protagonista como Omar Asad en el recordado choque dialéctivo que mantuvieron en un Godoy Cruz - Tigre. Luego el Turco reculó y admitió desconocer lo que expresaba tan vehemente. ¿Resultó creíble?

Lo prioritario es que no se llegue a un proceso de ocultamiento, tan cómun en el fútbol argentino, en especial con las visitas de las barras bravas a los planteles cuando los resultados no acompañan o la guita vertida no alcanza las necesidades de los muchachos. El "sí, vinieron a hablar pero no pasó nada" ya supera por varios cuerpos a las viejas respuestas de cassette. Permitir que el tiempo tenga su curso normal y esto quede en la nada dañará aún má la reputación de nuestro fútbol.

Si el jugador tiene las pruebas concretas de lo que dijo debe presentarlas en la Justicia y que la misma se ponga en disposición para determinar la culpabilidad o no del Caruso Lombardi. Porque sino, y agravado con lo sucedido con Asad meses atrás, se mancha con una total displicencia a un trabajador, con más de veinte años en el fútbol. Estas denuncias son graves, no son joda. Hablamos de corrupción, de dinero sucio, de quitarle a alguien la plata que junta laburando toda la semana, en este caso como futbolista. Coerción en su máxima expresión ya que afecta el normal desenvolvimiento de la faz profesional.

Siempre existieron rumores sobre procederes homogéneos en Argentina. De jugadores que aportan de su propio patrimonio para tener minutos, de técnicos que ofrecen, de representantes que pululan, como siempre, buscando su provecho personal. Decenas de voces que certificarían, en condicional, claro está, que lo acaecido es moneda corriente. No sirve quedarse en el dicho. Hay que ir al hecho, al hueso, sin titubeos. En el caso de Villegas y Caruso Lombardi, solamente a través de una denuncia sustentada y con la Justicia actuando se podrá determinar la verdad. Para así callar los rumores y brindarle al menos un poco, un poquito de transparencia a un asunto que daña las fibras íntimas del fútbol argentino.

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miércoles, 1 de diciembre de 2010

El 1259 de la fecha 16

Juan Pablo Carrizo (River): La tapada a Néstor Bareiro cuando restaba segundos para finalizar el partido sirven de botón de muestra para caracterizar a Carrizo como un arquero distinto, ésos que te ganan partidos por sí mismos. Una salvada que vale como seis puntos. Un rendimiento creciente, en especial en el complemento, donde desactivó cada uno de los avances de Olimpo. La gloriosa JP más que nunca, en estos tiempos en Núñez con la calculadora en la mano.

Lucas Aveldaño (Racing): Pieza indispensable, sin la relevancia técnica de un Moreno, Hauche o Toranzo, pero con una permanencia elevada en las actuaciones de este Apertura, ejerciendo una dupla compacta y sólida con Matías Martínez. Buen juego aéreo, inteligente en movimientos para contrarrestar los avances ofensivos del rival y la preeminencia de un liderazgo que se acentúa cada vez más.

Néstor Ortigoza (Argentinos): Su nivel, en alza en el tramo final del torneo, hizo que Argentinos haya sumado varias cantidades de puntos y así mantener en el banco de suplentes a Pedro Troglio. Patrón del mediocampo, colocando cada pase con precisión quirúrgica, abasteciendo verticalmente a Niell, Rius y Blandi, y siempre bien ubicado territorialmente cuando el rival tiene la pelota. Si Ortigoza funciona, Argentinos es otro.

Gastón Fernández (Estudiantes): Ese cabezazo bombeado, propinado por alguien con una capacidad técnica disímil al resto, le otorgan al delantero del Pincha un status de crack que lo reconfirma en este campeonato, siendo la única referencia de área en el conjunto de Sabella. Hábil, astuto para manejar los tiempos del partido, la Gata marcó esos goles que tienen olor de campeonato.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

Barcelona y la vergüenza de pedirle más

Ayer me refería a que el juego magistral de Roger Federer daba sentido a la vida. Dejenme agregar que contemplar al Barcelona de Guardiola constituye otro elemento para andar por la vida un poco más contento. La exhibición propinada hoy en el Camp Nou simboliza, más por el rival que se tenía enfrente, plagada de figuras y talentos descomunales, el devenir de un sentimiento arraigado al buen fútbol, a la utilización de nobles armas para reventar todas las consideraciones futbolísticas chatas y amarretas que pululan en varios puntos del planeta, históricas, producto de un reducción mental y que, a base de exitismo furioso y maléfico a la vez, hace que fin de semana tras fin de semana observemos cada espanto de partido que hasta nos hace hacer fanático de otro deporte.

En mi caso, si sigo viendo a San Lorenzo posiblemente a fin de año me embandere con las remera de los Yankees de Nueva York y empiece a escribir sobre beísbol. No falta mucho para este delirio, se los juro. Pero volviendo a la orquesta llamada Barcelona, un rompecabezas milimétrico, espontáneo, cuya propia espontaneidad es producto de una organización estructural que lleva más de veinte años, a partir de la llegada de Johan Cruyff.

Aquí se da el puntapié a un proceso fructífero desde toda vertiente crítica. Ante esta continuidad ideológica, más allá de los vericuetos dirigenciales, chicanas políticas, fallidos fichajes, etc, resulta indefectiblemente natural la combinación de esto que se llama Barcelona. Lo planificado decanta en espontaneidad. Todos saben a que están jugando. Josep Guardiola, un tipo que un capo de las letras como Juan Villoro lo catalogó de esta forma, siguió los consejos que daba en su tiempo su maestro Cruyff: "es importante tener entrenadores que contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante".

Sí, hay billetera, cómo que no, un delantero como Villa o un lateral como Dani Alves no se los consigue tan fácil. Hay que ponerlos uno arriba del otro. Pero podría jugar otro, tal vez un canterano, y la modificación de los factores no alteraría tanto el producto. La implantanción de una esencia permite eso. Pasarán los tiempos pero la impregnación de una manera de accionar este deporte permanecerá latente, presente. Ése es el legado que nos brinda este Barcelona. Fútbol, fútbol y si quedaba alguna duda, fútbol.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

Roger Federer y un poco de cultura

¿Qué más se puede decir de Roger Federer? Hasta me resulta injusto y desagradecido escribir sobre él en el día en que se consagró campeón en el Masters de Londres, donde se encontraron las mejores ocho raquetas de la temporada. ¿Por qué justo ahora? Federer, el mejor de la historia, se merece mucha tinta, mucho concepto vertido sobre la excelencia de este deportista moderno, fruto de laboriosidad, temperamento, agallas y talento innato y adquirido, ése que se consigue pegandole a la pelotita hasta decir basta. En el suizo coexisten estas cualidades en plenitud. Un resultado positivo, en este caso frente a su enemigo íntimo, dentro del court, claro está, Rafael Nadal no amerita exclusivamente este post. Sería resultadista al extremo y perderíamos la esencia de lo que sentimos por el deporte en este espacio.

Observar, contemplar a Federer hace que la vida tenga más sentido. Sí, lo digo con admiración. Lo ejecutado en el primer y tercer set da la pauta de la perfección de un artista, un pintor, un hacedor de cultura. Como en otros tiempos lo fueron Monet, Da Vinci, Picasso, Botticelli, Miguel Ángel, Rafael y tantos otros. Los tiempos posmodernos, con otras referencias culturales, admiten la posibilidad fehaciente de incorporar a otra clase de artistas no convencionales. Pongamos a Federer en esa lista. Los trazos direccionados por su mano derecha son arte en estado puro. Si Da Vinci lo viera aplaudiría a rabiar, le preguntaría: Roger...¿cómo lo hacés?. Golpes que nosotros, sentaditos en el sofá mirando la tele no concebimos posibles. Pero están ahí, visibles, tan presentes, tan verdaderos.

Mañana los principales diarios del mundo, con la letra bien fría, dirán que Roger Federer es el nuevo gran maestro del ATP. Ilusos. No hacía falta que ni ganara un sólo partido en este certamen para darle ese cetro. Federer ya representa a la cultura mundial, de aquellos que pasarán los años, décadas y siglos y permanecerán presentes en el imaginario colectivo. Sí, un maestro que ya excede a la práctica profesional del tenis.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Música en Doble Cinco: ("Dios" por Agarrate Catalina)



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jueves, 25 de noviembre de 2010

Ante la ley por Franz Kafka

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

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martes, 23 de noviembre de 2010

El Porvenir: un ejemplo de efecto boomerang

Vital es la memoria para comprender las situaciones que se manifiestan en la realidad. Necesaria, útil, refrescante para no dejarse llevar por las emociones genuinas que, a veces, no siempre, nos llevan por lados incorrectos. Sobre esto pensaba al escuchar las palabras de Enrique Merelas, presidente de El Porvenir, una institución que en estos momentos se encuentra disputando el torneo de la Primera C, quien tomó notoriedad pública en los últimos días haciendo un pedido a la prensa para que recogiera lo que estaba viviendo, una presión sin límites por parte de la barra brava del club, con el fin de obtener más entradas, o sea rédito económico.

Denuncias por doquier; amenazas al vínculo familiar de Merelas, quien acusa a personas vinculadas al intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, de una cooperativa de Lanús; destrozos al club; futbolistas amenazados, una amplia gama de escenarios lamentables que rechazamos de plano en este espacio, exigiendo la presencia del Estado para garantizar la integridad física de los damnificados.

Lo incomprensible reside en otros términos vertidos por Merelas, con más de 25 años presidiendo a El Porvenir (apenas una elección), y aceitados vínculos con la plana mayor de AFA, en especial Julio Grondona, quien suelto de cuerpo lanzó que “Grondona no puede hacer nada”. ¿Cómo? Nos tenemos que resignar a que el cuerpo dirigencial de la entidad del fútbol argentino esté atado de pies y manos –perdón Scioli- para enhebrar políticas que destierren por completo estas actitudes patoteriles de estos delincuentes.

Recordemos este caso que plantea el periodista Gustavo Veiga: "En un partido del Ascenso, en la cancha de El Porvenir contra Belgrano de Córdoba. Villalba, un ex jugador de River, petisito, recibe un piedrazo en el medio de la frente. Se lo llevan, el partido no se suspende, sigue. Hay un responsable de la seguridad de la Provincia de Buenos Aires que tiene que hacer un informe. Al otro día, como faltaban funcionarios, el informe corrió por cuenta del propio comisario de la zona sur, de la Comisaría de Lanús. En el informe omitió que había ocurrido ese hecho. ¿Por qué? Porque implicaba una eventual sanción para El Porvenir, club en el que se ve las caras con los dirigentes, con Enrique Merelas".

25 años al mando: los conoce, los tuvo en su riñón, apañó su accionar. Los barras no llegaron al club por un fenómeno de generación espontánea. En este período de tiempo alguna connivencia dirigencial tuvo que haber existido para que se desarrollen este tipo de acciones, premeditadas, con una alta carga de facultades para dominar las instalaciones de El Porvenir. Ahora: ¿por qué sucedió en este momento? ¿por qué no ocurrió años atrás? Su consigna actual de “me hacen esto porque no los dejo pasar gratis” suena poco creíble. Hacerse el desentendido, el asombrado, el Quijote luchando contra los molinos de viento, en este caso no da resultado. Dos más dos no siempre es cuatro.

Repudiamos los actos que se consumaron en El Porvenir. Queremos a los responsables tras las rejas. Sin preámbulos. Pero debemos mantener un criterio crítico a un proceso global, a cómo se desembocó esta problemática, cuando antes el juego de intereses era funcional y ahora no. Utilizar la memoria como eje modificador de la realidad. Nada menos.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

El equipo 1259 de la fecha 15

Adrián Gabbarini (Independiente): Dedicado exclusivamente al torneo local, el arquero del Rojo tuvo una muy buena actuación en el empate en uno frente a Colón. Con varias intervenciones sólidas, a partir de las incursiones ofensivas de Quiles, quien se cansó de mandar centros por la franja derecha, Gabbarini resultó uno de los hombres claves en este Independiente alternativo que ya piensa en el partido de vuelta ante Liga por las semifinales de la Copa Sudamericana.

Federico Fernández (Estudiantes): Uno de los sostenes del líder del campeonato. Joven, buena presencia física, correcto vía aérea y técnico con la pelota en los pies, ante Huracán, que tampoco exigió tanto, reforzó estas consideraciones, siendo constante en los últimos rendimientos. El llamado de Sergio Batista para la selección local habla del buen momento del canterano. Una línea de tres, a veces de cinco, que le otorga sustentabilidad al Pincha, delimitada para su función de cuidar el arco de Orión.

Francisco Cerro (Quilmes): Hábil el mediocampista de Quilmes. En el empate frente a Racing hizo pata ancha en el mediocampo y se desplegó continuamente a posición de gol. En una de ésas incursiones quedó frente a De Olivera y definió sin pensarlo. Además, cuando el partido moría, tuvo otra situación inmejorable que apenas rozó el palo. Batallador, clave en la recuperación de la pelota pero sin engolosinarse, tocando de primera, generando espacios para la mejor distribución de la pelota. Hace varios partidos mantiene el nivel, esfuerzo recompensado para que aparezca por primera vez en el equipo 1259 de la fecha.

Sergio Araujo (Boca): Promesa de crack. Confianza depositada por el interino Pompei y el chiquilín no le falló. Desde hace tiempo se hablan maravillas de este futbolista de apenas 17 años. Excepcional tanto el que marcó para darle la ventaja inicial a Boca, en una velocidad supersónica para definir frente a Campestrini, complementado con apariciones certeras, regando de calidad cada pelota que tocó. Habrá que seguirlo despacio, sin estridencias, algo complejo en el mundo xeneize. Pero podemos estar en presencia de alguien importante.

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