martes, 28 de diciembre de 2010

Cuando en un minuto cambia todo

Un acto de descarga, sacarse lo que tiene dentro. Al año de haber ocurrido una tragedia automovilística que causó la muerte de tres amigos, Diego Buonanotte habló. Valedero testimonio del futbolista de River. Una acción catártica para un hombre que encarna el dolor como propio, que sufre la ausencia de ser quién era. Ante estas terribles circunstancias que te sitúa la vida, piensa uno por dentro, cómo encontrar la fortaleza para continuar. Cada padecimiento es particular, propio, cargado de originalidad. Cada uno lo vive como puede, con las herramientas, lamentablemente pocas, que cuenta. Buonanotte mantiene la esperanza de su próxima paternidad. Ante tanto tejido del alma roto, triturado en instantes, una noticia así, la aparición de una nueva vida otorga otro bálsamo para poder continuar, de encontrar otra razón para levantarse todas las mañanas.

En materia futbolística, el año de Buonanotte, reducido a la mitad por la recuperación física tras el choque, mantuvo la irregularidad y nerviosismo de este River absorto ante el temor de la calculadora. Sobre la parte final del Apertura y a través de las muy buenas apariciones de Erik Lamela y Roberto Pereyra perdió varios puntos en la consideración del técnico Juan José López. Su presencia en el banco de suplente se tornó habitual y aparecieron los rumores sobre una posible salida.

No debe ser fácil digerirlo. De pieza esencial, indiscutible a finales de 2009 hasta esta magra actualidad hay un trecho muy extenso. Internamente él siente que quienes en ese momento se acercaron para decirle que contaban para lo que quisiera, en los hechos no actuaron de tal modo. Y en esto, incluye a River. Una posición muy personal, dicha desde una susceptibilidad notoria, entendible, justificada, teniendo en cuenta lo que vivió desde esa madrugada desgraciada. Desde el plano personal debo admitir que este tipo de declaraciones me generan mucho ruido interior. El comprender que como comunicadores debemos amplificar la mirada ante ciertas complejidades que surgen y delimitar que tras un jugador de fútbol se encuentra una persona de carne y hueso como nosotros, con sus miserias y mochilas a cuestas. Es una facultad humanitaria que hay que desarrollar. La profesión nos los pide.


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3 comentarios:

bonito lunch dijo...

este chico tiene que ser mas humilde y esperar otra oportunidad.
Este medio año anduvo muy mal , no podía gambetearme ni a mi.
Feliz año nuevo note, que empieces un 2011 genial.

Polanesa dijo...

A mí me resulta increíble que este pibe siga jugando, bien o mal, y que pueda llegar a decir, a tan sólo un año de la tragedia, que logró mantenerse indiferente ante las pelotudeces de ciertos hinchas.
Aunque no lo diga en los medios, me imagino la culpa que debe sentir, como la de cualquier sobreviviente, intensificada por su responsabilidad real. No sé... tiene mucha suerte de mantener una buena relación con los familiares de sus amigos, pero por mucho apoyo que uno tenga, es muy difícil desprenderse de esa culpa en tan poco tiempo.
Y lo entiendo y me veo a mí misma hace un par de años, cuando dice que siente que no lo ayudaron. Más allá de que nunca viví una situación tan drástica, por mucha palabra de consuelo que uno reciba, es muy fácil sentirse desamparado cuando sabés que es imposible que comprendan tu situación sin haberla vivido en carne propia.
Yo no sé si debería tener más humildad o no, ni si River tiene la obligación de brindarle un apoyo más sincero, pero si sé que el chabón tiene todo el derecho de sentir lo que siente. Y está bien que lo diga, que se descargue y no se deje nada adentro.
Qué se yo, es mi opinión. A mí me parece admirable cómo está llevando adelante su situación.

Un abrazo, Note. Y bla bla, todo eso de fin de año.

NoTe dijo...

@ Lunch: Gracias de corazón. Estoy medio colgado por sobreexposición de tareas pero prometo firmar más seguido por ahí. Abrazo enorme!

@Pola: Sí, comparto plenamente. En su declaración dice que hasta se acostumbró a que le griten "asesino". O sea la pelotudez de los hinchas no tiene límites, uno siempre dice uh, con eso no van a joder y es en vano. Son tremendos pelotudos. Debe ser complejo, jodido, imposible saber lo que debe sentir. Beso Pola, y sí, bal bla bla, todo eso de fin de año!

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