sábado, 11 de diciembre de 2010

San Lorenzo y el día en que juega su destino

En estas horas San Lorenzo decide su futuro institucional por el voto de sus socios. La nefasta gestión de Rafael Savino y su Comisión Directiva, con promesas incumplidas por doquier, desembocó en un escenario desesperante para el futuro institucional del club, que se encuentra concursado, con un pasivo cercano a los 96 millones de pesos y un patrimonio propio en franca decadencia. El riesgo de desaparecer, tal cual lo expresaba el candidato por + San Lorenzo, Ramiro Monner Sans, está latente. No es broma.

Lo peor, y tal cual relatábamos en otro post, es que se han producido varias ventas de futbolistas juveniles a un grupo empresario brasileño, entre ellos a Leandro Chaparro y Adrián Martínez, dos de las pocas joyas que se encuentran en las Divisiones Inferiores, la cual ha mostrado severos signos de dejadez dirigencial y poca atención prestada por los cuerpos técnicos que pasaron por Boedo en los últimos años, incluido el actual. Me viene a la mente la promesa inconclusa de una pensión ejemplar para albergar a los nuevos talentos. Paradójico que la lista que representa al oficialismo se llame Nuevo San Lorenzo y abogue por el futuro de la institución. No tienen cara. Las camadas exitosas conformadas por Romagnoli, Saja, Erviti, Estévez, Franco, Gonzalo Rodríguez y Pablo Zabaleta no dieron lugar a otras con la misma fecundidad.

Lo esencial será comprender que San Lorenzo necesita retornar a sus raíces, tomar la rienda de reconstruir el tejido social y deportivo que supo forjar esta institución en otras décadas, que lo convirtió en modelo ejemplar de Argentina. Pensar al club con el corazón en Boedo, retornar con pasos firmes a la casa que lo vio nacer. Ya no se pueden permitir gestos ampulosos sin contenido concreto. Se necesitan hechos. En San Lorenzo, y en especial en los últimos tiempos con la llegada de varios grupos empresarios que sacaron su rédito propio sin dejarle ninguna ganancia al club, habrá que generar políticas consistentes que se prolonguen en el largo plazo, independientemente de los resultados coyunturales. Pensar en Vélez, Estudiantes, Lanús, por citar tres casos, donde la preeminencia de un proyecto que englobe a la totalidad de la institución supera la cotidianeidad de un partido perdido.

El socio, el hincha, tiene que tener conciencia de la situación imperante de San Lorenzo y que las ilusiones mágicas que ofrecen candidatos como Abdo y Moretti no son remedios fehacientes para la cruda situación financiera que vive el club. Levantar los cimientos de este gigante dormido, iniciar una auditoría urgente para delimitar las responsabilidades del gobierno anterior para que, en caso de encontrarse algún ilícito, hacer la denuncia correspondiente a la Justicia. No se puede tolerar más en el fútbol argentino que dirigentes vacíen un club y que nadie, absolutamente, nadie se haga responsable. Repito, no hay soluciones mágicas ni lámparas que cumplen deseos. En San Lorenzo se juega qué modelo de club se quiere. Quien lee el blog sabe de mi afinidad por estos colores y de mi sentimiento por esta camiseta. Yo quiero lo mejor para San Lorenzo. Volver a ser lo que fuimos. Se puede.

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1 comentarios:

Matías Mosquera dijo...

¿Y ahora qué hacemos? ¿Sirve la buena elección de Monner Sans par desde la CD meter presión?

Estamos jodidos creo. Más de lo mismo. Ojalá me equivoque.

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