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viernes, 12 de agosto de 2011

Barcelona y Cesc: fin de novela

Es el fin de una novela. Cesc Fábregas terminará vestido de azulgrana. Han pasado más de tres años, en el que todos los protagonistas, desde el propio futbolista, Arsene Wenger, Josep Guardiola, Sandro Rosell, Joan Laporta y tantos otros, tomaron partido, discutieron mediante micrófonos en una transferencia que nunca llegaba a culminarse. Tinta y más tinta gastada en los períodicos, horas y horas en radio y televisión, que durante las últimas temporadas ponían como titulares la probable llegada del número 4 a Barcelona. Sin embargo, sólo palabras, Fábregas seguía jugando en Inglaterra y siendo eje referencial para la institución de Londres.

Cesc, quien partió desde muy joven a las huestes de Wenger, retornará a Cataluña, el sitio que lo vio nacer como futbolista junto a un tal Lionel Messi. La transferencia, de la cual tanto Arsenal y Barcelona no han brindado una comunicación informando el acuerdo, está concluída. 40 millones de euros, 34 en primer lugar y 6 distribuido en distintas variables, abonará el club blaugrana para quedarse con el jugador franquicia de los Gunners. Arsene Wenger lo había borrado de la lista para el primer partido de la Premier League. Una señal significativa.

Esto se confirmará pasado el domingo, cuando el Barcelona termine de disputar su partido ante el Real Madrid por la Supercopa. La idea de los dirigentes españoles es no distraer la atención del plantel de Guardiola y ya sí, a partir de lunes, hacerle los chequeos médicos correspondientes y presentarlo con la camiseta culé a los medios de comunicación. La llegada de Fábregas se suma a la del chileno Alexis Sánchez, dos refuerzos que otorgarán una plusvalía interesantísima a un grupo de futbolistas de elite. El trinomio Xavi-Iniesta-Cesc promete revolucionar aún más el desandar de un mediocampo de lujo, el mejor del mundo. No me olvido de Busquets. Si a esto se le suman Alexis, Messi, Pedro y David Villa, ya las palabras quedarán cortas, vacías.

Iba a llegar el día que Cesc se transformara en nuevo futbolista del Barcelona. Y se cumplió. Un jugador de elite, con clase internacional, que se suma al mejor de todos. Los hinchas del fútbol, felices.

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sábado, 28 de mayo de 2011

Barcelona: la perfección tocó la puerta

Podría sentarme, sacar el diccionario, mirar el monitor y poder escribir, reflexionar, sentir, comparar, y caracterizar todo lo que representa este Barcelona, campeón de Europa. Podría hacerlo, brindar mi pequeño recorte de la realidad y narrarlo como una noticia, lo que es finalmente. Siempre con un sesgo de opinión, interpretando el acontecimiento. Tal cual ustedes están acostumbrados en este espacio. Noticia más opinión. Nunca en un punto medio, lo que se piensa, se dice. A minutos de que terminara el partido, empecé a imaginarme qué escribir, focalizar en Messi, anular cualquier esquema de individualidad y construirlo en formato colectivo, en la triangulación de fútbol entre Xavi, Iniesta y Messi, los complementos ofensivos entre Pedro y Villa, la solvencia defensiva de Piqué, Dani Alves y su fútbol supersónico, quizás también surgió la necesidad de exclamar a los gritos lo excepcional del trabajo de Josep Guardiola, en fin recortar cómo había dicho en líneas anteriores el suceso, Barcelona campeón de la Champions League.

Allí en un tablero imaginario se colocó cada baraja: Messi, equipo o Guardiola. No tuve elección. No puedo. Entendí que la grandeza de este Barcelona no reside en lo magnánimo de su juego, el esplendor de sus individualidades o la planificación de un cuerpo técnico de elite que introduce cada pieza en el campo de juego en forma quirúrgica, precisa para el bienestar de toda la estructura. Barcelona es un patrimonio histórico, una confluencia temporal que tendrá la particularidad de permanecer por siempre en la memoria colectiva. No será algo concreto como las pirámides de Egipto, el Partenón o el Coliseo romano pero es Historia. Pasará el tiempo, algunos permanecerán, otros no, vendrán nuevos, comparaciones, pero su vigencia se eternizará. Charles Chaplin dijo alguna vez que “el tiempo es el mejor autor; siempre encuentra un final perfecto”. Frase perfecta para este equipo de fútbol que ya nos pertenece, no viste camiseta en particular. El transcurrir de los días, meses, años, purificarán los exiguos errores que tuvo y elevará el mito, la señal de que la perfección ha tocado la puerta. Siento que es el mejor elogio que puedo darle a este Barcelona.


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viernes, 13 de mayo de 2011

Barcelona campeón de la Liga española

La imagen repetida. Una y otra vez. Restaba un empate y llegó. La felicidad desbordante de un plantel, ya acostumbrado a las celebraciones al final de la temporada. Como si fuese natural, un ritual que debe cumplirse, casi por obligación. Hablamos del mejor equipo del mundo o de la historia, la discusión está abierta y los argumentos tirados sobre la mesa. Barcelona campeón de la Liga por tercera vez consecutiva. Su título 21 en la historia. Esta versión 10-11 es, sin dudas, la sobresaliente de la dinastía Guardiola. Perfeccionando incluso a la temporada 2009, aquella magistral conquista de la triple corona. La fórmula culé hace que elevemos la vara para medir el rendimiento de “su” Barcelona. Y falta todavía la final de la Champions el 28 de mayo ante Manchester United en Londres. No da la pauta de que haya un techo. Si algo caracteriza a este equipo es el instinto de superación, no lo duden.

Pongamos datos, a ver: 92 puntos. Apenas 20 goles en contra. Mayor goleada de la temporada (8 a 0 a Almería) y otros resultados abultados (el histórico 5 a 0 frente al Real Madrid, 5 a 1 en el derby ante Espanyol, 4 a 0 frente al Deportivo, por citar tres casos). Punteros de la Liga desde la fecha 13, a partir del baile a los de Mourinho en el Camp Nou. Dos goles o más por encima de los rivales, brecha que se acrecentó con el transcurso de las fechas. Sólo Real Madrid, con campaña de campeón, vale aclararlo, logró perseguirlo hasta el final. Nivel de juego perfecto, empezando a enumerar con Messi, Xavi, Iniesta, Villa, Pedro, Keita, Busquets, Dani Alves, Piqué y pasarían los renglones nombrando a otros valores, encajados a la perfección por un entrenador que conjuga profesionalidad con libre albedrío, que otorga a su equipo protagonismo juegue donde juegue y donde la pelota al ras es religión, no existe otra forma de coexistir en la cancha. La automatización cargada de libertad, suena contradictorio pero es así este Barcelona.

Que Leo se entiende con Alves, que Xavi con Iniesta, que Pedro con Villa, que todos se entienden con todos, que todos sienten el fútbol del mismo modo. El ADN blaugrana habla de esto, de una identificación perenne, un sello imborrable. Pep representa ese sentimiento como nadie, lo corporiza con sus decisiones, no podría traicionar aquellos mandamientos que recibió cuando era un joven con aspiraciones a debutar en la Primera del Barcelona. Un ejemplo que propaga a su propio plantel, en el fortalecimiento del único propósito posible: llevar al club a lo más alto. Ese sitio que el Barcelona no se baja hace mucho tiempo.

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jueves, 28 de abril de 2011

La ecuación perfecta llamada Barcelona

La celebración ajena, un partido que no estaba en los planes perder, un apellido que había naufragado los sueños de Champions la pasada temporada y que ahora, como cual fantasma, había retornado para silenciar ese vestuario, tan acostumbrado a los tragos dulces. Demasiada mojada en la oreja para este Barcelona, ya dicho, el mejor equipo de la historia. El Santiago Bernabeú tuvo que callar, respirar profundo. Otorgar. La supremacía blaugrana fue total. Guardiola, caliente ante los micrófonos, sabio dentro del vestuario, proyectó el partido al igual que en la final de la Copa del Rey, al igual que los diseña todos con el ADN que tiene este equipo, abusiva posesión del balón, despliegue de juego por las bandas y unas individualidades que, más allá de su altísimo nivel, se potencian aún más cuando se encuentran en el campo de juego. La ecuación perfecta.


Ocurre una situación extraña en lo que entendemos por fútbol moderno: Barcelona te neutraliza jugando. Simple, no tiene la necesidad de poner cuatro perros de presa en el medio con el propósito de arruinar el planteo del rival. A todas luces se observan a esos técnicos, frenéticos en ordenar a esas dos líneas de cuatro que solamente destruyen intenciones. En Cataluña, la cuestión es distinta. Hablamos de valores que ostentan una capacidad fascinante tanto para atacar como defender. Te persiguen por todos lados pero claro, cuando tienen la pelota pasan por encima a cualquiera. Dualidad perfecta en este fútbol contemporáneo que exige una modificación de roles continuamente.


Real Madrid repitió la fórmula de Mestalla. Rigidez táctica, Ozil y Di María surcando las puntas con Cristiano Ronaldo libre. Atrás, parafraseando al Bambino Veira, Vietnam. Pepe, Lass, Xabi Alonso y los del fondo. Un librito estricto que Mourinho apeló específicamente en Inter en esa recordada Champions. No dio resultado. Barcelona no tropieza dos veces con la misma piedra. Intentó, abrió, dañó, dispuso del terreno para sentirse amo y señor. El mejor estado, el único con el que se siente cómodo.


Y Messi. Con el trazo fino de sus diagonales, la simpleza de sacarse rivales como postes y las apariciones fulgurantes como la del primer gol. La magnitud de un joven que rompe cualquier esquema previsto para detenerlo. Pido disculpas si reitero comentarios sobre el rosarino, ya hemos dicho tanto y sentimos que cada palabra nos resulta escasa, sin englobar todo lo que ejecuta Lionel a la perfección. El segundo tanto es la conjunción de habilidad y velocidad en su máxima expresión. Leo traslada su cuerpo con pelota en movimiento de una forma que aunque quisieran golpearlo tampoco podrán detenerlo. Ahí reside lo maravillo, lo esencial. Barcelona ahuyentó ese fantasma venido de Portugal con la mejor receta que conoce: jugar al fútbol.


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viernes, 15 de abril de 2011

Zlatan, un caso de diván

Leo: "El carácter de cada hombre es el árbitro de su fortuna". Frase perteneciente a Publio Siro, un escritor latino de la antigua Roma. Ante todo, una gran verdad. En fútbol, la personalidad de cada jugador influye en el desenvolvimiento de su carrera. Están aquellos que en marcos adversos resurgen en sí para mostrar su mejor cara; aquellos que se repliegan si no encuentran condiciones favorables, están los y los otros, los más, los menos, hay de todo. La lógica heterogeneidad que existe en toda sociedad. El futbolista no está exento: es un ser humano con arraigo y mandatos culturales que se desempeña de la forma en que lo criaron.

Pensé en escribir este post el fin de semana pasado. Por falta de tiempo recién puedo ahora ubicarme de modo óptimo. La expulsión de Zlatan Ibrahimovic ante Fiorentina por insultar al juez de línea es, más allá del hecho narrado, un eslabón más en el controvertido carácter que posee el sueco. Me sigue sorprendiendo cómo esta clase de genio, remarco lo de genio porque la ductilidad técnica de este delantero la he visto en escasas oportunidades, pueden perder la cabeza tan fácilmente. En criollo, tratar de entender, nadar en explicaciones para responder por qué, y lo decimos en criollo, se le suelta la cadena tan asiduamente.

Pensamos y el nombre de Zinedine Zidane aparece en la palestra, dirían los españoles. Otro artista que a lo largo de su carrera, culminada con el suceso ante Materazzi en la final de Alemania 2006, sufrió en demasía su carácter, en el que se repetían acciones agresivas que lo terminaban mandando a las duchas. La violencia no formaba parte de su ADN, sólo eran raptos, instantes de furia que tiraban por la borda lo que había construido en la cancha. En Zlatan sucede igual.

Vuelvo a Ibrahimovic. Brillante, retraído, temperamental, agrio y con ribetes de conflicto por cada camiseta que vistió. Con su selección enfrentando a Holanda en 2004 ajustició de lo lindo a sus compañeros por entonces del Ajax. En Milan algunos indican que Silvio Berlusconi no andaría del todo satisfecho con algunas actitudes tomadas por el sueco. Dos expulsiones en 2 fechas, rumores de cortocircuitos entre él y el resto de los futbolistas del plantel, al igual que pasó en Barcelona. Tiempo atrás húbo algunas declaraciones desafortunadas sobre los brasileños en el plantel y una pelea cercana a las trompadas con el defensa estadounidense Onyewu. Otros afirman que la paciencia dirigencial está llegando a su fin y se planea ofrecerlo en un combo al Madrid por Ronaldo. Pinta difícil...


Repito la frase de Publio Siro, el carácter de cada uno es el árbitro de su fortuna. En la originalidad y destreza que muestra Ibrahimovic en el campo de juego también está inserto su temperamento. Lo enriquecedor de estos personajes es desentrañar el por qué de ciertos actos indisciplinarios, qué les pasa por la cabeza para reaccionar así. Ir a la génesis de su naturaleza, donde se encuentra lo bueno, lo malo, lo que se es, finalmente.

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jueves, 10 de febrero de 2011

Un modo de soñar llamado Messi

Somos contemporáneos a Messi. Mascullaba por dentro mientras miraba el encuentro ante Portugal. Miraba la tele tratando de comprender sus movimiento, el por qué de cada acción. Pensaba en el tenis y lo representativo de Roger Federer, su arte incalculable plasmado en los courts. Recurrí a la Historia y se me vino el ejemplo de Juan Manuel Fangio, como un apéndice indispensable para entender el automovilismo mundial. En Messi encontraremos un referente que marcará una divisoria de aguas. Hace un tiempo podía poner en duda esta afirmación. Ya no.

Más allá de cualquier término elogioso sobre Messi, que pululan en todos los sitios y con justa razón, lo esencial para comprender la carrera de un profesional es el crecimiento. Hoy lo veo y no es el mismo que deslumbró en el Mundial Sub 20, ni aquél que se consagró en la Champions League con Guardiola en el timón. Es mejor. Crece. No cualquiera crece. Hay futbolistas que pasan los años y nunca proponen nada distinto. No tienen instinto de superación. Estamos en presencia de un jugador que apila rivales como conos y por más que lo quieran voltear (ver el trancazo que le pega Meireles antes de la asistencia a Di María) no pueden. Le van a la cintura y ni con eso. Estoico, pelota en velocidad y allí va. Sacando conejos hasta cuando no hay galera.

Insisto en la magnitud del rosarino por mérito propio pero resaltando mucho más su ubicación corporal en una selección que, por lo demostrado hasta ahora, no cumple con sus expectativas. Habrá que seguir indagando sobre los partícipes que necesita. Pastore con un puñado de minutos demostró que hablan el mismo lenguaje. Cuando vos jugás bien te acercás con el que te asimila lo que ejecutás. Con ellos pasa eso. Juan Manuel Martínez fue otro. El futbolista de Vélez destierra esta idea de que los mejores están afuera y en un ratito armó flor de lío.

Caer en la repetición de darle todas las pelotas a Messi resulta contraprudecente. Perdemos la sorpresa. Por eso el incesante pedido de futbolistas con la capacidad técnica de desnivelar. Argentina los tiene. Cómo no. El partido ante Portugal deja la victoria y varios interrogantes por resolver. La única certeza tiene nombre y apellido: se llama Lionel Messi. El mejor jugador del mundo. Sí, poniéndose con apenas 23 pirulos el traje de mito.

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lunes, 29 de noviembre de 2010

Barcelona y la vergüenza de pedirle más

Ayer me refería a que el juego magistral de Roger Federer daba sentido a la vida. Dejenme agregar que contemplar al Barcelona de Guardiola constituye otro elemento para andar por la vida un poco más contento. La exhibición propinada hoy en el Camp Nou simboliza, más por el rival que se tenía enfrente, plagada de figuras y talentos descomunales, el devenir de un sentimiento arraigado al buen fútbol, a la utilización de nobles armas para reventar todas las consideraciones futbolísticas chatas y amarretas que pululan en varios puntos del planeta, históricas, producto de un reducción mental y que, a base de exitismo furioso y maléfico a la vez, hace que fin de semana tras fin de semana observemos cada espanto de partido que hasta nos hace hacer fanático de otro deporte.

En mi caso, si sigo viendo a San Lorenzo posiblemente a fin de año me embandere con las remera de los Yankees de Nueva York y empiece a escribir sobre beísbol. No falta mucho para este delirio, se los juro. Pero volviendo a la orquesta llamada Barcelona, un rompecabezas milimétrico, espontáneo, cuya propia espontaneidad es producto de una organización estructural que lleva más de veinte años, a partir de la llegada de Johan Cruyff.

Aquí se da el puntapié a un proceso fructífero desde toda vertiente crítica. Ante esta continuidad ideológica, más allá de los vericuetos dirigenciales, chicanas políticas, fallidos fichajes, etc, resulta indefectiblemente natural la combinación de esto que se llama Barcelona. Lo planificado decanta en espontaneidad. Todos saben a que están jugando. Josep Guardiola, un tipo que un capo de las letras como Juan Villoro lo catalogó de esta forma, siguió los consejos que daba en su tiempo su maestro Cruyff: "es importante tener entrenadores que contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante".

Sí, hay billetera, cómo que no, un delantero como Villa o un lateral como Dani Alves no se los consigue tan fácil. Hay que ponerlos uno arriba del otro. Pero podría jugar otro, tal vez un canterano, y la modificación de los factores no alteraría tanto el producto. La implantanción de una esencia permite eso. Pasarán los tiempos pero la impregnación de una manera de accionar este deporte permanecerá latente, presente. Ése es el legado que nos brinda este Barcelona. Fútbol, fútbol y si quedaba alguna duda, fútbol.

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miércoles, 24 de marzo de 2010

La Pulga está, falta la base por Walter Vargas

Desde D5 siempre hemos profesado admiración por la pluma de Walter Vargas, un oasis de talento y rigor periodístico dentro del diario Olé, vilipendiado en los últimos tiempos con justas razones. Más allá de opiniones particulares será plausible destacar la columna escrita el día lunes por este periodista para referirnos a la semana de Messi, de los ocho goles en tres partidos y actuaciones sensacionales, formidables, que hace que nos quedemos sin palabras suficientes para describir lo ejecutado por el joven rosarino. Vargas, dé clase...

"Y dale con Messi. Resulta que ahora no convierte en casi todos los partidos; ahora convierte en todos, de a dos, de a tres, sin distinguir Champions de Liga, ajeno a credo, raza y religión. Y los adversarios, paciencia paisano, se entregan a la profecía con voluntad de profesional y obediencia de niño de kindergarten. Alguna vez lo definieron como un jugador de Play Station, no por una vertiente de índole negativa sino por su pasmosa similitud con una criatura perfectita y luminosa. Como si estuviera preparado para hacer siempre lo mismo y siempre con calcada fecundidad".

"La analogía es exagerada, pero este crescendo invita más que nunca a la modestia del análisis provisorio. Messi cada día juega mejor. Y tan bien juega, y tan decisivo es, que va mellando el irrefutable argumento de que es parte de una orquesta símil Filarmónica de Viena. Sus compañeros son Iniesta, Xavi, Ibrahimovic, etcétera, de acuerdo, pero en tal rompecabezas el muchacho no es justamente una pieza de relleno. Qué va. Su protagonismo crece temporada a temporada, partido a partido. Inquieta, amenaza, ejecuta. Elabora, ayuda a elaborar, define. Pone a las defensas de rodillas. Golea".

"Uno podría decir, y de hecho unos cuantos libres del mundo lo dicen, que con Messi en este nivel no hay modo de que a la Argentina le vaya mal en Sudáfrica. Sin embargo, ya lo sabemos, ¡ay!, la asignatura de equipo confiable es una deuda crónica. Frente a Alemania se mejoró un poco, admitido, pero mientras la Selección anda a paso de procesión, Messi está para la Fórmula Uno. ¿Habrá que rezarle al Altísimo para que el as de espadas disponga del respaldo indispensable? Teléfono, señor Maradona".

domingo, 20 de diciembre de 2009

Barcelona: un equipo para la historia

La consagración del Barcelona como campeón del mundo implica el reconocimiento a uno de los mejores equipos de la historia. La cita en Abu Dhabi se ejemplifica con las lágrimas de Josep Guardiola finalizado el encuentro ante Estudiantes. Sabe interiormente que más lejos no puede llegar. Que ya entró en la puerta grande de la historia. La imagen más latente de Messi festejando, algo habitual en la temporada, significa la cúspide de un rendimiento colectivo superlativo que literalmente arrasó con todas las competiciones disputadas. 6 de 6. Soberbio. Majestuoso.

Siempre sucede que lo más cercano resulta proclive a admiraciones mayormente suculentas a otras etapas del fútbol. Parece como si nos olvidaramos que existió Hungría en 1954, Brasil en el Mundial de México 1970, Holanda en 1974 y tantos otros ejemplos que engalanaron al deporte rey. En términos de clubes, el Milan en los principios de los ´90 marcó tendencia de un estilo inigualable de Arrigo Sacchi, Fabio Capello y un conglomerado de estrellas. Retrotrayéndonos encontraremos al Real Madrid de Di Stéfano, el Santos de Pelé, el Boca de Carlos Bianchi y tantos otros. Pecaríamos de injustos ponernos a comparar y hacer un certamen eliminatorio para delimitir quién sería el mejor de todos. Pecaríamos al considerar el paso del tiempo como algo inerte, como algo que no se mueve. Lo concreto es que Barcelona en este nuevo siglo está escribiendo las páginas doradas y que los jóvenes, como quien escribe estas palabras, podremos hablar cuando seamos viejos de lo que significaba ver jugar al Barcelona. Ése, sin dudas, será el elogio más justo y sentido para el plantel blaugrana.

La consecución del trabajo ejecutado por Johan Cruyff y seguido por los diferentes entrenadores que se pisaron el Camp Nou ha generado este fenómeno que cuenta con explicaciones concretas: un maravilloso trabajo en divisiones inferiores, en la llamada La Masía, en la que surgieron ayer Messi, Xavi e Iniesta hoy aparecen los Pedro, Jeffrén, Bojan, en un contexto de respeto a una filosofía de juego determinante, sostenido a lo largo del tiempo y bajo una billetera cargada, vale aclarar, que posibilitó la llegada de intérpretes acordes para dicho objetivo. Demasiadas cosas en una simbiosis ideal que decanta en Barcelona 2009. Un equipo para la historia.

martes, 1 de diciembre de 2009

Messi, adonde nadie había llegado


"La virtud, como el arte, se consagra constantemente a lo que es difícil de hacer, y cuanto más dura es la tarea, más brillante es el éxito."

Aristóteles

martes, 24 de noviembre de 2009

Josep Guardiola, según Juan Villoro

"Cuando se enumeran los méritos de Guardiola parece que se habla de un prócer republicano, no de una atleta. La nobleza, la honradez, la lealtad, la entrega, la elegancia contenida, el trabajo por los demás fueron sus ellos de fábrica. Cuesta trabajo describir su digno paso por las canchas en términos meramente futbolísticos. Digamos, solamente, que hubo una vez un atacante tan rezagado que inventó la ofensiva en la defensa. El capitán del barcelonismo ejerció un liderazgo templado y racional, como las tersas diagonales que salieron de sus botines".

viernes, 13 de noviembre de 2009

Messi, eso que se llama crecer...

Lionel Messi no es de aquellos que suelta declaraciones fáciles. Escaso en los términos, sumergido en una timidez crónica hacia los micrófonos, los periodistas deben valerse de su capacidad de pregunta con el propósito de que el rosarino exprese consideraciones que sean tapa en los suplementos deportivos. Hoy se produjo una de ellas, en charla con el canal deportivo TyC Sports y que plasma una crueldad realidad de las costumbres canibalísticas que cuenta como propia la prensa en Argentina, en especial la deportiva.

Sí, si no hubiésemos clasificado sería sacrificado. Qué duda cabe. Los incoherentes, los caprichosos y por sobre todo ignorantes hubieran saltado a la yugular de Messi, acusándolo de diferentes infamias para tener la pseudocerteza de que el mejor futbolista de la actualidad no lleva consigo el compromiso y por sobre todo el entusiasmo de portar la camiseta argentina. Eso es pura mentira. Este chico ha peleado palmo a palmo con su club de toda la vida para decir presente vestido de albiceleste en los Juegos Olímpicos de 2008. Ante la voracidad informativa no nos dejemos llevar por comentarios soeces, propios de la crisis existencial que sufre el periodismo deportivo.

Habrá que dejar de esperar la jugada inigualable, la que resuelva todo y comprender que en el fútbol de hoy las estructuras superan abiertamente a las individualidades, es decir que Messi, como bien estrella que es, vista la 10 en un equipo que responda seriamente, a base de trabajo y generosidad, a una idea futbolística y como bien expresó Maradona que "Lionel sea la frutilla del postre".

Hay que valorar estas frases en cuentagotas del crack. Comprende lo que genera su presencia, los riesgos que tiene por llamarse Messi, lo duro que pueden llegar a ser algunas críticas. A eso se le llama crecimiento. Nada mejor a menos de un año del Mundial.

jueves, 28 de mayo de 2009

Mi dosis de rebeldía



La avenida Córdoba hostiga con su ritmo demoledor. Autos, colectivos, gente, autos, colectivos y algún taxi. La escenografía se repite sistemáticamente. Me ubico en una de las mesas apuntando al televisor y pregunto a la moza el objeto de mi visita ¿Pasan el partido de Barcelona?. La miro. Me mira y apenas responde con un ademán simple que aparenta una respuesta afirmativa. Titubeo. No creo que sepa que hoy se juega el partido de fútbol más importante del año. Contemplo alrededor y apenas veo una pareja tomando un café y dos pibes que recién salen del colegio, vaya a saber cuál, con dos licuados gigantes de manzana. Con el café y las medialunas recién llegados, emergen los equipos a la cancha y todas, pero todas las imágenes se la lleva Lionel Messi, siempre con su forma especial de andar, parco, taciturno como si no supiera lo que le puede deparar la vida en esos 90 minutos. ¿Por qué con la pelotita en los pies es tan diferente a verlo en otra acción? Parece que su hábitat es ése, no puede ponerse en otra postura.

Arranca el partido. Mejor Manchester utilizando los andariveles y como epicentro a Cristiano Ronaldo. Escucho una voz intensa que apabulla el ambiente. “Este tipo es un amargo”, suelta despotricando ante la figura del portugués. El señor, bajo, con grandes anteojos está sentado a 5 metros y critica la temperatura corporal del as del United. Pienso que un tipo que se banca jugar con 72.000 personas y la exigencia que tiene por ser quién no puede ser ningún amargo. Me lo imagino a él, así tan insignificante, corriendo con la presión de tenerlo a Puyol durante 90 minutos. Vamos a ver cuánto aguanta. Minutos después vino el gol de Eto´o y apreto el puño a más no poder. Uno enarbola banderas con las cuales comulga. Imposible no identificarse con este equipo.

A partir de ahí, el partido se terminó para mí y sólo me puse a observar todos los movimientos del mejor jugador del mundo. ¿Messi? Muy equivocados. Andrés Iniesta demostró, una vez más, ser el mejor de todos. Verlo jugar es un placer. En la transmisión televisiva, Ángel Cappa, entrenador de Huracán, consideraba que posee un manual con instrucciones dentro del campo de juego, que todo lo ejecuta a la precisión. Para mí tiene varios. Uno para defender y acompañar a otro gladiador como Xavi; otro para erigirse como indispensable en la distribución de la pelota en el mediocampo y otro en materia ofensiva. Calidad, ubicación, despliegue y habilidad. No tendrá la picardía y velocidad de nuestro rosarino pero con lo que cuenta le basta y sobra para ser el mejor.

Llega el gol de Messi y los restos de medialunas caen al piso. Ni él se hubiese imaginado convertir de cabeza. Grita, salta, se abraza y es feliz. Emociona ver a un compatriota llegando a lo más alto del fútbol mundial. El resto está de más. Me cobra la moza y observa que tengo una sonrisa de par en par. La felicidad por el triunfo de Guardiola, de esa escuela fantástica que aprendió de Cruyff es ejemplificada en mi cara. Se acerca el señor diminuto y en voz elevada se dirige hacia mí y me dice “A ver si Messi en Sudáfrica hace lo mismo”. Pienso que ojalá sea así, aunque mascullo bronca de pensar que el instinto argentino de no disfrutar permanece, sea cual fuese el momento, latente en cada uno de nosotros. Salgo y la avenida Córdoba sigue igual, estropeada de tanta vorágine. No me importa meterme en esa locura de nuevo llamada microcentro, ya tuve mi dosis de rebeldía mirando al Barcelona. Mi Barcelona.

viernes, 8 de mayo de 2009

Será romper o callar

Hay partidos que marcan la vida de un futbolista. El ejemplo más cabal de esta afirmación es lo que representa para Diego Maradona el encuentro por los cuartos de final ante Inglaterra en México 1986. Allí el 10 formalizó la expresión viva de sentirse el mejor de todos, de mirar alrededor y comprender que no había un solo tipo en la tierra que jugara mejor. Ese gol con la mano y la mejor obra de arte que una persona hizo en un campo de juego lo colocaron en un pedestal inalcanzable.

La cita del 28 de mayo en Roma significará el partido más importante para Lionel Messi. Sabe que es una oportunidad única que se le presenta para transformarse en el mejor futbolista del mundo. Sabe también que enfrente estará Cristiano Ronaldo, el as del Manchester United, a su vez su máximo oponente para lograr ese objetivo. Sabe que la actuación apática, tibia e ineficaz en el campo de Chelsea no puede repetirse en el Olímpico ante la mirada del mundo. Sino las críticas aparecerán por decantación.

Si bien Barcelona cuenta con un conglomerado de estrellas, jugadores desequilibrantes y de presente auspicioso por dónde se lo mire, irremediablemente dependerá su suerte de lo que surja a partir de los pies del rosarino. Desconectado, impreciso y fastidioso no sumará a las filas del blaugrana. Con Lio en su máxima plenitud, vertical, habilidoso y con velocidad supersónica, el conjunto de Guardiola será invencible. Muestra de ello fue lo sucedido en el Santiago Bernabeú.

No hay punto medio, grises ni equilibrio. La final ante Manchester será romper o callar. Para las estrellas como él la vida será siempre así. La gloria o Devoto. Romper los esquemas y demostrarle a todos qué es el mejor porque se lo ganó en la cancha llevando a su equipo a la gloria de Europa. O callar viendo cómo sus rivales festejan por segunda vez consecutiva la Copa de Campeones. Dirán que es mucha presión para una sola persona. Podrá ser, pero bien lo decía el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre: "Cada hombre tiene que inventar su camino". El de Messi puede girar completamente ese 28 de mayo. Y dependerá sólo de él.

lunes, 19 de enero de 2009

Ser diferente


En el fútbol moderno las novedades aparecen en cuentagotas. Mucha velocidad, fricción y un canibalismo atroz por sacarse el compromiso (dícese pelota) en pos de ahuyentar el riesgo. Nefastas cualidades que pululan desde hace años en todo el mundo. Sí, no debemos generalizar y de vez en cuando encontraremos algunas excepciones.

Una de ellas será la del Arsenal de Arsene Wenger, quien a base de jóvenes talentos plasma en el campo de juego una filosofía basada netamente en el control del juego y, por sobre todo, de respeto por el balón sobre el piso. Otro ejemplo tal vez no tan mediático resulta ser el del Lyon, multicampeón francés, que durante años guiado por futbolistas del calibre de Juninho Pernambucano, Karim Benzema y tantos otros ejercen una hegemonía que parece no tener fin en el fútbol galo.

Sin embargo, el objetivo del post es otro. En primer lugar, valorar como un caso de rebeldía casi ideológica lo que representa Barcelona en la actualidad. El conjunto de Josep Guardiola arremete sin tapujos sobre rivales que no pueden contenerlo bajo ningún punto de vista. Los 50 puntos conseguidos en la primera ronda de la Liga Española, superando el record del Real Madrid del año pasado, son apenas una muestra de lo que este equipo está realizando en la actualidad. Mucho de esto se lo debe a un futbolista, de características casi únicas en el mundo, que se llama Lionel Messi. El rosarino, en su mejor temporada como profesional, es el brazo ejecutor de un conglomerado de futbolistas que entendieron magistralmente los conceptos propinados por Guardiola, tan influido este último por los sabios consejos del holandés Johan Cruyff, técnico suyo en las primeros años de la década del noventa.

Barcelona humilla a sus rivales. Los humilla, no de un modo soberbio, sino utilizando durante los noventa minutos las diferentes armas que posee para atacar a su contrincante. Si no es la diablura mágica de Messi, apilando contrarios casi de modo natural, aparece el olfato certero de Eto`o acompañado por Henry, otro valor que está pasando un momento brillante, ya plenamente acostumbrado al fútbol español. Pero hay más: la estampa de Xavi en el mediocampo, la versatilidad de Andrés Iniesta, la verticalidad del brasileño Daniel Alves y un recambio a la orden del día generan la sensación, concreta de por sí, que salvo un milagro al conjunto culé no se le puede escapar este campeonato.

Ante tanta mediocridad vigente, el correcto juego con velocidad, la magia en los pies de Messi y por sobre todo un orden estratégico en cada uno de los partidos fomentan una buena razón para creer que el Barcelona es un bicho raro en el fútbol actual. Lo bueno está en la excepción.

martes, 12 de agosto de 2008

Guarda un plato...


Que sí, que no, que sí. Finalmente y luego de miles de rumores que situaban al camerunés Samuel Eto´o en diferentes equipos de Europa, el entrenador del Barcelona, Josep Guardiola, confirmó que contará con el atacante para la próxima temporada. De esta manera se cierra uno de los culebrones más extensos en este mercado de verano europeo.

Sin lugar a dudas, la buena perfomance del punta durante la pretemporada realizada conjuntamente en Escocia y Estados Unidos posibilitó que Eto`o continúe una temporada más con el culé. "Su comportamiento y su actitud me han hecho decidir que se quede con nosotros. Y, además, es un jugador con un talento inmenso", explicó Pep en rueda de prensa.

Una decisión acertada desde toda índole la que tomó Guardiola al preservar los servicios del camerunés, a mi gusto uno de los delanteros más completos de los últimos 15 años. Tras un arranque en el que no lo iba a tener en cuenta junto a Ronaldinho, el entrenador valoró las aptitudes dentro del campo de juego y seguramente se transformará en una pieza clave en el nuevo esquema del Barcelona.

La idea inicial sería construir un triángulo conformado también con Lionel Messi y Thierry Henry, apoyado por otros futbolistas de relieve tales como Hleb, Dani Alves y Keita, quienes le otorgaran otra vigorosidad a un mediocampo que en las últimas dos temporadas no rindió del modo adecuado. A ellos se les sumarán Iniesta y Xavi, puntales básicos en la consideración del entrenador.

De a poco se está construyendo este Barcelona versión Guardiola. Con Eto`o los goles no van a faltar.

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