domingo, 28 de noviembre de 2010

Roger Federer y un poco de cultura

¿Qué más se puede decir de Roger Federer? Hasta me resulta injusto y desagradecido escribir sobre él en el día en que se consagró campeón en el Masters de Londres, donde se encontraron las mejores ocho raquetas de la temporada. ¿Por qué justo ahora? Federer, el mejor de la historia, se merece mucha tinta, mucho concepto vertido sobre la excelencia de este deportista moderno, fruto de laboriosidad, temperamento, agallas y talento innato y adquirido, ése que se consigue pegandole a la pelotita hasta decir basta. En el suizo coexisten estas cualidades en plenitud. Un resultado positivo, en este caso frente a su enemigo íntimo, dentro del court, claro está, Rafael Nadal no amerita exclusivamente este post. Sería resultadista al extremo y perderíamos la esencia de lo que sentimos por el deporte en este espacio.

Observar, contemplar a Federer hace que la vida tenga más sentido. Sí, lo digo con admiración. Lo ejecutado en el primer y tercer set da la pauta de la perfección de un artista, un pintor, un hacedor de cultura. Como en otros tiempos lo fueron Monet, Da Vinci, Picasso, Botticelli, Miguel Ángel, Rafael y tantos otros. Los tiempos posmodernos, con otras referencias culturales, admiten la posibilidad fehaciente de incorporar a otra clase de artistas no convencionales. Pongamos a Federer en esa lista. Los trazos direccionados por su mano derecha son arte en estado puro. Si Da Vinci lo viera aplaudiría a rabiar, le preguntaría: Roger...¿cómo lo hacés?. Golpes que nosotros, sentaditos en el sofá mirando la tele no concebimos posibles. Pero están ahí, visibles, tan presentes, tan verdaderos.

Mañana los principales diarios del mundo, con la letra bien fría, dirán que Roger Federer es el nuevo gran maestro del ATP. Ilusos. No hacía falta que ni ganara un sólo partido en este certamen para darle ese cetro. Federer ya representa a la cultura mundial, de aquellos que pasarán los años, décadas y siglos y permanecerán presentes en el imaginario colectivo. Sí, un maestro que ya excede a la práctica profesional del tenis.

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4 comentarios:

Matías Mosquera dijo...

Muy bueno. Imposible no coincidir, pero además imposible escribirlo con esa justeza y precisión

bonito lunch dijo...

Antes de leer el post, pensaba en lo estetico del tenis de roger y lo contrario del rafa.

Martin dijo...

Comparto palabra por palabra

Cecilia dijo...

el profesor enseña, del maestro se aprende...

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