martes, 16 de noviembre de 2010

Sergio Hernández y la tranquilidad de haber cumplido

Sergio Hernández dejó de ser técnico de Argentina. Serán momentos particulares para el entrenador, una etapa de síntesis mental en que se evidenciarán los recuerdos de las distintas vivencias, emociones, victorias y algunos sinsabores que se iniciaron en el ahora lejano 2005 con el Premundial disputado en Santo Domingo y que concluyó con el quinto puesto de Turquía 2010. Dejando de lado Londres 2012, última parada de la Generación Dorada, habrá que solidificar la concepción de estructura el recambio generacional lógico que deberá sortear el básquet argentino.

La salida de Hernández tiene que ver con esto. El Oveja había circunscripto su participación exclusivamente a la cita olímpica dentro de dos años. La Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), con el presidente Germán Vaccaro a la cabeza, decidió que el proyecto a iniciarse a partir de este momento debería sostenerse en un tiempo cronológico que se extienda por lo mínimo en cuatro años, o en su defecto a seis, ya con los Juegos Olímpicos de Brasil como meta de clausura.

Deseos contrapuestos impidieron la continuidad de Sergio Hernández al mando de Argentina. Sin embargo, no existió ningún reproche. Palabras de agradecimiento recíprocas dieron un marco pertinente a esta desvinculación. Esto significó la decantación de una decisión que ya venía siendo madurada por el entrenador tras la participación en el Mundial y que, con propuestas disímiles con la Confederación de cómo continuar lo que vendría, determinaron el adiós.

No será fácil reemplazarlo. El actual entrenador de Peñarol demostró al frente del seleccionado dotes de certero estratega, buen manejo del vestuario, aplicación al trabajo y promoviendo tenuemente una renovación del plantel, combinándolos con los de la vieja guardia como Nocioni, Manu, Scola, Oberto, etc.

A ver, enumeremos: segundo puesto en el Campeonato de las Américas en Santo Domingo (2005), cuarto en el Mundial de Japón 2006, segundo en el Preolímpico de Las Vegas 2007, medalla de bronce en Pekín 2008 y quinto puesto en el Mundial de Turquía 2010. Sería simplista guardar meramente las estadísticas o resultados. Bien sabemos que lo único importante, como sucede también en la vida, es el modo en que se forjó el camino, las herramientas que se utilizaron para transitarlo. Sergio Hernández por su profesionalidad, ética y respeto a la camiseta debe quedarse tranquilo. Cumplió con su deber. Con su contribución, el básquet argentino creció. Eso es lo que interesa.

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2 comentarios:

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Pues, pienso igual que tú. ESte técnico ha dejado el pabellón muy alto. un saludo

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

Pues, pienso igual que tú. ESte técnico ha dejado el pabellón muy alto. un saludo

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