Sin luces Gonzalo Higuaín ni Carlos Tevez, ambos soldados de la causa pero sin el rendimiento que ejecutan en sus clubes, más la intermitencia de Ángel Di María en la banda izquierda, el poderío de Lionel no obtuvo la consonancia de otros intérpretes. Habrá que seguir apostando, conciliar la premisa de que acompañando a Messi, dándole opciones de pases, llevando a cabo una actitud ofensiva que obtenga exprimir lo mejor de él, Argentina saldrá ganando. ¿Qué duda cabe?
Javier Mascherano se calzó el traje de caudillo, del Masche de otras épocas y cortó, cortó y cortó. Jonás se corrió la vida, sufrió la espalda (atento Diego) pero demuestra un amor propio digno de manifestar. Juan Sebastián Verón acompaña con sus batallas encima, otorga claridad con una calidad indiscutida en los pies. Gabriel Heinze despeja comentarios desatinados y redondeó un buen partido. Al Gringo lo hemos criticado por sus rendimientos, lo que no quita admitir un sentimiento genuino hacia la camiseta, de transpirar hasta la última pelota. Quizás en Sudáfrica encuentre su revancha.
Ganó Argentina y la ilusión, la tuya, la mía, la de todos, desanda su camino pensando en llegar a la última estación, la más gloriosa. Pasamos la primer prueba y se viene Corea del Sur. Inteligencia, trabajo y en especial garra serán los fundamentos para soñar. En grande.










