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jueves, 9 de junio de 2011

Finales de la NBA: Dirk arruinó el mundo de Dwyane





Miami había comenzado la serie con ventaja, cedió un juego como local pero logró recuperarse triunfando el domingo en el American Airlines Center de Texas. Para sostener la tónica de las finales, un afiebrado Dirk Nowitzki volvió a ser el héroe de Dallas. Pese a cometer errores infantiles y no brindar garantías en el costado defensivo, los locales se impusieron por 86-83 en el cuarto partido y dejaron la serie al rojo vivo.




Con el puertorriqueño José Juan Barea (8 puntos, 3-9 de campo) como titular, el arranque del encuentro tuvo mucho ritmo. Miami dominó los tableros y se mantuvo a tiro a partir de las segundas oportunidades que regalaban los de Rick Carlisle. Tyson Chandler (finalizó con 13 puntos y 16 rebotes, 9 de ellos ofensivos) era el único que no perdía la concentración para defender, mientras que Dirk, afectado por los 38 grados de fiebre que marcaban los termómetros en la previa del juego, parecía apagado.


La primera mitad finalizó con una ventaja de dos puntos para la visita, sostenida desde los aportes de Chris Bosh (24 y 6 rebotes) y Dwyane Wade (32 y 6). Sorprendió, para alegría del público local, la ausencia de LeBron James (8 puntos, 9 rebotes, 7 asistencias y 4 pérdidas), tímido a la hora de atacar el canasto y reacio a liderar el ataque del Heat. Si las críticas apuntaban hacia él en la previa, LeBron no hizo más que alimentar a sus detractores con una actuación decepcionante. En la otra vereda, Jason Terry (17) apareció para mantener las esperanzas pese a la baja eficacia de Nowitzki.


Al igual que en los primeros tres partidos, Miami consiguió despegarse en el marcador en el último cuarto, estirando la diferencia a 7 puntos. Pero, como sucede con los líderes naturales, ni la fiebre pudo evitar que Dirk muestre lo mejor de su repertorio en el momento crucial del juego. Levantó el alemán y el local creció disimulando a Wade, que hacía todo para Miami, incluso ponerle una tapa de novela a Chandler. Esa acción, donde el escolta de 1.93m bloqueó al pívot de 2.16 merecía ser la foto del día, quizás de la temporada. Pero Miami no supo acompañar al número 3 y el dúo Terry-Nowitzki prevaleció.


Ambos equipos tienen muchísimas cosas para corregir pensando en lo que viene. El Heat necesita a James. Bosh logra ser factor por momentos, y Wade lucha en soledad contra Dallas. Los Mavericks deben mejorar su rotación ofensiva. Kidd brindó una clínica a la hora de defender, pero finalizó el juego sin puntos y con más pérdidas (4) que asistencias (3). Barea sigue siendo intermitente y Peja Stojakovic (jugó menos de un minuto) parece haberse quedado sin crédito, aún cuando DeShawn Stevenson (11 en 26’) presenta molestias físicas.


El cuarto juego podía definir el destino de la serie, y vaya si lo hizo, porque aumentó al máximo la presión para ambos lados. Miami afrontará el próximo duelo con la lupa puesta sobre LeBron, mientras que Dallas no puede volver a repetir las concesiones brindadas tanto en defensa como en ataque. Los datos por momentos ilustran, pero a veces son determinantes: el ganador del quinto partido se quedó con los anillos en el 73% de las finales. Con la estadística presente, esta noche nos espera una verdadera batalla: para todos los involucrados en la causa será el partido más importante de sus carreras.


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martes, 7 de junio de 2011

Finales de la NBA: Wade sacó la cara por el Heat



Después de una derrota que pegó fuerte en el seno del equipo dirigido por Erik Spoelstra, Dwyane Wade se puso el equipo al hombro y condujo a Miami hacia una nueva victoria. Con la serie 2-1 a su favor, el representante del Este recuperó la ventaja de campo y puede definir -en caso de ser necesario- el título en el estado de la Florida. Por su parte, Dallas volvió a mostrar las dudas de la primera final, y a pesar de remontar varias desventajas no consiguió aprovechar el envión de jugar en su casa. Los primeros dos cuartos Miami tuvo el control del partido. La imprecisión del local para doblar marcas permitía que el ‘Big Three’ circule sin problemas el balón y active a la segunda línea, liderada por Mario Chalmers (finalizó con 12 puntos y 4 rebotes). El local extrañó a Shawn Marion (limitado a 10 puntos y 4 rebotes) y volvió a sentir que José Juan Barea (6; 2-8 de campo) no logra ser factor revulsivo cuando le toca entrar en acción.



Dallas demostró que no se rinde nunca y logró remontar una desventaja de 15 puntos y otra de 14, pero no supo mantener el marcador cuando el partido requería el golpe a golpe. El equipo de Rick Carlisle dependió mucho de Dirk Nowitzki, que firmó una excelente planilla con 34 puntos y 11 rebotes. Para la visita, Wade (29 y 11 reb) logró activarse en los momentos calientes, y lideró al quinteto de Miami en los minutos finales, cuando la balanza parecía inclinarse hacia el lado del conjunto texano. El último arrebato local no fue suficiente y los de Spoelstra cerraron el partido por 88-86 gracias a un doble de Bosh (18).



La ventaja de campo regresa del lado del ‘Big Three’, que sufre la constante presión de la prensa. Durante los últimos días se multiplicaron las críticas hacia LeBron James (finalizó el tercer juego con 17 puntos y 9 asistencias), así como luego de la segunda final fue Bosh el que cargó con la culpa de la derrota. Si uno de los 3 referentes de Miami no supera el doble dígito en su planilla es apuntado inmediatamente. Algo entendible, resulta más fácil buscar grietas en el antipático trío del Heat que hacerlo entre los agradables veteranos de Dallas.


Habrá que ver cómo asimila las críticas ‘King’ James. Enchufado es capaz de sacar un partido adelante por su cuenta, pero si se apresura para tomar decisiones puede terminar afectando a todo su equipo. Cuando Kidd descansa Dallas le imprime otro ritmo a la ofensiva, aprovechando la electricidad con la cual conduce el puertorriqueño.


A esta altura de la serie, Nowitzki y sus muchachos enfrentan un partido bisagra. Las ganas y el espíritu demostrado por los Mavericks son dignos de elogio, pero la evidencia manifiesta un saldo negativo para la franquicia del extravagante Mark Cuban.


El American Airlines Arena de Texas volverá a vibrar esta noche, cuando el cuarto juego de las finales comience a inclinar la tendencia de la serie. Con la tranquilidad de haber ganado el primero de los tres partidos fuera de su casa, Miami debe mantenerse atrevido, tratando de cerrar más los espacios cuando consigue despegarse en el marcador. El margen para equivocarse se redujo notablemente para el local, que deberá afinar todas sus herramientas ofensivas para no depender exclusivamente del aporte de Dirk. Por todo lo expuesto anteriormente, y los condimentos únicos que tienen las finales de la NBA, el cuarto partido de la serie promete ser decisivo.


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sábado, 4 de junio de 2011

Finales de la NBA: Dallas dijo presente

Por Mariano Tomás De Micheli


Después de un comienzo tibio, los Mavericks demostraron temperamento y garra para levantar un partido que parecía sentenciado a favor de Miami. Como sucede habitualmente en las victorias de la franquicia texana, Dirk Nowitzki apareció para ser el factor decisivo del encuentro. El local terminó dependiendo demasiado de la producción de Dwyane Wade, mientras que Chris Bosh quedó expuesto por su parsimonia defensiva en la última jugada.


Partiendo desde el respeto, pero con un nivel de intensidad en las rotaciones notablemente inferior al mostrado en el Juego 1, los dos equipos comenzaron el partido a pura conversión. Wade (finalizó con 36 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias) sobresalía a base de penetraciones generadas por un buen esquema ofensivo, al tiempo que Dallas fallaba cada vez que disponía de posesiones para sacar ventajas. Al igual que en el primer partido, la visita se relajó en el cierre de la primera mitad, que finalizó empatada.


Fue a partir del tercer cuarto que la diferencia entre ambos comenzó a ser evidente. Las canastas le costaban mucho menos al equipo dirigido por Erik Spoelstra, que cerró el periodo con 4 puntos de ventaja. Esa brecha se estiró hasta transformarse en un marcador que parecía decisivo: Miami vencía 88-73 cuando restaban poco más de 7 minutos de juego. Cuando la ilusión visitante se disipaba, apareció Dirk "ReDirkulous" Nowitzki. Ese sobrenombre resultó ganador de un concurso realizado por la franquicia hace un par de semanas. Y precisamente dentro de esa votación hubo otro apodo que definía las características del alemán cuando anda derecho: “Dirk Nomisski” (el ‘Nomiss’ –no falla- resume la perfección del teutón para ejecutar tiros).


Además del número 41, Shawn Marion (20, 8 rebotes y 9-14 de campo) volvió a ser una herramienta fundamental dentro del funcionamiento de los Mavericks. La banca de Rick Carlisle volvió a sufrir la irregularidad de Barea (2-7 de campo), pero contó con Terry (16) aportando puntos importantes para la remontada. El cierre del partido encontró un American Airlines Arena enmudecido por la reacción visitante, y un ‘Big Three’ apático y nublado.


Para regocijo del público, el minuto final tuvo de todo. Dirk empató el juego con una bandeja: 90 iguales. Wade falló desde tercera dimensión; el alemán tomó el rebote y dio cátedra sobre lanzamientos intergalácticos: 93-90. Miami necesitó un elemento revulsivo y lo tuvo en Mario Chalmers, que aprovechó una mala gestión defensiva de Kidd para empatar el juego a falta de 24 segundos: 93-93. Pero como el trámite merecía, la última palabra la tuvo Nowitzki, que dejó pintado a Bosh y sentenció el partido con una bandeja: 95-93.


La última imagen de LeBron (20 y 8 reb) fue elocuente: brazos en jarra, mirada perdida, gesto adusto. “Si no están exhaustos cuando esto termine, significa que no se han esforzado lo suficiente”. Esas fueron las palabras que utilizó James para motivar a sus compañeros en la previa, pero no surtieron efecto: Miami fue el culto al relajo. Spoelstra deberá aprovechar el viaje a Dallas para encender de nuevo a sus muchachos, quienes afrontarán una serie de 3 partidos en Texas que podrían sellar su destino. Con un dedo inmovilizado, Dirk no se dejó afectar. Su razonamiento tiene bastante lógica: con nueve dedos puede ganar partidos. El lastimado lo deja para calzarse el anillo.


Nota en Reeditor.com: "Peñarol, el resurgir de la mística".


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miércoles, 1 de junio de 2011

Finales de la NBA: el ‘Big Three’ puso primera

Por Mariano Tomás De Micheli

Hacía mucho que las finales de la NBA no despertaban tanta expectativa. La presencia de Dallas y Miami en la definición contrasta dos estilos. De un lado están los Mavericks, con jugadores experimentados que a partir de fundamentos básicos del juego como la rotación, la tenacidad defensiva y la distribución del goleo forman un bloque sólido. En contrapartida aparecen LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, el ‘Big Three’, los ‘Beach Boys’ o ‘The Heatles’ (apodo que ellos mismos inventaron), un grupo de amigos que siendo jugadores franquicias decidieron unirse para buscar un anillo, acaparando casi todas las responsabilidades del Heat. En un duelo que comenzó favorable para Miami, el público disfrutó del arranque de una serie que difícilmente tenga encuentros desparejos.


Como sucede habitualmente, los nervios se hicieron presentes en el American Airlines Arena y los dos equipos tardaron muchísimo en carburar. Dallas debía evitar las penetraciones de LeBron y Wade, mientras que los locales tenían que protegerse de Nowitzki y de la capacidad para lanzar desde tercera dimensión de Jason Kidd y su tocayo Terry.


Después de un primer cuarto con marcador digno de básquet FIBA (17-16 para la visita) apareció lo mejor de cada quinteto, y con aportes estelares de Mario Chalmers para Miami y Shawn ‘The Matrix’ Marion para Dallas, la primera mitad se cerró 44-43 a favor de los Mavs. En el tercer cuarto se vio lo mejor del equipo texano, que sacó una diferencia de 8 puntos gracias a la constancia de Marion (finalizó con 16 puntos, 10 rebotes y 4 asistencias). Pero la alegría visitante duró poco, porque ‘King’ James cargó sobre sus hombros a Miami y a base de bombazos cambió el rumbo del partido.


Para cerrar el tercer cuarto y mostrarle al mundo que dentro del ‘Big Three’ hay un líder, James (24 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias) conectó el golpe decisivo: un triple fenomenal que daba ventaja de 65-61 al local. La confianza de los dirigidos por Erik Spoelstra creció y Dallas no volvió a meterse en partido, pese al intento de Nowitzki por sostener la ofensiva visitante. El alemán finalizó con 27 puntos y 8 rebotes, pero apenas logró encestar 7 de sus 18 intentos al aro. Además, sufrió un desgarro en el tendón del dedo medio de la mano izquierda, molestia que lo obligará a jugar con una tableta el resto de la serie.


Con Wade encendido en los momentos importantes (encestó 15 de sus 22 puntos después de ver a Miami abajo por 8) y Bosh (19 y 9 rebotes) regular para transitar los vaivenes del Big Three, Miami cerró su victoria por 92-84. Los primeros síntomas del post partido apuntaron hacia la ausente banca de Dallas (apenas 17 puntos combinados con 18% de campo), borrada por la gran labor defensiva del conjunto local. Miami se transformó en los Playoffs en el mejor equipo defensivo de la liga. Si mantiene esa solidaridad para doblarse y tapar el perímetro, el Heat obligará al quinteto de Rick Carlisle a forzar su ataque, que tiene variantes pero requiere tiempo y ritmo para lastimar.


El nuevo formato de partidos en la final (se cambió el típico 2-2-1-1-1 por el 2-3-2) prácticamente obliga a Dallas a robarse el próximo partido en el estado de la Florida. Por su parte, Miami no puede confiarse con lo sucedido en el primer cruce porque la mayoría de las herramientas ofensivas de los Mavericks estuvieron descalibradas. "Este juego se trata de poner la pelota dentro del cesto, y nosotros no hicimos eso esta noche", afirmó Jason Kidd, autocrítico como siempre.


Las finales de la NBA no admiten errores, por eso ambos equipos trabajan pensando en el próximo capítulo de la serie, a disputarse el jueves. Con el American Airlines Arena como testigo, los locales deberán mantener la concentración en defensa, mientras que Dallas necesita de Barea y la banca para marcar la diferencia. Este último punto es el quid de la cuestión para los visitantes: conservar en cancha la mayor cantidad de herramientas ofensivas posibles, intentando aprovechar los descansos que se tome el ‘Big Three’.


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jueves, 28 de octubre de 2010

Miami Heat, sus estrellas y un desafío llamado Lakers

Empieza la NBA. El show, las volcadas, los partidos durante todos los días, la actuación de los argentinos y muchas cosas más. Esta temporada todos los ojos estarán puestos en un equipo: Miami Heat. La contratación de LeBron James, en el podio de mejores jugadores de EEUU, la llegada del ala-pivot Chris Bosch, otro crack que llegó desde Toronto y la permanencia de Dwayne Wade le otorgan, sin pensar, la chapa de único candidatazo a quedarse con el anillo.

Detrás de todo, lógicamente, existe una gran apuesta por esta trilogía, dotada de juventud, talento, garra y sobre todo marketing, algo esencial para comprender a lo que rodea la liga más importante del mundo en materia básquet. Ojo, saldrá ego desde todas las vertientes del vestuarios. Ése será el gran desafío del entrenador Erick Spoelstra: mantener a todos con la actitud en alto, espíritu de solidaridad y mano firme si a lo largo de la temporada hay nubarrones. Y mantener arriba al plantel completo, no focalizarse únicamente en las estrellas. No resultará sencillo.

Pero Miami sabe que, más allá de la movida mediática que representó la llegada de estos dos All Star, se quedó con 75 puntos por partido. James 29.7, Wade 26.6 y Bosch cercano a los 20 puntos. Categórico e impetuoso.

El propósito será desbancar primero el poderío de Boston (Kevin Garnett, Ray Allen, Jermaine O’Neal, Paul Pierce y Rajon Rondo y la llegada de Shaquille O`Neal) en la Conferencia Este para luego pelearle mano a mano el cetro de la NBA a los Lakers de Bryant, Gasol, Artest y cía, siempre candidatos, un quinteto que con el correr de los partidos y bajo el paraguas del gran Kobe, se desenvuelve en forma óptima, saliente, sacando la tarjeta de presentación de pasadas campañas, una chapa bien ganada. Arranca la magia de la NBA. Pensando en LeBron, Wade y Bosch, nunca mejor dicho.

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viernes, 9 de julio de 2010

LeBron James a Miami Heat

La llegada de LeBron James a Miami revolucionó la NBA. El agente libre más codiciado, por el cual varias franquicias habían depositado la mirada para quedarse con los servicios del dos veces mejor jugador de la liga, arribará al equipo de Pat Riley, a partir de ahora candidatísimo, tras las confirmación de Dwyan Wade y la llegada de Cris Bosch, de Toronto, uno de los mejores valores que mostró Toronto la pasada temporada. Un triángulo de estrellas que serán la sensación de la NBA. No quedan dudas.

La decisión llegó con estilo televisivo. Al transcurrir los días, la acumulación de equipos interesados y especulaciones por doquier, LeBron, de 25 años, decidió darle la exclusiva al canal de deportes ESPN, que montó un programa dedicado exclusivamente a "su decisión" y en el que afirmó que su arribo a Miami se debe a la posibilidad concreta de conseguir un anillo.

"No puedo decir que [venir a Miami] estuvo siempre en mis planes, porque nunca creí que fuera posible'', expresó James en el programa llamado La Decisión. Pero lo que ha hecho la franquicia de Miami para tener espacio dentro del techo salarial y posicionarse bien este verano con el objetivo de tenerlos a los tres juntos, era difícil decir que no. Esos [Dwyane y Bosh] son dos grandes jugadores, dos de los más grandes que tiene el básquetbol hoy en día'', expresó James, quien coincidió con Wade y Bosch en la obtención del oro olímpico en Beijing 2008.

Se había confirmado la duración del vínculo por 6 años, aunque luego se desmintió y finalmente no se pudo determinar la extensión del mismo. Bulls, Knicks, Jets, Cavaliers y la lista continuaba. Miami se dio el gran gusto y se llevó a LeBron, un jugador que demostró en siete temporadas en Cleveland una multiplicidad de funciones destacadas que lo ponen en el podio de lo mejor de la NBA.

La importancia de esta transferencia reside para James en la oportunidad de rodearse de valores que potenciarán su capacidad, sin remar tanto como sucedía en Cleveland. Wade y Bosch son estrellas al igual que él, solamente habrá que ver como organizará el entrenador semejante lucha de egos, donde lo fundamental será canalizarlo de modo productivo para el bienestar de Miami.

martes, 28 de abril de 2009

Panorámica (LeBron James)



Se abre una nueva sección en Doble 5 y en este caso cada semana profundizaremos en varias de las estrellas que coexisten en la NBA, la mejor liga de básquet del mundo. En la primer entrega les presento, a mi gusto, al mejor exponente de la actualidad: LeBron James, el as de Cleveland Cavaliers, el mejor equipo de la temporada regular y que arrancó con buen paso la primer serie de Playoff tras vencer a los Pistons por 4 a 0. Sin duda, esta actualidad debe considerarse como tal debido a la enorme figura de LeBron, un valor polifuncional que plasma en el campo de juego un talento comparable, a pesar de que las mismas siempre sean odiosas, con los Larry Bird, Michael Jordan y mirando más cerca a Kobe Bryant. Este joven, de apenas 24 años, desde sus inicios en la escuela secundaria demostró cualidades formidables. Firmó un contrato con la marca deportiva Nike por 80 millones de dólares, ¡antes de debutar en la NBA!

Su biografía denota una infancia difícil, donde su padre lo abandonó apenas nacido y su madre tuvo que hacerse cargo de que el pequeño LeBron pudiera comer y estudiar, alejándose de las drogas y de la violencia constante que yacía en el lugar donde vivían, Akron, al sur de Cleveland. Siempre ha sido agradecido a lo que le brindó su madre, Gloria James, quien lo tuvo cuando apenas tenía 16 años.

LeBron James juega de todo y bien. Potencia, habilidad y encanto forman parte de su patrimonio, que hace delirar a sus fanáticos cada vez que pisa la cancha. Ésos son sus rasgos que lo convierten en distinto al resto. Con 2,03 metros y una posición que podemos catalogar como alero, aunque a lo largo de su incipiente carrera actuó de base y llegó a hacerlo como ala-pivot, demostrando, con rendimientos sobresalientes, una versatilidad pocas veces vista en un jugador. Ofensivamente es brutal. Se quita hombres de encima con total facilidad y durante las dos últimas temporadas ha perfeccionado su tiro de larga distancia. Una bestia dentro de la zona pintada y también, como diría el magnífico relator de ESPN que transmite la liga de Estados Unidos, desde los anillos de Saturno.

Revisando su historia profesional, el gran salto lo dio a los 18 años cuando fue elegido como Nº1 en el Draft de la NBA en 2003 por los Cleveland, franquicia que tras años de ostracismo, quería retomar el tiempo perdido amparándose en el futuro prometedor de James, quien no defraudó, ya que en la primera temporada obtuvo el premio al Rookie del Año. Algunos datos estadísticos lo marcan de cuerpo entero: ha sido el basquetbolista más joven de la historia en superar los 10.000 puntos. De su mano, Cleveland llegó en 2007 por primera vez a las finales de la NBA, que a la postre sería derrota ante los San Antonio Spurs de los argentinos Emanuel Ginóbili y Fabricio Oberto. Ya en 2005 fue seleccionado para el Juego de las Estrellas, y un año después finalizó segundo en la votación del MVP de la temporada 2005 - 2006. Breves apostillas que configuran una carrera a puro progreso del mejor basquetbolista de la actualidad.

Su paso por la selección, corto pero con un futuro sumamente interesante, tuvo éxitos desde el arranque. Ya con la selección de Estados Unidos consiguió el Mundial de Japón en 2006 y se colgó la presea dorada en los últimos Juegos Olímpicos de Pekín 2008. La única mancha fue en su debut, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde el combinado estadounidense, por primera vez contando con jugadores NBA, no consiguió subirse al escalón más alto. Además de lo dicho, mantiene un perfil mediático elevado, concurriendo a programas de televisión, sumado a un compromiso político activo, ligado al presidente de EEUU, Barack Obama, al cual ayudó, como tantos norteamericanos, a financiar su campaña para llegar a la Casa Blanca.

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