sábado, 4 de junio de 2011

Finales de la NBA: Dallas dijo presente

Por Mariano Tomás De Micheli


Después de un comienzo tibio, los Mavericks demostraron temperamento y garra para levantar un partido que parecía sentenciado a favor de Miami. Como sucede habitualmente en las victorias de la franquicia texana, Dirk Nowitzki apareció para ser el factor decisivo del encuentro. El local terminó dependiendo demasiado de la producción de Dwyane Wade, mientras que Chris Bosh quedó expuesto por su parsimonia defensiva en la última jugada.


Partiendo desde el respeto, pero con un nivel de intensidad en las rotaciones notablemente inferior al mostrado en el Juego 1, los dos equipos comenzaron el partido a pura conversión. Wade (finalizó con 36 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias) sobresalía a base de penetraciones generadas por un buen esquema ofensivo, al tiempo que Dallas fallaba cada vez que disponía de posesiones para sacar ventajas. Al igual que en el primer partido, la visita se relajó en el cierre de la primera mitad, que finalizó empatada.


Fue a partir del tercer cuarto que la diferencia entre ambos comenzó a ser evidente. Las canastas le costaban mucho menos al equipo dirigido por Erik Spoelstra, que cerró el periodo con 4 puntos de ventaja. Esa brecha se estiró hasta transformarse en un marcador que parecía decisivo: Miami vencía 88-73 cuando restaban poco más de 7 minutos de juego. Cuando la ilusión visitante se disipaba, apareció Dirk "ReDirkulous" Nowitzki. Ese sobrenombre resultó ganador de un concurso realizado por la franquicia hace un par de semanas. Y precisamente dentro de esa votación hubo otro apodo que definía las características del alemán cuando anda derecho: “Dirk Nomisski” (el ‘Nomiss’ –no falla- resume la perfección del teutón para ejecutar tiros).


Además del número 41, Shawn Marion (20, 8 rebotes y 9-14 de campo) volvió a ser una herramienta fundamental dentro del funcionamiento de los Mavericks. La banca de Rick Carlisle volvió a sufrir la irregularidad de Barea (2-7 de campo), pero contó con Terry (16) aportando puntos importantes para la remontada. El cierre del partido encontró un American Airlines Arena enmudecido por la reacción visitante, y un ‘Big Three’ apático y nublado.


Para regocijo del público, el minuto final tuvo de todo. Dirk empató el juego con una bandeja: 90 iguales. Wade falló desde tercera dimensión; el alemán tomó el rebote y dio cátedra sobre lanzamientos intergalácticos: 93-90. Miami necesitó un elemento revulsivo y lo tuvo en Mario Chalmers, que aprovechó una mala gestión defensiva de Kidd para empatar el juego a falta de 24 segundos: 93-93. Pero como el trámite merecía, la última palabra la tuvo Nowitzki, que dejó pintado a Bosh y sentenció el partido con una bandeja: 95-93.


La última imagen de LeBron (20 y 8 reb) fue elocuente: brazos en jarra, mirada perdida, gesto adusto. “Si no están exhaustos cuando esto termine, significa que no se han esforzado lo suficiente”. Esas fueron las palabras que utilizó James para motivar a sus compañeros en la previa, pero no surtieron efecto: Miami fue el culto al relajo. Spoelstra deberá aprovechar el viaje a Dallas para encender de nuevo a sus muchachos, quienes afrontarán una serie de 3 partidos en Texas que podrían sellar su destino. Con un dedo inmovilizado, Dirk no se dejó afectar. Su razonamiento tiene bastante lógica: con nueve dedos puede ganar partidos. El lastimado lo deja para calzarse el anillo.


Nota en Reeditor.com: "Peñarol, el resurgir de la mística".


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