jueves, 23 de junio de 2011

El error como denominador común: Huracán a la B

Quizás todo lo que haya sucedido en este tiempo tenga su identificación con aquél suceso. Larrivey, Monzón en el piso, Moralez definiendo y el festejo interminable. La ilusión desvanecida, rota, la mística de ese gran equipo que se fue dando instantáneamente borrada en un puñado de segundos. Huracán jamás pudo recuperarse de ese golpe. El rápido desmembramiento de ese plantel, con Pastore y Bolatti a la cabeza, fue la punta de lanza del descenso, lógico, tras temporadas paupérrimas, donde no escapó de los últimos puestos. Roberto Pompei, en este Clausura, poco pudo hacer con un plantel plagado de juveniles que salieron a dar la cara en el peor momento. No alcanzó.

Huracán pena por las pésimas gestiones dirigenciales de los últimos 15 años, que lo han sumergido en un derrotero interminable con la pérdida de prestigio correspondiente. Hoy las páginas de los diarios mostrarán a chicos llorando, surgidos de unas inferiores que le dieron mucho al club en la cancha y también en dinero producto de transferencias, un ingreso que nunca se vio representado en mejoras para la institución, ya digo desde la faz estructural o al menos en la conformación de planteles profesionales aptos para representar dignamente la historia de Huracán en nuestro fútbol. Al igual que en el caso River, los verdaderos responsables se generan a través del pasado y están ocultos, bien ocultos. La impunidad, también.

Ojo, no desconocemos los errores del actual presidente Carlos Babington, cuya ausencia de aciertos en política de contrataciones es visible e indiscutible. La planificación al voleo, arriesgar en lo que se compra y no generar políticas de autoabastecimiento progresivo desde las inferiores decantaron este final, plagado de jóvenes que asoman en la máxima categoría con un descenso y demasiadas responsabilidades en la mochila para su edad. Huracán vive un peregrinaje nefasto que lo hunde cada vez más. Pasan los presidentes, comisiones directivas, futbolistas, todo, todo pero el club sigue cayendo al vacío.

El descenso de categoría implica un repensar absoluto. Como decía mi abuela, barajar y dar de nuevo. Sabias palabras expresadas por Pompei, luego de consumada la derrota en el desempate ante Gimnasia: a Huracán nada le servirá subir de vuelta a Primera si no establece sostenes firmes, si no encuentra una reformulación coherente, innovadora sobre lo que anhela como institución. Dar las discusiones acerca del modelo de club que se necesita, encontrar en el debate mismo de los socios argumentos para la búsqueda de soluciones. Sin eso, no se modificará la matriz, el corazón de un proceder que ha sido negativo desde todo punto de vista. Al principio aseguraba que ese triunfo de Vélez había sido el generador de todo esto. Hay un poco de razón pero hay que escarbar mucho más, no quedar satisfecho por un hecho en particular, más allá de la importancia que tenga. En la profundización de la problemática localizaremos más causas del por qué este presente.



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2 comentarios:

Ignacio Morales dijo...

Desde la partida de Defederico,Bolatti,Pastore y tal vez Cappa,el Globo no pudo volver a ese futbol.
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http://cantalo-gol.blogspot.com/

fuqs dijo...

es interesante que uno de los equipos que para mi era de los mejores de argentina y hasta de america haya descendido.
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