martes, 23 de noviembre de 2010

El Porvenir: un ejemplo de efecto boomerang

Vital es la memoria para comprender las situaciones que se manifiestan en la realidad. Necesaria, útil, refrescante para no dejarse llevar por las emociones genuinas que, a veces, no siempre, nos llevan por lados incorrectos. Sobre esto pensaba al escuchar las palabras de Enrique Merelas, presidente de El Porvenir, una institución que en estos momentos se encuentra disputando el torneo de la Primera C, quien tomó notoriedad pública en los últimos días haciendo un pedido a la prensa para que recogiera lo que estaba viviendo, una presión sin límites por parte de la barra brava del club, con el fin de obtener más entradas, o sea rédito económico.

Denuncias por doquier; amenazas al vínculo familiar de Merelas, quien acusa a personas vinculadas al intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, de una cooperativa de Lanús; destrozos al club; futbolistas amenazados, una amplia gama de escenarios lamentables que rechazamos de plano en este espacio, exigiendo la presencia del Estado para garantizar la integridad física de los damnificados.

Lo incomprensible reside en otros términos vertidos por Merelas, con más de 25 años presidiendo a El Porvenir (apenas una elección), y aceitados vínculos con la plana mayor de AFA, en especial Julio Grondona, quien suelto de cuerpo lanzó que “Grondona no puede hacer nada”. ¿Cómo? Nos tenemos que resignar a que el cuerpo dirigencial de la entidad del fútbol argentino esté atado de pies y manos –perdón Scioli- para enhebrar políticas que destierren por completo estas actitudes patoteriles de estos delincuentes.

Recordemos este caso que plantea el periodista Gustavo Veiga: "En un partido del Ascenso, en la cancha de El Porvenir contra Belgrano de Córdoba. Villalba, un ex jugador de River, petisito, recibe un piedrazo en el medio de la frente. Se lo llevan, el partido no se suspende, sigue. Hay un responsable de la seguridad de la Provincia de Buenos Aires que tiene que hacer un informe. Al otro día, como faltaban funcionarios, el informe corrió por cuenta del propio comisario de la zona sur, de la Comisaría de Lanús. En el informe omitió que había ocurrido ese hecho. ¿Por qué? Porque implicaba una eventual sanción para El Porvenir, club en el que se ve las caras con los dirigentes, con Enrique Merelas".

25 años al mando: los conoce, los tuvo en su riñón, apañó su accionar. Los barras no llegaron al club por un fenómeno de generación espontánea. En este período de tiempo alguna connivencia dirigencial tuvo que haber existido para que se desarrollen este tipo de acciones, premeditadas, con una alta carga de facultades para dominar las instalaciones de El Porvenir. Ahora: ¿por qué sucedió en este momento? ¿por qué no ocurrió años atrás? Su consigna actual de “me hacen esto porque no los dejo pasar gratis” suena poco creíble. Hacerse el desentendido, el asombrado, el Quijote luchando contra los molinos de viento, en este caso no da resultado. Dos más dos no siempre es cuatro.

Repudiamos los actos que se consumaron en El Porvenir. Queremos a los responsables tras las rejas. Sin preámbulos. Pero debemos mantener un criterio crítico a un proceso global, a cómo se desembocó esta problemática, cuando antes el juego de intereses era funcional y ahora no. Utilizar la memoria como eje modificador de la realidad. Nada menos.

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2 comentarios:

Polanesa dijo...

“Sé que un día voy a andar por la calle y me van a matar, pero ya lo avisé. Me van a matar a mí o alguien de mi familia. Lo que pido es que alguien se ocupe de El Porvenir”.

Cualquier cosa que pueda acotar después de esto, estaría muy de más, jaja.

Muy buena nota!

Saludo!!

No, gracia a vo´ dijo...

Increible los sucesos que se vienen dando en El Porvenir durante los últimos años.
Son 25 años en el poder. Es evidente que la ruptura con la barra brava tiene un telón de fondo más extenso que el que nos quieren vender.

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