martes, 21 de diciembre de 2010

Ho visto Cavani

La ecuación es sencilla: pegada + técnica + habilidad + gol terminan en decantar con la construcción de un gran futbolista. Edinson Cavani, el delantero del Nápoli, revelación del Calcio, segundo con Lazio a tres puntos del líder Milán mantiene estas características que lo convierten en una de las principales referencias ofensivas de Europa. El chico de Salto, Uruguay, ha logrado una regularidad en materia de rendimientos, producto de una aclimatación física y futbolística de Cavani a Italia, anteriormente vistiendo –con buena repercusión- la camiseta del Palermo. La experiencia provechosa de su selección el último Mundial de Sudáfrica puede agregarle otro factor condicionante para vislumbrar su inmejorable actualidad.

En este 2010, consumada su transferencia al Nápoli, ha encontrado un sitio en el que desplegó su mejor actuación en el Viejo Continente. El golazo de antología que marcó ante Lecce el fin de semana brinda la pauta de la confianza adquirida por sí mismo. Tampoco nos podemos olvidar esta genialidad ante el Cesena. Sin tren de comparaciones, odiosas de por sí, para aquellos que no lo han visto jugar en varios partidos o directamente desconocen de su proceder en el campo de juego, podríamos realizar una asimilación a ciertas acciones que realiza Andrés Silvera, el 9 de Independiente. Alto, con aspecto desgarbado, cuenta con movimientos técnicos dotados, otorgando además una excelente ubicación en el área que le permite complementarse de forma satisfactoria con Ezequiel Lavezzi. Parecen entenderse como si jugaran hace mucho tiempo juntos.

Lo válido y más pensando en una referencia de área, que sin embargo puede flotar por las bandas, es la factibilidad que cuenta para el remate de media y larga distancia. No remata por el intento simplemente sino que lo utiliza como herramienta indisoluble a su juego. Pertenece a la nueva generación de delanteros centro. Ante un fútbol que muestra cada vez la utilización de la velocidad como mecanismo indispensable para obtener ventajas del rival, el futbolista con vocación de gol debe realizar distintas funciones que le posibiliten contar con chances frente al arco contrario. La cómoda de otros tiempos, de estacionarse para esperar el centro salvador ya no corre al menos en Europa. Hay que agudizar el ingenio. Si Nápoli funciona así en esta temporada, una gran parte se la debe a este uruguayo que la rompe en la liga más exigente del mundo.



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1 comentarios:

Matías Mosquera dijo...

La rompió en un sub que ahora no me acuerdo cuando fue, pero er el capitán, su dupla de ataque: Suárez. Lindo equipo. Mucho futuro.

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