miércoles, 18 de mayo de 2011

Passarella vs Grondona

La temperatura en alza, las repercusiones del Superclásico todavía latiendo en la opinión pública y una reunión de Comité Ejecutivo que prometía discusiones acaloradas. “Vos tenés que dar un paso al costado, tenés que renunciar”. Toc, toc, tocó la puerta el escándalo. Daniel Passarella, presidente de River, increpó duramente al titular de AFA, Julio Grondona, requiriéndole la renuncia. Sí, decirle en la cara que se vaya al mismísimo Todo pasa, amo y señor del fútbol argentino desde 1979. Las esquirlas todavía se sienten desde la calle de Viamonte. La labor de Patricio Loustau en el encuentro del domingo, con tres penales no cobrados al equipo de Núñez fue la frutilla del postre.

Passarella, visiblemente ofuscado y contrariado por el cómo se perdió ante Boca y el desempeño del árbitro cargó sobre Grondona, dejando al club que preside al borde de la ruptura con AFA. El tema de la Promoción acecha y el Kaiser cargó con furia a la cúpula dirigencial del fútbol argentino, de pensamiento similar a los conceptos vertidos por el actual vicepresidente de FIFA. El clásico, “sí, Don Julio”. Tan nefasto, tan repetitivo en todas las dirigencias del fútbol argentino.


La excepción llamaba a la sospecha. Passarella, quien no presenciaba reuniones del Comité Ejecutivo desde diciembre, dijo presente y no se calló nada. No sólo Grondona. Hubo otros que también ligaron. Juan Carlos Crespi, vicepresidente de Boca, al requerirle mayor presencia en las reuniones de Comité, fue cortado en seco. “Vos no existís. Yo jugué 30 años al fútbol y ustedes ni siquiera se pusieron un pantalón corto, así que no me vengan a hablar”. Lapidario. No obstante, a modo de crítica no habrá que naturalizar el concepto de que para hablar o decidir sobre fútbol hay que haber pisado inexorablemente una cancha de manera profesional. Esa mirada coercitiva para aquél que no cumpla los parámetros propuestos tampoco otorga la pluralidad que un dirigente de máximo nivel en un club con tantas funciones sociales como River debe desarrollar. Al totalitarismo no se lo ataca con la misma medicina.


Del otro lado tampoco se quedaron quietos. La representación de Quilmes, le recordó su silencio cuando Ortega en 2007, tras una severa falla arbitral, metió un gol con la mano en el estadio del Cervecero, que luego descendería. Otros, como Germán Lerche de Colón también le exigió al campeón mundial en 1978 que participara más de las reuniones dirigenciales y que conozca en mayor profundidad los temas administrativos de la AFA. Palo y palo. Como un partido de tenis.


Passarella, en declaraciones a Clarín, manifestó su deseo de “defender al hincha porque se sintió robado. Lo del domingo fue vergonzoso”. Se abrió un frente de tormenta en la AFA y de pesos pesados. Está River en el medio, su voz principal le dijo que se fuera a Grondona. Una reunión protocolar de Comité Ejecutivo terminó en un duelo verbal que seguirá generando temblores. ¿Será el principio del fin?


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1 comentarios:

AntonioHermi dijo...

Estaría interesado en intercambiar link, si quieres deja un comentario en mi blog, y lo hacemos.
Saludos desde AMOR SEVILLISTA

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