
Partamos de lo que propone Sabella. José Sosa por derecha y Ángel Di María, la de hoy, una de las mejores actuaciones desde que se puso la pilcha de la selección, intrépido, habilidoso y poniendo la pata cuando la situación lo amerita. El esfuerzo de un jugador, habla de su compromiso con la causa. Lo del ex Nápoli y Estudiantes fue de mayor a menor. Empezó siendo protagonista pero luego se fue diluyendo. Lógicamente, el crédito sigue abierto. Es un jugador formado ideológicamente por Sabella, quien sabrá colocarlo en el espacio que pueda rendir en plenitud. El doble cinco, Braña y Banega. El Chapu raspó como siempre, es un futbolista de una entrega permanente, sin el pie sensible si hay que tratar de agilizar los movimientos, cuestión que tendría que ser ocupada por Banega, quien no cumplió dicha tarea. El del Valencia traslada en demasía y es proclive a perder la pelota en condiciones defensivas desfavorables.
El aspecto con mayor problemática resultó la defensa. Bien Otamendi, sofocando los incendios cuando hizo falta, tanto Rojo como Zabaleta no terminaron de redondear una buena tarea, los laterales siguen siendo una cuenta pendiente en Argentina. El ex Estudiantes no tuvo desempeño ofensivo y Zabaleta, surgió en algunas oportunidades como salida pero no lo aprovecharon. Burdisso comparte buenas y malas, al no haber tantas opciones acordes en su puesto, sigue ganándose un lugar. Mariano Andújar respondió pero se lo notó muy aferrado a la línea, tendrá que arriesgarse más en algunas pelotas, ser un sostén de los centrales si están ubicados en condiciones desfavorables.
Nos acomodamos la ropa, respiramos bien profundo y seguir desandando este camino a Brasil 2014. El martes, Venezuela, otra prueba para seguir ensamblando esta estructura. Repetimos, falta, falta y falta. Habrá que seguir trabajando en el espectro defensivo y seguir delineando políticas fructíferas de mitad de cancha hacia adelante. El 4 a 1 te saca una sonrisa, a vos, a mí, obvio, nos hacía falta.