martes, 20 de marzo de 2012

Respuesta a La Nación

La nota publicada por la periodista Cynthia Palacios en la edición de La Nación del 11 de marzo refiere a que los habitantes del barrio de Boedo se oponen a la vuelta de San Lorenzo a las tierras que por hoy pertenecen a la cadena francesa de supermercados Carrefour. Bajo algunos testimonios, parciales, con una enorme cantidad de prejuicios vertidos donde se supone una idea que el retorno de San Lorenzo traerá calamidades varias y empeorará la situación actual del barrio, que claramente dista de ser ideal, con elevados índices de inseguridad, sin la iluminación suficiente durante la noche y nula presencia policial.

La Nación da lugar a estereotipos absurdos, tratando de instalar temor al barrio, generando conceptos erráticos que deben explicarse a través de una serie de intereses ocultos pero que están. Fijémonos en algunos conceptos extraídos de este diario: “Botellas tiradas, todo orinado, no sabés cómo quedan las calles cada vez que se reúnen acá. Yo no quiero encerrarme en mi casa -se quejó Laura Jáuregui-. Los que quieren que vuelva la cancha no viven en el barrio”. Esta idea, prefijada, de que el retorno de San Lorenzo a Boedo traerá caos, insalubridad, temor, básicamente es infundada, gratuita, careciente de todo sentido, con un club instalado en su máximo potencial, con afluencia de mayor cantidad de socios, variedad de actividades sociales, deportivas y culturales, un movimiento constante que generará ingresos y público a los comercios de la zona, los cuales a partir del ingreso de Carrefour han ido cerrando paulatinamente. Hoy la zona comercial de Avenida La Plata es prácticamente nula, sólo algunos cafés y concesionarias siguen aguantando, y cada vez menos, al paso del tiempo.

Sigamos leyendo casos que adjunta La Nación: "Siempre vivimos acá, pero ahora la hinchada es muy diferente. Se acabó la cancha para toda la familia. Mi papá era socio vitalicio y mis hijos son fanáticos de San Lorenzo. Pero con todo el dolor del alma te digo que prefiero el supermercado", susurró Emilia Di Leo, con su credencial de socia en la mano. La utilización de la palabra susurró, como si se estuviese en una persecución para el que piense distinto, cuestión que desde el primero hasta el último hincha de San Lorenzo no pretende una evangelización absurda con respecto a la vuelta sino que al contrario, que exista un debate legislativo, democrático, plural, para que pueda darse una resolución concreta sobre este asunto.

"La gente que vive acá no quiere saber nada. Muchos ya están vendiendo por temor a que después se desvaloricen las casas. Amar a un club es como quien ama a una bandera... Hay que entender a los hinchas. Pero también hay que entender que donde terminan los derechos de uno empiezan los del otro", reflexionó Lidia. "Es peligroso tener una cancha en el medio de un barrio. Hacen pis, vomitan, salís al balcón y tenés que ver lo que nadie quiere ver", protestó Daiana, que vive a metros del supermercado. "Muchos vecinos quieren vender o ya pusieron sus casas en venta y se están organizando para juntar firmas", apuntó Norberto. Se cae en el mismo error, en un supuesto temor, que flota en el aire sin información verídica pero que genera murmullo y desconfianza en el proyecto planteado por la diputada Laura García Tuñón (Proyecto Sur). Esa cosa del condicional, tan mediática últimamente, aporta dudas y daña el relato, ya de por sí falaz, que expresa La Nación en esta nota.

"La juventud de antes no es la de ahora. Los vecinos ya casi no tenemos garantías. No existe la policía y la gendarmería pasa cada tres días”. Situaciones que se dan en el ahora, con Carrefour presente, y sin embargo, la posible llegada de San Lorenzo perjudicaría aún más a un territorio que actualmente es desolador. Incongruente el relato, ¿no?

En época donde los medios de comunicación están en el tapete, donde se los estudia, y por sobre todo, se deja de lado esa visión infantil y estúpida de que la prensa refleja la realidad como si fuese un espejo. No, eso es mentira, observa la coyuntura pero con un espejo deformante, mediante intereses económicos varios. La Nación no está exenta de esta lógica comercial del periodismo. Eso sí, lamentamos profundamente la actuación de la periodista Palacios, a quien no acusamos de mala fe ni mucho menos sino de no estar empapada en plenitud de esta causa sanlorencista, que acumuló más de 3.000 firmas de vecinos del barrio de Boedo para que San Lorenzo retorne a sus raíces.

3 comentarios:

ovalado dijo...

La nación miente y clarin tambien!

Polanesa dijo...

No había leído nunca esa nota. Pero hay que admitir que algunos comentarios son muy graciosos...

"Muchos ya están vendiendo por temor a que después se desvaloricen las casas".

"La juventud de antes no es la de ahora. Los vecinos ya casi no tenemos garantías. No existe la policía y la gendarmería pasa cada tres días".

¡Es muy bueno! No sé si es que perdí la capacidad de sorprenderme ya, pero estallé de risa, te juro que estallé.

Abrazo, che. Ojalá vuelvan a Boedo.

Requisitos visa dijo...

te felicito por este espacio, que buena nota.

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