martes, 28 de mayo de 2013

10 años de los Kirchner

El 25 de mayo, además de cumplirse el 203º aniversario de la Revolución de Mayo, se cumplen diez años desde la llegada de Néstor Kirchner al poder. Como todo número redondo, tiende a realizarse un resumen, una reseña que nos permita comprender este proceso histórico con características y particularidades muy notorias y claroscuros, claro está. Hace 10 años, Kirchner era un desconocido que venía del Sur, con el apoyo del entonces presidente Duhalde, una última carta jugada por el no de Carlos Reutemann, la poca medición de De la Sota, parecía Kirchner en la previa, alguien que iba a ser fácilmente tutelado por Duhalde. Nada de eso pasó. Hoy, el kirchnerismo acaparó en totalidad la arena política, un proceso paulatino, ante una oposición absorta que nunca pudo imponer la agenda, ni hasta cuando en 2009 le daban los números en el Congreso. Chiquitaje, egos por doquier, una falta de respeto a la ciudadanía que en un gran porcentaje bregaba para una equiparación de fuerzas. Mérito, digamos del rival, que cuando pensaron que estaba groggy resurgió cual ave fénix y los pasó por encima, sin contemplaciones. Con el kirchnerismo, ávido de revancha, atenti. El kirchnerismo como divisoria de aguas en la sociedad argentina, con los riesgos que esto trae aparejado, excesos de un lado y del otro.

Estos 10 años han traído luces y sombras. La política de Derechos Humanos, activa en la búsqueda de Justicia para las atrocidades cometidas en la última dictadura cívico-militar, ha sido un puntal saliente. Un símbolo, la muerte de Videla, lo encontró detenido y condenado en una cárcel común. Como tenía que estar un asesino, un hijo de puta. Los juicios desarrollados en distintos puntos del país, con amplificación de condenas a represores mostró la cara de un Estado activo, que no iba a permitir la ilegalidad. La ampliación de derechos ciudadanos, como la AUH, Ley de Género, Ley de Matrimonio Igualitario, entre otros, ha colocado a la Argentina en la vanguardia de esta materia. La inclusión social, materia indispensable tras el 2001, muestra resultados intermitentes, avances mediante la Asignación Universal por Hijo, una inversión predominante de Educación y otros aspectos no tan fructíferos, caso Salud, en los que el Estado, hay que decirlo como sujeto recuperado parcialmente desde 2003, debe lidiar con una estructura de pobreza fija, difícil de remover. La deuda con los que menos tienen se sigue manteniendo, mucho más saliendo de la General Paz, a pesar de años creciendo a tasas chinas. Ésta es una batalla que no se brinda con las potencialidades requeridas, aquí es la deuda principal, la interna, la que más duele. La que no puede esperar más tiempo.

Nacionalización de Aerolíneas, YPF, fondos de la AFJP. La presencia de un Estado firme es condición indispensable para reducir las brechas económicas, sociales y ambientales, esta última lamentablemente pocas veces tenida en cuenta. Allí también vemos como la minería cielo abierto daña sin consideración el suelo argentino. También el uso de agroquímicos. Hola, Monsanto. El pensamiento único llamado neoliberalismo deschavó la mentira mediatizada de que el mercado todo lo podía. El objetivo, en este incumplido, es cómo transformar en menos deficitaria estas estructuras, ahora estatales. No caer en la mentira privatizadora, que desguazó el orgullo que fueron YPF y Aerolíneas, pero crear condiciones óptimas a inversores, para así prestar un mejor servicio y que dé cuentas menos negativas, un propósito nada sencillo pero cuando hablamos de un Estado inteligente, hablamos de esto, de profesionalismo al límite en cómo administrar el dinero que es de todos. Ni más ni menos que eso. Los amiguismos, de lado.

La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue otro mojón en estos diez años de kirchnerismo. Una contienda, la más importante desde el arribo de Cristina Fernández de Kirchner al poder como es contra el Grupo Clarín, amigos desde el 2003 hasta el 2007, incluyendo fusión Multicanal/Cablevisión, ilegal, pero avalada por el entonces presidente Néstor Kirchner, hoy enemigos públicos declarados. La llamada Ley de Medios, positiva desde su concepción, urgente para una multiplicación de voces dentro de un mercado oligopólico, férreo, poco apegado a cumplir normativas laborales, sigue, después de más de 3 años, estando en despachos judiciales. La LSCA, positiva, democrática y plural desde el papel, está inmersa dentro de la guerra con el Grupo Clarín, iniciada en 2008 tras la Resolución 125, cuando Kirchner entendió que el multimedios le estaba soltando la mano, tal cual hizo con otros gobiernos, decidió patear el tablero, como hasta entonces nadie se había animado. Pero fue el mismo que avaló la principal fuente de recaudación del Grupo, Multicanal/Cablevisión.  

La juventud juega un rol clave en estos tiempos. El kirchnerismo les abrió la puerta, a algunos mediante dádivas, otros por compromiso y convencimiento, al colectivo juvenil, invisibilizados en los `90, que encontró la calle como respuesta a sus incertidumbres, inquietudes, broncas. Un hecho puntual lo reflejó ante la opinión pública: el velatorio de Néstor Kirchner. Allí se vislumbró de lleno la presencia masiva de jóvenes, mochila en el hombro, que resurgían en la esfera política como partícipes fundamentales. La política ya no vista desde la mala palabra que fue en otros tiempos sino como una acción urgente para modificar la realidad. Un error, repetidamente sostenido en los medios de comunicación, resulta la estigmatización férrea de los jóvenes y cae en la simplicidad de La Cámpora. La llegada de los jóvenes a la política excede los márgenes de una determinada agrupación.

En estos 10 años también hay que hablar de inflación y política de transporte. Inflación, falsa desde lo vertido por el INDEC, falsa también desde lo que dicen las consultoras privadas, en la diferencia entre ambas cifras encontraremos un resultado más acorde a la realidad. Esto es una tarea de ciudadano, de cada uno. Una inflación que come, en su gran mayoría, los aumentos brindados en paritarias (logro de Néstor Kirchner), y no permite un avance en los ingresos de los trabajadores, con estrecha capacidad de ahorro y escasísimas posibilidades, en los sectores jóvenes, de llegar a la vivienda propia. La política de transporte tiene resultados: 51 muertos en la tragedia de Once. Jaime y Schiavi. La desidia del Estado, más la complicidad de aberrantes empresarios, deseosos de exprimir hasta la última gota de sangre, nos trajo la suma de cuerpos apilados, asfixiados. Inocentes.  Corrupción sí las hay. De abajo hacia arriba o viceversa, no importa mucho, lo que sí es que está, y mucho antes de que Lanata se hiciera el paladín de la Justicia. Papel que no le creemos, también es cierto.

Siempre hay que sacar un poco la nariz del plato, estos 10 años también encontraron una economía mundial que se desbarrancó en 2008 y todavía no encuentra respuestas fehacientes, más allá de las recetas de ajuste al gasto público, flexibilización laboral, el verso que azotó Argentina con palabras del FMI, esa maldita palabra saldada del vocabulario argentino tras el pago realizado por Néstor Kirchner en 2005. Un acierto por dónde se lo mire. La economía se resuelve, bien o mal, acá y no aguardaremos la entrada de salvadores como en otros tiempos, cual Colón llegando en carabelas. Los trapitos, en casa. En un contexto adverso, y mediante la globalización extrema, las economías se interrelacionan de forma naturalizada y la crisis que es de allá, trae resabios para estos lados. El gobierno, durante todo este tiempo, entendió que el consumo era fundamental para capear este tipo de situaciones e incentivó con dinero fresco. Evitó devaluaciones sugeridas por voces nefastas de otros tiempos y enfrenta un escenario local y global con muchas complejidades de acá a 2015.

10 años han pasado. La llegada en ese tumultuoso 2003, en un país a la deriva, encontró a Kirchner en el único actor político, luego a su esposa, adquiriendo en exclusividad el peso de la escena pública. Tomarlo o dejarlo, admiradores y detractores contemplaran este tiempo político de una manera disímil, habrá mucho de verdad, también de mentira. Finalmente es Argentina.

1 comentarios:

Hotel Melgar dijo...

Gran trabajo el que os compartes, todo un gusto visitarte.

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