martes, 9 de junio de 2009

Yo, el supremo*

“ Y cómo no sentirme así si ese perro sigue allí, que podría ser peor, eso no me arregla, eso no me arregla a mí”. Es domingo a la mañana y la voz del Indio fluye en volumen y ameniza ese momento único de riqueza interior dentro de la puta rutina que me carcome la cabeza durante la semana. A la mierda con los vecinos, en especial la del 7º E que se la pasa dale que dale con Daniel Agostini. Que alguna vez escuche música como la gente. No podemos estar constantemente atados de pies y cabeza por el qué dirán, pienso casi por decantación al mismo tiempo que sigo subiendo el volumen. Me afirmo en el sillón y sobre la mesa ratona aparecen hojas y hojas que tengo que estudiar sí o sí para un parcial de psicología que rindo mañana. Ellos me miran, las miro y decido que nos conoceremos más tarde. En minutos se juega la final de Roland Garros y Roger Federer posee la oportunidad única de alcanzar ese certamen por primera vez e igualar a Pete Sampras en la cantidad de Grand Slam ganados. Enciendo el televisor y están jugando el primer set. Primera jugada y Federer concreta un golpe exquisito. Soderling contempla que ni en sus sueños podrá oponer resistencia. No preciso ver más, finalmente París se rendirá a sus pies.

Uno logrará describir su juego, valorar las heterogéneas aptitudes técnicas dentro de la cancha y su profesionalismo al límite fuera de ella pero será inquebrantable considerar que nos quedamos exiguos en describir, sin dudas, al mejor tenista de la historia. Fundamentalistas habrá en todos lados, algunos con el cuadro de Pat Cash tratándome de partírmelo en la cabeza, otros destacándome de modo minucioso lo que simbolizó Bjòrn Borg, rumiando por dentro que este pendejo no conoce nada y se la da de enciclopedia viviente y una generación anterior a la mía aclarándome que Sampras, por talento y títulos, iguala la trayectoria del suizo. Argumentos que rebasan de veracidad aunque habría que catalogar al número dos del mundo como la mezcla justa y perfecta de cada uno de los personajes citados anteriormente. Federer es eso. Y todo lo demás.

El llanto consumado al lograr Roland Garros representó mucho más que la concreción de un objetivo tan anhelado. Sabe por dentro que las páginas gloriosas del tenis dirán que alguna vez un muchacho nacido en Basilea allá por 1981 se convirtió en los albores de este siglo como el mejor de la historia. No lo dirá por humildad, pero ni hace falta aclararlo. Todos lo sabemos.

*Título de la novela del escritor paraguayo Augusto Roa Bastos sobre la vida del dictador Gaspar Rodríguez de Francia.

6 comentarios:

Bocha dijo...

Cuando le gano a delpo, estaba meta putearlo, pero ahora estoy feliz porque logro el titulo que le faltaba.

Saludos y te espero por el blog.

ABRAN CANCHA
www.abran-cancha.blogspot.com

Esférico Balón dijo...

Merecido lo de Roger, el meor de estos tiempos sin duda

Lucas dijo...

El mejor. Lejos.

bonito lunch dijo...

un grande.
a nadal no lo soporto.

joret dijo...

El título del álbum al cual pertenecen los dos renglones y medios del comienzo bien podrían haber servido de título ( Un Bahión para el ojo idiota), para el ojo idiota que pretende ver al mallorquín a la misma altura de roger.

NoTe dijo...

Gracias por pasar! Saludos!

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