
Cuando un equipo cuenta con la sabiduría de Agustín Pichot, la entrega de Patricio Albacete, la magia de Juan Martín Hernández, la velocidad de Borges, el alma de Felipe Contepomi, y tantos pero tantos atributos que tienen estos Pumas, lo ocurrido en el día de hoy no debe sorprender. Fue una victoria incuestionable, elaborada brillantemente en lo técnico-táctico por Loffreda, pero también en lo anímico, donde Los Pumas fueron más que un equipo irlandés que terminó por rendirse ante la amplia supremacía de los argentinos. Los Irish no pudieron hacer absolutamente nada. Juan Martín Hernández, fue la gran figura, ya que sobresalió con los pies y también por su gran defensa y el acierto al convertir tres drops. Hernández es el mejor apertura del mundo. Hasta lo corearon como Maradona. Tiene un talento pocas veces visto, es guapo y aparece en las difíciles. Qué más. Pichot manejó los tiempos del equipo de manera inmejorable y está dando sus últimos chispazos de talento con la celeste y blanca. Cómo se lo va a extrañar. Contepomi acertó a los palos y se erige como uno de los goleadores de este Mundial. Pero lo importante es destacar al equipo que brilló durante los 80 minutos, ya que impuso su temple, corazón, garra y un mejor juego a lo largo del partido. Ahora, habrá siete días para el choque con Escocia y no es nada descabellado pensar que Argentina puede llegar a semifinales, que sería algo histórico. Se evita nada más y nada menos que a una tal Nueva Zelanda, que tendrá que medirse con el local. Ganamos y pasamos holgadamente ese tan temido grupo de la muerte, quien quedó inerte ante la aparición de estos jugadores que sienten la camiseta de nuestro país y deslumbran a todos con su juego. El objetivo está cumplido. Pero a esta altura, todos queremos más. Lo dijo el capitán Agustín Pichot: Esto recien comienza...