domingo, 11 de julio de 2010

España y los socios de siempre

Utilicé un concepto expresado por Diego Latorre en la transmisión que llevó a cabo la Televisión Pública. Usó esas palabras al referirse al tándem Xavi e Iniesta. Válido, oportuno e ineludible al referirse a la conexión fantástica pero a la vez simple que ocurre cuando la pelota circulan en sus pies. Años de trajinar canchas con la misma camiseta en la piel, agregado a una capacidad técnica superlativa en ambos jugadores, propician momentos, circunstancias, que maravillan a cualquier futbolero de ley.

España campeón del mundo (novedoso al decirlo) se sustenta bajo el ala de esta dupla fabulosa de futbolistas, como a su vez de la concreción de un trabajo a mediano y largo plazo que posibilitó conseguir este objetivo por primera vez en su historia. Dejamos de lado la Eurocopa de 2008, otro hito sensacional de la mejor camada de talentos que haya brotado en esta tierra. Es el respeto a una filosofía de juego que, discusiones más, discusiones menos, demostró su poderío efectivo sin olvidarse del plano sentimental, de intentar vencer al rival con la mejor arma que cuenta: jugar al fútbol.

Los respetos a Carlos Aragonés, el padre de la criatura, y en consiguiente a Vicente Del Bosque, un entrenador "galáctico", que hasta brilló en esa picadora de carne que es el Real Madrid, y que hoy calzándose el buzo de la selección española ha sabido explayar su idea de juego, respetando ante todo los elementos que se hicieron bien en el pasado. Algo similar a una política de Estado, más allá de los gobiernos de turno. Sería muy provechoso que en Argentina se pensara del mismo modo, aunque por ahora eso tiene un tinte utópico...

Una base sólida del Barcelona (Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta, Busquets, Pedro y a futuro Villa), el mejor equipo del mundo y de la década, posibilitan una estructura, un desarrollo de juego, en la que varias patas se conocen a la perfección. A esto una suma de individualidades descollantes como Casillas, Sergio Ramos, Xabi Alonso y Cesc, pavada de nombres, de trayectorias pesadas y presentes sobresalientes. Todo en una armonía adecuada, sin estridencias y avanzando escalón por escalón para convertirse en el nuevo campeón del mundo. Bien merecido lo tiene España.

Notas relacionadas:

Tremendamente Motivados: España campeón del mundo

La pelota no dobla: Día 31, The end

Bonus track: El beso de Iker Casillas a su novia periodista:

2 comentarios:

Esteban dL dijo...

Lamentable lo de Latorre en canal 7, pésimo eso de que "gano el fulbo" (cuando siempre se llena la boca con cualquier cosa).

Matías Rodríguez dijo...

Fue el claro triunfo de la constancia, nos guste o no el gran trabajo que relaizaron durante mucho tiempo lo vieron relfejado en la eurocopa primero y en el mundial tambien, nos guste o no se lo merecen

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