jueves, 1 de julio de 2010

Boca y Riquelme, con final incierto

El Mundial sigue su curso pero en el fútbol argentino las novedades continúan. Y las novelas también. Una de ellas es la renovación del vínculo entre Boca y Juan Román Riquelme. El enganche a partir del día de la fecha tiene el pase en su poder y según lo expresado por él, empezará a escuchar ofertas. Hay varias, incluyendo una de Inglaterra (sería el West Ham), dos equipos de Brasil (Flamengo y Cruzeiro) y un posible interés de Racing, sustentado en la excelente relación que mantienen Román y Miguel Ángel Russo, técnico de la Academia.

Sin embargo, la intención primordial del futbolista es tratar de llegar a un acuerdo con la dirigencia xeneize e inmediatamente ponerse a las órdenes de Claudio Borghi, quien desea con ansias un final pronto y positivo ya que considera al 10 como pieza esencial en el próximo Boca. Las negociaciones se mantienen estancadas debido a un tema excluyente: la extensión del vínculo. Desde el entorno de Riquelme aclaran que firmará sólo si le ofrecen un vínculo de cuatro años, no tres como los que tiene en mente Jorge Ameal y la comisión directiva.

Sabias palabras vertidas por Borghi cuando expresó que de ambas partes existía “tozudez”, un claro mensaje en pos de ponerle un punto final a esta situación, conflictiva no en términos de cifras económicas, tal como sucede a diario, sino por la cantidad de años a firmar. Lo concreto es que el Bichi lo quiere sí o sí y ya avisó que ni pensará en buscar refuerzos para reemplazarlo porque, según su visión, Román se va a quedar.

Lo dilatado del asunto, en un tire y afloje con declaraciones en el medio no generan precisamente un marco propicio para que una negociación llegue a buen puerto. El tiempo transcurre, sucede y los principales perjudicados resultan Boca y Riquelme. El futbolista por perder preparación, más allá de que está inmerso en un proceso de recuperación tras la lesión sufrida y el club, conducido por los dirigentes, por no contar con un valor que está ubicado en el profundo sentir de los hinchas, ésos mismos al cual habrá que seducir pensando en las elecciones venideras.

Lo sucedido en el semestre pasado, etapa de una conflictividad grupal y dirigencial pocas veces vista en un club de fútbol, debería servir como ejemplo para no repetir situaciones incómodas que, en una institución tan mediática como es Boca, tienen rebrote perjudicial para el normal desenvolvimiento del grupo y por ende los resultados. Menos palabras y más hechos. Mayor decisión e inteligencia para afrontar la realidad, sin tanto juego dialéctico, dañino al usar continuamente.

2 comentarios:

Matías Rodríguez dijo...

es curioso lo de boca y riquelme, sobre todo por roman, no suele estirar tanto las cosas ni complicarse tanto y boca siempre fue un club serio en el tema de ronovacion de contratos, sorprende el tiempo que se estan tomando de mas, de todas formas creo que riquelme continuara en boca, como corresponde que sea, no encuentro lugar donde podria estar mejor, un saludo

Fobal2000

Gustavo Torres dijo...

Entonces ¿Riquelme no se queda en Boca? Creo que no lo extrañarían tanto, tienen a un gran entrenador.

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