martes, 25 de mayo de 2010

Una reflexión (humilde) sobre el Bicentenario

"Dicen la juventud no tiene para gobernar experiencia suficiente. Menos mal, que nunca la tenga experiencia de robar, menos mal, que nunca la tenga experiencia de mentir". León Gieco. "Los salieris de Charly".

Pensar la próxima Argentina será una tarea de los jóvenes. De nosotros, responsables de una generación nacida y criada en democracia que deberá fortalecer con ahínco las instituciones, no repetir errores del pasado y buscar, cueste lo que cueste, justicia desde todas las esferas. Por lo que pasó y por lo que vendrá.

Si construimos un país con memoria, justo, equitativo y en la existencia de oportunidades para todos habremos dado una verdadera lección a aquellos que cotidianamente suelen menoscabar la reputación de nosotros, de los chicos que crecimos en la infame década menemista, de observar que compañeritos ya no venían al colegio porque los viejos se quedaban sin laburo; de la carpa blanca de los docentes; de la depreciación del concepto de educación. Sí, la escuela Shopping. Eso ligó nuestra generación. No es reproche sino memoria. De ubicarnos en un tiempo histórico que nos jugó con las cartas marcadas. A esto se le adjunta una opinión pública que visibiliza situaciones aisladas de violencia juvenil, sólo por la eficacia mediática y no trasciende la problemática en sí, con la injerencia de ignorar las acciones solidarias que día tras día llevan a cabo miles de jóvenes en Argentina.

Uno hace política en cada acción. No me caben dudas de la existencia constante y palpable de rebelión, de superación, de que los medios ya no nos digan qué tenemos que pensar, que solitos ya podemos ejercitar esa actividad conceptual. De asumir que es el momento de comprometerse y pensar. Pensar en lo que deseamos y asumir la responsabilidad necesaria para modificar de plano las acciones que nos dañan como sociedad y defender, con uñas y dientes, los espacios que se han transitado correctamente. Podremos tomar distintos atajos, cual lógica democrática, lo pertinente será encontrarnos, con el correr del tiempo, en la misma ruta.

En este Bicentenario que se aproxima, de reflexión histórica por sobre lo que pasó y lo que vendrá, los jóvenes tendrán un protagonismo esencial en los diferentes lineamientos que nos organizan como país. No digo repetir las proezas de Mariano Moreno, Manuel Belgrano, José de San Martín, Hipólito Bouchard, Martín Miguel de Güemes y tantos otros, sino aferrarse a sus pensamientos, ideas, pasiones. Nos llevarán por el buen camino.

1 comentarios:

8 mentiroso dijo...

Mas de acuerdo no podria estar. Dia a dia hay verdades cuasi-absolutas que tiran otras generaciones con conceptos como "a los pibes de ahora no les importa nada, no tienen ideales". No me considero el Che, ni mucho menos, lamentablemente no creo poder aspirar a serlo. Si me gustaria copiar la determinacion de un monton de gente que por una idea fue a fondo. No me contento. No me quedo con lo que me dicen. Busco. Investigo. Encuentro. Quiero tener opinion, no quiero que me formen la opinion, como pasa con mucha gente desde hace decadas (¿sera porque los medios siempre fueron funcionales al poder, hasta que les tocaron el upite (?)).

Muchas cosas que quiero no dependen de los dirigentes de turno, dependen de mi y de pibes como yo. Es hora de empezar a comprometernos mas y a querer lo mejor, no aceptar lo poco que nos dan.

Abrazo grande!

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