lunes, 23 de julio de 2007

Palabra autorizada

"Por esas cosas del mercado de la tele, y porque una parte de nuestra sociedad deportiva me identifica con las coberturas de Juegos Olímpicos y Panamericanos es frecuente que se me pregunte por el nivel del deporte argentino en estas competencias. Quiero decir que se me pregunta por la actuación argentina como si realmente se tratara de un equipo. La respuesta, hoy y hace quince años, fue siempre la misma: en general, es improcedente decir bien, regular o mal como un solo concepto para una delegación formada por hombres y mujeres, amateurs y profesionales, individuales y colectivos, gordos y flacos, fuertes o veloces, tipos que saltan, tipos que corren, tipos que patean, tipos que nadan, tipos que reman y tipos que no hacen nada de esto (los dirigentes). Más aún lo es si hablamos de la Argentina, un país sin políticas deportivas visibles desde antes de que yo naciera. Lo nuestro en estas competencias es sumar un puñado de medallas, emocionarnos con alguna gesta de chicos y chicas muy maltratados por sus propios jefes políticos y, siempre, preguntarnos cada cuatro años por qué estamos tan lejos de Estados Unidos, de Cuba, de Brasil, de Canadá… y de México, y de Venezuela… A esta altura de Río 2007 –mitad del calendario­–, es imperioso extirpar de este análisis a los atletas. Porque las historias son las suyas, los esfuerzos y los talentos son los suyos, pero cada vez da más vergüenza criticarlos sabiendo que ninguna de las culpas es de ellos. O tal vez, sí haya una culpa: la del entusiasmo. Entusiasmo que los lleva a morderse la lengua antes de denunciar algo que los condenaría a ser excluidos espuriamente del equipo por el dirigente expuesto, pero que a la vez les permitiría evitar pasarla tan mal camino a las competencias. Entusiasmo que les impediría renunciar a un viaje de este tipo, cuando saben que no han tenido la mínima posibilidad de prepararse como corresponde. Entonces, el entusiasmo por viajar se convierte en angustia por toparse con la cruda realidad de ser, alguna vez, el último entre los últimos.
En Río, hubo remeros que ganaron medalla dorada pese a que su bote salió de la aduana brasileña la noche previa a la final. El cuádruple scull femenino tenía un bote DOCE kilos más pesado que lo debido. Durante varios días intentaron quitarle peso y hasta aseguran que Santiago Fernández trabajó más de una noche cercana a la prueba limándolo para que, finalmente, quedara con “solamente” cuatro kilos de más. El primer día de competencia fue el momento de la natación en aguas abiertas. Una de nuestras figuras, Damián Blaum, llegó a Río dos días antes de la prueba. Terminó décimo. Otro participante, un chico de 18 años, finalizó a 10 minutos del penúltimo y confesó que por primera vez en su vida había corrido a mar abierto, sorprendido por olas de hasta 2 metros. Claro, el selectivo argentino se hizo en Mar del Plata, pero dentro del Club Náutico, en una zona de aguas calmas por haber diseñado el circuito entre escolleras. La Argentina, campeona panamericana y olímpica de fútbol, envió un equipo no titular Sub-17 para un torneo Sub-20. Una disputa entre dirigentes del fútbol y el olimpismo terminó con nuestro prestigio futbolero eliminado en primera rueda… por Jamaica.

Usted se preguntará por qué, si hay tan poca onda con los deportistas, se envía una delegación tan nutrida. Encuentro, rápidamente, dos razones fundamentales –debe haber otras pero casi no me importa– para ello: una, que mandar muchos atletas es un compromiso con la Organización Deportiva Panamericana, adonde confluyen varios dirigentes de nuestro olimpismo. La otra –supongo que la de mayor peso– es que cuanto más deportistas viajan, más son los dirigentes que se ponen la joggineta y se suben al avión. Antes y después, para buena parte de nuestra clase dirigente, los deportistas son un mal necesario. Y así andamos. Por donde se lo mire, sumando muchas más medallas que las que la no infraestructura, la no política y el no presupuesto justifican".
Se vuelve arduo a través de Doble Cinco poder analizar minuciosamente el desempeño argentino en los Juegos Panamericanos de Río. Por esta dificultad, extraigo un fragmento de la columna de Gonzalo Bonadeo de ayer en el diario Perfil, que sinceramente a mi gusto traza fino una caracterización brillante de lo tortuoso que es para nuestros atletas poder competir. A partir de ahí, podemos entender los resultados, emocionarnos con alguna gesta poco común y nada más. Es de obvio conocimiento que las urgencias del país se basan en la salud, el trabajo y la seguridad, cuestiones que durante década jamás fueron solucionadas y que son el caballito de campaña de cualquier político ante una elección inminente. Como siempre sabemos, jamás lo cumplen. Igual no es función del blog marcar los atropellos que vive diariamente el país, para esa función existen otros especialistas. Para finalizar, y entendiendo que la columna de Bonadeo es clara de por sí, es lamentable que por el desacierto constante de funcionarios de esta esfera, siempre sigan pagando los mismos. Que son los verdaderas almas del deporte.

4 comentarios:

Talleyrand dijo...

lo que pasa es que esos deportes no dejan plata para los dirigentes..no hay un gran mercado donde venderlos..entonces nadie pone plata...y los pobres tipos se la tienen que arreglar como puedan

bonito lunch dijo...

ud . dice que no se puede calificar la actuación argentina por la diversidad de disciplinas deportivas.
pero se pusde tener una radiografía del estado del deporte actual.
cualquiera puede darse cuenta del nivel de cuba,brasil y del apoyo que se les da,
a nosotros con el correr de los años nos pasó :colombia y venezuela.
y no se extrañe que nos pase chile

NoTe dijo...

Obvio Lunch que se puede tener una radiografía de lo sucedido y sabemos muy bien que varios países ya nos superaron. Pero todos le ponemos el acento cuando se desarrollan los juegos. Antes ni bola, nos interesa cómo salió Boca..es triste pero es así. Abrazo!

Jorge dijo...

Todo lo que dice Bonadeo es cierto, pero hay veces q tb, como expresó Gantman, el deportista es culpable.
Hay deportistas q cobran la beca y no se desempeñan como deben.
Tb hay otro problema q es q no hay una cultura para buscar sponsors, para buscar dinero, llamase marketing.
De todas formas, constantemente vemos los mismos problemas de infraestructura en el deporte argentino, q cada vez está peor.

Buscar en Doble 5

Colaboraciones