lunes, 30 de julio de 2007

Una luz entre tanta oscuridad

Irak se consagró campeón de la Copa de Asia al derrotar por 1-0 a Arabia Saudita en la final disputada en Yakarta, Indonesia. El capitán del equipo iraquí, el delantero Younis Mahmoud, fue el héroe al marcar el gol de la victoria en el minuto 26 del complemento. Irak controló el juego desde el principio y sólo en los últimos minutos Arabia Saudita logró hacer presión frente al arco rival. Unos 50.000 espectadores se dieron cita en el estadio de Tumult Bung Karno, con gran ambiente y mucho apoyo de la afición a Irak. En las tribunas colgaban carteles pidiendo la paz en Irak y la unidad de los iraquíes.
Irak consiguió el logro más importante de su incipiente carrera en el mundo futbolístico.Es algo mínimo a comparación de la brutal guerra que convive su pueblo día a día, donde las muertes se cuentan de a miles. Cuando suceden este tipo de hechos, uno se vuelve estupefacto ante el amor propio de los jugadores iraquíes, los cuales han perdido familiares en la guerra, y a pesar de ese dolor inconmensurable lograron vencerlo y darle una mínima satisfacción a un país inmerso en una situación trágica. Irak había conseguido en los Juegos Olímpicos de Atenas un meritorio cuarto puesto. Revisando e investigando me enteré de hechos sumamente tristes que incumbieron al fútbol iraquí. En plena dictadura de Saddam Hussein, el Comité Olímpico Iraquí era presidida por uno de sus hijos, Uday, que torturaba y/o encarcelaba a los jugadores de la selección si, por ejemplo, fallaban un penal. Una verdadera locura. Otro hecho lamentable fue la desaparición del jugador Ghanim Ghudayer, quien había sido partícipe de los juegos en Atenas, pero que al tratar de huir de su país, fue secuestrado y jamás se volvió a saber nada de él. El técnico del equipo campeón, el brasileño Jorvan Vieira, ya renunció a su cargo antes de jugar la final con Arabia Saudita, alegando que sólo pudo soportar el cargo dos meses, ya que según sus propias palabras "no firmé por seis meses, porque sino, hubiera terminado en el manicomio".
Esperemos humildemente que este título conseguido por los valientes futbolistas de Irak, no sea objeto de discurso por parte de ese muchacho ebrio de Texas, de características delictivas, con el fin de alabar lo bien que practica Estados Unidos la democracia en ese país.Tristemente, los jugadores tienen que estar contentos con la obtención de este certamen, pero deben agradecer por otra cosa más: que están vivos.

3 comentarios:

Talleyrand dijo...

me puso contento la noticia...la verdad es que los pobres tipos merecen algo de felicidad y solo el deporte trae buenos momentos a esos paises

Kerlon dijo...

Yo tambien me alegre. Gracias al futbol el pais se olvidó de sus conflictos y festejaron el triunfo.
Saludos

fernando dijo...

Por lo menos, algo que celebrar en medio de la guerra de Irak. Sin duda, el mérito es doble dada la situación de su país.

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