miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pelota parada, compendio del fútbol que se viene

Lo vemos en el propio transcurso del tiempo. Los espacios en el fútbol se han reducido considerablemente. Ante una preparación física rigurosa, de cuerpos preparados tal cual fuese un atleta que va a disputar una carrera de 100 metros, las extensiones del campo de juego se vuelven estrechas, friccionadas, sin zonas descubiertas. Esto también puede ser ligado a una reducción del caudal técnico, que imposibilita la búsqueda de áreas fecundas, donde se puedan germinar situaciones de juego concretas al arco rival. La sangría a Europa de los mejores valores de América Latina, en especial del Sur, sirve como disparador. En el abanico de posibilidades encontraremos varias razones para certificar un contexto que requiere inteligencia y preparación minuciosa por parte de los cuerpos técnicos.

Es notable, y más en el fútbol argentino que vivimos diariamente, la creciente atención por la profundización de las pelotas paradas. Su significación releva dos elementos indispensables: primero, un futbolista que coloque pelotas justas, que vayan al sitio adecuado que piensa el autor intelectual; luego contar con individualidades receptivas hacia las mismas. Resulta sencillo pero pocos equipos cuentan con estas particularidades. Pienso en Estudiantes, en la pegada prodigiosa de Verón y actores como Desábato y Ré, vemos en San Lorenzo al paraguayo Aureliano Torres, clave para el entrenador Ramón Díaz más por su pie izquierdo que por su desandar en el mediocampo y las apariciones sorpresivas tanto de Tula como Bottinelli. Banfield enhebra movimientos atrayentes con Ervitti como estandarte y Vélez con Silva siempre es un foco receptivo. Y poco más.

Escasos ejemplos para una nueva forma de ver el fútbol, sin diferencias cualitativas entre los equipos, en el que la jugada con balón detenido tiende a ser en el futuro el instrumento clave, la llave adecuada. Ante la falta de aire con la pelota en los pies, en la dificultad manifiesta de construcción de juego, deben aflorar otras alternativas plausibles que sean utilizadas para dañar al rival. Práctica, práctica y práctica. Que los tiros libres, corners, saque de arco, etc, no sólo se realicen como un ejercicio para finalizar un entrenamiento sino que se formulen como un apéndice insustituible en la preparación de un plantel profesional. Los tiempos avanzan y el fútbol debe reformular sus principios, tal cual sucede en otras actividades deportivas y no deportivas. Y nadie debe enojarse.

3 comentarios:

Matías Mosquera dijo...

Por supuesto que no. Nadie debe enojarse. La pelota parada es un arte nuevo, tan bello como cualquier fútbol bien jugado. Un equipo que sólo maneje la pelota parada, no podrá conseguir nada. Es un arma más, que el que la maneje encontrará una ventaja. Aunque por más que se entrene, la imprevisibilidad del fútbol, sigue intacta.

PD: No entiendo y me aburren mucho los que dicen que "ahora" el fútbol es aburrido y que nadie juega a nada. Creo que nunca vieron un partido entero, y se estan enterando de lo que era.

Esteban dL dijo...

No me gusta como se está jugando al fútbol. Se vive unicamente de los resultados y hay una psicosis enorme en todos para ver quien es el prox. DT sin laburo. Obvio, que tampoco se puede admitir que se pierdan todos los partidos.
saludos
http://d-coleccion.blogspot.com/

Gabo dijo...

Pensar que a Bilardo lo cagaban a puteadas por practicar las pelotas paradas.
Hay otra cosa que me sorprende del fútbol actual y es como los jugadores cumplen multiples funciones, todos atacan, todos defienden y corren constantemente.

http://elsubteciudadano.wordpress.com

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