miércoles, 13 de abril de 2011

Volver a Boedo será ser

No puedo obtener una mayor dosis de objetividad cuando hablamos de la vuelta de San Lorenzo a Boedo. Intento, ubico la mente en frío pero los sentimientos son fuertes, impredescibles y está bien que así fuera. Demasiada racionalidad buscamos en distintas esferas de nuestra vida particular. No lo quiero, al menos en este post. Impactante la presencia de más 15.000 hinchas en la Legislatura porteña con el propósito de que se apruebe el "Proyecto de restitución histórica", el cual promueve la vuelta de San Lorenzo a su casa, al lugar de donde nunca debió haber partido. Siempre repetimos la importancia de retomar el compromiso, sabiendo que sin ese ingrediente no podremos modificar el ambiente que nos rodea. De fomentar accionares políticos y que no nos dé miedo.

No sabemos la suerte de este proyecto. Reside en expropiar tierras que pertenecen a una compañía extranjera y sabemos muy bien -lamentablemente- la mala prensa que tienen estas acciones en los medios de comunicación. ¿Se acuerdan? Inseguridad jurídica y todas esos clichés que los iluminados de siempre repiten ante cada micrófono que aparece. Sabemos el objetivo. Habrá que encontrar los caminos adecuados para cumplir la meta. En 2007 se pudieron recuperar 4500 metros cuadrados detrás del supermercado.


Emociona ver hombres de saco y corbata, quienes salen despavoridos de sus oficinas para llegar a la Legislatura; chicos y chicas con mochilas que salen de la facultad, secundaria, lo que fuese; hijos, madres, cuervos, cuervas, en fin hinchas del fútbol que sueñan con el retorno a Tierra Santa. San Lorenzo ha pagado demasiado caro el desarraigo, es el resultado de una pérdida de identidad que tiene consecuencias hasta nuestros días. La dictadura cívico-militar que jaqueó al país en 1976, en materia fútbol, favoreció a algunos clubes y a otros los desfalcó. El periplo del Brigadier Cacciatore, reivindicado por el actual Jefe de Gobierno Mauricio Macri, ahogó de presión al club para que dejara esas tierras, de vital poder inmobiliario de venta, y que allí se construyera un supermercado de firma francesa. En esos tiempos, una partecita del club se murió. De todos.


Hablo en primera persona, perdón. Me es inevitable que el estomago se me retuerza, baje la cabeza, respire hondo cuando paso por Avenida La Plata al 1700. Jamás lo pisé. Cruzo de cuadra, trato de encontrar la posibilidad de no pasar. No puedo, entiéndanme. Por edad, no estuve en el Viejo Gasómetro pero las anécdotas, imágenes, personas que sí lo vivieron, posibilitaron en mí generar un vínculo estrecho, una empatía que todos los de mi generación llevamos hacia ese lugar. Lo de ayer, apenas es el punto de inicio. No debemos conformarnos. Volver a Boedo será ser.


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4 comentarios:

Polanesa dijo...

Che, esto que quede entre nos (porque me llega a leer algún que otro amigo cuervo botón que tengo y se me viene abajo todo el prestigio, jaja), pero ojalá que vuelvan a Boedo, de corazón. Más allá de que le tengo un cierto afecto por culpa de mi hermano y mi vieja, sería un acto de justicia social. Además, creo que el contexto es el ideal para pelearla con todo.
Muy emotivo el artículo. Muy.

Adrián Pertoldi dijo...

Gracias Pola. Esperemos. Sería un acto de reivindicación a un club que, más allá de simpatías, vivió en carne propia, como tantos argentinos, la nefasta dictadura militar. Gracias por pasar!

Jorge dijo...

Es difícil volver a Boedo, no imposible.
Hay q luchar contra todos. Cuando estaba Savino había q hacerlo hasta con la propia dirigencia azulgrana.
Ahora es el periodismo que desvaloriza esta lucha.
De todas formas, San Lorenzo está acostumbrado a estas peleas, los hinchas no van a parar hasta volver.
Y yo no compro en Carrefour !

Anónimo dijo...

Perdon la ignorancia pero no se como es la movida... quieren tirar el nuevo gasometro y hacer otro estadio? buen blog, slds

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