martes, 8 de febrero de 2011

Estudiantes: una idea sin distinción de nombres

La transición de un cuerpo técnico a otro faltando días del inicio de un campeonato trae aparejado ciertas complicaciones que pueden repercutir a lo largo del certamen. Acrecentadas, claro está, si la pelotita no empieza a entrar en las primera fechas. Mayor impaciencia de la gente, el murmullo cotidiano, salida a la luz de conflictos grupales y la danza de nuevos nombres para calzarse el buzo del técnico en desgracia. Querido lector, usted sabe que es un proceso casi por decantación que es moneda corriente en nuestro fútbol.

Sin embargo, hay excepciones. La salida de Alejandro Sabella de Estudiantes, cargada de preguntas, preguntas y preguntas pero nulas respuestas, podría generar cierto cimbronazo en La Plata. Estamos hablando del último entrenador campeón, nada menos. Lo que se produce en instituciones serias como el Pincha es que al yacer un equipo que, nombres más nombres menos, se conoce de memoria, lo que tiende es facilitar la labor de Eduardo Berizzo, flamante técnico.

Al Toto le da la potestad de seguir una línea que ha sido provechosa para la institución en términos de resultados y en forma paulatina ir incorporando sus propios conceptos. Un sitio ideal, único en Argentina, para una persona que todavía no ha sido cabeza de grupo. Un aprendizaje estelar, con individualidades en un nivel altísimo como Verón, Braña, Pérez, Gata, Fernández, Barrientos, Orión y la lista sigue.

Cuando pensamos en un trabajo a largo plazo, no es precisamente agarrar la guitarrita y dejar que el tiempo pase. No. Es construir el presente, mirando el futuro para saber paliar estas circunstancias no esperadas. Que no te agarre en pelotas, diría un amigo. Pensar un club tiene mucho de esto. De la continuidad conceptual y práctica de un proyecto que se abstraiga de las individualidades, sea quien sea.

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