jueves, 31 de marzo de 2011

Del Potro y David: salando las heridas

Rota. Partida al medio. Las declaraciones de Juan Martín Del Potro, un tiro en elevación a la escasa presencia de algunos cuando estuvo parado en casi la totalidad de 2010, tenía como destinatario a David Nalbandian, quien había expresado su satisfacción por el buen andar del tandilense en la gira estadounidense. "Puedo contar con los dedos de la mano a la gente que estuvo cuando yo estuve mal". Ufff. Dardos clavados sobre el rostro del cordobés, relación zigzagueante a partir de la decisión por la sede de la recordada final de la Davis ante España. Que Córdoba, que Mar del Plata, en fin, quedaron enfrentados.

Del Potro tenía esa frase atragantada. Una revancha dialéctica que puede vertir a partir de su resurgimiento en las primeras planas del tenis mundial. Tragó saliva, dejó pasar el mal momento pero no olvidó. "Ahora es muy fácil hablar, pero muy pocos se acordaron antes". Sí, había artillería guardada. No se las dedicó a Wilander y McEnroe, leyendas que también habían dado buenas consideraciones al retorno de Juan Martín. Cuando la frase terminó, todos sabíamos a quién había sido dirigida cada palabra, cada letra.

"De la Davis no hablo". Otro concepto contundente. Ni le hablemos, por ahora, a la Torre del rival Kazajstán (8 a 10 de julio). ¿Puede llegar a existir reconciliación? Mmmm. Difícil. En el universo de dos personas, con diálogo y franqueza se puede llegar a buen puerto. Si a esto le sumamos lo significativo de la Davis, por qué no podría ser un vínculo en común que los fortalezca. Pero hay heridas, indisimulables, retraídas hace tiempo que salen a la luz. Que no se olvidan.


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