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jueves, 9 de diciembre de 2010

Independiente: el regreso del Rey

Independiente caminó para conseguir la Copa Sudamericana. Si pensamos en caminar, no significa justamente que esta consagración se haya obtenido de modo simple, sencillo, casi sin compromiso. La tuvo que remar, poner todo de sí, transpirar, y mucho, para poder gritar campeón luego de 8 años. Argentinos, Defensor Sporting, Deportes Tolima, Liga y Goiás resultaron, dirán las estadísticas, los escollos a superar. Con cada uno tuvo que sacar lo mejor de sí mismo, fomentar las virtudes, aunar fuerza colectiva, tratar de transformar las vicisitudes en oportunidades.

De este equipo, al borde de la ruptura con los hinchas tras la salida de Daniel Garnero y César Luis Menotti como técnico y manager, respectivamente, valoro en especial el partido de ida ante Liga en la altura de Quito. Con el 0-3 parcial, tajante, con las características notables del rival y el marco geográfico complejo de superar, pudo revertir la situación y marcar dos tantos que le dieron oxígeno para la vuelta a casa. Así se forja el carácter de un conjunto ganador, recibiendo un golpe y pensando en cómo devolverlo. No pidiendo la toalla. También la historia, con todo lo que conlleva en Independiente, asume un rol preponderante. La camiseta, aunque sea imperceptible y más allá de los futbolistas de turno, transpira mística. Es indudable. Esto no surge por generación espontánea, claro está.

De este Independiente campeón quedarán varias fotografías latentes. Al no haber exhibido un nivel técnico destacado, producto también de estas definiciones ida y vuelta que convocan más a los nervios que a otra cosa, habrá que afianzarse en las individualidades. Un arquero excepcional como Hilario Navarro, a gusto personal el mejor arquero de Argentina, delante de Juan Pablo Carrizo, otro fuera de serie. El correntino, suplente el semestre pasado de Gabbarini, exprimió al máximo la posibilidad que le brindó Antonio Mohamed ni bien llegó a la conducción técnica. Hilario tapa pelotas de gol. Ésas que irremediablemente tienen destino de red y sin embargo de un modo u otro las evita. Ése plus lo torna distinto al resto. Los cierres a Rafael Moura permanecerán en la retina de todos los hinchas.

Andrés Silvera fue otro que se destacó. Un delantero con cualidades técnicas superiores al canon que existe hoy en Argentina. Exquisito definidor, frío, con vaivenes emocionales, pero dotado de argumentos futbolísticos sobresalientes. Pienso en Eduardo Tuzzio, ya en los últimos tiempos de su carrera profesional, un defensor de excelencia, que pudo superar todo lo espinoso que fue su paso por River, y hoy se da el gusto de ser capitán y campeón. Un jugador de su talla merece recorrer este trecho así, en plenitud. Valoro la grandeza de los chicos, de los Julián Velázquez, Fernando Godoy, Patricio Rodríguez, Hernán Fredes y Nicolás Martínez, a veces con aciertos, otras no tanto, pero manteniendo el profesionalismo a ultranza, dando muestras de inteligencia que posiblemente se puedan prolongar con el tiempo.

Méritos para Antonio Mohamed. Recuperar a un plantel desgastado desde el plano dirigencial, con una renovación de futbolistas que, claramente dañó al patrimonio total de la institución y el anímico, con varios traspiés en el proceso Garnero, nos muestra fehacientemente la capacidad motivadora del Turco. De otorgarles posibilidades a todos, sin distinción de cartel, para que la composición del grupo se involucrara plenamente en esta causa llamada Sudamericana.

Independiente campeón. De Avellaneda a Argentina, de Argentina a otros puntos del planeta. Habrá gente muy feliz por ahí, aquí y allá, rondando por Madrid, Bruselas, Roma, quien sabe otros lugares, sintiendo más que nunca la roja en el pecho. El sentirse Rey de Copas, nuevamente.

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sábado, 7 de noviembre de 2009

Liga: el caso ecuatoriano

No quedan dudas. Liga de Quito se consolida como el candidato de fierro para quedarse con la Copa Sudamericana 2009 continuando la tradición heredada luego de la consagración en la Copa Libertadores 2008, que se mantiene con esta seguidilla de participaciones internacionales muy fructíferas aunque extrañas y paradójicas en el devenir del fútbol de Ecuador, tierra que no puedo clasificarse al Mundial de Sudáfrica y que presenta un certamen doméstico carente de atracción y plagado de clubes amateurs. En un escenario complejo, Liga basándose en un trabajo serio y a largo plazo originado en la faz dirigencial y trasladado al campo de juego pudo desnivelar la hegemonía de los equipos argentinos y brasileños en certamenes sudamericanos.

Este Liga del uruguayo Jorge Fossati presenta, en similitud a aquél que dirigía Edgardo Bauza, una columna vertebral concreta más allá de las modificaciones de apellidos que van y vienen. Lógico, hay nombres claves que continúan como el caso de Bieler, Araujo, Calle, Vera (se perderá el resto del torneo por una lesión), Franklin Salas, desde la hazaña de 2008, lo que le permite estructurar su juego a partir de un factor incidente indispensable como son los 2.800 metros de altura de Quito, agregado a su vez a la inteligencia y capacidad de pensar los partidos en condición visitante, el ingrediente ideal para la comprensión a grandes rasgos del éxito de esta institución formada en 1930 por un grupo de estudiantes de la Universidad Central del Ecuador. El partido disputado ante Vélez en Liniers es un ejemplo cabal de esto. Futbolistas compenetrados con una idea de expresar el juego y generando virtudes desde los propios defectos. Solidez, despliegue y temperatura fría en los contextos de mayor dificultad, rasgo elemental obtenido por Liga y que se convierte en un fin utópico para el resto de los equipos de la región.

Está en las semifinales y enfrentará al River de Montevideo, el particular club donde Juan Ramón Carrasco hace de las suyas y que eliminó de forma sorprendente a San Lorenzo en Buenos Aires. Choque, que antes de los papeles, supone que para el club ecuatoriano será un escollo de menor nivel teniendo en cuenta que ya eliminó a dos clubes con sobrados dotes como Lanús y Vélez. Sabemos es fútbol y puede ocurrir lo impensado. Pero ahí va Liga, con títulos en los hombros y peleando por quedarse nuevamente con la gloria. Un lugar al que ya se está acostumbrando.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Boca: demasiada presión

El cuadro de situación de Boca en la corriente temporada dista de ser lo ideal. Consumada la eliminación ante Vélez por la Copa Sudamericana, justa por dónde se la mire, ya que el conjunto de Ricardo Gareca demostró en los 180 minutos un nivel futbolístico y físico ampliamente superior a lo mostrado por Riquelme y cía sólo quedará como objetivo en este segundo semestre el Torneo Apertura y una posible clasificación, lejana por cierto, a la Copa Libertadores 2010. En el torneo local, se encuentra a 7 puntos del líder Rosario Central y viene de perder de forma categórica ante Atlético Tucumán, partido que reflejó ante todo la escasa capacidad física de un equipo, que tras la gira exitosa por Europa en plena pretemporada, no soporta un ritmo constante de despliegue. Ayer fue más de lo mismo. Un correcto primer tiempo, en el que Boca mereció haberse puesto en ventaja, pero con el complemento en marcha el bajón físico se hizo presente y por ende las ideas para dañar el arco de Montoya desaparecieron. Allí Vélez, viejo zorro, que sabe perfecto lo que pretende, aprovechó las diferentes desavenencias en el fondo visitante, asunto por demás repetido en esta segunda era de Basile, y así pudo liquidar el pleito.

En términos tácticos, Boca asumió desde el partido con Argentinos una filosofía marcada de reunir volantes de buen pie (Riquelme, Insúa y Guillermo Marino) con el propósito de abastecer a Mouche y Palermo, sosteniendo la idea de que este modo Boca ganaría mayor volumen de juego y profundidad en el arco rival. Los resultados no fueron los esperados. Tampoco las apariciones del prometedor Nicolás Gaitán, pensando más en la jugada individual perfecta que en el devenir general del conjunto, sirvieron de alicientes para un preocupado Basile, quien dibuja en su mente la forma de encarrilar a un grupo de futbolistas, que hoy por hoy, no encuentran el camino. Chau Sudamericana, lejos Apertura y la clasificación a la Libertadores casi como una utopía. Inesperado en tan poco tiempo.

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