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martes, 3 de enero de 2012

Volvimos!

Se habrán sorprendido quizás, quizás no. Doble Cinco estuvo un tiempo sin actualizarse. Causa: una sola. Una formulación de tesis para recibirme de Licenciado en Periodismo hecha en tiempo estrecho y con una incineración de neuronas notoria que imposibilitaba cualquier resquicio de abstraerme de otra cosa que no fuera cerrar el ciclo universitario. Sí, pregunten lectores. Salió todo demasiado bien y ya puedo andar pecheando con eso de “dígame Licenciado”.

En todo este tiempo no es que me haya olvidado en absoluto del blog, al contrario, pensé en colocarle algún post que citara la situación coyuntural que vivía, pero no se dio y pensé que el inicio del año podía ser un buen hecho para recomenzar tareas. No garantizo prolongación en el tiempo, estoy con algunos proyectos grupales como el de San Lorenzo TV, y escribir en otros lugares, a veces intentando que te paguen, otras por placer. Esto no quita de querer a este espacio construido hace más de 4 años, hoy también los tiempos cambiaron y los blogs han perdido esa cuota de influencia y masividad que otrora supo contar. El fenómeno Twitter parece ser su reemplazante. Pero en esta Argentina tan loca mediáticamente, de irrupción paulatina de nuevas voces, hay que cuidar cada uno de los espacios de expresión, por más cortos que sean.

El compromiso está. La mochila de la tesis es pasado y, algún tiempito de vacaciones oxigenará los pensamientos, la fluidez dialéctica espero que vuelva y estaremos dando una visión de lo que nos rodea, la premisa de este lugar. Me doy la bienvenida a mí y por supuesto a ustedes.

NoTe.-

domingo, 28 de agosto de 2011

Literatura en Doble 5 ("Ciencias morales" por Martín Kohan)

A Martín Kohan lo conocí por Perfil. Columnas suyas, cortas pero que daban la pauta de encontrarnos ante una prosa de nivel, cuidada, puntillosa, ésas que te dejan siempre con ganas de algo más. La palabra como herramienta descriptiva, como traslado inequívoco a otra realidad, a convertirse en otro, a ser partícipe de los hechos como observador dentro de cada escena. Literatura ciento por ciento. Feria del libro, ya hace varios meses y en uno de los estantes apareció "Ciencias morales", una de las obras con mayor relevancia de este autor argentino, premio Herralde de Literatura. Sin dudarlo, lo agarré. Pasaron semanas, uno va picando otros libros, otras historias, otras temáticas y ya daba vueltas por mi cabeza empezar con Kohan.

El resultado fue positivo por dónde se lo mire. "Ciencias morales" es una historia simple, datada en 1982, la de María Teresa, una joven preceptora de Colegio Nacional de Buenos Aires, quien vive solamente con su madre, en estado de depresión y recibiendo noticias de su hermano, pronto a ser enviado a las Islas Malvinas y en el cual Kohan describe de manera brillante y crítica al mango, a través de una historia común, sin estridencias, el contexto de época. Se ubica en retrospectiva y analiza a partir de lo que vive María Teresa en el colegio, en su rol, formas y procederes lo que le pasa al propio país, las heridas de una dictadura sangrienta a punto de culminar, la ebullición generado por Malvinas, una patriada insulsa pero sangrienta por la cual de centenares de compatriotas dejaron su vida.

La historia de María Teresa tiene como eje su relación con el señor Biassutto, el jefe de los preceptores, o sea su jefe, enaltecido por los directivos del colegio por haber sido partícipe fundamental en la confección de listas de estudiantes "peligrosos" en años anteriores. En este vínculo, corazón de la novela, se delimita ciertos aconteceres que repercuten en la protagonista, como por ejemplo, a partir de haber percibido olor a cigarrillo en un alumno, comienza a introducirse en forma sistemática en el baño de los varones para detectar al infractor y así subir escalones en la consideración de Biassutto. Aquí se ve lo mejor del autor, la exquisitez de cada sensación, la palabra justa para narrar lo que respira esta joven, inocente, sin experiencia en el sexo y que, con el correr de las páginas, avanza superando sus propias barreras, derribando, en su mayoría dentro del ámbito estudiantil los preconceptos que carga. La historia entre ellos se desarrollará con características particulares. Pero dejamos la incógnita sin despejar. Tendrán que leerlo.

Kohan utiliza un número determinado de páginas para describir un momento que se prolonga por escasos segundos. Si sos de aquellos/as que necesitás palo y palo en cada momento para mantener la atención, tal vez "Ciencias morales" no resulte lo recomendable. Te atrae pero no a través de la acumulación de hechos sino de la composición de los personajes, cómo desmenuza el mundillo del colegio, la rigurosidad del mismo, los integrantes secundarios, las situaciones dadas. Brinda la pauta de ser una historia pensada miles de veces antes de ser escrita. Que, como siempre decimos, la buena literatura se obtiene luego de semanas y meses con el culo en el asiento, puliendo, purificando cada término, ubicarlos como si fuese un rompecabezas que debe lucir perfecto. Las librerías están repletas de textos carentes de profundidad, donde como en muchas esferas, el mercado regula y promueve ciertos autores que escriben pensando más en ellos que en el protagonista principal, el lector. Un divismo latente. Kohan, en cambio, apunta su artillería lingüística por y para el tipo que está leyendo su libro. Convido este aperitivo para si quieren lo tengan como referencia si andan con ganas de leer una novel argenta. Lo vale, créanme.

jueves, 21 de julio de 2011

El caso de los viejitos voladores (Adolfo Bioy Casares)

Un diputado, que en estos años viajó con frecuencia al extranjero, pidió a la cámara que nombrara una comisión investigadora.
El legislador había advertido, primero sin alegría, por último con alarma, que en aviones de diversas líneas cruzaba el espacio en todas direcciones, de modo casi continuo, un puñado de hombres muy viejos, poco menos que moribundos. A uno de ellos, que vio en un vuelo de mayo, de nuevo lo encontró en uno de junio. Según el diputado, lo reconoció "porque el destino lo quiso". En efecto, al anciano se lo veía tan desmejorado que parecía otro, más pálido, más débil, más decrépito. Esta circunstancia llevó al diputado a entrever una hipótesis que daba respuesta a sus preguntas.
Detrás de tan misterioso tráfico aéreo, ¿no habría una organización para el robo y la venta de órganos de viejos? Parece increíble, pero también es increíble que exista para el robo y la venta de órganos de jóvenes. ¿Los órganos de los jóvenes resultan más actrativos, más convenientes? De acuerdo: pero las dificultades para conseguirlos han de ser mayores. En el caso de los viejos podrá contarse, en alguna medida, con la complicidad de la familia.
En efecto, hoy todo viejo plantea dos alternativas: la molestia o el geriátrico. Una invitación al viaje procura, por regla general, la aceptación inmediata, sin averiguaciones previas. A caballo regalado no se le mira la boca.
La comisión bicameral, para peor, resultó demasiado numerosa para actuar con la agilidad y eficacia sugeridas. El diputado, que no daba el brazo a torcer, consiguió que la comisión delegara su cometido a un investigador profesional. Fue así como El caso de los viejos voladores llegó a esta oficina.
Lo primero que hice fue preguntar al diputado en aviones de qué líneas viajó en mayo y en junio.
"En Aerolíneas y en Líneas Aéreas Portuguesas" me contestó. Me presenté en ambas compañías, requerí las listas de pasajeros y no tardé en identificar al viejo en cuestión. Tenía que ser una de las dos personas que figuraban en ambas listas; la otra era el diputado.
Proseguí las investigaciones, con resultados poco estimulantes al principio (la contestación variaba entre "Ni idea" y "El hombre me suena"), pero finalmente un adolescente me dijo "Es una de las glorias de nuestra literatura". No sé cómo uno se mete de investigador: es tan raro todo. Bastó que yo recibiera la respuesta del menor, para que todos los interrogados, como si se hubieran parado en San Benito, me contestaran: "¿Todavía no lo sabe? Es una de las glorias de nuestra literatura".
Fui a la Sociedad de Escritores donde un socio joven, confirmó en lo esencial la información. En realidad me preguntó: –¿Usted es arqueólogo?
–No, ¿Por qué?
–¿No me diga que es escritor?
–Tampoco.
–Entonces no lo entiendo. Para el común de los mortales, el señor del que me habla tiene un interés puramente arqueológico. Para los escritores, él y algunos otros como él, son algo muy real y, sobre todo, muy molesto.
–Me parece que usted no le tiene simpatía.
–¿Cómo tener simpatía por un obstáculo? El señor en cuestión no es más que un obstáculo. Un obstáculo insalvable para todo escritor joven. Si llevamos un cuento, un poema, un ensayo a cualquier periódico, nos postergan indefinidamente, porque todos los espacios están ocupados por colaboraciones de ese individuo o de individuos como él. A ningún joven le dan premios o le hacen reportajes, porque todos los premios y todos los reportajes son para el señor o similares.
Resolví visitar al viejo. No fue fácil.En su casa, invariablemente, me decían que no estaba. Un día me preguntaron para qué deseaba hablar con él. "Quisiera preguntarle algo", contesté. "Acabáramos", dijeron y me comunicaron con el viejo. Este repitió la pregunta de si yo era periodista. Le dije que no. "¿Está seguro? preguntó.
"Segurísimo" dije. Me citó ese mismo día en su casa.
–Quisiera preguntarle, si usted me lo permite, ¿por qué viaja tanto?
–¿Usted es médico? –me preguntó–. Sí, viajo demasiado y sé que me hace mal, doctor.
–¿ Por qué viaja? ¿Por qué le han prometido operaciones que le devolverán la salud?
–¿De qué operaciones me está hablando?
–Operaciones quirúrgicas.
–¿Cómo se le ocurre? Viajaría para salvarme de que me las hicieran.
–Entonces, ¿por qué viaja?
–Porque me dan premios.
–Ya un escritor joven me dijo que usted acapara todos los premios.
–Si. Una prueba de la falta de originalidad de la gente. Uno le da un premio y todos sienten que ellos también tienen que darle un premio.
–¿No piensa que es una injusticia con los jóvenes?
–Si los premios se los dieran a los que escriben bien, sería una injusticia premiar a los jóvenes, porque no saben escribir. Pero no me premian porque escriba bien, sino porque otros me premiaron.
–La situación debe de ser muy dolorosa para los jóvenes.
–Dolorosa ¿Por qué? Cuando nos premian, pasamos unos días sonseando vanidosamente. Nos cansamos. Por un tiempo considerable no escribimos. Si los jóvenes tuvieran un poco de sentido de la oportunidad, llevarían en nuestra ausencia sus colaboraciones a los periódicos y por malas que sean tendrían siquiera una remota posibilidad de que se las aceptaran.
Eso no es todo. Con estos premios el trabajo se nos atrasa y no llevamos en fecha el libro al editor. Otro claro que el joven despabilado puede aprovechar para colocar su mamotreto. Y todavía guardo en la manga otro regalo para los jóvenes, pero mejor no hablar, para que la impaciencia no los carcoma.
–A mí puede decirme cualquier cosa.
–Bueno, se lo digo: ya me dieron cinco o seis premios. Si continúan con este ritmo ¿usted cree que voy a sobrevivir? Desde ya le participo que no. ¿Usted sabe cómo le sacan la frisa al premiado? Creo que no me quedan fuerzas para aguantar otro premio.

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domingo, 5 de junio de 2011

Literatura en Doble Cinco ("Llamándonos" por Fogwill)

Y NUNCA MÁS VOLVIMOS A ENCONTRARNOS después de la famosa charla telefónica. Puse famosa porque durante mucho tiempo aquella charla fue famosa para nosotros, y porque aunque ahora ya no hablamos más de ella –porque no hablamos más– ahora siguen hablando de ella sus amigas y los novios de ella y de sus amigas. Todos hablan, la nombran; todos siguen imaginando aquella charla de mil maneras, con mil distintos desenlaces y por mucho tiempo más, pienso, seguirán charlando todos y comentándose la charla. Pero aquella charla es más famosa para mi corazón, porque desde entonces nunca más ella y yo volvimos a vernos. ¿En Buenos Aires? ¿Es posible que en Buenos Aires, dos, nunca más hayan vuelto a encontrarse? Sí: es posible. Ni nos vimos, ni yo la vi, ni creo que tampoco ella a mí me haya visto.
Pero desde hoy serán las dos famosas: la charla y ella. Voy a nombrarla, se llama Diana Rivera Posse y fue mi amante por un tiempo: tres meses. Es una mujer alta, de ojos notables y manos grandes y ahora va a ser famosa por esta historia de la charla telefónica que comienzo a contar.
Diana: fuimos amantes por un tiempo. Nada serio. Nos encontrábamos algunos viernes. Salíamos a comer. Recuerdo que comimos en el antiguo restaurante japonés, en Bistró, en el griego de Córdoba y Montevideo y en la cantina El Viejo Pop de Mar del Plata. Dormimos juntos algunos de esos viernes –nada importante– y tres noches seguidas de aquel fin de semana largo de abril que nos fuimos al mar. Por lo demás, nos vimos poco. Algunas mañanas llamaba a mi oficina: "estoy libre", decía, y yo a veces arreglaba una cita, fingía un almuerzo de negocios y corría a abrazarla en mi piecita por unas horas. Era otoño: algunos mediodías de calor salimos apurados y sin bañarnos y al caer la tarde, en la oficina, yo sentía subir del saco olor a ella, olor a mí y olor a ensayo de bailarinas y perfumes mezclados.
Algunas veces la llamé yo. Atendía el padre o la madre y nos citábamos en un café después de la comida. Esas noches nos besábamos en el auto pero no nos acostábamos: ella debía levantarse temprano para sus clases y yo andaba arrastrando mis ganas de olvidarme de todo y sentarme a escribir. Llamo a esto escribir. Y ella ahora será famosa: todos sabrán desde hoy que en la fiesta de Caride nos acostamos en uno de los dormitorios del segundo piso con Equis –esa actriz peronista– y que enseguida se agregó a nuestro grupo Marcelo Siano, que trabaja en Wrigley's y puede atestiguarlo, y que más tarde se vino con nosotros Gonzalo Roca trayendo una botella, y que más tarde los tres hombres nos sentamos a beber directamente de la botella de Chandon, mirándolas a Diana Rivera y a la estrella peronista que jugaban a morderse y hacerse marcas como gatas mientras el novio (el que había sido su novio hasta poco antes y que me dicen que ahora ha vuelto a ser su novio) bailaba en el living de la planta baja.
No sé por qué, siempre los novios verdaderos bailan cuando las mejores cosas están sucediendo en la realidad. Me lo imagino ahora al novio bailando en algún otro lugar, musical, elástico, y sabiendo que desde hoy tiene una novia famosa: Diana. Dudo que ella lo ame.
Ni a mí me amaba. Fuimos amantes, pero no nos amamos hasta la vez de aquella charla telefónica. Me había llamado ella. Era domingo; yo estaba trabajando, cansado, y necesitaba liquidar un informe para la edición de la tarde del lunes. Ella quería que le hablase. Conté qué estaba haciendo, qué había hecho la noche anterior y lo que pensaba serían mis planes para ese día y el siguiente.
Quisimos vernos. Casi acordamos una cita, pero después dije que no, que nos veríamos el martes, que fijaríamos la cita durante la mañana del martes.
Y yo hasta aquel domingo nunca la había amado, pero esa vez la amé:
–¿Y si nos vemos en Fred's el martes?– sugería ella.
–Sí –dije–. Puede ser. y si no, te llamo a la mañana...
Y así comenzó todo: ella dijo que mis palabras la tocaban.
–¿Cómo? –pregunté .
–Me tocan –dijo ella–. Siento que me tocás: Me tocan.
Quise saber, pregunté más.
–¿Dónde te tocan?
–Ahí –contestó–, me están tocando ahí...
–Tocame vos –pedí y ella dijo que era "precioso".
–No –le dije–. Eso no me toca.
–¡Sos hermoso y precioso! –repitió.
–Tampoco toca –dije.
–¡Sos asqueroso! –probó ella.
–¿Cómo asqueroso? –pregunté yo, sintiendo algo.
–¡Como un sapo asqueroso y hermoso! -contestó.
–Puta –le dije y averigué–: ¿Te toca si te digo puta?
–Sí –dijo como un suspiro–. ¡Sí! Y cuando te hablo yo... ¿Te toco?
–No, vos no. Me toco solo. Yo, me toco –anuncié–. ¿Te toca?
–¡Baboso! –ella me dijo y:
–Tortillera –le dije yo, sintiendo que respiraba fuerte, y más (pidió que le dijera más) y yo dije "baba", "rata", "gata", "tortillera" y también que la estaba tocando:
–Te toco entre las piernas con un teléfono asqueroso negro –amenacé.
–¿Sucio? ¿Enchastrado? –indicó ella.
–Sí –le juré y entonces me di cuenta que ella estaba jadeando de verdad.
No entendía por qué; quise saber:
–¿Te estás tocando, vos...?
–No; vos me tocás. ¡Cuando hablás me tocás! –susurró ella.
–¿Será porque me toco...? –Supuse y probé: –¿A ver?
–Ahora sí –decía ella–. ¡Ahora no... ! ¡Ahora... sí!
Y acertaba siempre y jadeaba. Jadeaba más cuando decía que sí, y creo recordar que también acertaba siempre: si yo tocaba, ella decía que sí y sentía. Pero ¿dónde?
–¿Dónde? –le volví a preguntar.
–Ahí, te dije, ¡ahí...!
–¿Cómo?
–Como si yo tuviera un...
–¿Y no tenés, acaso, un...?
–Sí, pero uno igual a vos. ¡Uno igual...! –exclamó y entonces jadeó más y le dije que pronto cortaríamos la comunicación y ella dijo que también cortaría al mismo tiempo, y estoy casi seguro de que también esa primera vez cortamos juntos, al mismo tiempo.
Desde entonces no volvimos a vernos; nunca la vi, y creo que ella a mí nunca me vio. El martes, cuando la llamé desde la oficina, dijo que no quería verme. "Nunca más", dijo. "Hablame". Entonces ese mediodía fui a mi piecita y desde ahí la llamé.
Y seguimos llamándonos muchas veces. Siempre juntos, al mismo tiempo, hablábamos. Adivinaba ella cada vez, decía "sí" al tocar, como suspirando y yo también sentía que sus palabras me tocaban y eso, –ahora puedo reconocerlo–, lo aprendí de ella, pero solamente me sucedió con ella.
Siempre hablábamos. Siempre llamaba ella, a veces yo. Me sucedía una cuestión de orgullo: esperar a que llamase. Siempre llamaba ella, y si yo pasaba lejos de la piecita varios días entonces calculaba que ella había estado tratando de llamarme, y la llamaba yo. "¿Llamaste?", preguntaba. "¡Sí!", decía ella, "...pero no contestabas".
¡Cuántas veces tomé el tubo del teléfono y dije: "hola" con el tono de voz que bien sabía que la tocaba y me sorprendía alguna voz distinta preguntando por mí, por "señor Fogwill", como si el que había pronunciado aquel "hola" no hubiera sido yo!
¿Cuánto duró? Tres meses, cuatro. Para entonces, nuestra charla había comenzado a volverse famosa. Las amigas... Algunas me llamaban, decían un nombre falso, y me pedían que hablase, pero no era lo mismo. Sólo con ella –vuelvo a nombrarla– sólo con Diana, las cosas solían producirse de aquel modo. Y después todo se derrumbó. Una sola vez que nos falló, dejamos de llamarnos. Cuestión de orgullo, o miedo de que ya no pudiera tocarla con mi voz. Como ella no llamaba, tampoco llamé yo. La última vez que hablamos. sintió mi voz y dijo no, que ahora tampoco, que ya no sería más posible, que nada más valía la pena, y que ya todo se había terminado.
¿Terminado?
Ahora que todos hablan, ahora que hasta han escrito una novela con nuestro tema, ahora que todos saben la historia de la famosa charla y ahora que ella también ha comenzado a ser famosa como la charla, dudo que algo haya terminado. Creo que algo comienza: pienso que escribo y que ahora todo lo escrito vuelve a tocarla a ella y entonces vuelve eso a tocarme a mí, como un reflejo, y siento que es mejor que hayamos dejado primero de vernos, y después de hablarnos, porque hay nuevas maneras de hacernos eso, contárnoslo, mostrando a todos la verdad de lo que es nuestro amor, esta nueva manera, el mejor modo de nuestro amor.
A las amigas, a los novios de ella y de las amigas, y a todos los que escuchen en cualquier parte sus famosas grabaciones de nuestras charlas, se les formó una idea equivocada de nuestro amor. Nuestro amor no eran esas voces y ruidos que escucharon grabado tantas veces. Nuestro amor fue todo lo que hicimos y que ahora circula entre nosotros, entre todos los que en un mismo instante estaremos leyendo una vez, otra vez más, (¡más! ¡más!), la historia de la famosa charla, y a un mismo tiempo, en diferentes sitios y sobre diferentes hojas de papel, una vez más, muchas veces (más, más) de esa historia famosa de amor sintamos juntos el final.



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sábado, 7 de mayo de 2011

Ahora también en Reeditor.com

El camino profesional va generando nuevas oportunidades, expectativas, situándonos en otros espacios para poder explayarse con lo que uno observa alrededor. El espíritu de Doble Cinco, queridos lectores, reside en parar la pelota y vertir otras consideraciones, un poco más lejanas de la voragine que se impregna en el deporte. La oportunidad de escribir en Reeditor, un sitio de distintas publicaciones que generan los usuarios en distintos puntos del planeta es una noticia que quería informarles. Allí también podrán encontrarme con otros artículos sobre el deporte, literatura y alguna sorpresa. Desde ya están invitados, les prometemos aumentar las cantidad de notas, sin descuidar este espacio que construimos entre todos. Les paso el link de las primeras 3 notas subidas a este sitio.




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jueves, 5 de mayo de 2011

Música en Doble Cinco ("La Violencia" - Agarrate Catalina)


(Advertimos que las siguientes palabras podrán herir la sensibilidad de los espectadores, y lógico porque es violencia). 

Vengo de las cabezas soy una banda descontrolada,

hoy no me cabe nada, vas a correr porque sos cagón.

Son todos unos putos,unos amargos, unos buchones,

llaman a los botones, vinieron todos se quedan dos.

Hoy vas a correr, porque sos cagón,

con el culo roto, porque mando yo.

Voy a salir de caño, ya estoy re duro, estoy re pasado,

como ya estoy jugado me chupa un huevo matarte o no.

Mi vida es un infierno, mi padre es chorro, mi madre es puta,

vos me mandás la yuta y yo te mando para el cajón.

Yo soy el error de la sociedad,

soy el plan perfecto, que ha salido mal.

Vengo del basurero que este sistema dejó al costado,

las leyes del mercado me convirtieron en funcional.

Soy un montón de mierda brotando de las alcantarillas,

soy una pesadilla de la que no vas a despertar.

Vos me despreciás, vos me buchonéas,

pero fisurado, me necesitás.

Soy parte de un negocio que nadie puso y que todos usan,

es la ruleta rusa y yo soy la bala que te tocó.

Cargo con un linaje acumalativo desmisiadora,

y un alma que supura veneno de otra generación.

Yo no sé quien soy, yo no sé quien sos,

el tren del rebaño se descarriló.

Ya escucho las sirenas la policía me está encerrando,

uno me está tirando me dio en la gamba, le di a un botón.

Pasa mi vida entera como un tornado escupiendo sangre,

manga de hijos de puta me dieron justo en el corazón.
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sábado, 9 de abril de 2011

Estopa, hoy en el Gran Rex ("Exiliado en el Lavabo")



Con la cabeza metida en el water


debes llevar unas horas dormido sin aire.


La última raya de coca ensuciaba en espejo volcado.


Y en el suelo gotas de sangre porque un grumo te ha cortado.


Dime cómo ves el mundo exiliado en cada lavabo,


contando cada minuto,


administrándote los gramos.


Dime cómo ves mi cara desde tus ojos desquiciados.


Dime cómo huele el viento desde tu tabique blanco.


He venido a contarte que tu novia te ha dejado,


que ya no le funcionas, que estás acabado.


Me ha dicho que cuando te vea te dé un abrazo.


Creo que soy el único que sigue a tu lado.


Dime cómo ves el mundo exiliado en cada lavabo,


contando cada minuto, administrándote los gramos.


Dime cómo ves mi cara desde tus ojos desquiciados.


Dime cómo huele el viento desde tu tabique blanco.


Anda, ¡tira eso! Subámonos al tejado y cuenta,


cuéntame lo que quieras.


Cuéntame que estás enganchado


y dime cómo ves el mundo exiliado en el lavabo.


Exiliado en el lavabo.

sábado, 2 de abril de 2011

Literatura en D5: "La catástrofe perfecta" de Ignacio Ramonet

La crisis surgida en Wall Street que inició su desfondo desde 2008 y sigue generando distintos focos conflictivos a lo largo del planeta, afectando a economías de distinto relieve sin distinción como España, Islandia, Grecia, Irlanda y Portugal, por mencionar algunos casos, pone a la luz el declive de aquellas nociones de desregulación que surgieron a partir de la asunción de Ronald Reagan y Margaret Thatcher en EEUU y Reino Unido, respectivamente. Si nos referimos a desregular, hablamos de una actitud del Estado en cambiar las reglas de juego para beneficiar a los conglomerados financieros y bursátiles de carácter multinacional. Contexto que narra cabalmente Ignacio Ramonet, ex director de Le Monde diplomatique en “La catástrofe perfecta”.


Neoliberalismo. Una obra que indaga sobre este significado, hurgando elementos en su arqueología, exclamando el papel activo de los medios de comunicación como órgano ejecutor de esta doctrina que, en América Latina, espacio geográfico en que se llevaron sistemáticamente estas prácticas, partiendo de la consolidación del Plan Cóndor, dejó a la región signada por la desocupación, pobreza y desigualdad. El Estado es ineficiente, el Estado no sirve, el Estado sólo debe cumplir funciones normativas. ¿Se acuerdan? Martínez de Hoz, Cavallo, Menem, Dromi y la lista sigue. Laissez faire. El mercado como Dios excluyente. Una religión única y monoteísta. La especulación como plegaria.



Ramonet cita un caso paradigmático: Chile. Ese “milagro chileno”, frase perteneciente a Milton Friedman, gurú esencial en el fortalecimiento teórico del neoliberalismo tiene cifras claras. El desempleo durante el gobierno democrático de Salvador Allende había sido de apenas un 3%. En quince años de experiencias ultraliberales, con los Chicago Boys determinando qué hacer con la economía y Pinochet acatando como si fuesen órdenes divinas, se había llegado al 20%. Ah, el 45% de los chilenos se encontraba bajo la línea de pobreza.


Volvemos al presente. Cuando la burbuja inmobiliaria se pinchó, cuando el sistema bancario y bursátil cayó barranco abajo, todos salieron a buscar la beneficencia de ese Estado otrora estúpido, torpe, el cual debió sacar del placard las teorías de Keynes e intervenir para salvar a los bancos, entidades financieras. Miles de desempleados en la calle, familias a las cuales se le destrozó, por decisión de otros, lo que habían construido durante años.


Ramonet pregunta, responde, manifiesta, aclama verdades, exige sentido común. “La catástrofe perfecta” con un idioma claro, explicativo al personalizar cada término que se profirió hasta el hartazgo en la prensa y refresca la mirada de un fenómeno actual, presente, con el fin de otorgarnos pluralidad y sobre todo antecedentes históricos, un hilo que enlaza acontecimientos que vivimos, que fuimos, que somos parte.


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viernes, 18 de marzo de 2011

"Consejos sobre el arte de escribir cuentos" por Roberto Bolaño.

Como ya tengo 44 años, voy a dar algunos consejos sobre el arte de escribir cuentos.

1) Nunca abordes los cuentos de uno en uno, honestamente, uno puede estar escribiendo el mismo cuento hasta el día de su muerte.

2) Lo mejor es escribir los cuentos de tres en tres, o de cinco en cinco. Si te ves con energía suficiente, escríbelos de nueve en nueve o de quince en quince.

3) Cuidado: la tentación de escribirlos de dos en dos es tan peligrosa como dedicarse a escribirlos de uno en uno, pero lleva en su interior el mismo juego sucio y pegajoso de los espejos amantes.

4) Hay que leer a Quiroga, hay que leer a Felisberto Hernández y hay que leer a Borges. Hay que leer a Rulfo, a Monterroso, a García Márquez. Un cuentista que tenga un poco de aprecio por su obra no leerá jamás a Cela ni a Umbral. Sí que leerá a Cortázar y a Bioy Casares, pero en modo alguno a Cela y a Umbral.

5) Lo repito una vez más por si no ha quedado claro: a Cela y a Umbral, ni en pintura.

6) Un cuentista debe ser valiente. Es triste reconocerlo, pero es así.

7) Los cuentistas suelen jactarse de haber leído a Petrus Borel. De hecho, es notorio que muchos cuentistas intentan imitar a Petrus Borel. Gran error: ¡Deberían imitar a Petrus Borel en el vestir! ¡Pero la verdad es que de Petrus Borel apenas saben nada! ¡Ni de Gautier, ni de Nerval!

8) Bueno: lleguemos a un acuerdo. Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges.

9) La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra.

10) Piensen en el punto número nueve. Uno debe pensar en el nueve. De ser posible: de rodillas.

11) Libros y autores altamente recomendables: De lo sublime, del Seudo Longino; los sonetos del desdichado y valiente Philip Sidney, cuya biografía escribió Lord Brooke; La antología de Spoon River, de Edgar Lee Masters; Suicidios ejemplares, de Enrique Vila-Matas.

12) Lean estos libros y lean también a Chéjov y a Raymond Carver, uno de los dos es el mejor cuentista que ha dado este siglo.

Roberto Bolaño (Chile, 1953-2003).

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domingo, 13 de marzo de 2011

Música en Doble Cinco ("Ya no estás" Las Pelotas)



Es como el agua que se escurre entre los pies,
como es el viento de verano alguna vez.
como la sombra de montaña que vos ves,
como el desierto y la historia que sabés.
Es como barro que refresca tu niñez,
es como cuando te permites no saber.
como quisiera alcanzarte alguna vez
o te siguiera para nunca más volver y
sentir, sentir, sentir, sentir.
Quizás un día volverás a ver cómo es,
disfrutarás como cuando recién sabés.
no alcanzarán a lastimarte otra vez
y te siguiera para nunca más volver
y sentir, sentir, sentir, sentir

sábado, 5 de marzo de 2011

Fútbol 5 (Götze. Hoarau, Borja Valero, Bale y Wilshere)











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miércoles, 2 de febrero de 2011

Esperando la playa*: música (La Vela Puerca - "Neutro")


¿Soñaste alguna vez, volar mejor que hoy
sin nada en que preocuparte?
¿Soñaste al ganador, y toda su quermés
limando un ego gigante?
Después repetirás, lo que aprendiste ayer
floreándote en tu linaje..
Frágil alcurnia que, no duda en rezongar
si vas tomando otro viaje..
Lloraste alguna vez, fingiendo no ser vos
y te agarró la cordura..
jugando a ser normal, y a no perder el tren
cerrando en alza la usura..
¿Cómo perdiste la preciada figura de ser, lo que podía ser?
y malgastaste, lo poquito que pudiste ver, comiendo otro deber..
¡Y ahora decidís, que caminas feliz
y no te cree ni el dolor!..
Decís que te agobiás y ya no disparás
neutro de todo calor...
Miraste alguna vez, de frente la pasión
y no le diste la vida
Te hablaban de ambición y de la ingenuidad
dejando tu alma partida..
Algún amigo habló y en vano se atrevió
a despertar tu demencia..
Sana potencia que, no duda en revolcar
si no alimenta inocencia...
Y el bucanero que existía en tu mente, se ahogó
perdiendo su galeón..
Y aquella chispa que encendía tu sol, se extinguió
se te bajó el telón.

* En unos días nos volvemos a leer.

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sábado, 8 de enero de 2011

Vacaciones en Doble Cinco

Respiramos profundamente, exhalamos y volvemos a reiniciar el ejercicio. No es clase de yoga. Solamente un pequeño parate. Doble Cinco por algunos días estará de vacaciones. Sí, un ratito de enero y otro de febrero para descansar al menos unos momentos de la rutina loca loca que nos imprime Buenos Aires, que de buenos y aires tiene poco y nada. Las sierras serán el destino a indagar, conocer y empaparse un poco de esa belleza incomensurable, un sitio único con el propósito de recargar energías y encarar un año con las mejores expectativas. Chicos/as dejen las carilinas, en un tiempito estoy de vuelta. No me extrañen.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Doble Cinco: 100.000 gracias

Dentro de nuestro marco de referencia occidental las cifras exactas, justas, o como quiera llamársele mantienen cierta peculiaridad festiva y a veces no tanta. Como por ejemplo que cumplir 39 no sea lo mismo que 40, un número simple que carga con otra connotación interna, traumática, impertinente, que los 15 son los 15 y con todo lo que eso simboliza o las 100 emisiones de un programa de televisión, ahí hay otro caso. Pienso esto del por qué escribo lo que escribiré a continuación. Ante todo, las 100.000 visitas que acaba de recibir Doble Cinco me brindan una enorme satisfacción, de ésas lindas, las no habituales. Primero por la receptividad que he recibido desde marzo de 2007 cuando se inició esta pequeña construcción discursiva que apunta al deporte como eje prioritario.

Con elogios, críticas, vaivenes, momentos de mayor expresividad, otros menos, en fin, uno también cuando repasa ciertas cosas escritas en otro tiempo permite ver con claridad cómo veía lo que veía en otros momentos. Les recomiendo ese ejercicio, actuar de modo crítico sobre lo dicho nos sirve de genuina experiencia, provechosa. Propio del crecimiento significa avergonzarse de haber publicado cosas que hoy ni por asomo lo haría. Sin embargo, no he borrado esos post. Sería tapar una parte de mi pasado y el presente se construye con lo que fuimos. El abecé de la Historia. No podría tolerar tomar esa determinación. Uno ha crecido con este blog, uno ha intentado cuidar este humilde ámbito de expresión con la mejor predisposición posible, con equivocaciones en el camino, claro está, pero con la convicción firme de un proyecto personal que me hace feliz. Ni más ni menos.

Inmersos en la loca cotidianeidad, siempre significa un enorme placer ver la pantalla en blanco y empezar a desandar mentalmente de qué se hablara. Buscar el tiempo, a veces cuándo no lo hay. Ahí está el verdadero desafío, de no bajar la guardia si uno verdaderamente tiene cosas para decir, quizás sin la profundidad de Sartre o Foucault pero con la invariable idea de que, por lo menos a una persona, absorba mínimamente lo que uno expresa. Sí, una mina en pelotas quizás capta más visitas pero no es el fin de Doble Cinco. Convencer, persuadir: ¿por qué no? Cumplido ese pequeño propósito, el objetivo está resuelto. Sin dudas.

Desde el plano personal e íntimo agradezco a cada una de las personas que estuvieron y las que están en mi vida. Sé quiénes son y ellos también. No soy una persona afectuosa, grandilocuente en gestos, tal vez estas ocasiones sirvan para valorar lo mucho que me hacen bien. Bancarme con mis humores, últimamente tan particulares, respetarme los tiempos. Partecitas simples de mi vida que provocan que cada paso que hago tenga más y mejor sentido. Y para aquellas personas que hoy se encuentran lejos, por diferentes circunstancias, quiero decirles que el recuerdo y el afecto permanecen. Un "me gusta" en el Facebook, respuestas por Twitter, o que en alguna noche de cervezas te dicen, "che te leí sobre lo que pusiste de equis tema, muy bueno". Llegamos a 100.000. Cien mil gracias.

martes, 14 de diciembre de 2010

"El Otro Yo" por Mario Benedetti

Se trataba de un muchacho corriente: en los pantalones se le formaban rodilleras, leía historietas, hacía ruido cuando comía, se metía los dedos a la naríz, roncaba en la siesta, se llamaba Armando Corriente en todo menos en una cosa: tenía Otro Yo.

El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.

Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo.

En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado. Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.

Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando. Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».

El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Música en Doble Cinco: ("Dios" por Agarrate Catalina)



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jueves, 25 de noviembre de 2010

Ante la ley por Franz Kafka

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

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viernes, 15 de octubre de 2010

Música en D5 (Oasis "D'You Know What I Mean?")

miércoles, 25 de agosto de 2010

Música en Doble 5: No Te Va Gustar ---> "Solo de día"

Entre vos y yo hay distintas maneras
Maneras de pensar
No se de quién será la más buena
La más buena de las dos
Te gusta caminar por adentro de tu casa, a mi no
Y no te gusta que se rían en tu cara de tus cosas feas
No puedo decirte dame la mano hermano
No puedo compartir tus besos
Te molesto mi pelo mi guitarra y mi cigarro
Creés que no lo sé
Que vivís de noche que dormís de día
Que te importa
Si el cansado soy yo
Y no te gusta que se rían en tu cara de tus cosas feas

miércoles, 4 de agosto de 2010

Pronósticos Apertura 2010

Luego de una interesante recolección de opiniones vertidas por distingos bloggers que pululan por la red, todos hacedores de espacios que llenan de talento la red, nos pondremos a disfrutar las presunciones de estos periodistas de cara al campeonato que ya se avecina.

1. Campeón

2. Equipo Revelación

3. Mejor Jugador

4. Máximo Goleador


Esteban Bekerman (periodista del diario Perfil, dueño del blog Estebanbekerman):

1. Estudiantes
2. Arsenal
3. Juan Sebastián Verón (Estudiantes LP)
4. Martín Palermo (Boca)

Fernando Candeias (periodista deportivo, creador del blog Informate On-Line):

1. San Lorenzo
2. Arsenal
3. Giovanni Moreno (Racing)
4. Martín Palermo (Boca)

Mario Hernán Trubiano (periodista deportivo: su blog Esférico Balón):

1. Vélez
2. Tigre
3. Ariel Ortega (River)
4. Santiago Silva (Vélez)

Nicolás Cristoff (periodista deportivo, participante de Vale Chumbar):

1. River
2. Racing
3. Giovanni Moreno (Racing)
4. Mariano Pavone (River)

Rubén García (creador de Tremendamente Motivados):

1. Estudiantes de LP
2. Olimpo de Bahía Blanca

3. Ariel Ortega (River)
4. Mariano Pavone (River)

Alejandro Nogueira (Creador del sitio La Pelota No Dobla):


1. Independiente
2. Colón
3.
4. Martín Palermo (Boca)

Mariano Tomás De Micheli (periodista deportivo, colaborador en El Depornauta, Diario Cero, Deportesis, Sports Clipping)

1. Boca, River, Racing o Vélez. Boca y River dependerán de qué tan rápido logren Borghi y Cappa transmitir sus ideas. Tienen material de sobra y sus planteles poseen un recambio significativo con respecto al resto de los candidatos. Vélez mantuvo una base y con la mala experiencia del doble torneo seguro vuelve a ser protagonista exclusivo de los primeros lugares. Tiene un mediocampo espectacular y una delantera temible, además es uno de los pocos que no tiene que lidiar con el fantasma de la adaptación de jugadores. Por último, es para destacar la incorporación de un jugador como Giovanni Moreno a Racing, que junto a Toranzo puede formar la sociedad que tanto reclamaban delanteros como Lugüercio, Hauche y Bieler.


2. Olimpo de Bahía Blanca. No tuvo mucha prensa durante su paso por la B Nacional, pero Omar De Felipe es un técnico fantástico, que logró el ascenso a partir de una premisa poco común en el fútbol argentino: posesión y progresión a partir de pases cortos y siempre a ras del suelo. El se reforzó con nombres de experiencia en Primera, y mantuvo la base que lo llevó a coneguir una plaza en el fútbol grande argentino, lugar que no merecía perder por el aplomo demostrado cada vez que jugó en la máxima categoría.


3. Damián Escudero (Boca) / Giovanni Moreno (Racing). Uno regresa luego de un irregular paso por Europa, el otro espera despuntar para catapultar su carrera hacia el viejo continente. Escudero tiene una posibilidad inmejorable para volver a ponerse entre los mejores volantes ofensivos del fútbol argentino, mientras que 'Gio' arriba a Racing con la responsabilidad de ser el armador del equipo dirigido por Russo, al tiempo que sobresale como la principal esperanza de la selección cafetera


4. Claudio Bieler (Racing) / Leandro Caruso (River). Son dos delanteros muy completos, que esperan ser abastecidos acorde a sus condiciones en el próximo Apertura. Con la premisa de Cappa y el talento de jugadores como Toranzo y Moreno, Caruso y Bieler están obligados a pelear arriba en la tabla de goleadores.


NoTe: ¿Cuál es tu pronóstico para el próximo Apertura?

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