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miércoles, 23 de marzo de 2011

Martín Palermo, una voz que hacía falta

Y habló Palermo. La situación crítica que vive Boca, con apenas 4 puntos en este Clausura y el probable fantasma de pelear puestos de Promoción en el próximo campeonato ameritaba la palabra de uno de sus caudillos. Sólido en materia argumentativa, el 9 ahondó en cada concepto una profundización digna de valorar, dando consideraciones que avalan la realidad que se vive en Boca. Un trinomio dirigencial (Ameal, Beraldi y el renunciante Crespi) que ha fallado en política de contrataciones, amén de malas decisiones que corresponde al proceso de Pedro Pompilio; una sucesión de técnicos -Basile, Borghi y Falcioni- que no logran encauzar a un plantel con exceso de potencialidades, quién puede dudarlo, pero con falta de carácter para sobrellevar esta clase de situaciones. Sí, el ciclo de oro que se prolongó por 10 años algún momento tenía que terminarse. Y hoy, después de tanto tiempo, aparece en el diccionario xeneize el término Promoción.

"Acá hay que priorizar que Boca está por encima de todos: dirigentes y jugadores. Nadie me va a decir a mí lo que es ponerme la camiseta de Boca, lo que significa sentirla y vivirla. Cada vez que me puse esta camiseta he dejado todo. Nosotros tenemos la gran responsabilidad de revertir esto. Boca está por encima de cualquier cosa. Yo no quiero ver a Boca en la situación que está River hoy". Explícito Palermo. Es cierto, nadie le va a decir lo que significa esta camiseta. Sabe, por derecho propio, que todos deben compenetrarse en brindar una plusvalía para dar respuestas a estas difíciles circunstancias.

La desesperación del hincha va en aumento. Más allá de la fría estadística, lo exaspera cómo deambula el equipo en la cancha. Aparecen canciones como "por la camiseta de Boca matar o morir", hits en otros tiempos aciagos, de una debacle institucional que tuvo su pico cúlmine a mediados de la década del ochenta. Palermo propone claridad en su mensaje, llamando a la unión tanto del plantel profesional, el cuerpo técnico y los dirigentes. No quieren repetir ese ejemplo llamado River, que pulula calculadora en mano por cada partido, tratando de sumar como sea. El goleador, con fecha de vencimiento a junio, quiere despedirse con otra imagen. Interiormente sabe que carga con su cuota de responsabilidad, ya que su nivel ha ido decreciendo tras su participación en el Mundial. Hasta muchos se preguntan si no será tiempo de Lucas Viatri.

Era necesaria la palabra de Palermo. En épocas turbulentas, nada mejor que un buen piloto que conozca el terreno para tratar de llegar a mejor destino con más calma. Un mensaje unificador propinado por uno de los referentes más importantes de la historia de Boca. Un llamado de atención de alguien que está avisando lo prioritario de poner en común criterios que provoquen buenos resultados.

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jueves, 24 de febrero de 2011

Falcioni y Riquelme: entre vos y yo un abismo

Y explotó. La polvora diseminada tenía un mensaje claro: Riquelme afuera. Falcioni puso las piezas en orden y decretó que el 10, ya recuperado de la lesión sufrida ante Godoy Cruz, no forme parte de los 18 concentrados para el próximo encuentro frente a All Boys. La letra fría hablará de una decisión táctica con el propósito de darle continuidad a un mediocampo que, sin muchas luces, rindió la fecha pasada.

Pero existe un trasfondo, un mensaje implícito: para el ex entrenador de Banfield, quien no esté física y futbolísticamente acorde a sus expectativas, no juega. Así de simple. Lógico, no es lo mismo borrar de un plumazo a Colazo que a Román. El riesgo latente está. El Riquelmeeeeee tribunero, canto proclive en el caso de no obtener una victoria rápida ante los de Romero, tendrán destino la figura de Falcioni. Apuesta, muestra la muñeca para bancarse dejar afuera a un peso pesado. Un llamado que tiene que hacerse oír. Para todos.

Román no esperaba esta estocada. Mediático como nunca en estos días, dejó por sentado que él estaba físicamente impecable para volver al ruedo. Quizás esta reiteración verbal pululada en varios medios de comunicación no cayeron en gracia al cuerpo técnico. Falcioni sintió que le habían marcado la cancha de antemano. No nos olvidemos que hay un grupo detrás. Axioma practicado hasta el límite por JCF. Esta actitud egoísta del futbolista no suma en el bienestar de un plantel que ha vivido varios sacudones siempre con Riquelme en papel estelar. La pelea con Julio César Cáceres y el no festejo con Palermo aparecen como anecdotario. La memoria golpea la puerta.
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domingo, 23 de enero de 2011

Boca, los nuevos aires del verano

La victoria de Boca sobre River en Mar del Plata por 2 a 0, más allá de la insignificancia que posee por sí misma, tratándose de un mero amistoso, refleja algunos elementos pertinentes para destacar en este nuevo proceso comandado por Julio César Falcioni. Reitero, los porotos se juegan desde el 13 de febrero, aunque el buen funcionamiento colectivo demostrado por Boca en la noche del sábado ilusiona a sus hinchas de cara al Clausura.

Sólido Javier García, con confianza porque sabe que será el arquero titular en el próximo campeonato, más allá de los rumores que surgieron a principio de enero con el posible retorno de España de Oscar Ustari, acompañado por una línea de 4 con la reaparición del José María Calvo por la derecha, la dupla central entre Caruzzo e Insaurralde, de rendimiento impecable, en el área propia y contraria y por la izquierda Clemente, con sus clásicas escapadas fructíferas. El gol de Palermo habla un poco de eso. Una fórmula inoxidable.

El choque ante River trajo la incorporación en el medio de Leandro Somoza y Diego Rivero, quienes para Falcioni son inamovibles en el esquema que tiene en la cabeza. El ex San Lorenzo, corrido un poco más a la izquierda ayudó como rueda de auxilio a Somoza pero también incursionó con Colazo por ese andarivel. El ex Vélez, por su parte, se erigió como patrón del medio, ordenando casi sistemáticamente a los volantes. JCF lo pidió por eso. Más allá de sus habilidades técnicas, la capacidad de liderazgo demostrada por Somoza, con capacidad de pegar cuatro gritos y ordenar lo desordenado, es un atributo que el flamante entrenador de Boca aprecia de sus dirigidos.

Pabo Mouche es un tema de diván. En algún congreso de Psicología se debería analizar este caso. Quizás, todo se deba en el concepto de confianza. De aquél irreverente que surgió en Primera a lo visto en 2010, un futbolista ensimismado consigo mismo, no encontrando respuestas a dificultades básicas que se presentaban en el campo de juego. La asunción de Falcioni parece asegurarle, en la suposición de que Darío Cvitanich no arribe a la institución, un lugar fijo en el 11 siendo el ladero de Martín Palermo. Ayer esta dupla amortizó las expectativas que había generado. Palermo, colosal como siempre, y Mouche demostrando actitud, ganas más el caudal técnico que es natural en él.

El verano le trajo aires nuevos a Boca. Falcioni pretende imprimirle la rigurosidad, sacrificio, orden, despliegue físico y la eficacia en el arco contrario que tan bien empleó en Banfield. Una fórmula conocida. Resta poco tiempo para el inicio del campeonato y las expectativas van en aumento.

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jueves, 23 de diciembre de 2010

Falcioni: "cumplo un sueño"

Por Nicolás Panigutti

Finalmente, y después de una larga novela en donde parecía que sí, luego que se caía y en último termino que reflotaba, Julio Falcioni firmó esta tarde el contrato que lo vinculará a Boca. Con el fantasma de los dichos de Maradona soplándole la nuca, el ahora ex técnico de Banfield tendrá la difícil misión de devolverle al club de la Ribera el prestigio que había perdido en los últimos años.

La relación Falcioni – Boca desde hace rato que viene coqueteando. Varias veces se lo nombró al ex técnico de Colón y Vélez (entre otros) como una posibilidad certera de tomar el control del equipo. Quizá la vez que más repercusión desencadenó a nivel mediático fue en aquél momento en donde estaba todo listo para su asunción, pero la voz del más grande jugador de todos los tiempos frenó la operación y lo reemplazó por Alfio Basile. Maradona aparecía en escena para frustrar la llegada de Julio al club xeneixe aquella vez, y a raíz de que la historia es circular, hace muy poco se manejó la versión de que podría darse esta situación nuevamente pero con otra particularidad: esta vez, Maradona podría ser el que ocupase el lugar de técnico, dejando a Falcioni de lado. Finalmente, después de muchos dimes y diretes, el Emperador del Sur asumió hoy en Casa Amarilla y es el nuevo técnico de Boca Juniors.

Centrándonos en las características de Julio Falcioni como técnico, y revisando un poco sus antecedentes, sus equipos en general formaron bastante parecido. Un 4-4-2, no tan combativo como muchos piensan, que de tan versátil da lugar a que jugadores con mayor técnica se desprendan del medio y acompañen a los delanteros. Es el caso de Buján en Vélez, Biglia en Independiente o Erviti en Banfield. En fin, la solidez defensiva es una regla en los equipos del ex arquero de Vélez, esto no es una novedad, y creo yo se fundamenta mas que nada en las parejas de backs centrales que ha tenido (ahora mismo se me vienen a la cabeza Civelli y Paletta en su primer etapa en Banfield o Victor Lopez y Méndez en su segunda etapa) que transmiten plena seguridad desde el fondo. En el medio, un volante de contención, uno mixto, y dos jugadores por las bandas que hagan ese doble trabajo de ir y venir. Más arriba, Falcioni en general optó por utilizar un rapidito y un grandote, centrodelantero típico (Frutos y Agüero en Independiente, Palacio y Bilos en Banfield, con otras características pero Cristian Castillo y Carrario en Olimpo).

Históricamente a Julio Falcioni se lo rotuló como un técnico “defensivo”, que apuesta al contragolpe y a mantener el arco en cero como mayor objetivo. Sin estar demasiado lejos de la realidad, la verdad es que esta descripción tal vez peca de incompleta. El Banfield de la primera etapa supo tener sus pasajes de gran fútbol, al igual que el de su segunda etapa y alguna parte del primer torneo con Independiente también. Nunca fue un técnico que no le diese lugar a los jugadores con más estética, si se quiere, pero sí les exigió un esfuerzo equivalente al del resto de sus compañeros. Esto tal vez es lo que forjó la imagen que se tiene hoy por hoy del técnico actual de Boca.

En Boca tendrá el gran desafío de, más allá del juego, saber manejar un plantel plagado de figuras que no están pasando un gran momento y que manejan el vestuario de Boca desde hace rato. Éste viene siendo el gran problema de Boca en los últimos años: hacer convivir a todos los jugadores que otrora ganaron múltiples torneos y hoy no están en esa situación. La rivalidad al menos ideológica entre Riquelme y Palermo existe, y los bandos también. Estará en Julio saber anteponer los intereses del club por sobre los personales de cada integrante del Mundo Boca. Hay plantel como para ser campeón. Habrá que ver si los mismos jugadores de Boca, esta vez, así lo desean.

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