Y sí, Gato, ni había que decirlo. Señores, se retira Gastón Gaudio, el tenista más talentoso detrás de Vilas. El irreverente, sarcástico, inestable, depresivo, odioso, querible, bohemio, tantas palabras que engloban a una misma persona, un jugador que dejará una estela de talento único que ya forma parte de la historia del tenis argentino. Ese revés a una sola mano tiene destino de pieza arqueológica. Cuando pasen los tiempos, existen este tipo de acciones que se guardarán con paciencia en los estantes de cualquier museo.
Nunca lo sedujo la victoria en sí. Pienso, analizo mientras escribo estas líneas. Observar sus videos significa evaluar desde otra perspectiva que, en algunas circunstancias, lo efectivo no hace a la felicidad, el regocijo de ciertas jugadas made in Gaudio hacen obsoleto el resultado final, que se transforma en una coyuntura simple, sin redundancia.
Mejor me callo, dejo de usar el teclado, me abro una cerveza y pongo play. Señores, de vuelta, Gastón Gaudio se nos retiró. Pero miren lo que dejó.






