miércoles, 13 de junio de 2012

Poema XXIX por Fernando Pessoa



No soy igual en lo que digo y escribo.

Cambio, pero no cambio mucho.

El color de las flores no es el mismo bajo el sol

que cuando una nube pasa

o cuando entra la noche

y las flores son color de sombra.

Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.

Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo

fijaros bien en mí:

si estaba vuelto para la derecha

me volví ahora para la izquierda,

pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.

El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra

y a mis ojos y oídos atentos

y a mi clara sencillez de alma.



sábado, 9 de junio de 2012

2 horas después


Porque no te vas a la puta que te parió. Eso quedó de anoche, la cadencia de cada palabra, saboreada por tus labios, reforzando en forma escalonada cada concepto. De menor a mayor hasta llegar a parió, cuando los labios se te arquean, así, invisibles. Ya te escuché putear así alguna vez, las facciones se te encierran, los ojos abren de golpe, movés y movés tu dedo índice sobre lapalma de la mano y zas, llega el insulto que socava los poros y enfila, cada letrita, al destino que vos querés. Y me mirás en azul. Dije socava, busco los sinónimos y encuentro mina, carcome, draga o desmejora. Mejor, socava, me suena a subte, a la línea E, la estación Belgrano y ese ventilador sucio, con esas paletas mugrientas que no dejan de hacer ruido, que nunca paran de funcionar una y otra vez, que me suenan a profundidad, a vos, sí vos. De anoche, eso.

Una noche mal parida, que todo sale para atrás, yo llegué tarde como siempre, vos el mismo rostro, imperturbable al verme llegar, el sí, perdoname, me colgué, siempre lo mismo, la falta de respeto, los dilemas éticos y morales del ser impuntual, lo valioso del tiempo y toda esa jerga asquerosa y estúpida que no nos interesa a los dos. Pero nunca aflojaremos en el campo de batalla, ésa es nuestra clave. Somos una batalla medieval, en pueblos perdidos, insignificantes, donde los soldados sin la delicadeza de otros colegas más famosos, se juegan la vida con un fin difuso, extraño, medio taimado, pero con una necesidad de desenvainar la espada, de cagarte a sablazos por hijo de puta. Ése odio enajenado, que algo guarda de amor, eso, tan nuestro, que nos identifica. Vos sabés que llegaré tarde a todos lados, es mi represalia por las veces que de pendejo, me pasé horas y horas cada enero o febrero en Retiro antes de subirme a esos micros semicama para irme a la Costa. Mis viejos siempre tenían esa puta manía, llegar faltando dos horas, hora y media, una enormidad de tiempo, la desesperación de esas agujas inmóviles, quietas a la mirada y la mina que hablaba, 16 horas, Cóndor La Estrella con destino a Clorinda, 16.15, Plusmar con destino a Necochea, y nunca decía Miramar, nunca, te juro. ¿Sabés lo desesperante que es?

Torcida la noche. Cigarrillo va, viene, la cerveza fría, pero no tan fría, los planetas no alineados, no hay tema, no hay nada. Las ganas de salir corriendo, encontrar un taxi que llegue a la vista, estirar el brazo cual diva hollywoodense, y salir, salir, aunque sean 100 metros, ver otra geografía, no verte con esa cara, tan publicidad de tránsito lento. De preguntarse: ¿por qué? Quizás si nos veíamos dos horas después terminábamos en cualquier telo, pero no, nos vimos envueltos en esta olla a presión, en este bar de cuarta, con cincuentones apretando, arrugándose la cara, como que se prometen algo, indescifrable, pero una promesa, algo para cumplir; los mozos erguidos, mirando de manera sutil si cuando se levantan de una mesa queda algo de propina; los pósters en la pared, con aire por dentro, en esa cinta scotch desvencijada; vos y yo. Vos tan vos, yo tan vos. Ojalá que esta noche pueda recuperarse, abstraerla, extraer las imágenes y hacerlas levitar con destino desconocido. No como represión, atragantándose los momentos, al contrario, que desaparezcan, que nunca hayamos sentido las patitas en el suelo esa noche. Que ese encuentro sucedió, dos horas después, y no acordarnos de nada.

martes, 20 de marzo de 2012

Respuesta a La Nación

La nota publicada por la periodista Cynthia Palacios en la edición de La Nación del 11 de marzo refiere a que los habitantes del barrio de Boedo se oponen a la vuelta de San Lorenzo a las tierras que por hoy pertenecen a la cadena francesa de supermercados Carrefour. Bajo algunos testimonios, parciales, con una enorme cantidad de prejuicios vertidos donde se supone una idea que el retorno de San Lorenzo traerá calamidades varias y empeorará la situación actual del barrio, que claramente dista de ser ideal, con elevados índices de inseguridad, sin la iluminación suficiente durante la noche y nula presencia policial.

La Nación da lugar a estereotipos absurdos, tratando de instalar temor al barrio, generando conceptos erráticos que deben explicarse a través de una serie de intereses ocultos pero que están. Fijémonos en algunos conceptos extraídos de este diario: “Botellas tiradas, todo orinado, no sabés cómo quedan las calles cada vez que se reúnen acá. Yo no quiero encerrarme en mi casa -se quejó Laura Jáuregui-. Los que quieren que vuelva la cancha no viven en el barrio”. Esta idea, prefijada, de que el retorno de San Lorenzo a Boedo traerá caos, insalubridad, temor, básicamente es infundada, gratuita, careciente de todo sentido, con un club instalado en su máximo potencial, con afluencia de mayor cantidad de socios, variedad de actividades sociales, deportivas y culturales, un movimiento constante que generará ingresos y público a los comercios de la zona, los cuales a partir del ingreso de Carrefour han ido cerrando paulatinamente. Hoy la zona comercial de Avenida La Plata es prácticamente nula, sólo algunos cafés y concesionarias siguen aguantando, y cada vez menos, al paso del tiempo.

Sigamos leyendo casos que adjunta La Nación: "Siempre vivimos acá, pero ahora la hinchada es muy diferente. Se acabó la cancha para toda la familia. Mi papá era socio vitalicio y mis hijos son fanáticos de San Lorenzo. Pero con todo el dolor del alma te digo que prefiero el supermercado", susurró Emilia Di Leo, con su credencial de socia en la mano. La utilización de la palabra susurró, como si se estuviese en una persecución para el que piense distinto, cuestión que desde el primero hasta el último hincha de San Lorenzo no pretende una evangelización absurda con respecto a la vuelta sino que al contrario, que exista un debate legislativo, democrático, plural, para que pueda darse una resolución concreta sobre este asunto.

"La gente que vive acá no quiere saber nada. Muchos ya están vendiendo por temor a que después se desvaloricen las casas. Amar a un club es como quien ama a una bandera... Hay que entender a los hinchas. Pero también hay que entender que donde terminan los derechos de uno empiezan los del otro", reflexionó Lidia. "Es peligroso tener una cancha en el medio de un barrio. Hacen pis, vomitan, salís al balcón y tenés que ver lo que nadie quiere ver", protestó Daiana, que vive a metros del supermercado. "Muchos vecinos quieren vender o ya pusieron sus casas en venta y se están organizando para juntar firmas", apuntó Norberto. Se cae en el mismo error, en un supuesto temor, que flota en el aire sin información verídica pero que genera murmullo y desconfianza en el proyecto planteado por la diputada Laura García Tuñón (Proyecto Sur). Esa cosa del condicional, tan mediática últimamente, aporta dudas y daña el relato, ya de por sí falaz, que expresa La Nación en esta nota.

"La juventud de antes no es la de ahora. Los vecinos ya casi no tenemos garantías. No existe la policía y la gendarmería pasa cada tres días”. Situaciones que se dan en el ahora, con Carrefour presente, y sin embargo, la posible llegada de San Lorenzo perjudicaría aún más a un territorio que actualmente es desolador. Incongruente el relato, ¿no?

En época donde los medios de comunicación están en el tapete, donde se los estudia, y por sobre todo, se deja de lado esa visión infantil y estúpida de que la prensa refleja la realidad como si fuese un espejo. No, eso es mentira, observa la coyuntura pero con un espejo deformante, mediante intereses económicos varios. La Nación no está exenta de esta lógica comercial del periodismo. Eso sí, lamentamos profundamente la actuación de la periodista Palacios, a quien no acusamos de mala fe ni mucho menos sino de no estar empapada en plenitud de esta causa sanlorencista, que acumuló más de 3.000 firmas de vecinos del barrio de Boedo para que San Lorenzo retorne a sus raíces.

lunes, 27 de febrero de 2012

8M "El día que los hinchas juegan"

Mirá en exclusiva el comercial de la marcha del 8 de Marzo, 100.000 cuervos a Plaza de Mayo, una producción de cuervos para cuervos! IDEA Y PRODUCCIÓN: Los Cuervos de Poe, San Lorenzo TV y SCH. EQUIPO: Zeke Maciel, Juan Rezzónico, Ayelén Cruz, Guido Gallo, Facundo González Trejo y Alejandro Giandinoto. CÁMARA Y EDICIÓN: Marcelo Dolinsky DIRECCIÓN: Fabiana Castaño Agradecimiento especial al "Sapo" Villar, "Toscano" Rendo, Rodolfo Barili, Guillermo Pardini, Pablo Marchetti , David Rotemberg y Mariano Hamilton y a toda La Gloriosa, esa hermosa gente que tiene San Lorenzo de Almagro.


domingo, 19 de febrero de 2012

El abominable fútbol argentino

El título habla por sí mismo. Quise ser puntual en cómo definir, tomarlo y verlo profundamente, anotando rasgos que decantan de su figura. La Real Academia Española llama abominable a “algo que desagrada profundamente”. Cae justo, de perillas dirían los españoles. El fútbol argentino es abominable, carga consigo un olor rancio, que nos hace tapar la nariz, buscar algún pañuelo, ponerle perfume y llevarlo a nuestras narices para aplacar esta sensación vomitiva, de algo que cargamos en la garganta y no podemos detener. Ese fastidio cotidiano que deviene en bronca, que se transforma en suplicio y que, al naturalizarse, al ver siempre lo mismo, da su estocada final, cual esgrimista.

Les juro que busque, indague, traté de conectar otras palabras, quizás menos fuertes, para definirlo. Abominable queda perfecta, para un cuadrito te diría. Y pienso en este Boca – Unión que vi, el San Lorenzo – Estudiantes, en fin sentarse a ver al menos tres partidos por FPT en el fin de semana. Resulta imposible, una misión titánica, cual San Martín, con o sin caballo blanco subiendo por los Andes. Algo que nadie en su sano juicio puede soportar. Boca lleva 33 partidos invicto, es el último campeón y tendrá todos los méritos del caso. Pero aburre al más pintado/a, te lleva a la somnolencia sin escalas. Digo River, B Nacional y solamente supera a sus adversarios más por las falencias ajenas que un valor propio, pese a las enormes individualidades que posee. Ninguno tiene nada nuevo para ofrecer, en eso me entra por los poros la desesperación.

Vélez y Godoy Cruz, el primero con mayor calibre técnico que el segundo, pueden ser corridos de este carrito de cartón que vemos cada fin de semana. Al menos, mantienen una intención de jugar, de decir, che y si hacemos un par de paredes, y si jugamos por abajo al menos un rato. Ojo, no digo el verso tremebundo de jugar sin arco, axioma de profetas que cargan más descensos y pedidos de quiebras que logros futbolísticos. De los otros grandes, qué decir. San Lorenzo cuenta sus miserias, Independiente cuentas sus miserias, en este caso a futuro, y lo de Racing todavía está tan verde que sería injusto estar con la barra de acero golpeando la puerta. Lanús, apenas me ilusiona su mediocampo. A Valeri lo hacen correr como un desquiciado, sin razón alguna, lo suyo está en otro lado pero tiene un talento que te imanta la vista. Quedan pocos de éstos. Pero Fritzler y Pizarro son enormes jugadores, ya pasada la etapa del proyecto y al menos te da la sensación que, verlos, pueden hacer que la vida sea menos difícil. Para algo existen los grandes jugadores. Si vos después de ver al Barcelona, no te sentís mejor con tu persona, si no pensás que todo será menos choto si se divierten así, el fútbol no sirve para nada.

El abominable fútbol argentino. Queda pintado como título de una película que se puede estrenar en todas las salas. No hace falta que te muevas de tu casa, ni que te tengas que subir a un colectivo con la SUBE en mano, ni estar chivando con diez millones de personas en un vagón de la línea E de subte. Nada de eso. Cada fin de semana, prendés la tele y lo tenés ahí. Películas de terror. Y eso que decían que los argentinos no sabíamos nada del género. Malditos.

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miércoles, 15 de febrero de 2012

Una historia, 25 años y un final inconcluso

Díaz Bardelli, así señorita, con z de zorro, b de burro y doble ele de llama, así, así muy bien. Julián corrige a la chica, ejemplifica cada letra en una tarea minuciosa que trae su respectivo ejemplo, siempre animal, y da por cumplida su misión. Luego, respira, exhala, junta las cejas, casi uniéndose, y por decantación cierra los ojos, carraspeando la voz. Ese dolor incipiente de muela, (“¿Es la de juicio? ¿Me la sacarán? ¿Me dolerá? ¿Tratamiento de conducto? ¿Por qué me pasa todo esto a mí?”) lo depositó en ese salón espaciado, impoluto, con sillas unidas, cuatro por fila, con ese aroma de perfume berreta, que lo deja absorto puteando interiormente a los de la obra social (“Con los que pago, no te pido un Carolina Herrera pero al menos no esta imitación, burda y fracasada de colonia Pibes”). Sabe que es una batalla perdida. La Fiscalía no va a tomar el caso, piensa mientras observa a una joven saliendo del pasillo con sus flamantes brackets. “Pobre, dice murmurando, debe tener la ilusión de salir a la calle y que la alaben por preocuparse en su futura salud bucal. Mentira, se le van a cagar de risa en la cara. Como a mí, con la demanda por los aromas que emanan desde la sala de odontología”. Maldita burocracia, maldito país que no hace nada.

“Señor Bradelli, aguarde y lo van a llamar desde la pantalla. No, Bardelli, señorita, con b de burro y doble ele”. A la secretaria poco le interesa la corrección, mira de costado su reloj, con malla blanca y agujas finitas, muy finitas, para saber cuándo se irá de ese lugar inmundo, que la maltratan y encima le pagan dos mangos. Julián se sienta, vuelve a hacer una mirada general y solamente pide que su nombre aparezca bien escrito en el LCD, más que por el llamado en sí. Si sale mal, escándalo asegurado. Piensa en la muela y no le duele. “¿Para qué carajo vine?”

Escucha un ruido, una imagen se detiene frente a sí, aguardando, esperando. Ahí, está, Ariadna, Ari, la chica alta, con ojos saltones, pálidas, ese largo pelo negro. Secundaria, Bariloche, 1987. Aquella que lo miraba, lo insinuaba pero sin éxito; sus ojos estaban puestos en otro lado. Está igual, irrumpe esa idea en su pensamiento. Igual, igualita, el mismo packaging pero en el medio pasaron 25 años, una versión beta de lo que fue, un expediente sin resolución que se puso amarillento. ¿Seguirá enamorada de mí? Julián sonríe, al pasar se hace un par de preguntas pelotudas, se roza los cachetes, ese movimiento hábil que hacía a las maravillas cuando intentaba conquistar a Susana, y de golpe se le vienen las imágenes de ella, ésas piernas, ésas tetas hermosas. “¿Dónde estará ahora?”

jueves, 9 de febrero de 2012

Algo para decir

Te fuiste hace unos años. Y se te extraña. Podría sentarme, agarrar el diccionario y aleccionar mediante la palabra acerca de los vaivenes del dolor, el no ser, la angustia de la ausencia, las consecuencias en tu familia y bla, bla, bla. Yo no quiero ser tan abstracto, sutil, imperturbable, vos nunca lo fuiste en tu vida, por qué tendría que ponerme en un papel estúpido, intelectualoide, algo que siempre aborreciste. ¿Te acordás cuándo me decías, vos seguí leyendo a esos boludos que jamás en su puta vida agarraron una pala? No tenías un carajo de razón, te aclaro. Guarda, hay giles que robaron toda su existencia hablando difícil sin nada que decir. Se dieron vida de bacanes de la nada misma, la suerte les guiñó un ojo y allí andan impolutos como si fuesen estatuas vivientes. …jamás en su puta vida… Esa frase me quedó guardada. Me la dijiste en aquella pileta del club, diciembre, cagados de calor como pocas veces, vos viendo los culos divinos que se nos acercaban a la cara y yo leyendo El orden del discurso de Foucault, cuyo libro tardé años en comprender al menos una décima parte. Yo, tan iluso o pelotudo como vos decías, creía que la onda literaria, filosófica, podría darme cierto tipo de levante, que las minas iban a decir mirá el flaquito ése que lee a Foucault. Todavía sigo esperando resultados, al menos un resultado positivo. Después entendí con el tiempo que las minas que estaban en el club, como mucho y con toda la furia, apenas habían terminado la secundaria. Y el boludo con el libro de Foucault en la mano.

Vos tenías eso. Siempre escuché con desconfianza esa frase tan reiterada de este tipo tiene calle. Acá hago una excepción. Verdaderamente él la tenía. Un tipo que estaba adelantado, dos o tres segundos no más, a lo que podía suceder en cualquier ámbito, un don incorporado que pulió a base de mucha patita en la tierra. En una analogía futbolística había que pensarlo como un Andrés Iniesta, ¿no?, alguien que tiene en la mente un mapa determinado y actúa en consecuencia y con la naturalidad propia del que conoce el camino. Que antes de recibir la pelota, en una fracción de segundos ya sabe el destino que tendrá. ¿Qué bien que nos vendría este gallego en San Lorenzo no?

Me imagino lo que estarás puteando. Sí, Ale, son muertos. En Promoción y viendo cómo le va a All Boys, San Martín de San Juan, Unión, Olimpo, Tigre, todos equipos de mierda que encima cuando nos enfrentan parecen el Manchester City. Yo, para no llorar, me pongo los videos del 2001 y me aferro a pensar que Romagnoli y Romeo son ésos y no los viejos chotos de ahora que se lesionan cada dos minutos. Si vieras cómo grité un gol de un tal Cooper de Godoy Cruz ante Unión que nos alejaba de la Promoción, te juro que te quedás donde estás. Tenemos en la camiseta más publicidades que Almirante Brown y a cada santo le debemos una vela. Todo mal. Pero seguimos con este sentimiento, el mismo que nos transmitiste vos y que quedó impregnado en cada uno de nosotros, hoy boludos grandes, algunos ya con pibes, de amar a estos colores, cualquiera fuese quien la vistiera. Comparto a medias esta apreciación, ayer la vestía un fenómeno como Gorosito o Silas y hoy Salgueiro, un uruguayo que no coordina habilidades motrices.

En cada asado con los chicos, tu nombre está, aparece e irrumpen las sonrisas. Anécdotas, el viaje a Brasil para ver la final de la Copa Mercosur, esa noche, sí, esa noche cuando luego del empate en el Maracaná, el avión por desperfectos no salió y nos dejaron por una noche en el Arena Copacabana Hotel (todavía recuerdo el nombre) de cinco estrellas, creo, junto con la Butteler. Citar qué sucedió esa jornada le quitaría ese halo místico con la que cuenta, en historias que se agrandaron de forma ostensible con el paso del tiempo y otras que golpearon la puerta siendo novedosas, veraces o no, a quién le importa. La imagen tuya, del cual me distancié por cuestiones de la vida, me retrotrae en alguna partecita al adolescente que fui, a un espectro ciertamente melanco al que no recurro mucho pero que está presente, que anda pululando por ahí. Ya no estás. Me dijeron cáncer, fulminante y a la bolsa. Y se te extraña.

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sábado, 4 de febrero de 2012

El ocaso de la WTA; una ilusión argentina

La irrupción de Paula Ormaechea (19), incipiente, con varios enigmas por resolver, cuestiones que tendrán su definición con el correr del tiempo, abre un panorama relativamente favorable en lo que concierne al tenis femenino en Argentina. La raqueta número 1 del país tiene nombre y apellido, se sabe y es Gisela Dulko, aunque la presencia de otra representante que pueda ir rindiendo de forma ascendente otorgaría un halo de esperanza en la recuperación del tenis femenino, herido de gravedad tras el retiro de la última gran estrella, hablamos de Gabriela Sabatini, retirada desde hace más de 15 años.

La crisis de la rama femenina no sólo debe acentuarse en el caso argentino sino que presenta un panorama mucho más complejo y global, donde el gran dinero, ya sea de torneos mediante la publicidad, televisión, entre otras cosas se reparte de manera casi unidireccional a lo masculino. El trinomio Djokovic, Nadal y Federer, marketing a flor de piel supera ampliamente a la WTA, con innumerables modificaciones en el número 1, ahora con la bielorrusa Victoria Azarenka al tope pero sin la eficacia mediática que supo gozar en las épocas de Graf, la mencionada Sabatini, Mónica Seles y quizás el último estandarte, la suiza Martina Hingis. Están Serena, Sharapova, Wozniacki, compiten, tienen su espacio, pero los flashes apuntan hacia otro lado.

Retomando las vivencias locales, Ormaechea, flamante 139 del ranking, con apenas 19 años, la nacida en Sunchales presentó algunas pequeñas actuaciones de nivel (el corto pero positivo Abierto de Australia) para convertirse en la nueva carta del naipe, a una jugadora para seguir detenidamente y observar sus próximos pasos que confirmaran o no esta premisa.



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lunes, 30 de enero de 2012

Rodrigo Palacio, una joya que supo reinventarse

Y allí anda Rodrigo Palacio. Su periplo por Italia, en un equipo que quizás no hubiese sido el indicado pensando los pergaminos exitosos que arrastraba desde Boca. Habían surgido en su momento varios interesados de mayor fuste pero el bahiense prefería el fragor de la Bombonera, amén de un contrato en dólares que envidiaba a propios y extraños. Llegó Genoa. El pensamiento radicaba que pasaría un tiempo y volvería a préstamo a Argentina, una situación similar que atravesaron varios futbolistas. El probar un tirito afuera a ver cómo salía. Pero no. Palacio esperó, subió escalón por escalón y tras algunas temporadas hoy es el delantero de moda del Calcio. Goles, asistencias y rendimientos sobresalientes. El dejavú es insoslayable. Viendo al Palacio de hoy, vemos al Palacio de ayer. Esa velocidad especial, la técnica intacta y un olfato a la red que supo gozar en Argentina con la camiseta de Banfield y Boca. 11 goles, a tres de nada menos Zlatan Ibrahimovic y Antonio Di Natale. La última jornada, en el 3-2 sobre Nápoli anotó en duplicado. Se lo nota desenvuelto, con la picardía en estado extremo y los llamados no tardaron en llegar. Roma lo quiere para la próxima temporada.

Sabella lo tiene en cuenta, el futbolista lo admitió. Posee características que hoy no sobran en el seleccionado. Un delantero por afuera, que busca espacios y sabe cómo habilitar y generar sus propios movimientos. Hace falta, cómo no, un tipo que deshilache desde las puntas y aborde un casillero que hoy por hoy aparece sin completar en Argentina. El aprendizaje en un futbolista no se termina nunca. El don de la paciencia habló en la figura de Palacio, quien dejó de ser la figurita de moda, supo comprender el ostracismo y retomar la senda de la notoriedad. Vaivenes que sufre cualquier persona, el profesional no es la excepción. Válido, cómo no, sortearlo con dignidad confiando en sus condiciones.

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domingo, 22 de enero de 2012

The Boedo manifesto


Escribo como un deber. Pensado como una obligación que tengo que cumplir antes que sea demasiado tarde y poder descansar, al menos, más tranquilo. Hablo de un sentimiento, en este caso de San Lorenzo. Los próximos seis meses serán los más importantes en los últimos 20 años por lo menos. La Promoción, la bendita palabra que martirizó por Núñez con la peor consecuencia, aparece en acción. Un equipo, mediocre técnicamente, donde Madelón hace lo que puede y no lo que quiere, enmarcado en una crisis institucional ya sea desde lo financiero, social y dirigencial, esto último el gran flagelo que ataca a San Lorenzo en los últimos tiempos.Responsabilidad compartida con el socio, quien eligió a Rafael Savino en dos oportunidades como presidente, sabiendo o no, el proceso de vaciamiento y ausencia de políticas a mediano y largo plazo en el club. No interesó o se prefirió llevarse por el buen trabajo mediático para sostener la imagen de Savino, orden ejecutada desde la calle Viamonte. Pecado de la oposición de no capitalizar los errores, en demasía, de la gestión savinista, lejos, lejos, la peor que estuvo en Boedo. Cuando hubo posibilidades de cambio, el socio, tampoco quiso. Llegó Abdo, el tipo que fomentó y puso guita en esa aventura llamada Santiago Solari, Andrés D´Alessandro, Bergessio, Jonathan Santana y tantos otros, tantos espejitos de colores que finalmente al club le dieron migajas. Nadie se acordó.

Todos pensaron que llegaba Papá Noel con los dólares, y problema solucionado. Una alianza tripartita con Jorge Aldrey y Carlos Datria que terminó como suelen terminar las alianzas en estos pagos. Besos, abrazos y promesas de amor eterno antes de las elecciones, y luego, con el poder, ante la primera –mala- todos se abren de piernas y surgen las diferencias, que siempre estuvieron pero antes se tapaban por conveniencia. Así, Datria otra vez renunció, como también había ocurrido en la primera gestión de Savino y Aldrey, luego involucrado mediáticamente con un sobreprecio en la contratación frustrada de Osmar Ferreyra, ahora en Independiente, ya no tiene ni voz ni voto en la mesa chica dirigencial de San Lorenzo. Abdo, solo. Perdido y solo. Peor aún.

Lo grito, la necesidad de expresarme aflora sin pensarlo, veo una realidad injusta, cruel, pero que cada uno es responsable, por pensar en que lo mágico existe en el fútbol, que los proyectos no sirven. En estos meses, San Lorenzo jugará una partida por su destino. De sus dirigentes, nada puede esperar. Incapacidad, verso y mentiras, ah, además de seguir aumentando el pasivo con contrataciones que ni pueden pagar, como caso Ortigoza y Méndez. No me pongo en la postura de pobre San Lorenzo, qué mal que le hacen. El socio puso su voto y decidió seguir con la joda. Las inferiores destruidas, el club vacío, las actividades federadas en un colapso sin precedentes. Y algunos piden a Tinelli. Pelotudos hay en todos lados. San Lorenzo, crónica de un final anunciado. Ya se sabe. Ni quiero decirlo. El deber está cumplido, dije lo que me brota en la piel, lo que veo y no puedo callar. Hay que construir alternativas en el club, repensar cómo nos sacamos de encima a estos tipos, que no les importan un carajo los colores.

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