
La ideología popular argentina admite sin ningún tipo de inconveniente que el público que concurre asiduamente a ver a la selección precisamente no se corresponde con la gente que habita las canchas argentinas domingo tras domingo. Es pertinente remarcar que más allá de rendimientos individuales bajísimos que presenta el equipo de Alfio Basile, el estadio Monumental resulta inerte y poco convincente para alentar tanto a los Messi, Riquelme, Tevez o el que fuese.
En el último partido fue moneda corriente escuchar durante los noventa minutos al público uruguayo, dejando claramente la sensación de que Argentina en Buenos Aires juega de visitante. Más allá de las amplias comodidades que presenta el estadio de River, al cual no es objetivo criticar ni mucho menos, sino que al contrario este momentos de la selección amerita que se acerque a otros puntos claves de este país, tales como Córdoba, Mendoza o Salta, lugares que cuentan también con la insfraestructura necesaria para realizar eventos de gran nivel.
En épocas que los argentinos más allá de la presencia rimbombante de Messi y Aguero, no nos sentimos represantados con el equipo, poder cambiar de atmosfera y tratar de seducir a la población de otros sitios es una deuda pendiente que la AFA tarde o temporano deberá saldar.
Sin lugar a dudas, no nos haremos los ilusos y será plausible admitir que la presión de los cuantiosos spornsors que tiene Argentina resultan predominantes para que la sede siga siendo en Buenos Aires. Esta afirmación es creíble desde cualquier punto de vista pero lo importante es remarcar que desde hace tiempo e incluyo hasta el proceso de Eliminatorias que realizó de forma magistral Marcelo Bielsa la selección no pudo sentirse local ni en su propio país. Da para pensarlo...












