lunes, 29 de noviembre de 2010

Barcelona y la vergüenza de pedirle más

Ayer me refería a que el juego magistral de Roger Federer daba sentido a la vida. Dejenme agregar que contemplar al Barcelona de Guardiola constituye otro elemento para andar por la vida un poco más contento. La exhibición propinada hoy en el Camp Nou simboliza, más por el rival que se tenía enfrente, plagada de figuras y talentos descomunales, el devenir de un sentimiento arraigado al buen fútbol, a la utilización de nobles armas para reventar todas las consideraciones futbolísticas chatas y amarretas que pululan en varios puntos del planeta, históricas, producto de un reducción mental y que, a base de exitismo furioso y maléfico a la vez, hace que fin de semana tras fin de semana observemos cada espanto de partido que hasta nos hace hacer fanático de otro deporte.

En mi caso, si sigo viendo a San Lorenzo posiblemente a fin de año me embandere con las remera de los Yankees de Nueva York y empiece a escribir sobre beísbol. No falta mucho para este delirio, se los juro. Pero volviendo a la orquesta llamada Barcelona, un rompecabezas milimétrico, espontáneo, cuya propia espontaneidad es producto de una organización estructural que lleva más de veinte años, a partir de la llegada de Johan Cruyff.

Aquí se da el puntapié a un proceso fructífero desde toda vertiente crítica. Ante esta continuidad ideológica, más allá de los vericuetos dirigenciales, chicanas políticas, fallidos fichajes, etc, resulta indefectiblemente natural la combinación de esto que se llama Barcelona. Lo planificado decanta en espontaneidad. Todos saben a que están jugando. Josep Guardiola, un tipo que un capo de las letras como Juan Villoro lo catalogó de esta forma, siguió los consejos que daba en su tiempo su maestro Cruyff: "es importante tener entrenadores que contagien la alegría y el amor al arte, no los aspectos menos agradecidos y sacrificados del juego, sino su lado más luminoso y estimulante".

Sí, hay billetera, cómo que no, un delantero como Villa o un lateral como Dani Alves no se los consigue tan fácil. Hay que ponerlos uno arriba del otro. Pero podría jugar otro, tal vez un canterano, y la modificación de los factores no alteraría tanto el producto. La implantanción de una esencia permite eso. Pasarán los tiempos pero la impregnación de una manera de accionar este deporte permanecerá latente, presente. Ése es el legado que nos brinda este Barcelona. Fútbol, fútbol y si quedaba alguna duda, fútbol.

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domingo, 28 de noviembre de 2010

Roger Federer y un poco de cultura

¿Qué más se puede decir de Roger Federer? Hasta me resulta injusto y desagradecido escribir sobre él en el día en que se consagró campeón en el Masters de Londres, donde se encontraron las mejores ocho raquetas de la temporada. ¿Por qué justo ahora? Federer, el mejor de la historia, se merece mucha tinta, mucho concepto vertido sobre la excelencia de este deportista moderno, fruto de laboriosidad, temperamento, agallas y talento innato y adquirido, ése que se consigue pegandole a la pelotita hasta decir basta. En el suizo coexisten estas cualidades en plenitud. Un resultado positivo, en este caso frente a su enemigo íntimo, dentro del court, claro está, Rafael Nadal no amerita exclusivamente este post. Sería resultadista al extremo y perderíamos la esencia de lo que sentimos por el deporte en este espacio.

Observar, contemplar a Federer hace que la vida tenga más sentido. Sí, lo digo con admiración. Lo ejecutado en el primer y tercer set da la pauta de la perfección de un artista, un pintor, un hacedor de cultura. Como en otros tiempos lo fueron Monet, Da Vinci, Picasso, Botticelli, Miguel Ángel, Rafael y tantos otros. Los tiempos posmodernos, con otras referencias culturales, admiten la posibilidad fehaciente de incorporar a otra clase de artistas no convencionales. Pongamos a Federer en esa lista. Los trazos direccionados por su mano derecha son arte en estado puro. Si Da Vinci lo viera aplaudiría a rabiar, le preguntaría: Roger...¿cómo lo hacés?. Golpes que nosotros, sentaditos en el sofá mirando la tele no concebimos posibles. Pero están ahí, visibles, tan presentes, tan verdaderos.

Mañana los principales diarios del mundo, con la letra bien fría, dirán que Roger Federer es el nuevo gran maestro del ATP. Ilusos. No hacía falta que ni ganara un sólo partido en este certamen para darle ese cetro. Federer ya representa a la cultura mundial, de aquellos que pasarán los años, décadas y siglos y permanecerán presentes en el imaginario colectivo. Sí, un maestro que ya excede a la práctica profesional del tenis.

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sábado, 27 de noviembre de 2010

Música en Doble Cinco: ("Dios" por Agarrate Catalina)



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jueves, 25 de noviembre de 2010

Ante la ley por Franz Kafka

Ante la ley hay un guardián. Un campesino se presenta frente a este guardián, y solicita que le permita entrar en la Ley. Pero el guardián contesta que por ahora no puede dejarlo entrar. El hombre reflexiona y pregunta si más tarde lo dejarán entrar.

-Tal vez -dice el centinela- pero no por ahora.

La puerta que da a la Ley está abierta, como de costumbre; cuando el guardián se hace a un lado, el hombre se inclina para espiar. El guardián lo ve, se sonríe y le dice:

-Si tu deseo es tan grande haz la prueba de entrar a pesar de mi prohibición. Pero recuerda que soy poderoso. Y sólo soy el último de los guardianes. Entre salón y salón también hay guardianes, cada uno más poderoso que el otro. Ya el tercer guardián es tan terrible que no puedo mirarlo siquiera.

El campesino no había previsto estas dificultades; la Ley debería ser siempre accesible para todos, piensa, pero al fijarse en el guardián, con su abrigo de pieles, su nariz grande y aguileña, su barba negra de tártaro, rala y negra, decide que le conviene más esperar. El guardián le da un escabel y le permite sentarse a un costado de la puerta.

Allí espera días y años. Intenta infinitas veces entrar y fatiga al guardián con sus súplicas. Con frecuencia el guardián conversa brevemente con él, le hace preguntas sobre su país y sobre muchas otras cosas; pero son preguntas indiferentes, como las de los grandes señores, y, finalmente siempre le repite que no puede dejarlo entrar. El hombre, que se ha provisto de muchas cosas para el viaje, sacrifica todo, por valioso que sea, para sobornar al guardián. Este acepta todo, en efecto, pero le dice:

-Lo acepto para que no creas que has omitido ningún esfuerzo.

Durante esos largos años, el hombre observa casi continuamente al guardián: se olvida de los otros y le parece que éste es el único obstáculo que lo separa de la Ley. Maldice su mala suerte, durante los primeros años audazmente y en voz alta; más tarde, a medida que envejece, sólo murmura para sí. Retorna a la infancia, y como en su cuidadosa y larga contemplación del guardián ha llegado a conocer hasta las pulgas de su cuello de piel, también suplica a las pulgas que lo ayuden y convenzan al guardián. Finalmente, su vista se debilita, y ya no sabe si realmente hay menos luz, o si sólo lo engañan sus ojos. Pero en medio de la oscuridad distingue un resplandor, que surge inextinguible de la puerta de la Ley. Ya le queda poco tiempo de vida. Antes de morir, todas las experiencias de esos largos años se confunden en su mente en una sola pregunta, que hasta ahora no ha formulado. Hace señas al guardián para que se acerque, ya que el rigor de la muerte comienza a endurecer su cuerpo. El guardián se ve obligado a agacharse mucho para hablar con él, porque la disparidad de estaturas entre ambos ha aumentado bastante con el tiempo, para desmedro del campesino.

-¿Qué quieres saber ahora? -pregunta el guardián-. Eres insaciable.

-Todos se esfuerzan por llegar a la Ley -dice el hombre-; ¿cómo es posible entonces que durante tantos años nadie más que yo pretendiera entrar?

El guardián comprende que el hombre está por morir, y para que sus desfallecientes sentidos perciban sus palabras, le dice junto al oído con voz atronadora:

-Nadie podía pretenderlo porque esta entrada era solamente para ti. Ahora voy a cerrarla.

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martes, 23 de noviembre de 2010

El Porvenir: un ejemplo de efecto boomerang

Vital es la memoria para comprender las situaciones que se manifiestan en la realidad. Necesaria, útil, refrescante para no dejarse llevar por las emociones genuinas que, a veces, no siempre, nos llevan por lados incorrectos. Sobre esto pensaba al escuchar las palabras de Enrique Merelas, presidente de El Porvenir, una institución que en estos momentos se encuentra disputando el torneo de la Primera C, quien tomó notoriedad pública en los últimos días haciendo un pedido a la prensa para que recogiera lo que estaba viviendo, una presión sin límites por parte de la barra brava del club, con el fin de obtener más entradas, o sea rédito económico.

Denuncias por doquier; amenazas al vínculo familiar de Merelas, quien acusa a personas vinculadas al intendente de Lanús, Darío Díaz Pérez, de una cooperativa de Lanús; destrozos al club; futbolistas amenazados, una amplia gama de escenarios lamentables que rechazamos de plano en este espacio, exigiendo la presencia del Estado para garantizar la integridad física de los damnificados.

Lo incomprensible reside en otros términos vertidos por Merelas, con más de 25 años presidiendo a El Porvenir (apenas una elección), y aceitados vínculos con la plana mayor de AFA, en especial Julio Grondona, quien suelto de cuerpo lanzó que “Grondona no puede hacer nada”. ¿Cómo? Nos tenemos que resignar a que el cuerpo dirigencial de la entidad del fútbol argentino esté atado de pies y manos –perdón Scioli- para enhebrar políticas que destierren por completo estas actitudes patoteriles de estos delincuentes.

Recordemos este caso que plantea el periodista Gustavo Veiga: "En un partido del Ascenso, en la cancha de El Porvenir contra Belgrano de Córdoba. Villalba, un ex jugador de River, petisito, recibe un piedrazo en el medio de la frente. Se lo llevan, el partido no se suspende, sigue. Hay un responsable de la seguridad de la Provincia de Buenos Aires que tiene que hacer un informe. Al otro día, como faltaban funcionarios, el informe corrió por cuenta del propio comisario de la zona sur, de la Comisaría de Lanús. En el informe omitió que había ocurrido ese hecho. ¿Por qué? Porque implicaba una eventual sanción para El Porvenir, club en el que se ve las caras con los dirigentes, con Enrique Merelas".

25 años al mando: los conoce, los tuvo en su riñón, apañó su accionar. Los barras no llegaron al club por un fenómeno de generación espontánea. En este período de tiempo alguna connivencia dirigencial tuvo que haber existido para que se desarrollen este tipo de acciones, premeditadas, con una alta carga de facultades para dominar las instalaciones de El Porvenir. Ahora: ¿por qué sucedió en este momento? ¿por qué no ocurrió años atrás? Su consigna actual de “me hacen esto porque no los dejo pasar gratis” suena poco creíble. Hacerse el desentendido, el asombrado, el Quijote luchando contra los molinos de viento, en este caso no da resultado. Dos más dos no siempre es cuatro.

Repudiamos los actos que se consumaron en El Porvenir. Queremos a los responsables tras las rejas. Sin preámbulos. Pero debemos mantener un criterio crítico a un proceso global, a cómo se desembocó esta problemática, cuando antes el juego de intereses era funcional y ahora no. Utilizar la memoria como eje modificador de la realidad. Nada menos.

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lunes, 22 de noviembre de 2010

El equipo 1259 de la fecha 15

Adrián Gabbarini (Independiente): Dedicado exclusivamente al torneo local, el arquero del Rojo tuvo una muy buena actuación en el empate en uno frente a Colón. Con varias intervenciones sólidas, a partir de las incursiones ofensivas de Quiles, quien se cansó de mandar centros por la franja derecha, Gabbarini resultó uno de los hombres claves en este Independiente alternativo que ya piensa en el partido de vuelta ante Liga por las semifinales de la Copa Sudamericana.

Federico Fernández (Estudiantes): Uno de los sostenes del líder del campeonato. Joven, buena presencia física, correcto vía aérea y técnico con la pelota en los pies, ante Huracán, que tampoco exigió tanto, reforzó estas consideraciones, siendo constante en los últimos rendimientos. El llamado de Sergio Batista para la selección local habla del buen momento del canterano. Una línea de tres, a veces de cinco, que le otorga sustentabilidad al Pincha, delimitada para su función de cuidar el arco de Orión.

Francisco Cerro (Quilmes): Hábil el mediocampista de Quilmes. En el empate frente a Racing hizo pata ancha en el mediocampo y se desplegó continuamente a posición de gol. En una de ésas incursiones quedó frente a De Olivera y definió sin pensarlo. Además, cuando el partido moría, tuvo otra situación inmejorable que apenas rozó el palo. Batallador, clave en la recuperación de la pelota pero sin engolosinarse, tocando de primera, generando espacios para la mejor distribución de la pelota. Hace varios partidos mantiene el nivel, esfuerzo recompensado para que aparezca por primera vez en el equipo 1259 de la fecha.

Sergio Araujo (Boca): Promesa de crack. Confianza depositada por el interino Pompei y el chiquilín no le falló. Desde hace tiempo se hablan maravillas de este futbolista de apenas 17 años. Excepcional tanto el que marcó para darle la ventaja inicial a Boca, en una velocidad supersónica para definir frente a Campestrini, complementado con apariciones certeras, regando de calidad cada pelota que tocó. Habrá que seguirlo despacio, sin estridencias, algo complejo en el mundo xeneize. Pero podemos estar en presencia de alguien importante.

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domingo, 21 de noviembre de 2010

El mejor base de la NBA: Chris Paul



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viernes, 19 de noviembre de 2010

Carlos Moyá: una despedida casi propia

La historia sitúa a cada sujeto en su lugar. El retiro de Carlos Moyá, aquejado por una artrosis en el pie izquierdo, simboliza una pérdida sensible para el tenis español, justo él, primera raqueta que alcanzó a ser número 1 desde estas tierras, cuando Rafael Nadal apenas vislumbraba sus aptitudes en las canchas. Lidió por la recuperación, aspiró por todos los medios disponibles emprender una retirada digna, algo afín a la sensacional carrera que produjo el mallorquín, pero no pudo ser. Los dolores fueron más y la derrota en Madrid ante el alemán Benjamin Becker por 6-0 y 6-2 precipitaron la decisión.

“Quería jugar los torneos grandes y despedirme, pero llegué al torneo de Madrid, y aunque no estaba al 100% las ganas me pudieron. Ese partido no fue el soñado y ahí me di cuenta de que había llegado el momento. Ganas tenía muchísimas y me he sacrificado para poder volver, pero intenté todo para poder curarme y no pudo ser”, dijo visiblemente emocionado Charly, con quince temporadas en el lomo, quien tendrá su retiro formal en Buenos Aires, su segunda casa, desde el 16 hasta el 19 de diciembre cuando se dispute la Copa Argentina. La empatía de Moyá con el público argentino se ha ido desarrollando con el paso del tiempo, donde cada participación del español genera expectativa y afecto, cobijado como un compatriota más.

En la retina de los que le gusta el buen tenis, Moyá se ha ganado un espacio preponderante, con un saque exquisito y una derecha punzante, una de las mejores en el circuito, aceitada, el talón de Aquiles de su juego. 20 títulos y 24 finales mostrarán la fría estadística de un jugador que ha marcado un precedente en el tenis español. Nadal lo caracterizó como “un pionero del tenis”. Una definición simple pero que lo pinta de cuerpo entero.

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jueves, 18 de noviembre de 2010

Lionel Messi, la permanencia de la lucidez

Segundos. Taco de Lavezzi, y velocidad. Uno, dos, trancazo va, zurdazo y partido definido. El fútbol a veces es tan sencillo. O mejor dicho, la calidad del intérprete hace que todo sea posible. Messi, ya con el reloj agotándose, cuando el calor de Doha parecía saturar de mediocridad el partido y el 0 a 0 era inmodificable, sacó del placard el traje que viste cada fin de semana en Barcelona y chau historia. Chau mufa ante Brasil -5 años, una eternidad-, chau al año del seleccionado con la mejor sonrisa, para reconfirmar, luego del mal paso ante Japón, el proceso emprendido por Sergio Batista.

Messi mira, la perspectiva visual perdida, como si estuviese en otro lado. Pero guarda. Está latente, pensando la próxima diablura. Y llega. Han pasado varios años desde su irrupción en España y me sigue sorprendiendo la capacidad técnica y atlética de sortear rivales como si fuesen conitos en un entrenamiento. La postura corporal, vista fijada en la pelota y pasa, pasa, pasa y llega a destino de arco. Parece natural en él, pero no lo es, ojo. Con acciones así, de genialidad extrema, el resto de sus compañeros apenas contienen rasgos superfluos. Se me vienen a la cabeza la buena actuación de Nico Pareja, una apuesta de Batista, en la zaga; el segundo tiempo de Banega, mucho más comprometido con la pelotita, lo que más le gusta, y ciertas pinceladas de Pastore, con su fina estampa de crack que hace ruido en el Calcio.

Pero Messi cuenta con la potestad de eclipsar al resto en una sola acción. Los diferentes son indefectiblemente egoístas, en el caso del rosarino no por intención propia, como podemos pensar en un CR7 por caso, sino sin pretenderlo. Como un reflejo que surge por decantación. En esos raptos, segundos, agiganta su grandeza y escribe su historia con acciones como las de ayer.

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martes, 16 de noviembre de 2010

Sergio Hernández y la tranquilidad de haber cumplido

Sergio Hernández dejó de ser técnico de Argentina. Serán momentos particulares para el entrenador, una etapa de síntesis mental en que se evidenciarán los recuerdos de las distintas vivencias, emociones, victorias y algunos sinsabores que se iniciaron en el ahora lejano 2005 con el Premundial disputado en Santo Domingo y que concluyó con el quinto puesto de Turquía 2010. Dejando de lado Londres 2012, última parada de la Generación Dorada, habrá que solidificar la concepción de estructura el recambio generacional lógico que deberá sortear el básquet argentino.

La salida de Hernández tiene que ver con esto. El Oveja había circunscripto su participación exclusivamente a la cita olímpica dentro de dos años. La Confederación Argentina de Básquetbol (CABB), con el presidente Germán Vaccaro a la cabeza, decidió que el proyecto a iniciarse a partir de este momento debería sostenerse en un tiempo cronológico que se extienda por lo mínimo en cuatro años, o en su defecto a seis, ya con los Juegos Olímpicos de Brasil como meta de clausura.

Deseos contrapuestos impidieron la continuidad de Sergio Hernández al mando de Argentina. Sin embargo, no existió ningún reproche. Palabras de agradecimiento recíprocas dieron un marco pertinente a esta desvinculación. Esto significó la decantación de una decisión que ya venía siendo madurada por el entrenador tras la participación en el Mundial y que, con propuestas disímiles con la Confederación de cómo continuar lo que vendría, determinaron el adiós.

No será fácil reemplazarlo. El actual entrenador de Peñarol demostró al frente del seleccionado dotes de certero estratega, buen manejo del vestuario, aplicación al trabajo y promoviendo tenuemente una renovación del plantel, combinándolos con los de la vieja guardia como Nocioni, Manu, Scola, Oberto, etc.

A ver, enumeremos: segundo puesto en el Campeonato de las Américas en Santo Domingo (2005), cuarto en el Mundial de Japón 2006, segundo en el Preolímpico de Las Vegas 2007, medalla de bronce en Pekín 2008 y quinto puesto en el Mundial de Turquía 2010. Sería simplista guardar meramente las estadísticas o resultados. Bien sabemos que lo único importante, como sucede también en la vida, es el modo en que se forjó el camino, las herramientas que se utilizaron para transitarlo. Sergio Hernández por su profesionalidad, ética y respeto a la camiseta debe quedarse tranquilo. Cumplió con su deber. Con su contribución, el básquet argentino creció. Eso es lo que interesa.

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